Tune-Yards - I can feel you creep into my prívate life [Crítica]

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14 marzo, 2018
Redacción: dod Magazine

Tune-Yards - I can feel you creep into my prívate life

Con el devenir de los años, Merrill Garbus, bajo su pseudónimo Tune-Yards, ha ido superponiendo ritmos y texturas impresas a golpe de sintetizador a los ritmos de carácter folk procesado con los que se ganó el favor de la crítica en 2009 con Bird-Brains (4AD, 2009), su álbum debut.

I can feel you creep into my prívate life culmina este proceso de traspaso de fronteras hacia la electrónica e incorpora elementos marcados del nu disco al ya característico falsete de Garbus y a la habitual colaboración de Nate Brenner, quien ha pasado a formar parte de la banda formalmente, siendo este el primer álbum editado por la banda como dúo. En definitiva, un buen álbum, con una temática profunda, pero que a veces se ahoga en un mar de ruido procesado que puede llegar a ser molesto.

Si algo es I can feel you creep into my life es una invitación descarada a bailar, lo cual no lo hace un disco vacío de contenido, sino todo lo contrario. Destaca la crítica de Garbus a su posición racial privilegiada por el hecho de ser blanca en Colonizer, uno de los temas centrales del álbum, donde denuncia esto a través de frases como “Uso mi voz de mujer blanca para contextualizar actos de mis blancas amigas” o “Peino mi pelo de mujer blanca con un peine hecho especialmente, generalmente para mí”; con esto, establece una metonimia que muestra el difícil acceso a los productos para el cabello de las mujeres negras como una de las múltiples formas de discriminación racial presentes en la sociedad estadounidense.

El comienzo lleno de adrenalina viene de la mano de Heart Attack, un corte extremadamente bailable que culmina con una explosión de voz que marca la casilla de salida para el resto del álbum. Coast to Coast refleja un mundo en decadencia y lleno de violencia donde la protagonista se siente impotente y se lamenta; esto abre la puerta a la introspección de ABC 123, donde remarca su falta de conocimiento sobre la dificultad de otras razas por ser de raza blanca. Look at Your Hands es el tema principal, marcado por la potente línea de bajo y sintetizadores altamente ochenteros que dialogan sobre una metronómica caja de ritmos.

Es la segunda mitad del álbum la que recuerda más a anteriores trabajos de Tune-Yards en temas como Hammer. Es Free el outro más dramático imaginable para un disco como este, donde se menciona repetidamente “No me digas que soy libre”, como un mantra derivado de los problemas que asolan a la sociedad americana y a la propia protagonista.

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