Nacho Casado - Verão [Crítica]

17 marzo, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Nacho Casado - Verão

Redacción: Bárbara Sanjuán

Nacho Casado está inmerso en su proyecto en solitario tras su andadura en La Familia del árbol, donde formaba dueto con su pareja Pilar Guillén. Ahora está en un momento en el que con Verão, su nuevo disco, deja ver su lado más cercano y acústico.

De hecho el disco está compuesto por poco más que su voz, la guitarra y un contrabajo. Este sonido tan minimalista hace de Verão algo especial, distinto a lo que estamos acostumbrados a escuchar.

Suena a rayos de sol, a bossa nova, a calma, a paseos en motocicleta junto a la costa, a atardeceres en el mar, a película de Jean-Luc Godard, y como no, a verano.

El disco abre con Edén, una canción con aires “vintage”, suave, sin sonidos prominentes, donde todo el protagonismo lo tienen la voz y la guitarra. La letra hace menciones a la playa, a los “Beach boys”, referencias que sirven para reiterar el ambiente que ya transmite la propia melodía. Creo que es mi favorita del disco.

Después de este primer corte llega la calma con Portofino, una especie de punteo de guitarra calmado que se transforma en toda una declaración de amor. Chet Baker fue el primer single que pudimos escuchar. Ya nos dejaba entrever lo que sería el disco: Amor con con aires brasileiros.

El álbum se torna una delicia; una mezcla de amor y melancolía. Pese a que Nacho Casado ha roto con los aires folk de la Familia del árbol, ha sabido transmitir la magia de su poder en acústico y resaltar el protagonismo de los instrumentos, sobre todo en Tú y yo corte con una gran parte instrumental de minuto y medio, que solo cuenta con la voz a modo de coro cantando “Tú y yo”.

En el interior me gusta mucho como comienza, con esos acordes rasgados en la guitarra y un compás seco y marcado, que utilizan en algunas de sus canciones Iván y Amaro Ferreiro (ejemplo es este “Uña y carne" de Amaro) y que me encanta.

Para cerrar el disco tenemos Universo que comienza con un bonito punteo y la frase “Te quiero tanto que ya no me avergüenzo, que cada día es como si fuera un sueño” (ahissss el amor!). Es una canción de casi cinco minutos donde Nacho y el punteo forman uno solo, confirmando la belleza del acústico, donde tan bien se desenvuelve y del que va a sacar tanto partido en su puesta en escena para el directo.

Estamos deseando escucharlo en salas para vivir de forma íntima estas canciones en acústico directo.

MÚSICA RELACIONADA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram