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Las 20 mejores canciones de la Historia

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Nirvana - Las mejores canciones

La historia nos ha premiado con una extensa lista de artistas, canciones y discos que a diario hacen nuestra vida más llevadera y ligera. No hay preocupación lo suficientemente intensa o pesada que no pueda volverse parcial y momentáneamente más liviana gracias a una buena canción. Ya bien sea invitándonos a sacar nuestra más sonora ferocidad de dentro, poniendo voz a nuestros sentimientos callados o sirviendo de pretexto para perdernos en un mar de emociones que sin esos riffs, esos versos o esos redobles jamás habríamos podido surcar.

Ojalá pudiéramos contarte la receta perfecta para hacer la mejor canción de la historia, y es que ese concepto es tan ambiguo e intangible como el mismo oxígeno. ¿Quién decide qué canciones son las mejores del mundo? ¿Qué parámetros se deben seguir para determinar que una canción es mejor que otra? Bien, desde la misma humildad y la diversidad estilística con la que siempre pretendemos teñir nuestra línea editorial, aquí tan solo encontraréis una ínfima parte de algunas de las canciones que consideramos como las mejores canciones de la historia. Mañana podrían ser otras totalmente distintas, y al mismo tiempo éstas seguirían siendo del todo válidas. Pues el verdadero valor y afecto que transmite la música no se puede medir en burdos ránkings y, como todo en esta vida, cada momento tiene su canción. ¿Hemos dado con tu canción favorita entre nuestro particular listado con las 20 mejores canciones de la historia?

Las 20 Mejores Canciones de la Historia

 

Rage Against The Machine – Killing In The Name

¿Quién no ha gritado a pleno pulmón alguna vez aquello de “Fuck you, I won't do what you tell me”? Por suerte o por desgracia, la carga política y crítica que define la que muy probablemente sea la canción más popular y mediática de Zack de la Rocha y los suyos nunca pasa de moda, y a día de hoy, sus versos inspirados en la brutalidad policial que aconteció los sucesos de 1992 contra Rodney King en Los Ángeles, continúan sirviendo de altavoz para muchas generaciones hastiadas y con mucho que clamar. Originalmente incluida en el homónimo debut de Rage Against The Machine de ese mismo año, Killing In The Name se convirtió rápidamente en una de las mejores canciones protesta de la década, precisamente por poner de relieve las fallas de una sociedad enferma a la que todavía le queda mucho por hacer.

 

Kate Bush – Running Up That Hill (A Deal With God)

Todos recordamos que la carrera de la gran Kate Bush vivió un segundo amanecer después de que Running Up That Hill (A Deal With God) figurara en la banda sonora de la cuarta temporada de Stranger Things. Pero antes de que una de sus canciones más populares se convirtiera en el tema de referencia para los amantes de los terroríficos y fantásticos sucesos acontecidos en Hawkins, muchos otros artistas habían ya “corrido cuesta arriba” tratando de emular la poderosa esencia de una de las mejores cantantes británicas de la historia. Desde Placebo hasta Chromatics, pasando por Within Temptation, Tori Amos, First Aid Kit, Car Seat Headrest o Georgia, los versos de este tema perteneciente al álbum Hounds of Love que la de Kent publicó en 1985 han inspirado a cientos de generaciones, hasta el punto de llegar a convertirse en un icono musical del país tras ser reversionada para los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. Originalmente quiso ser llamada ‘A Deal With God’, precisamente por el significado que ésta contenía, pues según la propia Bush, la letra aborda la incapacidad de hombres y mujeres para entenderse e imaginó que haciendo "un trato con Dios" podrían intercambiar lugares y llegar a un mayor entendimiento.

 

Jeff Buckley – Hallelujah

Si su voz no es capaz de ponerte la piel de gallina, poco más podemos hacer nosotros por ti. Considerada como una de las canciones más bellas de la historia y originalmente compuesta e interpretada por el gran Leonard Cohen en 1984, el añorado Jeff Buckley consiguió, sin embargo, dotar a la pieza madre de unos matices sentimentales y emocionales únicos que la hicieron volar por cuenta propia, al margen de tratarse de una versión. Y es que Hallelujah no ha sido nunca valorada como una simple cover al uso, sino como un peso pesado dentro de la breve pero eternamente recordada discografía del cantautor estadounidense. Considerada por su artífice original como "un deseo de afirmar su fe en la vida, no de una manera religiosa formal, sino con entusiasmo, con emoción”, la pieza que Buckley terminó pergeñando para su primer y único álbum de estudio, Grace (1994), tomó para siempre una mácula sobrecogedora, más alejada de esos deseos de júbilo, pero con un aire esperanzador en su tono que perdurará por siempre.

 

Yeah Yeah Yeahs – Heads Will Roll

La segunda venida del punk-rock neoyorquino y ese revival que sufrió la escena garajera independiente de principios de los 00s en la gran manzana trajo consigo muchos nombres. Desafortunadamente, en su mayoría de hombres, pero entre esa maraña de testosterona indie y ese club de chicos con pitillos y chupas de cuero, emergió uno de los nombres más poderosos de su generación, que aun a día de hoy continúa dándonos alegrías subida a un escenario. Hablamos, sin duda, de la carismática e inspiracional Karen O, vocalista y líder de los geniales Yeah Yeah Yeahs, quienes han conseguido sobrevivir al paso de las modas y del tiempo, estando aún a día de hoy muy a la altura de sus primeros éxitos con trabajos sólidos que les confirman como la gran banda de nuestro tiempo que siempre supimos que eran. Sin embargo y para dar con Heads Will Roll, la que muy probablemente sea la canción que más ha trascendido dentro de su discografía, debemos remontarnos a 2009, cuando la banda tenía en su mano el que sería su tercer álbum de estudio, It’s Blitz!. Desde el más puro deseo por crear una canción meramente divertida, terminó surgiendo esta letra que juega con versos macabros que remiten a la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas y que terminó convirtiéndose en un rompepistas indie por excelencia del que ninguno de los presentes se habrá librado de bailar alguna vez en la última década.

 

The Strokes - Someday

Y ya que estamos de paseo por la Nueva York musical de principios de milenio, ¿por qué no recalar en el ilustre debut de The Strokes? Quedarse con una sola canción de Is This It? (2001) es una de esas enquistadas tareas de la que no es fácil salir airoso, se decante uno por el tema que se decante, y es que desde su portada (rescatada de una fotografía que el fotógrafo Colin Lane tomó de su novia y censurada en muchos países, entre ellos, el suyo mismo), hasta sus once cortes (Last Nite, New York City Cops, Is This It, Barely Legal, Hard To Explain…), pocos debuts tan redondos se recuerdan en la historia de la música reciente. De esa ilustre ristra de perlas y cañonazos nos quedamos con Someday, precisamente por esa carga de melancolía que a cualquiera es capaz de abrazar, especialmente a partir de su mediana edad, cuando uno empieza a ser consciente del paso del tiempo (“When we was young, oh man, did we have fun”), de la irremediable permutabilidad de su entorno (“it hurts to say, but I want you to stay”) y de lo mucho que nos gustaría volver a tras, a los viejos y buenos tiempos (“In many ways, they'll miss the good old days”).

 

Betty Davies – They Say I’m Different

Por suerte, la música se ha convertido en la actualidad en el canal y medio idóneo para que cada vez más generaciones de mujeres firmen sus proclamas liberadoras y empoderadoras con las que romper clases, casillas y etiquetas. Sin embargo, atreverse a dar ese golpe en la mesa de la industria musical de la Norteamérica de los 70 no era algo que se atreviera a hacer cualquier artista de la época. Es precisamente por esa falta de referentes que la figura de la enorme Betty Davies (la cual tristemente nos dejó el pasado 2022) sentó un precedente único a través de su trayectoria, donde a partir de unas letras marcadas por un insólito fervor, empoderamiento y sexualidad terminaría inspirando a cientos de artistas posteriores y convirtiéndose en un icono del soul y el R&B más salvaje. Su controversia incomodó a quien debía incomodar y abrió un camino que quedó plasmado para la eternidad en su segundo álbum de estudio, They Say I’m Different, publicado en 1974 y considerada como una de la más célebres colecciones de proclamas feministas en la música de los setenta.

 

Joy Division – Love Will Tear Us Apart

Cuantos más libros, cintas y testimonios salen a la luz sobre el vocalista y líder de Joy Division, más tenemos claro lo complicada, intrincada y misteriosa que era su personalidad. Un pretexto que nos llevó a perderle de forma prematura un 18 de mayo de 1980, dejando huérfana así a una banda que aún a día de hoy continúa ejerciendo de influencia directa para cientos de jóvenes proyectos y colectivos que en los últimos años han renovado la escena post-punk a través de su incipiente puesta de largo. El tema Love Will Tear Us Apart, publicado unos meses antes del fallecimiento del propio Ian Curtis y tal vez considerado como uno de los más relevantes en la discografía de la banda mancuniana, alude directamente a los problemas que el cantante sufría por padecer epilepsia, fuertemente debidos al estrés que le causaba compaginar su emergente carrera de una banda de éxito con su trabajo de diario. Además, Curtis atesoraba ciertos problemas conyugales desde que comenzara una relación extra-matrimonial con la periodista y promotora musical belga Annik Honoré, también desaparecida desde 2014 por una enfermedad, y que son recogidos, de alguna forma, en los versos de Love Will Tear Us Apart. A nadie se le escapa, pues, la pesada carga emocional que subyace tras este tema que, sin embargo, acabó convirtiéndose en el primer tema que permitió a Joy Division alcanzar el top de diversos charts globales.

 

Patti Smith – Because The Night

¿Cómo te quedas si te decimos que Because The Night, uno de los himnos de rock oscuro por antonomasia y una de las principales canciones de la genial Patti Smith, fue originalmente compuesta por otro grande del género, Bruce Springsteen? Aparentemente, el boss pergeñó la letra de este tema en medio del proceso de elaboración de su álbum Darkness in the Edge of Town (1978), pero decidió descartarla aludiendo que no la veía del todo adecuada para el sentido final del álbum. Así que la pista fue cedida a Patti, quien grabaría poco después en el mismo estudio que Springsteen su álbum Easter (1978), añadiendo la mencionada canción a su total y adaptándola a una perspectiva más femenina y personalizada. De este modo, Because The Night nos cuenta la historia de una mujer que espera la llamada de su amado (en este caso, realizando un guiño a sí misma, mientras aguardaba una llamada a altas horas de la madrugada del que terminaría siendo su esposo, Frederick Dewey Smith). La intro es lenta y sensual, y la gran Patti canta con la ira desbocada de una mujer fuerte que ya ha decidido, a pesar del peso de la espera, que perdonará a Fred pese a todo, pues el deseo y la excitación son superiores.

 

The Beatles – Hey Jude

Año 1968, la beatlemanía ya había ofrecido algunos de sus mejores y más icónicos momentos y sin todavía saberlo, el cuarteto de Liverpool se aproximaba a la particular recta final de su carrera conjunta. Sin embargo, a los buenos de Paul, John, George y Ringo todavía les quedaba algo de energía para seguir dando coletazos hasta el último momento, tal y como comprobaríamos ese mismo año con pesos pesados como el legendario White Album (1968) y los posteriores Abbey Road (1969) y Let It Be (1970). En ese particular impasse que les llevó a firmar su homónimo y sobrio álbum, MacCartney compuso una canción dedicada a Julian, el hijo Lennon (de ahí que originalmente el tema se llamara ‘Hey Jules’), tras la ruptura de sus padres y el posterior enlace entre John Lennon y Yoko Ono. Las tensiones creativas entre Macca y Lennon crecieron exponencialmente durante ese periodo, aunque el propio Lennon confesó en los 80s que terminó considerando la mencionada canción como una balada dedicada a sí mismo y con la que su compañero creativo daba por fin el visto bueno a su relación con Yoko. Pero más allá de las múltiples especulaciones que históricamente han marcado a esta canción y en general, a la legendaria trayectoria de los Beatles desde su formación hasta su disolución, Hey Jude fue, es y será una de las piezas más destacadas de su inmortal discografía, esté dedicada a quien quiera estarlo.

 

Aretha Franklin – I Say A Little Prayer

Paralelamente al éxito de conjuntos masculinos que atesoraban seguidoras enfervorecidas en todo el globo, la década de los 60 también vino designada por el enaltecimiento de una serie de poderosas voces en femenino singular, tal y como representaron figuras de referencia como la dama de la canción por excelencia, la gran Aretha Franklin. El reciente desaparecido Burt Bacharach y Hal David dieron forma a su letra, con el fin de sanar la preocupación de una mujer cuyo amor se encontraba realizando el servicio militar en plena Guerra del Vietnam, originalmente para que Dionne Warwick grabara la primera versión que se conoce de I Say a Little Prayer en 1966. La susodicha canción terminó siendo un tema de cabecera para Aretha y su banda durante los ensayos que terminaron originando su décimo-tercer álbum de estudio, Aretha Now (1968), por lo que su interpretación formal y posterior inclusión en el mencionado disco terminó sintiéndose como un proceso natural. No es de extrañar pues, que en boca de la artista el tema alcanzara así el éxito más mediático y rompiera moldes en los pertinentes tops y charts de la época, hasta convertirse en una de las canciones más dulces que se recuerdan del soul clásico.

 

Pulp – Common People

En 1995 el Britpop se encontraba en pleno apogeo: Oasis tenían su What’s The Story (Morning Glory), Blur tenían su The Great Escape, The Charlatans debutaban con su LP homónimo y The Bends de Radiohead le volaba la cabeza al más pintado. Pero en medio de esa lluvia de clásicos incuestionables, aún quedaba hueco para un disco que pasaría a la historia de forma inmediata, aún manteniéndose eternamente en esa segunda línea de primeros espadas del pop anglosajón. Hablamos, obviamente, del bueno de Jarvis Cocker, de su proyecto Pulp y del Different Class, uno de los álbumes que lo cambiaría todo en la discografía de la banda de Sheffield. Cocker y cía venían de firmar un muy buen trabajo con His N’ Hers, y se sentía irremediablemente necesario que aprovecharan la buena salud creativa en la que se encontraba la banda. Por eso, y tirando de su finísima y puntiaguda lírica, Jarvis y los suyos pintaron un satírico fresco repleto de puyas a la clase pija de Reino Unido con Common People, uno de los temas principales de Different Class y un himno en toda regla que no puede faltar en cualquier fiesta que se precie. Como dato curioso, la canción se plantea como una crítica al deseo de los ricos de ser "como la gente común", atribuyendo glamour y romanticismo a la pobreza (un fenómeno ya acuñado en la época con el término slumming, o “tursimo de clases”); una idea que a Jarvis le vino después de conocer a una estudiante griega de arte en un pub de Hackney durante los 90. Lo curioso de toda esta intrahistoria es que muchos años después la identidad de esa estudiante griega de arte continúa siendo un misterio, pero en la última década salieron a la palestra dos posibles nombres que encajarían con la descripción de la misma: la artista chipriota Katerina Kana, y la artista multidisciplinar Danae Stratou, también conocida por ser la esposa de Yanis Varoufakis. La verdad continuará en el aire, pero el inmediato subidón que da escuchar Common People no admite discusiones.

 

Robyn – Dancing On My Own

¿Es posible cantar y bailar nuestras penas? La cantante sueca Robyn ya nos demostró en 2010 con su mega-hit Dancing On My Own que no solo era posible, sino que además el propio acto de liberar el drama a través de la poptrónica se acabaría traduciendo en un género en sí mismo que inspiraría a diversas bandas posteriores (The xx, Empress Of, Chairlift, por solo citar algunas). La melancolía dance que transmite este tema extraído de su Body Talk, quinto álbum de la artista natural de Estocolmo, nos lleva de lleno a ese plano agridulce en el que somos conscientes de que un amor se ha terminado y que es mejor dejarlo ir, sin embargo, tu deseo porque las malas vibraciones no inunden tu corazón son aún más grandes que la decepción y el dolor, y algo dentro de ti te arranca a bailar y a soltarte el pelo, sabiendo que todo a tu alrededor se desmorona, pero al menos te queda la música. Recordada por su brillante empleo en la trama de Girls, el citado tema de Robyn no tardaría en convertirse en un clásico moderno, llegando a ser versionado por diversos artistas entre los que destacan Kings of Leon, Anna of the North, Dream Wife, Calum Scott, The Regrettes, Karen Elson, Kelly Clarkson, y hasta nuestros Merina Gris.

 

David Bowie – “Heroes”

El segundo asalto en la famosa trilogía de Berlín de David Bowie (a medio camino entre el Low y el Lodger) se cobró también una pista de título homónimo que terminaría convirtiéndose no solo en una de las canciones más destacadas dentro de su discografía, sino también un retrato de la historia que se sucedía en el entorno sociocultural que tiñó la composición y lanzamiento de su décimo-segundo álbum, allá por 1977. En ese halo de irónica romantización del caos, bajo esas dos comillas que rodean el propio título, Bowie nos narra la historia de dos amantes de la Berlín de los 70, uno del este y otro del oeste, quienes años más tarde se revelarían como Tony Visconti (su ingeniero de mezclas y productor) y la cantante Antonia Maas. Con el tiempo, no solo se convertiría en un testimonio vivo de aquella etapa, sino también en una de las canciones más populares de la historia, que en 2016 –y tras la triste pérdida del Duque Blanco- volvió a pisar los charts de todo el mundo.

 

M.I.A. – Paper Planes

Arrancando con una mirada sampleada al Straight To Hell de The Clash (quienes de hecho figuran como co-autores acreditados en la misma), la cantante y rapera británica Mathangi Arulpragasam, más conocida como M.I.A. se coronó mundialmente con este particular tema, producido por ella misma junto a Diplo y donde comenzó a sentar las bases de una mixtura en su estilo en el que elementos como el hip-hop en modo downtempo y el dance africano podían entenderse a las mil maravillas. Perteneciente a su segundo álbum, Kala (2007), e inspirada en las dificultades experienciadas en primera persona tras serle denegada su VISA para entrar en los Estados Unidos, Paper Planes rápidamente se convirtió en un éxito inesperado y sin precedentes para la propia M.I.A., quien a través de su canción pretendió poner de relieve los problemas a los que se enfrenta un ciudadano medio inmigrante, satirizando la visión que de estos se tiene en países como el mencionado (remarcado, además, por esos disparos que la artista incluyó en su estribillo). Su siempre visión ácida y crítica, sumada a su linaje tamil, contribuyeron a que, con los años, M.I.A. se ganara muchos y muy diversos enemigos tanto dentro como muera de la industria, pero es precisamente esa subversiva perspectiva artística la que le convirtió en una de las cantantes con más actitud del panorama y le aupó a crear una de las mejores canciones de la década de los 00s.

 

Nirvana - Smells Like Teen Spirit

Seguramente el bedel del famoso videoclip de este tema no es el único que se ha venido arriba alguna vez con el in crescendo de esta mítica canción de Nirvana (ni tampoco serás tú el único que haya deseado alguna vez formar parte de ese pogo estudiantil formado en torno a Kurt Cobain y los suyos en el gimnasio de ese instituto). Un himno para la generación MTV por excelencia, el altavoz de la apatía compartida por los miembros de la generación X y la puerta de entrada del grunge en el mainstream que hicieron que Nirvana y su Nevermind (1991) copasen todos los charts del mundo. Inspirada en la esencia contenida de la música de los Pixies (banda que Cobain y cía admiraban de corazón), años después de su lanzamiento se reveló la cachonda intrahistoria que justificaba el nombre de esta famosa pieza. Y es que donde muchos podíamos en el mismo un eslogan revolucionario, resultó venir inspirado por la frase “Kurt Smells Like Teen Spirit” que Kathleen Hanna de Bikini Kill escribió en las paredes de su casa. ¿Lo chistoso? Que Teen Spirit era una marca de desodorantes de la época. Una pequeña broma interna que acabó reescribiendo la historia del rock de los 90.

 

Lana del Rey – Video Games

¿Os imagináis a alguien dudando a estas alturas del talento y el don de Elizabeth Grant para esto de la música? Pues una década atrás, el lado más exigente de la industria no se lo puso nada fácil a la que de aquellas todavía no se había vestido con las galas de su alter ego, Lana Del Rey. Con los años, Video Games (perteneciente a su segundo álbum de estudio, Born To Die en 2010) se revelaría como una balada dedicada a aquellos que no la consideraron suficiente, pero también nos hablaría de una diversa turba de corazones rotos que se sucederían en su vida en el pasado, llegando incluso a revelar con los años que el tema contenía evidentes guiños a una pasada relación en la que su pareja jugaba de forma compulsiva al World of Warcraft. Sabiendo esto, quizás creas que la magia se rompe un poco y el tema desciende a una terrenalidad poco poética, pero lo cierto es que el tema, aún a día de hoy continúa siendo una referencia dentro de la discografía de Del Rey y la primera piedra que asentó un camino de éxitos imparable.

 

Arctic Monkeys - I Bet You Look Good on the Dancefloor

Un glorioso debut merece también un glorioso tema, pero en el caso de los Arctic Monkeys y su Whatever People Say I Am, That's What I'm Not (2006) ni una sola de sus entregas pierde en absoluto la categoría necesaria para pertenecer al listado de mejores canciones de la historia. Desde la cajera de su portada (que por cierto, era una modelo), hasta las referencias a Duran Duran en sus letras, I Bet You Look Good on the Dancefloor continúa siendo historia viva del indie-rock británico y una carta de presentación magnífica de la banda en un tiempo en el que aún estaba todo por hacer. ¿Cómo se puede firmar un primer álbum tan perfecto? Seguramente no seríamos conscientes, una década después, de lo mucho que añoraríamos bandas así haciendo este tipo de aterrizajes en nuestros oídos, pero por suerte, siempre nos quedará viajar en el tiempo y conectar de nuevo con esa esencia gamberra y juguetona de la que Alex Turner y compañía hacían gala a principios de siglo.

 

Blondie – Hanging On The Telephone

Originalmente publicada en 1976 bajo la firma del grupo de punk-rock The Nerves, Hanging On The Telephone se convirtió años más tarde, tras pasar por el filtro arrebatador y fiero de Debby Harry, en una de las pistas principales de Blondie y de su álbum de 1978, Parallel Lines. La banda descubrió el tema original a través de Jeffrey Lee Pierce de la banda Gun Club, quien les envió a los mismos un casette que terminaría inspirándoles para cerrar su álbum en ciernes. Blondie solicitaron los derechos de la canción tras saber que The Nerves se habían separado, con la intención de revisar la pista y hacerla más suya (adecuando la temática de la misma al leitmotiv que el álbum parecía perseguir, así como añadiendo pequeños toques de personalidad propia, como ese sonido de teléfono que escuchamos antes de que arranque la canción como tal). Jack Lee, de The Nerves, quien atravesaba fuertes apuros económicos por la época, accedió sin pega alguna, y el resto, como se suele decir, es historia.

 

Wings – Band On The Run

¿Cuántas canciones caben dentro de una misma canción? Esta pregunta es la que debió formularse Paul McCartney en 1973 cuando con la resaca aún fresca de la disolución de los Beatles decidió darle a su proyecto en solitario (Paul McCartney & The Wings) el hit que estos se merecían y entrar así de lleno, también con los Wings, en ese terreno de las mejores canciones de la historia que tan bien se conoce el bueno de Maca. Perteneciente a su tercer álbum de estudio, esta fantasía de cinco minutos en la que se suceden hasta tres pasajes distintos dentro de la misma (combinando folk, música orquestal, rock, funk, y psicodelia) es un estallido de libertad que pretende precisamente eso, evocarnos al deseo furtivo de romper nuestras cadenas y salir de nuestro molde (“If I Ever Get Out Here”), un sentimiento que vino fuertemente inspirado por la tensa relación que el ex-beatle mantenía en aquella época con su sello, Apple Records.

 

Joni Mitchell – Help Me

¿Cuántas veces un amor no convenido habrá inspirado un gran tema? La gran Joni Mitchell lo dice todo en Help Me, tema perteneciente a su Court and Spark (1974), una dulce y cálida balada romántica en la que la cantante canadiense-estadounidense reconoce haber dejado que sus sentimientos caigan en manos de un hombre de muy dudosa reputación (“a rambler and a gambler and a sweet-talking ladies' man”), mientras su característica y delicada voz evoluciona entre líneas de corte jazzístico. Sin embargo, ya en los 70 la legendaria cantautora folk nos enseñaba el poder del autocuidado y del desapego, resumiendo este romántico periplo con el verso “We love our lovin', but not like we love our freedom”.

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