Sónar Barcelona 2018: así se presenta la jornada del viernes de noche

9 abril, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Sónar 2018 Barcelona

Redacción: Andrea Genovart

El viernes tiene una serie de, no cabezas, sino gran cabezas de cartel que no hace falta más que mencionar. Nos referimos, cómo no, a Bonobo, Gorillaz y Diplo. El primero lleva más de un año girando por el mundo, en el que ha pasado en varias ocasiones por nuestro país. El producto, compositor y dj británico lanzó el pasado 2017 Migration, un disco más en la lista de su repertorio de más de 20 años, convirtiéndose así en uno de los pioneros del new downtempo. Los temas de Bonobo suponen una gran variedad de estilos, a menudo con un aire étnico y con un gran uso de la percusión.

Por otro lado, el proyecto – de tantos otros que tiene – del polifacético y artista referente Damon Albarn es toda una oportunidad de ver a una banda que hacía más de diez años que no producía nada nuevo ni giraba. Gorillaz es, sin duda, un grupo de electrónica que no podría ser concluido en un único calificativo por ser de una propuesta tremendamente singular, donde han participado y participan un gran número de artistas que contribuyen a la construcción de una imagen plural y, sobretodo, de un espectáculo que los consolida como esa banda tan rara avis y reconocible a escala mundial.

Diplo (2015)

Diplo completaría este gran trío de ases del viernes noche, de los muchos nombres que seguro que lo serán de aquí unos cuantos años. Estrella del house imposible de no conocer, y dj y productor de artistas como Madonna, M.I.A, Bruno Mars o Beyoncé, también es fundador de Mad Decent y de la banda de dancehall Major Lazer. Estará también en motivo del 25 años del Sònar ofreciendo un set prometedor, de aquellos que solamente están conformados por hits. Y es que Diplo está detrás de esas mezclas que han generado millones de escuchas como son Pon de Floor de Major Lazer o sus colaboraciones con Skrillex. Temas que comprenden géneros tan clásicos y, por supuesto, bailables, como son el funk y el dubstep más duro; su filosofía pasa, por lo tanto, por amoldarse a lo que la ocasión y el público requiere en cada momento, siempre dentro del marco de la pista. Un imprescindible para la música electrónica y, sin duda, una oportunidad de poder tenerlo en el prime time del festival. El superstar.

Respecto a las bandas de puramente electrónica, y para un público más reducido por fidedigno a lo que supone la cartera principal de este festival, encontramos en la misma noche muchas otras propuestas y subgéneros del mismo de una calidad inagotable. A-Track, el canadiense que acompaña en los platos en los directos del mismísimo Kanye West y culpable del éxito de Barbara Streisad, llevará una mixtura de estilos que van desde el house al trap y hip-hop. Todo un referente claro de la música electro-house y reconocido por su gran habilidad en el juego de los platos, es el primer dj en ganar cinco veces un campeonato mundial. A su lado, Yung Lean también es una propuesta no menos interesante pero vinculada al trap. No nos referimos a ese tipo de trap agresivo y beligerante en sus rimas, quizá el más mainstream: su música nos ofrece una melodía suave que roza el vaporwave y es capaz de crear un ambiente de un dolor armonioso y apaciguado. Ya habiendo visitado el festival hace dos años, el jovencísimo sueco vuelve a la ciudad condal para presentar “Stranger”, acabado en los estudios de la mismísima Bjork después de haberse autoeditado todos sus anteriores larga duración. Estará en Barcelona, pues, presentando su nuevo álbum, mucho más madurado y que gira entorno a una intimidad propia del veinteañero melancólico y reflexivo que es.

Y, hablando de éste género, no podía faltar nuestro Made In Spain en sus tiempos de más revuelo. Y es que, como hemos mencionado anteriormente, esta edición acoge al productor del hit del verano Mala Mujer de C.Tangana. Alizzz (Christian Quirante) es el nombre que está detrás de esta canción y de las de “Ídolo”, el álbum que ha acabado por lanzar al trapero a su fama mundial en pasos agigantados. Sus producciones acogen desde ritmos latinos a la música negra del hip-hop y r&b, repitiendo fórmulas que intentan dar con el baile sin cesar y la imposibilidad de olvidar la estrofa a pesar de tu voluntad. Así pues, Alizzz es el responsable de hacer que temas de éxito potencial se conviertan en esas canciones que nos acompañan durante meses y a todas horas, que une generaciones aunque no compartan el mismo gusto o conocimiento musical. De hecho, no es casual que Diplo, experto en perseguir los mismos objetivos que Quirante y especialista en dar con ellos con acierto, le fichó para Jeffree's, subsello de su propio sello Mad Decent. Otro productor que se sitúa en el mismo marco es WBMS, relevante por ser el productor de Pimp Flaco, del que lleva apenas dos años dando forma a sus temas a partir de beats desmedidos y otros sonidos que tienden a la distorsión y la imposibilidad de discernir elementos. Tendencia del que es especialista y que, precisamente, está ahora mismo en auge en el trap nacional y los MC. Por todo ello, no es de extrañar que sea también creador de las noches Fuego de hip-hop y otras músicas urbanas en Razzmatazz. Está de más decir, pues, que ambos son promesas de denominación de origen.

Siguiendo con el listado de sugerencias nacionales y esta vez vinculada a la ciudad de Barcelona y al festival del Sònar – pues forma parte de su equipo asesor - es DJ2DJ. David Pérez es un dj que adapta sus sets a los ambientes donde pincha, que han sido cientos y cientos en la ciudad condal – de hecho, es dj residente de Fuego, celebrado cada viernes en la emblemática sala Razzmatazz. Su único trabajo, el recopilatorio “Bit Street “(Sònarmusic, 2004), fue editado en el mismo festival; pero ya son un par de décadas las que DJ2DJ lleva promoviendo la música electrónica jugando con varios estilos pero, sobretodo, teniendo debilidad por el hip – hop y todos aquellos géneros nacidos en la calle.

También hacen un electro house que bebe mucho del hip-hop el dueto germánico Modeselektor, una pareja de djs donde reina el libertinaje en sus producciones ya que tiene por finalidad última el desatarse y la euforia. Con ellos se trata que la palabra fiesta esté presente por encima de todos y con luces intermitentes, que nadie pueda moverse modestamente y que los movimientos de uno sean sin cesar. Gernot Bronsert y Sebastian Szary son Modeselektor y quieren fundamentalmente que la gente se lo pase bien, que disfrute, que no pare de bailar. Es por eso que en sus sets hay el máximo de ritmo, mucho coro; en definitiva, todo energía y vitalidad.

Y de la mezcla con el hip hop al rap de toda la vida. Y de ahí a Oddisee: MC americano acompañado por una banda que le acompaña con música funk sobre bases electrónicas. Vienen en esta edición del Sònar para presentar su nuevo disco, “The Iceberg”, caracterizado por unas letras de compromiso social y político a través de un peculiar lirismo. Sus temas que, en contraste, son tintados con unos ritmos de música soul que consiguen transmitir mucha paz e invitan a sumergirse en su calamidad. Wiley estaría quizás en el lado opuesto: su rap beligerante, duro, lo sitúa como una figura que no puede no imponer respeto y admiración, testigo del nacimiento del grime. Wiley es el británico que se ha criado y ha compuesto en la calle canciones sobre la misma, hecho tangible no solamente en sus letras sino en su producción. En esta primera visita expondrá, precisamente, esta rudeza de los suburbios plausible en su último disco “Godfather”.

En la línea del electro-house habrá la posibilidad de ver al británico DJ Harvey, dj mítico y de la vieja escuela, con un gran bagaje consolidado a sus espaldas pinchando y en otros proyectos como son su sello Black Cock o sus proyectos de disco rock Map of Africa o Locussols. Residente durante una época en Ibiza como causante de propiciar sets de ambiente más bien chill, de sets de muchas horas por debajo de 120 pms, combina libremente y sin tapujos todo tipo de estilos que tengan que ver con el ritmo y el baile. Repertorios que generan necesidades de prevaler esas horas de un modo tan obvio que da lugar a su publicación “The Sound Of Mercury Rising Complied with Love By DJ Harvey”, rememorando esas largas sesiones que también tendrán lugar en el festival, que no pisa desde 2010. Allí ofrecerá un set de seis horas para que podamos apreciar todos los matices y exploración progresiva que definen su manera de ofrecer la electrónica. Preditah, sin duda, también será una promesa para la noche del viernes. El dj nos acercará de nuevo a la escena grime de UK, todo un guiño para su compañero de cartel Wiley. En resumen, toda una experiencia de la música electrónica a partir de un sonido fresco.

Siguiendo con la mixtura de estilos pero de un modo mucho más riguroso, por no decir más puritano a lo que es la electrónica en sí, pero en las constantes del baile, tenemos al dueto británico Bicep, tándem operativo desde 2011 y con sello propio (Feel My Bicep), que a veces consigue rozar la psicodelia con melodías fluidas y que consiguen integrar sus elementos dispares creando una pieza homogénea y evasiva. En una línea parecida de dance encontramos al dj y productor holandés Young Marco, con más de una década siendo referente pero todavía a la espera de publicar su disco debut; Marco se trata de una figura conocida por ser polifacética, ya que en sus sets podemos encontrar un repertorio que incluye consecutivamente el jack trax o un himno disco oriental. Y como no, cabe destacar a Objekt. Residente en Berlín, dj y productor, tiene una increíble capacidad para mezclar dos tiempos de tempos totalmente distintos entre sí y hacerlo con una coherencia admirable que supone, además, un regalo para nuestros oídos. Se tratan de temas que no tienen una única estructura y mucho menos cerrada, pero que son de una innovación y acierto irreprochables. Piezas totalmente moldeables pero con la habilidad de que son tocadas por aquel que sabe hacer verdaderas obras de arte.; su reciente tema, Theme For Q, ha generado un gran éxito este año en las pistas de Ibiza, teniendo una gran acogida en su vertiente como productor.

Y del lado del techno tenemos ese mismo día a Helena Hauff. La jovencísima alemana está últimamente en boca de todos aquellos que siguen el panorama más emergente de éste género, ya que desde su primer disco causó una gran agitación y la crítica la considero como una dj imprescindible y de las mejores en la actualidad. Se trata, pues, de una artista respetada y referente hoy en día, que ya participó en la última edición del Sònar y que este año no podía no volver a repetir. Hauff crea, en un marco comprendido fundamentalmente por el darkwave, el minimal wave y el electro, sets exigentes, de rigor, de una agudeza impecable y que cuidan cualquier mínimo detalle, situando cada nuevo aporte en el sitio exacto creando piezas de una geometría que parecen perfectas. Pero l faceta más melódica, y quizá festiva, del techno del viernes noche será indiscutiblemente para Miss Kittin y Kim Ann Foxman, dueto de una compenetración y complicidad absoluta y especial. La primera tiene una trayectoria de relevancia desde los 90, y la segunda es ni más ni menos la vocalista de Hercules & Love Affair, también figura clave como dj y productora del house y techno neoyorkino. Este tándem premium será el encargado de cerrar la jornada del viernes noche en SònarLab a través de un repertorio que supondrá un viaje en el tiempo de la música electrónica y del dancefloor. Una dj no tan conocida y de última incorporación es Alicia Carrera, gallega pero residente en Barcelona. Sus sesiones tienen mucho que ver con su pasado berlinés: synth pop, electrónica experimental, psicodelia, new beat, trance Aguas negras que oscilan por unas corrientes lentas y en casi suspensión.

Cómo no, referente indiscutible y no solamente en el techno sino para el festival es Ángel Molina. El barcelonés siempre ha destacado por su innovación y experimentación, por sorprender y descolocar, por proponer aquello que no entraba dentro de las modas o de las nuevas fórmulas de la electrónica. Son propuestas totalmente vanguardistas que descolocan y a veces sitúan en la incomodidad, resultado no solamente de atrevimiento si no de reconocer en la electrónica un espacio de experimentación artística. Se trata de una figura que no necesita de feedback con el público, ni con el mercado ni con las tendencias; su música responde a un ideario y a un modus operandi de su persona, hecho que le consagra como una figura imprescindible no solamente por la peculiaridad de aquello que ofrece sino como forma de resistencia a un proceder que a veces se ve amenazado por dinámicas a la hora de promover la cultura en general y la música electrónica en particular.

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