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Las 20 Mejores Canciones de Amor de la Historia

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The National (2022)
Foto: Josh Goleman

Te guste o no reconocerlo, algunas de las mejores canciones de amor de la historia han sido parte fundamental a lo largo de los años de nuestras playlists. Y es que, tanto si miramos al pasado, al presente o al futuro, el amor ha sido una fuente constante y regular de inspiración en la música, dándonos como resultado algunas de las canciones más bellas y descorazonadoras de la historia. Siempre adecuadas al preciso estado en el que se encuentra nuestro corazón, ya bien sea porque nos encontramos sanando o exultantes de alegría, pero será raro que no haya una canción de amor ahí fuera con la que no logremos identificarnos.

Tan solo basta echar un vistazo a las letras de algunas de las mejores canciones de amor de la historia para sentir que ni somos los primeros ni los últimos que habremos pasado por algo similar. La ilusión de un nuevo amor, la calidez de un momento íntimo, esas bromas internas compartidas, la eterna espera, el sacrificio, las promesas,… Lugares comunes que se han dado cita históricamente en el imaginario de algunos de los mejores cantautores de la historia, contemporáneos y clásicos, y que ahora recogemos en nuestra personalísima lista con las 20 mejores canciones de amor de la historia.

 

Las 20 Mejores Canciones de Amor de la Historia

 

Al Green – Let’s Stay Together

La voz cálida y melosa del legendario reverendo Al Green nos traslada directa e inexorablemente a un tórrido contexto de romanticismo suave y dulce, idóneo para esos momentos en los que sentimos que todo está por hacer y todo nos parece fantástico y digno de ser capturado (“whatever you want to do is all right to me”). La pista, escrita por el propio Al Green junto con Al Jackson Jr. y Willie Mitchell y formalmente perteneciente a su álbum homónimo de 1972, se ha convertido poco a poco en un clásico atemporal en el que la conmovedora mirada de Green busca expresar el deseo de tener una relación duradera y comprometida, instando a la otra persona a permanecer juntos, a pesar de los desafíos o dificultades que puedan surgir.

 

Beach Boys – God Only Knows

Quedarse con una sola canción del legendario Pet Sounds (1966) no es una tarea nada fácil, pues basta con echar un vistazo a sus icónicas pistas para darnos cuenta de que son la máxima expresión de perfección que el pop pudo darnos. No obstante, y en torno al tema que nos atañe, las intrincadas armonías y los arreglos orquestales que enarbolan esta God Only Knows la convierten directamente en una preciosidad sin parangón, donde su principal ejecutor, el eterno Brian Wilson, vació sobre las letras sus mejores sentimientos y reflexiones sobre qué sería de él sin su amor.

 

The Ronettes – Be My Baby

Debutar con una de las mejores canciones de amor de la historia no es algo que suceda muy a menudo, pero la mano de Phil Spector es lo que tiene. Veronica Bennett (más tarde conocida como Ronnie Spector), su hermana mayor Estelle Bennett y su prima Nedra Talley nos acercaron en 1963 con su Presenting the Fabulous Ronettes featuring Veronica al lado más romántico de su imaginario, de la mano de un tema que captura a la perfección la emoción y la intensidad del nuevo amor y el deseo de estar en una relación comprometida. La letra expresa su particular súplica por que la otra persona corresponda a los sentimientos de la voz principal y se convierta, finalmente, en su deseada segunda mitad.

 

Elvis Presley - Can’t Help Falling in Love

Quedarse con una sola canción de amor de Elvis Presley es casi tan complicado como quedarse con una sola canción de Elvis, en general. Originalmente compuesta para la BSO de Blue Hawaii en 1961, esta inmortal balada es conocida por esa sinceridad en sus letras, donde nos habla de enamorarnos sin oposición, así como por sus claros guiños en la estructura a la canción de amor francesa Plaisir D'amour de Jean-Paul-Égide Martini, compuesta en 1784. Considerada una de las canciones más queridas y perdurables de Elvis Presley gracias a su manera de mostrar su estilo vocal suave y tierno, respaldado por una instrumentación suave, Can’t Help Falling in Love ha sido versionada por numerosos artistas de varios géneros, consolidando aún más su estatus como una de las mejores canciones de amor de la historia.

 

Future Islands – Seasons (Waiting Of You)

Pocas personas hay que sean capaces de transmitir en directo lo que Samuel T. Herring logra sobre un escenario. La energía y la emoción que éste entrega, tanto sobre las tablas como sobre letras, es otro nivel de expresión artística al que pocos llegan, y particularmente Seasons (Waiting Of You) (perteneciente a su cuarto álbum de estudio, Singles, publicado en 2014) ya se ha convertido en una de las mejores canciones de pop independiente de la historia gracias a la indudable magia y conexión con el oyente que Future Islands pueden llegar a obrar. Anhelo, paciencia y el paso del tiempo en las relaciones se convierten en el telón de fondo para una sucesión de melodías de synthpop pegadizo y para ver en su máximo apogeo la distintiva y apasionada entrega de Herring en estado puro.

The xx – VCR

Hay veces que para llevar a cabo una de las mejores canciones de amor de la historia no es necesario abarcar sentimientos demasiado elaborados. Partiendo desde el costumbrismo más cercano también se puede llegar a evocar grandes baladas de intimismo y emoción, como bien sabe el trío británico The xx, unos auténticos expertos en lo que a romanticismo apesadumbrado y oscuro se refiere, tal y como su completa discografía nos revela. Fue en su aclamado y homónimo debut de 2009, sin embargo, donde expresaron de una manera sencilla y sin grandes alharacas su mejor expresión de lo que el amor debía consistir, precisamente a través de himnos cercanos como VCR donde automáticamente podíamos identificarnos con la imagen de sensualidad, ternura y privacidad que los buenos de Romy, Oliver y Jamie nos proponían: “Watch things on VCRs, with me and talk about big love / I think we're superstars, you say you think we are the best thing / But you, you just know, you just do”.

 

Alvvays - Archie, Marry Me

Desde su homónimo debut en 2014, la banda canadiense Alvvays nos dejó claro que la melancolía más vaporosa y el sentimiento más desgarrador iban a ser los particulares mimbres con los que coserían una intachable carrera que les llevaría a convertirse en una de las bandas referentes del dream pop y el shoegaze actual. Así lo demuestran la gran Molly Rankin y su banda con este clásico instantáneo titulado Archie, Marry Me, donde se nos cuenta una historia de añoranza y deseo de compromiso, con un toque de melancolía y un estribillo pegadizo que se queda grabado automáticamente en la cabeza del oyente. Su sonido nostálgico y caprichoso, junto con la combinación única de influencias indie pop y dream pop de la banda, muestran la capacidad de Alvvays para crear canciones pop contagiosas con un toque agridulce, siendo, aun con los años, una de las favoritas de sus seguidores y un elemento básico en las actuaciones en vivo de la banda.

 

Iron & Wine – Flightless Bird, American Mouth

La dulzura y el confort que transmite la voz de Sam Beam, aka Iron & Wine, alcanzó sus máximas cuotas de expresión a través de su álbum The Sepherd’s Dog, publicado en 2007, donde entre otras muchas joyas del folk independiente anglosajón encontramos esta Flightless Bird, American Mouth (que posteriormente ganaría mucha repercusión mediática, tras convertirse en una de las piezas clave de la BSO de la saga de Crepúsculo). El rasgo más distintivo dentro del imaginario de Beam y que tan latente queda reflejado en esta pista, es su habilidad para manejar metáforas visuales e imágenes poéticas y evocadoras, con las que sin duda logra transmitir emociones de añoranza y vulnerabilidad. El título de la canción en sí logra sugerirnos una suerte de anhelo y calma, desarrollando contrastes entre el deseo de volar libre y las limitaciones existentes. Con su maravillosa letra, Beam logra pintar un fresco de imágenes vívidas de naturaleza y pasión, creando una sensación de intimidad e introspección única.

 

Marvin Gaye – I Want You

Amor y Marvin Gaye son expresiones sinónimas, y si no nos crees basta con echar un simple vistazo a los temas principales del desaparecido artista. Una muestra de cómo sensualidad, pasión y sentimiento se conforman en uno a través de piezas inmortalmente emocionantes como la que nos atañe. Perteneciente a su décimo-cuarto álbum de estudio de título homónimo, I Want You se vale de diferentes ornamentos propios del funk, el disco y el jazz para crear una sofisticada suerte de balada seductora expresa que expresa de manera única el deseo y la atracción. La entrega apasionada de Gaye y la instrumentación sensual de la canción contribuyen a crear una atmósfera íntima donde la letra logra rematar esa imagen de una fuerte conexión física y emocional entre dos personas, capturando la esencia del deseo y el enamoramiento.

 

The Wings - Silly Love Songs

Nos encanta la naturalidad con la que el bueno de Paul McCartney resume la necesidad de que sigan existiendo canciones de amor en nuestro día a día: “Some people wanna fill the world with silly love songs, and what's wrong with that?”, canta en la entrañable y buen rollera Silly Love Songs, perteneciente a su Wings at the Speed of Sound de 1976. Una respuesta a la crítica que se le ponía en la época sobre su uso y abuso de la temática romántica en sus canciones y que terminó derivando en, irónicamente, una de las mejores canciones de amor de la historia donde Maca celebra, a través de su pegadiza y alegre melodía, el poder y la prevalencia de las canciones de amor en la música popular. No te faltaba razón, Maca. ¡El mundo necesita más canciones de amor!

 

Yeah Yeah Yeahs – Maps

Nos vemos en la obligación de volver a recalar en el debut de otra formación para dar con una de las mejores canciones de amor de la historia, en este caso, en el particular y afamado Fever To Tell (2003) de los geniales Yeah Yeah Yeahs, que supuso además el pistoletazo de salida para una generación dispuesta a reinventar el rock n’ roll independiente y la escena neoyorquina del momento. Desde su titilante riff de inicio, sabemos que estamos ante una gran pista, y es que Maps no solo es una de las mejores canciones de amor que se hayan escrito jamás, sino también un emblema de la banda liderada por Karen O, donde a partir de una voz poderosa y cargada de emociones se nos muestra una incesante entrega de anhelo y angustia que queda atrapada en ese histórico estribillo que profundiza en una agonizante relación que pelea contra los obstáculos y la distancia: “Wait, they don't love you like I love you”.

 

Grover Washington Jr & Bill Withers – Just The Two Of Us

De la suma de los arreglos de viento del saxofonista Grover Washington Jr. y la magistral voz del cantante Bill Withers solo podía resultar una maravilla eterna como es Just The Two Of Us, publicada en 1980 como sencillo perteneciente al álbum de Washington, Winelight. Es conocida por su estribillo pegadizo y sus letras memorables, con las cuales la dupla celebra la alegría y la intimidad de una relación, donde los protagonistas encuentran consuelo y felicidad en la compañía del otro, enfatizando la fuerza y la belleza de su conexión. Incluida y empleada en cientos de bandas sonoras, no es de extrañar por tanto la popularidad que este cruce de mentes creativas supuso, siendo aun a día de hoy, una de las mejores canciones de amor de la historia.

 

Minnie Riperton – Lovin’ You

Bajo la producción de nada menos que Stevie Wonder, Minnie Riperton le dedicó esta fabulosa canción (perteneciente a su segundo álbum de estudio, Perfect Angel, de 1975) a su por entonces marido, Richard Rudolph (ambos, padres de la magnífica actriz y comediante Maya Rudolph, quien además tiene un pequeño papel en el tema que nos concierne, pues también canta en el coro trasero de la pista). Lovin 'You es una balada clásica, conocida por la distintiva interpretación vocal aguda de Riperton, particularmente en el coro de la canción, donde la artista muestra su increíble rango vocal, tocando notas increíblemente altas, incluido el famoso "oo-oo-oo" alto, en el que imita el sonido de un pájaro. Su naturaleza suave y dulce, con la que expresa un profundo afecto y amor por alguien la han convertido en una de las indiscutibles mejores canciones de amor de la historia.

 

Darondo – Didn’t I

Desgraciadamente, por mucho que pongamos de nuestra parte y entreguemos la mejor parte de nosotros a una relación, hay ocasiones en las que no hay más que hablar y la misma está vista ya para sentencia. Así nos lo relata el artista de soul underground William Daron Pulliam, más conocido como Darondo, a través de Didn’t I, la que muy probablemente sea su canción más popular, publicada en 1972. Caracterizada por la suavidad de su voz y la conmovedora instrumentación que le acompaña, la canción nos entrega un ritmo relajado donde el artista nos habla sobre una relación fallida y el dolor que supone ser consciente de haber hecho todo lo posible para evitar ese trágico destino. La pista tiene un ambiente melancólico y cautivador que sirven como buen ejemplo de la sentimental y sincera capacidad de Darondo para transmitir emociones puras a través de su música.

 

Aretha Franklin – Day Dreaming

La reina del soul es, por ende, también la reina del melodrama, por eso la gran Aretha Franklin sabe como ninguna capturar esos momentos en los que estamos fuera de nuestro elemento, en los que nuestra mente, disociada por el shock que supone estar enamorados, no se encuentra donde tiene que estar y nos pasamos el día pensando en esa sonrisa que nos dejó K.O. hace unas horas o en ese momento en el que finalmente veremos al culpable de nuestra tontería. La letra de Day Dreaming es el perfecto ejemplo de lo hablamos, pues gracias a sus sentimientos de añoranza y fantasía, la canción (perteneciente a su álbum Young, Gifted and Black de 1972) captura de forma maravillosa esa naturaleza soñadora de estar enamorado de alguien, expresando el deseo de estar con esa persona e imaginando un futuro juntos.

 

John Lennon – Jealous Guy

No todo es de color de rosas en el amor, y es que otro de los grandes temas que han inspirado algunas de las mejores canciones de amor de la historia han sido precisamente las reconciliaciones. Canciones que se han convertido en parte fundamental de la historia de la música, pero que originalmente partieron como una particular forma de pedir disculpas a la media naranja de sus artífices. Un gran ejemplo de ello es esta icónica canción de John Lennon, quien sin tapujos ni remilgos reconoce uno de sus peores defectos con Jealous Guy, tema perteneciente a su álbum en solitario Imagine, publicado en 1971, y el que el ex-Beatle explora abiertamente sentimientos de inseguridad y posesividad, así como sus propias luchas personales con los celos. Refleja su introspección y su deseo por ser una mejor persona a través de una expresión de vulnerabilidad, remordimiento y arrepentimiento únicos, que evolucionan de forma emotiva a través de una serie de bellísimos tramos a piano.

 

The National – I Need My Girl

El amor no siempre sale como nos gustaría, y sobre ello algo saben estos maestros de la balada indie dramática. Lanzada como sencillo de su sexto álbum de estudio en 2013, Trouble Will Find Me, el tema que nos atañe explora sentimientos de anhelo, deseo y vulnerabilidad emocional desde esa perspectiva introspectiva y taciturna que ha definido y marcado el hacer de Matt Berninger y compañía durante ya dos décadas. Con el tono barítono del mencionado y esas guitarras de corte atmosférico que le acompañan, la letra de I Need My Girl nos presenta a un narrador que anhela la presencia y la compañía de un ser querido, reflexionando a su vez sobre la lucha que supone mantener una relación y los sentimientos de vacío y soledad cuando esa persona ya no está ahí. El epítome de la narrativa característica de The National que alcanzó con este tema su máxima cuota de melodrama, convirtiéndose por ende en uno de sus más queridos temas.

 

Nick Drake – Northern Sky

No hay viaje en carretera que no deba estar salpimentado con la voz de Nick Drake, ni romance que se libre de sentirse identificado con alguna de sus canciones. Considerada como una de sus más bellas composiciones, Northern Sky (perteneciente a su segundo álbum de estudio publicado en 1970, Bryter Layter) presenta una orquestación exuberante con arreglos de cuerdas, cortesía de Robert Kirby, que agrega profundidad y riqueza al sonido general. Sus letras, nuevamente, nos muestra la cara más introspectiva y evocativa de Drake, con esa impermeable sensación de anhelo y añoranza que aún a día de hoy continúa siendo una referencia para cientos de cantautores contemporáneos. De hecho, cabe recordar que en 2023 Nick Drake será homenajeado por algunas de las mejores voces del panorama pop actual con un disco de versiones fantástico titulado The Endless Coloured Ways.

 

Tegan and Sara – Boyfriend

El dúo canadiense Tegan and Sara nos propuso para su octavo disco de estudio, Love You To Death (2016), un himno en potencia marcado por sus ritmos altamente pegadizos y su temática fuertemente relacionada con el colectivo LGTBIQ+, donde se nos relata una historia de empoderamiento en la que la voz principal parece haberse enamorado de alguien que está con otra persona y demanda ser tratada con dignidad. Podríamos explicaros más, pero las gemelas lo resumen todo bastante clarito en su maravilloso estribillo, que ya avisamos, os costará quitaros de la cabeza: “You treat me like your boyfriend and trust me like a very best friend / Kiss me like your boyfriend, you call me up, like you want your best friend, you turn me on, like you want your boyfriend / But I don't wanna be your secret anymore”.

 

Richard Hawley – Tonight The Streets Are Ours

Incluida hasta la saciedad en diferentes films, documentales, series y comerciales, este tema del británico Richard Hawley (miembro en la sombra de Pulp durante sus directos), considerado probablemente su más reconocible publicación, incluida en su álbum Lady’s Bridge de 2007, logra evocar (de la mano de sus letras poéticas e inspiradas en el pop sesentero) un incuestionable sentimiento de libertad y aventura, propio de una pareja que se encuentra en su mejor momento, capaces de todo sin remordimientos ni reparos. Todo un himno dentro de la discografía del artista y una maravillosa oda al romanticismo espontáneo y catártico.

 

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