
Pocas criaturas han acompañado tanto al cine de terror como los fantasmas. Una aparición al fondo de un pasillo, una figura que se refleja donde no debería haber nadie, una casa aparentemente vacía que comienza a llenarse de ruidos o un niño que asegura estar hablando con alguien que los demás no pueden ver: el miedo a los muertos forma parte de algunas de las imágenes más memorables de la historia del cine.
Las películas de fantasmas han demostrado, además, que el terror sobrenatural puede adoptar formas muy diferentes. Hay historias de casas encantadas, espíritus vengativos, apariciones infantiles, fantasmas atrapados entre dos mundos y personas que descubren que la realidad que creían conocer tiene una dimensión invisible. Algunas buscan provocar auténtico miedo; otras utilizan los fantasmas para hablar de la culpa, el duelo, la memoria o la imposibilidad de dejar atrás el pasado.
Desde los clásicos del cine de terror gótico hasta el J-horror, pasando por el fantástico español, las grandes producciones de Hollywood y las aproximaciones más intimistas al género, la historia del cine está llena de películas que han convertido a los muertos en protagonistas. Y no todas necesitan recurrir a sustos fáciles: a veces basta una presencia que apenas podemos distinguir para construir una atmósfera verdaderamente inquietante.
Por eso, seleccionar las mejores películas de fantasmas de la historia no consiste únicamente en reunir las películas de miedo más famosas que incluyen alguna aparición sobrenatural. Esta lista pretende recorrer algunas de las obras que mejor han entendido qué significa estar frente a un fantasma: desde La torre de los siete jorobados, una singular joya del fantástico español dirigida por Edgar Neville en 1944, hasta A Ghost Story, una de las aproximaciones más originales y melancólicas al género en el cine reciente.
Entre medias encontraremos casas encantadas, espíritus vengativos, fantasmas de niños, apariciones, maldiciones y muertos que se niegan a desaparecer, con títulos tan imprescindibles como Suspense, La casa encantada, El resplandor, Poltergeist, El sexto sentido, Los otros, Ju-On: La maldición, El espinazo del diablo o El orfanato.
Así que apagad las luces, comprobad que no haya nadie detrás de vosotros y preparaos para una sesión de cine de terror con fantasmas. Porque, como ha demostrado el género una y otra vez, quizá lo más aterrador no sea aquello que vive en la oscuridad, sino aquello que no debería seguir allí.

Edgar Neville mezcla misterio, humor negro y fantasía castiza en esta singular adaptación de la novela de Emilio Carrere. La aparición del fantasma de un amigo muerto conduce a Basilio hasta una ciudad subterránea escondida bajo Madrid, habitada por una comunidad de jorobados. Su imaginación visual, su atmósfera expresionista y su insólita mezcla de géneros la han convertido en una de las grandes rarezas del cine fantástico español.

Basada en The Turn of the Screw de Henry James, Suspense sigue a una institutriz contratada para cuidar de dos niños en una aislada mansión inglesa. Pronto comienza a percibir presencias fantasmales que parecen relacionarse con el pasado de la casa y sus habitantes. Jack Clayton construye un terror psicológico ambiguo, elegante y profundamente inquietante que influyó decisivamente en el cine de casas encantadas posterior.

Inspirada en la novela de Shirley Jackson The Haunting of Hill House, la película de Robert Wise reúne a varios personajes en una mansión con fama de estar embrujada. Lo sobrenatural permanece deliberadamente en la penumbra, mientras ruidos, movimientos y espacios imposibles alimentan la paranoia. Su sofisticado uso del sonido, la arquitectura y la sugerencia convirtió a La mansión encantada en una referencia fundamental del terror psicológico.

Basada en el supuesto caso paranormal ocurrido en una casa de Amityville, la película sigue a una familia que se instala en una vivienda marcada por un sangriento pasado. Lo que comienza como un nuevo hogar se transforma progresivamente en una pesadilla de apariciones, violencia y posesión. Su enorme éxito popular convirtió la historia de Amityville en uno de los mitos más reconocibles del terror moderno.

Jack Torrance acepta trabajar como cuidador durante el invierno en el aislado Hotel Overlook, donde se instala junto a su esposa y su hijo Danny. El aislamiento, las visiones del niño y la creciente locura de Jack convierten el hotel en un laberinto de horror. La adaptación de Stephen King redefinió el terror psicológico y dejó imágenes que forman parte del imaginario cinematográfico contemporáneo.

Una familia estadounidense ve cómo su aparentemente idílica casa comienza a ser invadida por fenómenos sobrenaturales que culminan con la desaparición de su hija pequeña. Tobe Hooper combina terror, espectáculo y humor negro en una película que convirtió la vivienda familiar en un territorio amenazante. Su éxito popular y sus icónicas escenas consolidaron el modelo del cine de fantasmas doméstico de los años ochenta.

Tras morir accidentalmente, Barbara y Adam Maitland descubren que continúan atrapados en su antigua casa y que una nueva familia ocupa ahora su hogar. Para expulsarlos recurren al excéntrico y peligroso Bitelchús, un espíritu especializado en desatar el caos. Tim Burton mezcla comedia, fantasía macabra y estética gótica en una película que convirtió su peculiar universo visual en una de las señas de identidad del cine fantástico de finales de los ochenta.
El psicólogo infantil Malcolm Crowe comienza a tratar a Cole, un niño aterrorizado que asegura poder ver y hablar con personas muertas. Mientras ambos intentan comprender el origen de esas apariciones, la película construye una historia de duelo, culpa y comunicación más allá de la muerte. Su célebre giro final convirtió a M. Night Shyamalan en una figura central del thriller sobrenatural contemporáneo y popularizó una nueva forma de suspense basada en la revelación.
La película de Takashi Shimizu presenta una casa marcada por una maldición nacida de un crimen familiar y condenada a contagiar su mal a cualquiera que entre en ella. A través de varias historias conectadas, los fantasmas aparecen de forma fragmentaria, sin respetar las reglas tradicionales del relato lineal. Su éxito impulsó el J-horror internacional y convirtió figuras como Kayako en iconos del terror japonés contemporáneo.
En una mansión aislada de la costa de Jersey, una madre espera el regreso de su marido mientras cuida a sus dos hijos, afectados por una extraña enfermedad. La llegada de unos nuevos sirvientes coincide con una serie de fenómenos inexplicables que alteran la rutina familiar. Alejandro Amenábar combina atmósfera gótica, suspense y tragedia en una película que revitalizó el cine de fantasmas español y alcanzó repercusión internacional.
Durante la Guerra Civil española, un niño llega a un orfanato aislado donde descubre que los secretos de la institución están ligados a la aparición de un misterioso fantasma. Guillermo del Toro utiliza el terror para hablar de la violencia, la memoria y las heridas de la guerra, convirtiendo lo sobrenatural en una metáfora histórica. Su mezcla de horror gótico y drama político anticipó algunas de las constantes de su cine posterior.
Una joven violinista ciega recupera la visión gracias a un trasplante de córnea, pero pronto descubre que sus nuevos ojos le permiten contemplar presencias que nadie más puede ver. La película de los hermanos Pang explota el miedo a lo invisible mediante una atmósfera sombría y apariciones memorables. Su éxito internacional contribuyó a consolidar el J-horror y el terror asiático como una influencia decisiva en el cine occidental de los años 2000.
Después de atropellar accidentalmente a una mujer, una pareja comienza a descubrir extrañas figuras fantasmales en las fotografías que toma el protagonista. Lo que parece inicialmente un fenómeno inexplicable acaba revelando una historia de culpa, violencia y secretos ocultos. Shutter se convirtió en uno de los títulos más representativos del nuevo terror tailandés y demostró la capacidad del cine asiático para renovar los códigos clásicos de la película de fantasmas.
Laura regresa al antiguo orfanato donde creció con la intención de convertirlo en una residencia para niños, pero la desaparición de su hijo desencadena una serie de acontecimientos sobrenaturales. J. A. Bayona construye un relato de fantasmas profundamente ligado al duelo y la maternidad, combinando tradición gótica y sensibilidad melodramática. Su éxito internacional consolidó una nueva generación del cine fantástico español y convirtió la película en una referencia del género.
Tras morir, un hombre permanece en la casa que compartía con su pareja bajo una sábana blanca, convertido en un fantasma incapaz de abandonar el lugar. David Lowery transforma una premisa aparentemente convencional en una reflexión poética sobre el tiempo, la pérdida, la memoria y nuestra relación con los espacios. Su ritmo contemplativo y su aproximación existencial al género demostraron que una película de fantasmas podía funcionar también como meditación sobre la propia existencia.