Tiendas de discos: El paciente 0 del Coronavirus

23 marzo, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Cuervo Store (Holy Cuervo) - Tienda de discos en Madrid

Redacción: Paula Díaz

Mi madre siempre dijo que los años bisiestos nunca traen nada bueno. Yo, haciendo gala de esa rebeldía de boca pequeña que me caracteriza, siempre me reía de tal consigna y le aconsejaba que abandonara la superstición, porque eso sí que no traía nunca nada bueno. Mi año comenzó resucitando una amistad que creí muerta, cobrando el día de Año Nuevo y sin resaca. Si esto era lo que iba a traer este año bisiesto, desde luego mi madre estaba equivocada por completo.

Dos meses después, una pandemia condena a medio planeta al confinamiento y pone a prueba a miles de personas en un momento en el que la firma de ERTES crece al mismo ritmo –sino más rápido– que el número de contagios. Hostelería y turismo bajan la persiana, educación abandona las aulas, millones de trabajadores tienen su primera cita con el teletrabajo y aquí todos nos agarramos a la cultura como a un clavo ardiendo: ahora tenemos tiempo para tachar de la lista de ‘pendientes’ ese libro o documental para el que nunca sacábamos los minutos necesarios.

Sin embargo, la otra cara de la moneda tiene forma de titular: “La industria cultural perderá casi 3.000 millones de euros en un mes de parálisis por el coronavirus”; un artículo de Peio H. Riaño para El País que salía de rotativas hace exactamente una semana. Y pensar que acaba de entrar la primavera… qué diría Vivaldi de todo esto.

No entraré en cifras ni balances negativos (aunque no está de más mencionar que el sector cultural es la cuarta industria más potente a nivel nacional); estos días me limito a alabar la capacidad de reinvención que tiene, para mí, la mejor de las artes: la música. Hoy el coronavirus ha dejado secuelas en mi lista de reproducción: Niños Mutantes han sacado nuevo disco, Ventanas, aunque no pueden promocionarlo ni salir de gira; Bunbury ha retrasado la fecha de salida de su último trabajo, Posible (quizá la casualidad quiso este título); el Dúo Dinámico vuelve a erigirse como grupo revelación con su himno Resistiré y  el Sobreviviré de Mónica Naranjo es la banda sonora de todos los –desafortunadamente– contagiados. Y yo ya no puedo salir de casa hasta la tienda de discos más cercana para disfrutar de ninguno de los trabajos anteriormente mencionados, no porque no pueda salir, sino porque ya no hay tiendas de discos.

Es extraño pensar que ha tenido que ser un virus el que frene en seco la actualidad frenética a la que nos hemos malacostumbrado y el que nos obligue a parar por un momento –que se prolongará más de lo que nos gustaría– para invitarnos forzosamente a la reflexión. Repito: ya no quedan tiendas de discos (y sin embargo, seguimos consumiendo música).

Durante esta primera semana de cuarentena hemos podido asistir a una cantidad que ya ni recuerdo de festivales en streaming con artistas conocidos y no tan conocidos. Plataformas como Spotify, Instagram o Facebook Live se frotan las manos y nosotros hemos pasado de aburrirnos a no tener horas en el día para ser parte de estos eventos y sumarnos al #yomequedoencasa vía hashtag.

Qué queréis que os diga… 626 palabras después, sigo echando de menos bajar al único local de mi pueblo en el que podías matar el tiempo ojeando cd’s, cassettes y vinilos (esos sí que se han reinventado). Si cuadraba, incluso cruzar unas palabras con los dependientes. Pero ya lo dijo mi madre, es año bisiesto, y por lo visto no traen nada bueno. El local cerró, y yo ya no puedo salir de casa. Es una realidad: las tiendas de discos fueron el paciente 0 del coronavirus.


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