Noel Gallagher’s High Flying Birds - Who Built The Moon? [Crítica]

30 noviembre, 2017
Redaccíon: dod Magazine

Noel Gallagher’s High Flying Birds - Who Built The Moon?

Redacción: Andrea Genovart

Han sido necesarios tres discos para que Noel Gallagher’s High Flying Birds hayan ofrecido algo realmente relevante. Quizá tenga que ver la presión añadida que siente ahora que a su hermano pequeño Liam le ha dado por hacer una promoción masiva de su primer debut, As You Were (2017, Warner Bros Records), que nos ha dejado un poco fríos por pecar de ambición y acabar siendo una versión insulsa de Oasis en 2017.

Who Built The Moon? (2017, Sour Mash Records) son dos caras de una misma moneda: en una tenemos la cara de Noel y en la otra el número 3, que siempre valdrá más que el 1 y el 2, esto es, que Noel Gallagher’s High Flying Birds (2011) y que Chasing Yesterday (2016). Encontramos lo más correcto de lo construido a partir de cuatro acordes - y eso nunca debe ser una crítica a priori para aquellos que nos gusta el BritPop - junto a un asomarse a las bases de un electro- pop (y aquí la partición del mando de David Holmes) de la que beben tantos grupos hoy en día. Por todo ello, tenemos como resultado una innovación moderada en las coordenadas de uno de los músicos más emblemáticos de Manchester, pero irrealizable en el marco general de la música de nuestra época. Hecho que lanza la siguiente pregunta: ¿Podrán algún día, los hermanos Gallagher, romper con su pasado?

El sonido en general, pero, es bueno. Es un sonido que apetece. Por un lado, encontramos una cara A con mucho coro femenino, cosa que alomejor tiene que ver la posible influencia existente por la relación de amistad con su ex rival Damon Albarn, que construyó un Everyday Robots (2014, Parlophone) a base de influencias gospel. LP que también se puede ver reflejado con el piano de Interlude o End Credits (Wednesday Part 2). Esta cara estaría formada también por un sonido de base electrónica y estructuras donde prima mucho más lo instrumental - hecho todavía aún más significativo teniendo en cuenta su grupo precedente -, con una mínima presencia de la voz, diferida - adiós al sonido limpio de los noventa -. Es pieza introductoria de todo ello su espectacular Fort Knox, de un crecimiento rítmico paulatino que no termina de romper, sensación reforzada con la intromisión ansiosa de la alarma de un despertador que no cesa y con una capa de eco vocal superpuesta dónde se fusionan los coros y una entonación de hip-hop que cubre con el papel de reconducir la melodía de la canción. Lo mismo sucede con la participación de Charlotte Courbe en It’s Beautiful World o con la trompeta de Keep On Reaching: se trata de piezas que tienden al baile festivo, alejándose del reposo melancólico de su ex-banda, donde la voz de Noel pasa a segundo plano.

En la cara B, tenemos la cara B de sus anteriores producciones. Su single de presentación, que se confunde inevitablemente con The Vaccines: Holy Mountain. También encontramos una clara referencia, probablemente involuntaria - es lo que tiene ser un adicto a la mejor generación musical creada en tu país -, a Pulp y su Common People con la introducción de She Taught Me How To Fly, que se desarrolla con un estribillo con los tape loops de New Order. Y, como no podía ser de otro modo, la autoreferencia. El ego, irreprimible. Oasis es Be Careful What You Wish For; Black And White Sunshine es Morning Gloy y The Man Who Built The Moon a The Masterplan. Y, como no podía ser de otro modo, acabar con un bonus track que fuese un dulce acústico de piano; Dead In The Water, el nuevo himno, el eterno Talk Tonight.

La nuevo, lo diferente, es evidente. No hay que ser tan quisquillosos, pues: se trata de Noel Gallagher. No es que su pasado lo hizo a él, sino que vive de él. Y ya es mucho de agradecer que nos pueda aportar ese efecto sorpresa que, en el siglo XXI, cada vez es más difícil de conseguir. Temas que, por otro lado, presentan un acabado impecable solamente conseguido a través de un proceso creativo que incluye la distancia necesaria para reconocer cuáles son tus fuertes y tus constantes. Y, cómo las cosas deben medirse en el preciso contexto de cada uno, podemos decir que es el mejor disco de Noel Gallagher’s High Flying Birds hasta la fecha. Eso sí, sabemos sin saber quién construyó la luna, pero está claro que no fue él y su banda. La Luna es una construcción que, por su singularidad, les está demasiado alejada.

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