Soccer Mommy - Clean [Crítica]

19 abril, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Soccer Mommy - Clean

Redacción: Andrea Genovart

La joven promesa que llevaba revolucionando la plataforma de Bandcamp desde 2015 ya ha lanzado por fin su primer LP debut, Clean (2017, Fat Possum Records). Un repertorio de diez canciones que reafirman la imagen que, poco a poco, teníamos de Soccer Mommy, pseudónimo de Sophie Allison.

Alguna crítica la considera como la nueva futura estrella del pop, probablemente porque su música es lo más contrario a lo incómodo y rompedor. Soccer Mommy, de origen suizo pero afincada en Nashville, persigue la paz a través de reseñar un mundo anecdótico y propio de una joven de 20 años. Se trata de un marco donde se circula por coordenadas universales y fuertemente marcadas por la edad: aquellas ambigüedades que encienden la curiosidad nerviosa, sobrevaloradas por cualquier mínimo gesto en Scorpio Rising (“Kiss you in the park / We'll meet up after dark / In your car with the backseat southern summer), el desamor visceral y con necesidad de aprender a encajar en Your Dog (I don't wanna be your little pet / At the edge of every bed) o el retrato de una tercera persona con la que todos podemos sentirnos identificados a causa de la inherente vulnerabilidad de una edad temprana en Cool. Tres temas que son ejemplo de una imagen perfectamente delimitada, que permiten tejer una escena totalmente figurativa y, por ende, hacerse una clara idea del entorno creativo de la artista, probablemente el mismo que su día a día más común y ordinario.

Clean es lo que indica con su título. Unas canciones sencillas, armónicas, redondas; y una voz notoria pero angelical, aunque nunca lo suficiente para que pueda romperse forzosamente en un susurro emotivo. Melodías melosas y de intensidad medida y dosificada. Y, simulando un gesto de madurez profesional, un interludio que ejemplifica la poca dimensión simbólica que supone la cantautora: un minuto y poco de guitarra llamado Interlude. Así de sencillo pero, parece ser, que cautivador: podría tratarse de la versión de pop edulcorado y comercial de Anna Burch y Sea Lion, con un fondo de MTV fácil de imaginar. Eso sí, todas las canciones tienen como mínimo tres minutos; algo que cada vez escasea más en los géneros más comerciales. En definitiva, una vuelta al falso college rock de los 90 pero con el que todos tenemos, en el fondo, una relación de estima y benevolencia.

Todo esto es, pues, Soccer Mommy: el reclutamiento en una habitación - el bedroom pop de un lo-fi mal entendido, el descubrimiento de que la música te hace sentir y creer que está hecha para ti; romanticismo puro y duro, la construcción y recreación de un ego que se reconoce como de una sensibilidad demasiado especial. Una adolescencia, quizá, que empieza a ser un poco alargada, pero desde la cual se forjó el punto de partida de su carrera musical y sus primeros temas subidos a las redes. Pero Scoccer Mommy también es la intención de reconciliación y tregua; la ilusión, la inocencia y las ganas. Ganas que sugieren más una necesidad imperiosa de canalizar esa emotividad abrumadora mediante la música que de buscar un lenguaje propio a través de ella. Pero, sea lo que sea, siempre algo legítimo. Y, sin duda agradable al oído.

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