My Expansive Awareness - 'Going Nowhere' [Crítica]

10 octubre, 2017
Redaccíon: dod Magazine

My Expansive Awareness - 'Going Nowhere'

Redacción: Mercedes Egea

No es un secreto que la psicodelia en los últimos años se ha puesto de moda. Sin embargo, a pesar de haber consolidado ya a grupos a nivel internacional, como los ya más que idolatrados Tame Impala, aún el crecimiento dentro de nuestra fronteras ha sido un tanto modesto. En España, dentro de esta era de nueva psicodelia o “neopsicodelia” como se le ha venido a llamar de una manera más técnica, hemos podido ser testigos de la progresiva consolidación de grupos como Baywaves, y de otros que está empezando a obtener un mayor calado, como es el caso de la banda de la que venimos a hablar: My Expanisve Awareness. Desde Zaragoza nos llega esta paleta psicodélica “espacial” (según ellos, su estilo podría definirse como “space rock”) que desde 2014, cuando publicaron su EP Uroboros, y sobre todo a partir de 2015, con su primer LP homónimo, ya ha dejado su impronta en festivales como el Primavera Sound, el Tomavistas y el Low Festival.

Este último álbum se muestra como un espacio un tanto más árido que el anterior, tal y como se puede apreciar en su carátula de aspecto un tanto daliniano. Desde la escucha de su primer track, Going Nowhere, se reconoce el estilo de la banda: una amalgama de sonidos cósmicos impregnados de melancolía con temas interrumpidos a través de esos cambios abruptos de sonido tan propios del rock psicodélico. Las subidas y bajadas que abandonan y retoman el hilo musical anterior a su antojo y rompen con una estructura musical más tradicional, crean un vaivén en su conjunto que en este caso es adornado por dos voces, una masculina, la de José Biceño - también guitarrista de la banda -, y otra femenina, la de Lucía Escudero, que acompaña igualmente en la percusión. La voz de José suele arrancar en cada tema y luego se ve suavizada por la voz de su compañera, como si de un coro se tratara. No obstante, da la sensación de que las voces son un mero acompañamiento a los instrumentos, ya que a menudo la emoción que transmiten los últimos no es la misma que la que infunden las voces, un tanto imperceptibles a veces. En definitiva, las voces se ponen al servicio de los instrumentos, sin que ello suponga un punto negativo a su estilo.

En Going Nowhere, canción que da nombre al álbum, se plasman a la perfección los sellos de identidad de la banda: la mezcla de voces, los cambios de ritmo, los estribillos que ponen el contrapunto final de cada parte para retomar el hilo inicial y la irrupción de instrumentos de manera imprevisible y apoteósica. Con un ritmo más calmado, le sigue el tema Heaven, que sirve de toma de aire antes de que entre The Wheel, el momento más bailable del álbum. Después de este subidón, empezamos a bajar y a adentrarnos en una atmósfera más oscura a partir de Never Got What You Wanted que culmina más adelante con We All Die. Muchas de las composiciones nos sorprenden con toques country, con un sonido un tanto western, como Life o My Expansive Awareness, sin olvidar por su puesto la base de teclado, perenne en todo el disco. El hecho de que las canciones sigan una estructura similar, no quiere decir que no haya momentos para saltarse este protocolo, con propuestas más arriesgadas como Bamboo Jr., que se convierte en el momento para lucir el virtuosismo instrumental. El final del álbum se caracteriza por un juego de ritmos, contraponiendo los más veloces de canciones como Talking, seguidos por otros más lentos y evocadores, como la balada del disco, We All Die.

La juventud de los miembros de la banda es perceptible gracias a sus letras ligeras, fluidas y directas con mensajes muy millenials. Así, Going Nowhere es un retrato generacional que habla de una juventud sin rumbo que sufre de momentos de confusión y de crisis de identidad, a la vez que busca la reafirmación de uno mismo en temas como el que da nombre al disco o Never Got What You Wanted. Ese reclamo de la autenticidad va de la mano del reclamo a la coherencia que se respiran en temas como Talking, donde se hace una alusión a la mentira y a la manipulación. El contraste entre la filosofía del carpe diem y el existencialismo o la vida versus la muerte afloran en temas como Life y We All Die, aunque la banda también reserva un espacio para utilizar un tono más irónico en canciones como The Wheel.

Si My Espansive Awareness era una vibrante carta de presentación del grupo, en Going Nowhere podemos apreciar cierta evolución y madurez, con un sonido más pausado y meditado que el anterior. Para algunos puede que la música del grupo se haga un poco difícil de digerir, pero lo que es indudable es que bandas como My Expansive Awareness demuestran que en nuestro país hay grupos que apuestan por abandonar estilos más convencionales y/o comerciales para hacer las cosas de manera diferente.

 

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