9 películas sobre el racismo en Estados Unidos

5 junio, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Malcom X - Películas sobre el racismo en Estados Unidos

Redacción: Alberto Fuentes-Lojo

La muerte de George Floyd a manos de la policía ha reabierto la herida de la discriminación racial en Estados Unidos. La sociedad estadounidense ha respondido al enésimo caso de brutalidad policial hacia personas no-blancas con manifestaciones multitudinarias y disturbios en varias ciudades. Es un conflicto que viene de lejos, fruto de traumas históricos y de políticas que desatienden los derechos humanos fundamentales.

Por este motivo, desde dod Magazine proponemos una selección de películas que ayuden a comprender la dramática situación que Estados Unidos está viviendo estos días. Debemos aclarar que este no es un top de las mejores películas sobre racismo, sino simplemente un recopilatorio variado de películas con géneros cinematográficos y argumentos muy diversos.

¡Vamos allá!

9 películas sobre el racismo en Estados Unidos

 

Déjame salir (Jordan Peele, 2017)

Un chico negro va a conocer a la familia blanca de su novia blanca. ¿Qué podría salir mal? Todo. Y es que para Jordan Peele ser negro en Estados Unidos es como una película de terror. Y así se lo ha hecho saber al mundo con su debut en la faceta de dirección, aunque siempre en clave de humor. Con sus características píldoras de humor interracial, Déjame salir invita a la reflexión con esta peculiar mezcla de terror y comedia.

El filme de Peele recoge la premisa de Adivina quién viene esta noche (Stanley Kramer, 1967) —una de las películas icónicas que ahondan en la problemática de la discriminación racial— y reconvierte la sutileza del clásico de Kramer en una frikada rebosante de exceso, paranoia y mala leche.

Una historia del Bronx (Robert De Niro, 1988)

Esta película es un 2x1. ¡Y qué ofertón! Lo que empieza siendo una película sobre mafia en la que un padre intenta alejar a su hijo de la influencia de la mafia italiana, acaba derivando en un drama sobre la convivencia racial en barrios marginales. Dirigida y protagonizada por Robert De Niro, es una película que puede resultar confusa por el viraje repentino de la trama, pero no por ello menos satisfactoria.

Quizás Una historia del Bronx no sea un drama racial como tal, pero entra en la lista porque de forma soterrada refleja una realidad impepinable: la sociedad estadounidense es un crisol de razas y de culturas donde personas de ascendencia italiana, afroamericana, asiática, latina e irlandesa comparten bandera. A fin de cuentas, la de Estados Unidos es una historia de inmigrantes.

Arde Mississippi (Alan Parker, 1988)

En esta lista no podía faltar Arde Mississippi, para mucha gente la obra culmen sobre segregación racial. Es un retrato vívido —y, por tanto, cruel— de la opresión a la que fue sometida la población negra en los estados sureños del país en la década de los 60. Gene Hackman y Willem Dafoe dan vida a dos agentes del FBI cuya misión es atrapar a un grupo de sectarios del Ku Klux Klan.

Arde Mississippi es una película con un enorme pulso narrativo y con un excelente esbozo de personajes. Parker consigue que la voluble relación entre el dúo protagonista sea un reclamo más del filme. Porque un gran acierto de la película es que presenta a dos personajes que utilizan diferentes métodos policiales pero que comparten una misma mirada hacia el racismo.

Green Book (Peter Farrelly, 2018)

Green Book es el ejemplo más reciente de película sencillita pero bien narrada. No es una obra superlativa y tal vez el Oscar a Mejor película de 2018 le quede grande, pero no cabe duda de que es una comedia dramática efectiva y muy bienintencionada. Esta road movie narra el viaje en coche de dos hombres —uno blanco y el otro negro; uno negro y el otro blanco— en una gira musical. El personaje troncal de la película es el interpretado por Viggo Mortensen, un individuo con inclinaciones racistas que poco a poco se va dando cuenta de lo estúpido de sus prejuicios.

Hermosa banda sonora, fotografía impecable, buenas actuaciones y un argumento que apela a las emociones. Fácil, sencillo y para toda la familia.

Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962)

Matar a un ruiseñor no sólo es uno de los mejores dramas judiciales jamás realizados, sino también una crítica voraz a un sistema judicial norteamericano donde la presunción de inocencia se aplica en función del color de piel. La película está narrada desde el punto de vista de dos niños, quienes aportan una mirada inocente acerca de males de la sociedad tan inexplicables como el prejuicio, la desinformación y el odio.

Sin duda, Matar a un ruiseñor es una de esas películas imperecederas que han sentado las bases de su género. Además, el personaje de Atticus Finch, interpretado por un colosal Gregory Peck, se ha ganado un lugar importante en la historia del cine clásico.

Malcolm X (Spike Lee, 1992)

Esta entrada podría llamarse “cualquier película de Spike Lee”, pues no por nada ha dedicado gran parte de su filmografía a la reivindicación racial. No obstante, finalmente nos hemos decantado por Malcom X.  Se trata de un biopic sobre la vida de la figura negra más importante del activismo afroamericano junto a Martin Luther King.

Puede resultar una película densa y difícil de digerir —supera las tres horas de duración—, pero si te animas a aceptar el reto acabarás cautivado por la inteligencia de su discurso y por la portentosa actuación de Denzel Washington en el papel de Malcolm Little.

Titanes, hicieron historia (Boaz Yakin, 2000)

Película sobre deporte basada en hechos reales. En los 70, con el debate de fondo sobre la segregación racial en las escuelas, el equipo de fútbol americano de un instituto de Virginia dio un paso de gigante para la integración racial al formar un equipo con jóvenes tanto negros como blancos.

Titanes, hicieron historia utiliza los valores del deporte para hacer una llamada a la tolerancia y a la convivencia. Y lo hace francamente bien: los éxitos deportivos llegan cuando los chicos de ambas razas superan sus diferencias.

Loving (Jeff Nichols, 2016)

Dramón lacrimógeno al canto. Basada en hechos reales, cuenta la historia del calvario legal que sufrió un matrimonio interracial a finales de los años 50. Loving es un ejercicio de cine romántico y sutil, un melodrama conmovedor que enfatiza en las emociones de los personajes de Joel Edgerton y, sobre todo, de Ruth Negga.

Jeff Nichols construye un relato que, aunque a ratos flirtea con la cursilería, le propina al espectador una buena bofetada de realidad. Y es que es una película que transmite solemnidad y melancolía, pero que tampoco se corta un pelo a la hora de representar violencia e injusticia.

Dear White People (Justin Simien, 2014)

Ahí va nuestro pequeño guiño al cine independiente. Dear White People es una cinta fresca y juvenil ambientada en un campus universitario. La trama tiene su gracia: los estudiantes negros se proponen boicotear una fiesta temática afroamericana organizada por los estudiantes blancos. Todo ello con un programa de radio estudiantil llamado Querida gente blanca locutado por una joven que no para de echar más leña al fuego.

El debutante Justin Simien se saca de la chistera una película juguetona y provocadora, pero también excesiva. La narración es caótica, el desarrollo agotador y algunos personajes directamente son un estereotipo con patas. El caso es que es un producto tan original que Netflix ha producido la versión en formato serie de la película: Dear White People (Justin Simien, 2017).


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