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Salto mortal con red. Casi dos años de Sierra y Canadá

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Sidonie (2015)

Redacción: Miquel Gené

El pasado 12 de diciembre, en el cierre de gira en Barcelona, Marc Ros, vocalista y líder de Sidonie, concluía el concierto agradeciendo su presencia al numeroso público que los ha acompañado en esta nueva aventura llamada Sierra y Canadá. Sus palabras, agotadas pero satisfechas, dejaban entrever la sensación de salto al vacío que el trío barcelonés debía tener cuando, en marzo de 2014, presentaba su útimo trabajo, con el que daba un giro a su universo sonoro.

En la línea de lo que está pasando desde hace unos años con una amplia franja del pop-rock, Sierra y Canadá supone un acercamiento de Sidonie hacia sonoridades electrónicas por la vía del sintetizador y la caja de ritmos. Si bien estos elemento siempre han tenido presencia en su música, en Sierra y Canadá toman un papel central en distintos niveles: como sonido de base, como elemento textural, en los acompañamientos rítmicos, como segundas voces y como lead melódico. Una consecuencia importante de este cambio es la menor importancia de las guitarras eléctricas en la construcción de su sonido, que no desaparecen pero que sí ceden mucho espacio a los sonidos sintéticos, y que da como resultado un sonido más blando que cambia por completo las coordenadas en que se sitúa su música.

No es la primera vez que esto ocurre en la historia del rock. Los años 80, a los que todo parece remitir actualmete, vivieron un proceso similar, y los míticos Queen, por poner sólo un ejemplo, sintetizaron su sonido en 1980 con The Game. Y no es gratuito hablar aquí del cuarteto británico, ya que con ellos empieza el listado de aquello que no cambia en Sierra y Canadá, y que lo enlaza con el resto de trabajos de Sidonie: sus influencias innegociables –Queen, The Beatles, David Bowie-; el contenido melódico, potente y sinuoso en la voz de Marc Ros, enriquecido con coros muy presentes y con el toque tímbrico de Miri Ros que cambia, con su sola presencia, el registro emocional de las canciones; el guitarrismo denso de la banda, si bien con menos espacio, no por ello ausente; y una producción profunda y artesanal de cada canción, con la que trazan múltiples planos que se superponen sin estorbarse y que crean una textura densa pero no pesada.

Sidonie iniciaba la gira Sierra y Canadá el 16 de marzo de 2014 en la Casa Encendida de Madrid y la terminaba el 19 de diciembre de 2015 en la Planta Baja de Granada. Casi dos años de directos en los que la banda añadió, a la habitual presencia de Marcel Cavallé como guitarra solista y teclista esporádico, a Eduardo Martínez a los teclados, presencia necesaria para poder reproducir el nuevo contexto sonoro. Sin embargo, la propuesta ha sido, durante los más de cien conciertos de la gira, ligeramente distinta a la del disco: el trío original Ros-Senra-Pi situado en el centro, desplazando a los sintetizadores y dando mayor peso a guitarras, bajo y batería. El resultado, un sonido con más punch que en el disco, con una densidad que parte de las raíces de la banda y que conectaba de manera más profunda con su repertorio clásico, que no abandonaron: Giraluna, Los olvidados, Un día más en la vida, El bosque o Por ti, mezclados con el núcleo del espectáculo: Sierra y Canadá (el primer single), Un día de mierda (el segundo), Yo soy la crema, Estáis aquí (el himno) o Hiroshima mi amor. Canciones que, una vez finalizada esta gira, pasarán a engrosar el catálogo de míticas de Sidonie. Hasta la próxima.

Y además… Muy interesante poder escuchar en Spotify un par de listas de reproducción, creadas por la propia banda, con los sonidos que les han inspirado en la creación de Sierra y Canadá: Inspiración Sierra y Canadá y Psicodelia inglesa para canadienses.

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