Las 20 mejores (e inolvidables) frases de los 90

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Chiquito de la Calzada

Aunque nos duela reconocerlo, debemos ser conscientes de que los tiempos y las modas cambian, y con ello también lo hace el lenguaje. Aquellas frases que empleábamos en nuestra juventud y con las que nos creíamos los más molones de la escuela o el barrio no son ya sino recuerdos de otra época, que utilizadas a día de hoy parecen estar sacadas directamente del pleistoceno lingüístico o incluso enunciadas en un idioma distinto.

Influidas y propagadas por diversos iconos de la cultura pop del momento, estas expresiones se colaron en nuestro día a día con pasmosa naturalidad y aún a día de hoy reconocemos, no sin cierta vergüenza, emplearlas en conversaciones informales, generando así una curiosa mezcla entre nostalgia, pudor y añoranza. Frases que en los 90 lo petaban y que en su momento contribuyeron a definir a toda una generación, originando un código conversacional propio, lleno de jerga que se repetía hasta la extenuación y que dio paso a un auténtico fenómeno social con el que tantas y tantas personas llegaron a sentirse identificadas.

Saber de dónde salían o conocer quién las popularizó originalmente era lo de menos (aunque habitualmente encontrábamos en la televisión, la publicidad o el cine a los culpables). Solo queríamos replicarlas y dar con ello rienda suelta a nuestro sentido de pertenencia. Si te apetece meterte de lleno en esta suerte de túnel del tiempo que te proponemos, sigue leyendo y descubre con nosotros las mejores (e inolvidables) frases de los 90 que nunca llegaron a salir del todo de tu cabeza:

Las 20 mejores (e inolvidables) frases de los 90

 

¡Facinerosos!

Aunque a priori sepamos que el origen de la palabra "facineroso" se remonta a muchos años antes de la década de los 90, también es mérito adjudicarle al ya desparecido Jesús Gil la responsabilidad y mérito de haber reavivado el uso de este término, en referencia a personas que cometían delitos graves, especialmente aquellos relacionados con la violencia. Así pues, y de origen latino, la palabra significa criminal o malhechor y sirve para referirse a personas que se metían en líos, que eran problemáticas o que causaban algún tipo de conflicto.

 

¿Es nuevo? No, lavado con Perlán

una ingeniosa combinación de humor que encierra en su popular enunciación una evidente referencia a un producto muy popular de la época. Perlán era un suavizante de telas muy popular en los 90, conocido por dejar la ropa suave y con un aroma muy característico, por lo que lavar nuestra ropa y textiles con este producto de limpieza garantizaba dejarlos como nuevos. El eslogan de la marca se popularizó tanto que, cada vez que nos preguntábamos si algo era nuevo, respondíamos recordando esta simpática alusión a la marca.

 

Menda lerenda

Aunque su origen exacto es un poco difuso, se cree que proviene del caló, la lengua de los gitanos. La palabra "menda" en caló es el dativo del pronombre personal de primera persona singular, es decir, una forma de referirse a uno mismo. En cuanto a "lerenda", hay varias teorías. Se dice que podría ser una deformación fonética de otra palabra, quizás relacionada con un apellido o un apodo común en alguna región, pero lo más seguro es que tan solo se trate de una palabra inventada que, en compañía de menda, sonoramente genere un efecto cómico y llamativo. Un ejemplo de uso para esta expresión en una conversación sería el siguiente: "Este menda se va a dormir", refiriéndose a uno mismo.

 

Me abro

Habitualmente empleada como forma coloquial para despedirnos o marcharnos de un sitio con desenfado y urgencia. El origen de esta nueva acepción para el verbo "abrir" es bastante enigmático, aunque tal vez por contexto podamos elucubrar ciertas teorías. El hecho de que la idea detrás de "abrirse" sea la de crear una abertura, un espacio, para permitir que alguien se vaya nos remite a como si estuviéramos "abriendo" una puerta o una ventana para facilitar la salida. En muchas culturas marítimas, "abrir" se asocia con el acto de zarpar o levantar anclas para iniciar un viaje, así que tal vez esta conexión pueda haber influido en el uso de "abrirse" como sinónimo de marcharse.

 

Echa el freno, Magdaleno

Lo curioso de esta frase es que, a diferencia de muchas otras expresiones coloquiales que tratamos aquí, no parece tener un origen concreto o histórico. No existen registros de ningún personaje real llamado Magdaleno al que se haga referencia ni un evento particular que haya dado lugar a esta expresión. Simplemente se emplea por su musicalidad consonántica y su divertida rima para decirle a alguien que no vaya tan deprisa ni se pase de frenada.

 

A mí plín, yo duermo en Pikolín

Ésta tiene miga. Muchos la conocimos originalmente por ese juego de palabras efectuado por la popular marca Pikolín, pero a decir verdad la expresión va más allá de la campaña publicitaria del citado fabricante de colchones.

La clave está en el "A mí, plín", popularizada mucho antes de que Pikolín la hiciera suya en sus anuncios. La expresión, habitualmente empleada para mostrar indiferencia o desinterés, encuentra su origen (nada menos) que en el general Juan Prim (uno de los grandes protagonistas de la política española en el XIX), pues se dice que podría tratarse de una deformación de "a mí, Prim" e indicaría una remarcada lealtad al general liberal, figura de la llamada La Gloriosa, la revolución de septiembre de 1868.

Cuando Pikolín utilizó la frase "A mí plín, yo duermo en Pikolín", lo hizo con una intención clara: crear una asociación entre el sonido "plín" y la sensación de confort y relajación que se experimenta al dormir en uno de sus colchones. Al utilizar una expresión ya existente, aunque con un significado difuso, la marca logró conectar con el público de una manera más efectiva.

 

Dabuti / Dabuten

Conocemos este término como sinónimo positivo para definir nuestro estado o el de alguna cosa: "Estoy dabuti", o en su defecto, "dabuten". Lo que quizás nos deje a cuadros es saber que, realmente, detrás de esta expresión se esconde un origen real relacionado con la monarquía y la aristocracia de nuestro país.

Una de las teorías más populares vincula el origen de "dabuti" con la coronación del monarca Amadeo de Saboya como rey de España en 1870 y según esta versión, el rey habría llevado una caja de vino de la bodega "Da Butti" para celebrar el evento. Al probarlo, exclamaría las siguientes palabras:

"Quiero agradeceros a todos haber venido aquí esta noche para celebrar conmigo el comienzo de una nueva era en España, la de la casa de Saboya. Quiero que sepáis que aunque esta no sea mi ciudad, me lo parece, que aunque no seáis la familia con la que me crié, me lo parecéis, y que este vino, aunque no lo sea, a mí me parece Da Butti."

Los invitados (sin entender italiano) entenderían que se estaría refiriendo a la calidad del vino y terminarían por adoptar la expresión para indicar que algo estaba bien o era de su agrado.

 

Mola mazo

Antes de que el ya desaparecido Camilo Sesto reinventara el "mola mazo" para su popular canción a principios de los dosmiles, éramos muchos los que empleábamos esta expresión coloquial como sinónimo de que algo nos encanta o nos atrae con resonado interés. Como tantas otras frases de la época, "mola mazo" es producto de la evolución natural del lenguaje, especialmente entre los jóvenes. Mazo es tan solo un aumentativo, que subraya la sensación de estar ante algo fascinante e increíble.

 

Al loro

Por increíble que parezca, debemos remontarnos  a la Guerra Civil Española para toparnos con el origen de esta expresión, que como todos sabemos se emplea como sinónimo de "estar al tanto" o atentos ante alguna circunstancia venidera. Una de las teorías más populares vincula el origen de "estar al loro" con los soldados fascistas italianos implicados en el mencionado conflicto bélico, quienes al ver un avión enemigo exclamaban "sono loro", que en italiano significa "son ellos". Con el tiempo, esta expresión se habría transformado en "estar al loro", adquiriendo ese significado que hoy conocemos de estar alerta y atento.

 

Ser un fitipaldi

Si se han referido a ti en alguna ocasión como un "fitipaldi" por hacer las cosas con demasiada prisa o por ir habitualmente con exceso de urgencia, que sepas que te estaban comparando con un insigne de la Fórmula 1. Y es que esta expresión que en los 90 lo petaba tiene su origen evidente en Emerson Fittipaldi, un piloto de Fórmula 1 brasileño de los años 70 conocido por su velocidad, su estilo de conducción agresivo y su sonrisa contagiosa.

 

Mover el esqueleto

Una forma de detectar que tenemos ya una edad es escucharnos a nosotros mismos empleando esta expresión cuando queremos referirnos al acto de bailar. No tiene más, el que pueda que mueva su estructura ósea al ritmo de la música tanto como el peso de los años y las articulaciones se lo permitan.

 

Yes, very well, fandango

"Yes, very well, fandango" es una expresión sin un origen preciso, pero que se ha popularizado gracias a su carácter divertido y absurdo. Sin más significado que el evidente, la expresión se emplea para dar por sentado algo de forma rotunda, jugando con el inglés más de estar por casa y la sonoridad humorística. Aunque su uso primigenio se remonta varias décadas atrás, la popular banda de rock andaluza Medina Azahara devolvió entre los 80 y los 90 esta expresión al argot compartido gracias a su tema homónimo.

 

Alucinar pepinillos

Sentimos no ser de mucha ayuda con ésta, pero parece que la expresión "alucino pepinillos" no contiene un origen o explicación más allá del evidente. Por una parte, "alucinar" remite a ser presa de asombro, sorpresa o estupefacción ante algo que hemos visto u oído, y por otro lado, los pepinillos son una guarnición empleada para acentuar o enfatizar el sabor de un plato, gracias a su sabor fuerte y su textura crujiente. Si juntamos ambas expresiones, obtenemos una expresión que alude a que algo nos ha causado una gran impresión y nos ha dejado boquiabiertos.

 

Leña al mono que es de goma

Aquí tenemos un ejemplo de expresión con mucha miga y significado. Lo que a priori parece una expresión absurda y sin mucho fuste, tiene su origen en nada menos que en los días más duros y cruentos del franquismo. Se dice que esta expresión proviene de la época de las movilizaciones antifranquistas previas a la democracia, donde se producían fuertes y peligrosos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. La policía era reducida al término "mono" y darle leña era "golpearles", que "lo resisten todo". Posteriormente, la expresión sería recuperada en el argot de la época gracias a un programa musical con el mismo nombre emitido durante las mañanas de los sábados en Antena 3 entre 1993 y 1994. El formato televisivo, presentado por Damián García Puig, combinaba música, entrevistas y concursos, y contribuyó a popularizar aún más la frase entre los jóvenes.

 

¡A mediodía, alegría!

Si creciste en los 90 seguramente tendrás pesadi... digo, recuerdos maravillosos de aquellas jornadas matinales de Telecinco capitaneadas por Leticia Sabater y su programa infantil titulado 'Desayuna con alegría' (que posteriormente evolucionaría a 'A mediodía, alegría', con cuatro horas más de emisión). Evidentemente, es de ahí de donde surge la popular expresión cuya repetición constante, unida a la energía y el entusiasmo que le ponía la entusiasta presentadora, hizo que se convirtiera en un eslogan muy pegadizo y reconocible para toda una generación.

 

Llamarle «talego» al dinero

Ahora ya del todo en desuso, llamar al dinero "talego" era una costumbre habitual en el lenguaje de barrio para referirse al dinero. Concretamente, un talego equivalía a 1.000 pesetas (lo que ahora vendrían a ser 6 euros), pero, ¿qué relación tiene esta palabra con el dinero en sí?

Históricamente, un "talego" era un saco o bolsa grande donde se guardaban diversas pertenencias, incluido el dinero. Con el tiempo, la palabra se fue asociando específicamente al contenido del saco, es decir, al dinero. El dinero, especialmente en monedas, podía ser bastante pesado. Al llevar grandes cantidades, se necesitaban bolsas o sacos resistentes, como los talegos. Esta asociación entre el dinero y el recipiente que lo contenía pudo haber dado lugar a la metáfora.

 

¿Qué pasa, tronco?

"Tronco" es un sinónimo de "tío", "colega", "camarada", o en definitiva, de amigo. Es, en efecto, una forma cercana y coloquial de dirigirse a alguien, creando un ambiente informal y de confianza.

A raíz de la película de Steven Lisberger de los 80, el "tronco" también derivó en "tron" por razones obvias y mismos significados.

 

Meterse en el sobre

Seguro que conforme estás leyendo esta frase, ya te está entrando el antojo de echar una cabezadita. Efectivamente, esta expresión de origen ambiguo es un eufemismo simpático y visual de lo que supone acontecer al mejor momento del día (especialmente, tras un duro día de trabajo): acostarnos en nuestras respectivas camas y caer rendidos en los brazos de Morfeo.

 

Okey Makey

No hay mucho que decir sobre esta expresión, más allá de recalcar la simpática rima que genera su sonoridad y que, gracias a su musicalidad y ritmo, terminó insertándose en nuestro habitual vocabulario con irremediable efecto (sí, el famoso Leti Rap de Leticia Sabater también contribuyó). "Makey" es un simple añadido al convencional "Okey" (forma españolizada del "OK" u "Okay" anglosajón").

Por su parte, el origen de "OK" sí tiene algo más de chicha, siendo una expresión de origen histórico que encuentra sus raíces en nada menos que en la Guerra Civil de Estados Unidos, donde los soldados que regresaban a sus respectivos campamentos lo hacían con la esperanza de que ninguno de sus compañeros hubiera perecido en la batalla y por ello esperaban con ansia toparse escrito en una gran pizarra situada a la entrada del fuerte la frase "0 Killed" (Cero muertos). Posteriormente, la expresión se abreviaría a "0K" y se atribuiría a una respuesta afirmativa y de positivo trasfondo.

 

Hasta luego, Lucas

Si hay alguien que consiguió unir a toda España bajo un mismo lenguaje propio ese fue Gregorio Esteban Sánchez Fernández, aka Chiquito de la Calzada. El insigne comediante, actor, cantaor y showman nos dejaba tristemente en 2017, pero sus frases (popularizadas originalmente en los 90) pervivirán eternamente en el imaginario de toda una generación.

Nos quedamos con ésta, en deferencia a su popular forma de despedirse, pero hay tantas que no sabríamos ni por dónde empezar a enumerarlas. "Te das cuen", "Fistro pecador", "¡Torpedo!", "Al ataquer" o los "Siete caballos que vienen de Bonanza" son ya al castellano lo que el perejil a una salsa. Desde verle haciendo un inolvidable cameo en Vacaciones en el Mar hasta comiéndose la pantalla en diversos programas de variedades de la época o protagonizando su propia saga de películas ('Aquí llega Condemor', 'Brácula', 'Papá Piquillo'), Chiquito ha dejado un legado en el audiovisual patrio que jamás olvidaremos quienes crecimos en los 90.

 

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