Rhye - Blood [Crítica]

19 febrero, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Rhye - Blood

Redacción: Vitor Blanco

Segundo larga duración y segundo acierto para el misterioso proyecto musical canadiense Rhye, que aprueba con muy buena nota el difícil examen de superar el “hype” momentáneo de un éxito digital arrollador y consolidarse como una banda de seguimiento necesario. Blood, publicado por Loma Vista el pasado 2 de febrero, repite la fórmula que llevó al cantante Milosh y al instrumentalista danés Robin Hannibal a los titulares internacionales en un lejano 2013 con su primer disco (Woman): R&B, voz envolvente, falsetto andrógino y contención compositiva desde el plano de la música; delicadeza, sugerencia, misterio y sensualidad desde la parte emocional. Pero añade algunos nuevos detalles que señalan progreso y consolidación.

En primer lugar, Rhye se enfrentaba en este trabajo a una identidad perfilada. No solo desde el ámbito sonoro, sino literalmente. La prensa, que tanto había especulado sobre los nombres y apellidos de sus integrantes durante años atrás, ya conoce ahora los detalles más minuciosos de los miembros. Parece una tontería sin fundamento, pero tiene su importancia. Rhye debían volver a triunfar como lo hicieron desde la nada no solo musical, sino incluso identitaria; pero ahora con un conocimiento pleno por parte de los seguidores y de la crítica. La presión, evidentemente, se acrecienta. Esta podría ser la razón de las experimentaciones con otros lenguajes musicales a lo largo de Blood. Experimentaciones que en algunos momentos del disco funcionan, mientras que en otros parecen quedarse en meros intentos de renovación sin fundamentos ni justificaciones.

En general, aciertan con sus temas más íntimos y pausados, mientras que cuando conceden espacio a ritmos más “bailables”, más enérgicos (aunque su contención está cargada de energía, pero de otro tipo de energía), los temas afean el resultado final y amenazan, y en efecto así lo hacen, con alejar el conjunto del álbum de la perfección. Así, aun siendo composiciones bastante destacables, Feel Your Weight, Count to Five y Phoenix, con sus ritmos incluso cercanos al funk, impiden un desarrollo fluido de un disco que encuentra su belleza en las pausas y los crescendos interminablemente lentos.

En la otra cara de la moneda: Waste, que abre el álbum con los falsettos marca de la casa resumiendo a la perfección esta nueva etapa: “We’re going through some changes, hold my heart”. O Taste, que personalmente considero el single mejor elegido de toda la producción de Rhye (con permiso de Open, del anterior trabajo y su canción más escuchada). Un tema que sí sabe, como Count to Five, gestionar ritmos pausados y espacios más bailables en un equilibrio compensado y sutil. Por su parte, Please, que se publicó también como single, consigue anticipar una explosión que nunca eclosiona mientras el cantante ruega desesperadamente una sonrisa.

Pero si alguna canción merece una mención especial a lo largo de todo Blood esa es, sin duda, Song For You. Desde sus primeros acordes resume todas las nuevas aportaciones que Rhye han preparado para esta nueva etapa de su carrera, y lo hace, además, conservando una autenticidad plena y componiendo una canción bellísima. Los ritmos, cercanos a la bachata, son lo primero en llamar la atención. Luego lo hace la voz, muy aguda, entonando oraciones de un amor muy profundo sobre el que se cuelan deslices desconcertantes, creando una serie de contrastes sugerentes y enormemente poéticos. “I saw your tear fall from your grace. I fell in love”, “You’re my favorite place to bleed” o el mantra repetitivo del estribillo, “I feel your heart baby… I feel your pain”. Mientras el ritmo de tintes latinos continúa, primero dando sensación de extrañeza, luego perfectamente acompasado. Menos de un minuto después ya se demuestra como la sonoridad perfecta para la canción, la única posible. Una apuesta arriesgada para Rhye, acostumbrados a R&B más puro y lejos de la hibridación. Pero también un triunfo seguro (ya es su tema más viral en Spotify). Una canción que vale un disco entero. Un disco que, podado de tres o cuatro canciones donde la experimentación no alcanza los niveles de esta Song For You, habría sido perfectamente redondo.

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