![[REC] (2007)](https://www.dodmagazine.es/wp-content/uploads/2023/07/rec-2007.jpg)
A menudo acostumbramos a mirar con reverencia y admiración el terror cinematográfico que se articula allende nuestras fronteras, olvidándonos injustamente de la gran cantidad de títulos que engrosan desde hace décadas las listas de mejores películas de terror españolas. Históricos como Chicho Ibáñez Serrador o cineastas más contemporáneos como Jaume Balagueró o Alejandro Amenábar, son tan solo algunos de los muchos responsables de que a día de hoy contemos con una nada desdeñable colección de cintas por las que sacar pecho a nivel internacional, jugando entre sus respectivas líneas narrativas con todo tipo de propuestas a fin de helarnos la sangre o hacernos pasar una noche de lo más inquieta y trémula.
Ya bien sea a partir de relatos de terror cercano y humano (Tesis, ¿Quién Puede Matar A Un Niño?), psicológico y tortuoso (Abre Los Ojos, El Hoyo), o fantástico e impredecible (Akelarre, REC), las mejores películas de terror españolas han logrado hacerse un hueco entre nuestras favoritas a lo largo de los últimos años, mereciéndose ahora un reconocimiento especial de la mano de una particular selección con algunos de aquellos títulos por los que sentimos especial devoción. Y si quieres seguir explorando el género, puedes consultar también nuestra selección de cine de terror, con noticias, estrenos, tráilers y más recomendaciones de películas de miedo.

El peak de nuestro cine de zombies, y probablemente una de las mejores películas de terror españolas, lleva la firma impresa de esa maravillosa dupla protagonizada por Jaume Balagueró y Paco Plaza, quienes en 2007 nos presentaban el primer capítulo de [REC]. Una ventana única al costumbrismo de barrio, reconvertido sin comerlo ni beberlo en el más sobrecogedor y terrorífico escenario para una suerte de apocalipsis zombie originado en las inmediaciones de un edificio residencial ubicado en la Rambla de Catalunya. Todavía, a día de hoy, nos genera ansiedad de recordar a Manuela Velasco adentrarse en la oscuridad de ese ático…

Bajo la dirección de J.A. Bayona y contando con la producción de nada menos que Guillermo del Toro, El Orfanato sigue la historia de Laura (Belén Rueda), quien regresa a su antiguo hogar, un orfanato donde pasó parte de su infancia, con la intención de reconvertirlo en una residencia para niños discapacitados. Poco después de instalarse, Simón (Roger Príncep) comienza a mostrar comportamientos extraños, haciendo alusión a ciertos amigos invisibles (algo a lo que a priori Laura no presta demasiada atención, pero que se convertirá en la simiente del descubrimiento de una serie de secretos y misterios de lo más perturbadores en el seno del orfanato).

Aunque con Tesis (1996) y Abre Los Ojos (1997) encarrilara una firme retahíla de reconocimientos globales, el salto formal de Alejandro Amenábar a los oídos mediáticos de todo el mundo vino propiciado por la dirección de Los Otros, su primer proyecto de índole internacional y una aventura de suspense y terror que nos mantendrá asidos a la butaca a lo largo de su completa duración. La película está ambientada en la isla de Jersey, durante la Segunda Guerra Mundial, y sigue la historia de Grace Stewart (Nicole Kidman), una mujer que vive en una mansión con sus dos hijos, Anne y Nicholas, quienes padecen de una extraña enfermedad que los hace intolerantes a la luz solar. A lo largo de su estancia, comienzan a suceder muchos y diversos eventos extraños que pondrán en sobreaviso a Grace, quien decide contar con la ayuda de tres sirvientes para que le ayuden a llevar la casa, sin esperar que estos, también acrecentarán el misterio y los secretos que envuelven la mansión.

Jaume Balagueró dirigía en 2011 un retrato costumbrista y perturbador titulado Mientras Duermes, con Luis Tosar como protagonista en el papel de César, el portero de un edificio de apartamentos y un hombre aparentemente tranquilo (si no fuera por su sobrecogedor reverso, que le revela como un auténtico psicópata que disfruta causando sufrimiento a las personas). Una doble vida que durante el día le hará mostrarse servicial y amistoso con los residentes del edificio, mientras que por las noches se adentra en sus apartamentos y manipula sus vidas mientras estos duermen. Definitivamente, no volverás a ver al portero de tu casa con los mismos ojos.

El mundo de la violencia cinematográfica, fascinante y repulsivo a partes iguales, nunca antes ha gozado ni gozará de una representación y análisis tan certero y brillante como el que Alejandro Amenábar nos brindó en su respectivo debut en el formato largo. Tesis nos traslada a la formación académica de Ángela, una estudiante de cine interpretada por Ana Torrent, que está realizando su respectiva tesis universitaria sobre la apreciación y origen de la violencia fílmica. Su afán de documentación y su curiosidad le llevarán a descubrir en la filmoteca de la facultad una cinta que contiene imágenes explícitas de un asesinato real que le empujarán a apartar su trabajo formativo y dedicarse a investigar plenamente sobre lo que ha presenciado en esos vídeos caseros. Las respuestas que encontrará, sin embargo, le costarán más caras que un suspenso.
A caballo entre la realidad y lo onírico, este thriller de terror psicológico pergeñado durante la etapa imperial de Amenábar nos adentra en la torturada y misteriosa psique de César (Eduardo Noriega), un atractivo y acaudalado joven, cuya vida cambia drásticamente tras sufrir un accidente automovilístico que le desfigura el rostro. A medida que lucha por aceptar su nueva apariencia y reconstruir su vida, se sumerge en un mundo de confusión y paranoia, donde nada es lo que parece y la línea entre lo real y lo imaginario se vuelve cada vez más borrosa. Un fascinante laberinto de enigmas que explora temas como la ilusión, la realidad subjetiva o las consecuencias de nuestras elecciones.
Entre canciones de Héroes del Silencio vemos emerger el lánguido y extenuado rostro de la joven Verónica (Sandra Escacena), la protagonista de una historia basada en hechos reales que se asienta en el madrileño barrio de Vallecas, donde el genial Paco Plaza nos narra las terribles consecuencias que puede traer andar jugando a los espiritistas. Un cole de monjas, una familia desestructurada, y un tablero de Ouija en las manos de una niña necesitada de ayuda e inmersa en una década en la que las mentes más influenciables no volvían de según qué viajes.
Ambientada en el país vasco del siglo XVII y dirigida por Pablo Agüero, Akelarre nos traslada a los oscuros años de la Inquisición española y la persecución de brujas, desarrollando su trama alrededor de un grupo de jóvenes adolescentes acusadas de brujería. A pesar de estos tintes fantásticos y sobrenaturales que amplían el significado de la trama, no es ninguna sorpresa que la cinta pretenda también abarcar temas como el machismo, la opresión patriarcal, el fanatismo religioso, o la sororidad llevada a cabo en esa unión que las jóvenes acusadas y torturadas llevarán a cabo, en aras de sobrevivir a sus perseguidores y al contexto de represión en el que viven.
El esperado regreso de Jaume Balagueró a la gran pantalla en 2022 llevó impresa la sorprendente firma de la actriz Ester Expósito, ofreciéndonos hasta la fecha su primer e insólito rol en el registro terrorífico. Metida en el papel protagonista de Lucía, la actriz nos lleva de la mano de una bailarina de discoteca que decide cometer la temeridad de darse a la fuga tras robar un importante alijo de pastillas perteneciente a su jefe. Su accidentada huida le lleva a refugiarse en el piso de su hermana, donde vive junto a su hija (un bloque de pisos ruinoso llamado “Venus”, ubicado en el extrarradio de la ciudad). Lo que Lucía no sabe es que, lejos de encontrar asilo, se termina dando cuenta de que su pesadilla no ha hecho más que comenzar.
En 2022 la dupla cinematográfica compuesta por Paco Plaza y Jaume Balagueró decidió trabajar en proyectos paralelos de terror, siendo éste último el ejecutor de Venus, y el primero de ellos el responsable de La Abuela, un drama de corte terrorífico que nos presenta a Susana (Almudena Amor), una prestigiosa modelo afincada en París que decide a su pesar prescindir de la carrera que ha logrado labrarse en la capital gala tan pronto como recibe una llamada de Madrid, informándole de que su abuela Pilar (interpretada por Vera Valdez) ha sufrido un derrame cerebral. Ésta decide regresar a España sin dudarlo, pues el vínculo emocional que le mantiene unida a su abuela es demasiado poderoso para ella –en tanto que ella la crió años atrás, cuando los padres de Susana fallecieron-. Sin embargo, y como suele pasar con muchas reuniones familiares, lo que a priori parecía una excusa propicia para que Susana se reencontrase con su abuela, termina convirtiéndose en una auténtica pesadilla para la misma.
La cineasta Carlota Pereda debuta en la pantalla grande y en el formato largo con una sobrecogedora historia de terror entregada en manos de Sara (Laura Galán), una joven adolescente que, como cada año, sobrevive un verano más a las terribles burlas por parte de las chicas de su pueblo, quienes no dudarán en ridiculizar su físico hasta provocar la máxima incomodidad del espectador. Sin embargo, y a pesar de esta notable carga crítica que el film esconde, el mismo comenzará a entregarnos ciertas briznas propias del slasher cuando Sara atestigüe el secuestro de las chicas que le hacen la vida imposible. En su mano estará la potestad de intervenir por el bien de esas chicas o mantenerse en silencio.
Antes de que Guillem Morales se consagrase como uno de nuestros nombres más prolíficos en la ficción británica, el cineasta catalán nos brindó una de sus obras principales, protagonizada por una excelente Belén Rueda metida en el papel de Julia, una mujer que está perdiendo la vista debido a una enfermedad degenerativa. Cuando su hermana gemela, Sara, aparece muerta en extrañas circunstancias, Julia comienza a investigar su muerte y descubre una serie de secretos oscuros relacionados con la vida de su hermana que pondrán en peligro su propia vida.
Antes de que el barrio de Malasaña se llenara de modernos, ya había otros fantasmas que aterrorizaban a sus vecinos (perdón, el chiste se hacía solo). Así lo retrata el cineasta Albert Pintó en este terrorífico y costumbrista relato que nos sitúa en los vestigios de la Madrid de finales de los 60s y de un terrible crimen que tuvo lugar en una vivienda ubicada en la misma dirección que da nombre a la cinta. Manolo (Iván Marcos) y Candela (Begoña Vargas) serán las víctimas de una no muy acertada compra inmobiliaria y de las consecuencias que conlleva elegir una vivienda equivocada y con un pasado oscuro y espantoso.
Repleta de alegorías que eluden directamente al capitalismo más voraz y agresivo que designa a ésta, nuestra egoísta sociedad, esta célebre cinta firmada por Galder Gaztelu-Urrutia nos sitúa en un espeluznante y distópico escenario en el que, hasta encarcelados, existen seres humanos de primera, segunda y tercera clase. Intérpretes de la talla de Iván Massagué, Antonia San Juan, Zorion Eguileor, Emilio Buale o Alexandra Masangkay hacen en el resto en un trama distópica y asfixiante que no por típica dejará de helarnos la sangre.
Aunque su elenco sea internacional, ¿aceptamos pulpo, en tanto que la secuela de esta genial saga de infectados viene firmada por Juan Carlos Fresnadillo? El director responsable de títulos como Intruders (2011) o Intacto (2001) se armó de valor para retomar el proyecto donde lo había dejado su precursor original, Danny Boyle, en 28 Días Después, con una segunda parte que nos sitúa en esos 6 meses posteriores a la debacle infecciosa que asoló Reino Unido en su anterior entrega. Ahora, y gracias a la aparente vuelta a la normalidad por parte del estado británico, Don (Robert Carlyle) es capaz de volver a reencontrarse con sus hijos, Tammy y Andy. Sin embargo, y a medida que la población aumenta, las autoridades británicas no son conscientes de que el virus aún puede estar presente y latente en algunos focos de la población, lo cual provoca que, efectivamente, éste resurja con aún más fuerza y logre sumergir de nuevo a la ciudad en un auténtico caos y desesperación.
Antes de que Jaume Balagueró lo petase con la saga de [REC] o con la reciente Venus, el director catalán ya lograba desdibujar como nadie relatos macabros de auténtico horror; y no, no nos referimos a OT: La Película, sino más bien a su largometraje de debut, Los Sin Nombre. Una escabrosa historia en la que una mujer, cinco años después de haber perdido a su hija en unas espantosas y atroces circunstancias, recibe una siniestra llamada telefónica que lo cambiará todo: “Mamá, soy yo... Ven a buscarme”.
Basada en la novela El Juego de los Niños de Juan José Plans, esta apoteósica obra del gran maestro Narciso Ibáñez Serrador nos presenta a una pareja británica, compuesta por Tom (Lewis Fiander) y Evelyn (Prunella Ransome), que decide tomar unas vacaciones en una pequeña isla española llamada Almanzora. A su llegada, descubren que los adultos de la isla han sido misteriosamente asesinados y ésta se halla únicamente habitada por niños. La pareja suma dos y dos, y tan pronto como lo hacen se convierten en el próximo target de esta creciente y peligrosa ola de violencia infantil que les hará vivir las más angustiosas vacaciones de sus vidas.