
Más de 25 años después de su estreno, el universo de Donnie Darko está lejos de haber terminado. Richard Kelly, director y guionista de la película de culto protagonizada por Jake Gyllenhaal, prepara una continuación para su historia a través de una novela: The Philosophy of Time Travel, un libro de unas 800 páginas que ampliará la historia original y llegará a las librerías a finales de este año.
La información, adelantada en exclusiva por Variety, sitúa la publicación en el cuarto trimestre de 2026, coincidiendo además con el 25 aniversario de Donnie Darko, cuyo estreno original tuvo lugar el 26 de octubre de 2001.
Kelly lleva aproximadamente una década trabajando en la novela en cuestión, aunque su relación con una posible continuación de Donnie Darko se remonta mucho más atrás. La historia comenzará inmediatamente después de los acontecimientos de la película, cuyo desenlace terminaba con la muerte de Donnie, y se desarrollará durante los 14 meses posteriores a su muerte, explorando qué ocurre con los personajes que quedaron atrás y cómo intentan comprender aquello que experimentaron durante el llamado universo tangente.
El argumento mantendrá uno de los elementos más característicos de la película: esa frontera borrosa entre sueño, realidad y viaje temporal. Según ha explicado Kelly a Variety, los personajes tendrán que reconstruir colectivamente lo ocurrido y acabarán formando una especie de grupo de apoyo que, progresivamente, adquiere tintes de secta. Uno de los aspectos más interesantes será precisamente descubrir que algunos personajes que parecían inequívocamente malvados en la película no son necesariamente así en la realidad.
Por su parte, la novela estará escrita en formato de documentos encontrados, alternando distintos testimonios y materiales relacionados con los acontecimientos posteriores a la muerte de Donnie. Entre ellos tendrán especial importancia sus padres, Rose y Eddie Darko, interpretados en la película por Mary McDonnell y Holmes Osborne. Ambos comenzarán a investigar por separado qué ocurrió realmente con su hijo, tratando de encontrar respuestas mientras lidian con la paranoia y con la imposibilidad de comprender del todo lo sucedido.
Pero ojo, que la novela no es, ni mucho menos, el destino final de este proyecto. Para Kelly funciona como el primer paso de un plan mucho más ambicioso para continuar Donnie Darko en el cine. El director pretende que parte de la historia de ‘The Philosophy of Time Travel’ pueda convertirse en una película de animación o realizada mediante captura de movimiento. Después llegaría un enorme salto temporal de aproximadamente 28 años, que permitiría continuar la historia mediante una película de acción real.
La idea es especialmente llamativa porque permitiría, al menos en teoría, recuperar al reparto original interpretando de nuevo a sus personajes décadas después. Kelly asegura que mantiene el contacto con los actores de la película, aunque todavía no les ha pedido formalmente que regresen. Prefiere que primero puedan leer la novela y descubrir qué ha preparado para sus personajes antes de tomar una decisión. “Quiero reunirme con todo el reparto original”, explica el director, que considera que una continuación de semejante escala requiere tiempo y una producción considerable.
El problema, precisamente, ha sido siempre ese. Kelly lleva más de 20 años intentando encontrar la manera adecuada de continuar la historia y reconoce que el proyecto ha pasado por diferentes compañías y estudios, además de enfrentarse a problemas relacionados con los derechos.
Donnie Darko llegó a los cines estadounidenses el 26 de octubre de 2001, unas seis semanas después de los atentados del 11 de septiembre. A nadie se les escapa que esta ¿casualidad? calendárica pudo traer consigo dificultades para el film, y de hecho, así lo reconoció Kelly, que mencionó el momento de estreno como uno de los principales motivos de su fracaso inicial.
El cineasta ha hablado en varias ocasiones de lo desafortunado de aquella coincidencia. En una entrevista con el BFI, cuando le preguntaron directamente si el clima posterior al 11-S había perjudicado a la película, fue bastante tajante: el público no estaba en disposición de ir al cine a ver una película tan oscura y perturbadora, y mucho menos una que incluía un avión como elemento central. La situación era especialmente complicada porque el accidente aéreo en la película no era, claro está, un detalle secundario.
El impacto no fue solamente psicológico. La campaña de promoción quedó muy limitada, dado que todo el material publicitario resultaba especialmente problemático. El presidente de Newmarket Films, Bob Berney, explicó posteriormente que el problema era una combinación de “el estado de ánimo y el momento”. En otoño de 2001 la gente había dejado de salir con normalidad y el público no estaba buscando necesariamente películas sombrías. Además, el propio Berney reconocía que el motor cayendo sobre una vivienda era una imagen particularmente desafortunada.
Y por si esto fuera poco, hubo otro elemento que agravó todavía más la situación: pocas semanas después del estreno de Donnie Darko, un avión se estrelló en un barrio de Queens. Fue el vuelo 587 de American Airlines, que cayó en noviembre de 2001, haciendo todavía más incómoda cualquier campaña basada en imágenes de accidentes aéreos.
Los números reflejan perfectamente este desastre. Donnie Darko se estrenó de forma muy limitada, llegando a proyectarse en unas pocas decenas de salas. En su primer fin de semana recaudó apenas 110.494 dólares y terminó su primera explotación estadounidense con alrededor de medio millón de dólares, frente a un presupuesto de unos 4,5 millones. Kelly llegó a describir retrospectivamente la película como “víctima de un mal momento”, y dijo que, en cierto sentido, estaba destinada a fracasar antes de encontrar su público.
Sin embargo, lo fascinante a su vez es que el 11-S contribuyó, paralelamente, a convertir Donnie Darko en el fenómeno que acabaría siendo. La película empezó a circular en DVD y mediante pases nocturnos (Kelly recuerda que en marzo o abril de 2002 descubrió por casualidad que un pequeño cine asociado a una pizzería del East Village estaba proyectándola a medianoche) que se llenaban. Aquella fue una de las primeras señales de que la película no había muerto: simplemente había encontrado otro camino hacia su público.
Y después llegó Reino Unido. El estreno británico, en octubre de 2002, encontró un público mucho más receptivo y que poco a poco cambió la noción que se tenía del film. En palabras del propio Kelly, la película se volvió más melancólica porque el público acababa de vivir una tragedia real y en una entrevista concedida a VICE, cuando le preguntaron precisamente por esa coincidencia, reconoció que la tragedia real intensificó la melancolía del final. De ahí a convertirse en un clásico de culto, tan solo un paso.