
Que Sean Phillips y Ed Brubaker nos han dejado una obra imprescindible con Donde vi el cadáver es algo evidente. Tal vez no sea la mejor del año y tampoco la mejor colaboración del dúo en toda su carrera, pero la obra editada a través de Norma Editorial (previamente por Image Comics en diciembre de 2023) es sencillamente magnífica.
El título, la portada y el equipo detrás de esta de la novela gráfica, puede dar, a primera vista, una idea equivocada de lo que nos vamos a encontrar una vez comencemos con el relato. Y es que en Donde vi el cadáver, el cuerpo que ilustra su cubierta es lo de menos.
Me explico.
La obra de Phillips y Brubaker nos invitan a conocer Pelican Road y, sobre todo, a lo más granado de los vecinos que allí vivían en 1984. A saber: un par de chavales conflictivos (Tommy Brand y Karina Lane), un policía fake (Palmer Sneed), una pareja que apenas son pareja (Ted y Toni Melville), una muchacha con una gran intuición (Lila Nguyen), una abuela cotilla (Mrs. Wilson), un sin hogar ex-militar y un investigador privado (Jack Foster).
La diversidad (a todos los niveles) de este elenco es realmente la que sustenta los cimientos de Donde vi el cadáver. Sus problemas, sus traumas, su sueños, su anhelos, sus frustraciones... el amor. Sus vidas y el contexto emocional que las acompaña, todas ellas muy diferentes unas de otras, son finalmente las que confluyen y entrelazan para aportar un visión coral de lo que sucedió con el cadáver en cuestión.
La historia que la prolífica pareja de autores nos presenta en esta ocasión, es ciertamente tramposa. Pero en realidad, puede que esa sea una de las grandes bazas de Donde vi el cadaver. Aquellas personas que se vieron arrastradas a esta novela gráfica por el magnetismo de obras anteriores de Phillips y Brubaker, tal vez se vean frustradas parcialmente al no encontrar el esperado whodunit. Pero ese sentimiento no durará mucho, ya que en realidad el cómic ofrecerá una adictiva propuesta en la que seremos testigos de primera mano, como el que observa por una ventana un tanto indiscreta, del devenir de los personajes que viven en Pelican Road.
El asesinato es un macguffin bien traído, vaya. La historia no se mueve para mostrarnos quién mató a quién, sino para regalarnos los entresijos emocionales de sus protagonistas.
Por otro lado, a nivel técnico, está claro que el dibujo de Sean Phillips y el color de su hijo Jacob Phillips están a otro nivel, encajando a la perfección con la época en la que viven sus personajes. Además, el guión de Brubaker es absolutamente brillante, invitándonos a devorar sus 144 páginas casi del tirón con un ritmazo impresionante. La capacidad del autor de Maryland para encajar tiempos futuros de sus personajes en la actualidad de sus vidas... una vez más, supone un trabajo impecable.
Según comentan sus autores, Donde vi el cadáver es una de sus obras más personales. Sólo ya por eso, merece la pena entrar en este inteligente artefacto a modo de laberinto emocional.
