Reseña del libro 'Playing Changes - Jazz para el nuevo siglo' de de Nate Chinen (Alpha Decay)

8 diciembre, 2019
Redaccíon: dod Magazine

'Playing Changes - Jazz para el nuevo siglo' de de Nate Chinen (Alpha Decay)

Redacción: Adrián Gallego

El experto en jazz Nate Chinen nos ofrece con Playing Changes la guía perfecta para no perdernos entre la amalgama de nombres, géneros y tendencias que conforman el jazz de finales del siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI, un periodo en el que el jazz parece haber sido excluído en el imaginario colectivo a mera práctica histórica. Nate Chinen comienza el libro abordando precisamente ese historicismo al que fue arrojado el género con el auge de las instituciones dedicadas a preservar el jazz y que propició el neoclacisismo de figuras como Wynton Marsalis (músico cuya llegada a la escena el autor califica de calculadora y comercialmente astuta). Una vez presentada esta generación, Nate Chinen comienza a desgranar los diferentes músicos y las nuevas corrientes que surgen en cierta forma como respuesta al virtuosismo e historicismo de músicos como Marsalis y los “jóvenes leones”.

Si bien el libro se presenta como una guía del jazz para el nuevo siglo, durante la primera parte del mismo estaremos en realidad circundando el final del siglo XX y conociendo algunas de las figuras fundamentales que crearían escuela en décadas posteriores.  Es el caso de artistas como Brad Mehldau, al que coloca como puente entre la era neoclásica del jazz protagonizada por Marsalis y los sonidos del nuevo milenio y con el que Nate Chinen traza una interesante correlación con el escritor David Foster Wallace,  englobándolos a ambos dentro de la generación X con su característica autoconsciencia e ironía.

Es destacable cómo los diferentes capítulos del libro funcionan muy bien de forma autónoma con un sentido y una narrativa autoconclusiva sin dejar de funcionar como relato conjunto con el resto de capítulos. Muchas secciones del libro son monográficos sobre figuras destacadas de las últimas décadas como Steve Coleman y su curiosa filosofía, Jason Moran o Vijay Iye, aunque quizás algunos de estos capítulos flaquean un poco al estar compuestos casi exclusivamente de reseñas y apuntes biográficos, dejando a un lado la reflexión y la interpretación. Frente a estos capítulos monográficos algo pesados también encontramos capítulos de carácter coral en el que en lugar de centrarse en un artista en concreto retrata a una generación o traza relaciones entre diferentes músicos con lazos comunes. Por lo general estos capítulos suelen ser los más interesantes, especialmente el dedicado al neosoul y a las nuevas hibridaciones del jazz con la electrónica a través de figuras como D’Angelo, J Dilla, Robert Glasper o Flying Lotus.

Otro de los capítulos más sólidos de todo el libro es el dedicado a la enseñanza del jazz a lo largo de su historia. Aquí Nate Chinen expone la evolución de la enseñanza del jazz desde el modelo de mentor y aprendiz hasta la incorporación del jazz en los programas formativos de conservatorios y escuelas de música, cuyo modelo de aprendizaje ha sustituido al anterior. En este capítulo el autor expone también diferentes materiales formativos como The Real Book o la serie de libros y cds Play-A-Long que permitieron a muchos músicos aprender a tocar de forma autodidacta y culmina con un interesante análisis sobre cómo la abundancia de información que ha facilitado internet ha producido un paisaje formativo muy distinto al de épocas anteriores.

Debido a la cantidad de nombres y discos que aparecen en el libro, que hace que hasta para entendidos pueda resultar un tanto inabarcable, Nate Chinen ha colocado pequeñas selecciones discográficas al final de cada capítulo con los discos más interesantes que ha tratado, facilitando mucho el seguimiento de la lectura. Por si no fuese suficiente con esas recomendaciones, al final del libro dispondremos de una lista de nada menos que 129 álbumes de los primeros 18 años de esta década, horas de material para ponerse al día de las nuevas sonoridades del género en el siglo XXI.

Es necesario sacar a relucir la escasísima presencia femenina a lo largo del libro, hay que esperar hasta prácticamente el final del mismo para encontrarnos con nombres como Mary Halvorson y Esperanza Spalding. También se echan de menos más reflexiones sociológicas y políticas, en ocasiones Nate Chinen esboza algunas ideas pero por lo general no suele profundizar en esos aspectos que le podrían haber dado al libro un sentido más completo. Pese a todo, Nate Chinen ha conseguido retratar exitosamente el jazz del nuevo siglo con un completísimo catálogo de artistas y tendencias de las últimas décadas cuya lectura es estimulante y divertida (aunque quizás algo inaccesible para neófitos).


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