
Oasis vuelve a ocupar un lugar privilegiado en la historia de la música británica, y es que tres décadas después de su lanzamiento, el legendario (What’s The Story) Morning Glory? (1995) ha sido reconocido como el álbum de estudio más grande de todos los tiempos en Reino Unido según la clasificación elaborada por la Official Charts Company, organismo responsable de las listas oficiales británicas de ventas y consumo musical.
La noticia, adelantada por NME en un artículo firmado por Tom Skinner, llega coincidiendo con el 70 aniversario de la Official Albums Chart, una de las instituciones fundamentales para entender la relación entre música popular y cultura británica, y cuya clasificación no responde a una valoración crítica ni a una encuesta entre músicos o periodistas, sino a un criterio mucho más cuantificable: la combinación histórica de unidades equivalentes de álbumes, sumando ventas físicas, descargas y reproducciones en streaming acumuladas en Reino Unido.
Bajo ese criterio, el segundo álbum de estudio de los hermanos Gallagher, publicado en 1995 tras su aclamado debut, alcanza la tercera posición absoluta de la lista general con 6,2 millones de unidades acumuladas en Reino Unido, convirtiéndose en el álbum de estudio mejor colocado de todo el ranking. Por delante únicamente aparecen dos recopilatorios: el Greatest Hits de Queen, en el número uno, y el Gold: Greatest Hits de ABBA, en el segundo puesto.
La lista completa refleja precisamente esa mezcla entre fenómenos generacionales, grandes éxitos comerciales y discos que han conseguido mantenerse vivos durante décadas. Pues además de Oasis (que entre su regreso en 2025 y el sobrevenido boom de Wonderwall en el Mundial 2026 gozan de una vigencia inédita en los últimos años), aparecen nombres como Adele con 21 (número cuatro), Fleetwood Mac con Rumours (sexto puesto) o Michael Jackson con Thriller (octava posición). También encontramos a Oasis de nuevo con su debut, Definitely Maybe (1994), situado en el puesto 39.
Pero más allá de la cifra, el caso de Morning Glory resulta especialmente significativo. Hablamos de un disco cuyo impacto fue inmediato: vendió alrededor de 345.000 copias durante su primera semana en Reino Unido, permaneció diez semanas en el número uno de la lista de álbumes y terminó vendiendo aproximadamente 22 millones de copias en todo el mundo. En 1996 recibió, además, el premio al Mejor Álbum Británico en los BRIT Awards, en una época en la que la rivalidad entre Oasis y Blur había convertido la escena británica en una batalla cultural seguida incluso fuera de la música.
Becca Monahan y Chris Austin, directivos interinos de la Official Charts Company, resumían así el significado del reconocimiento: “Tres décadas después, su escala e influencia siguen siendo extraordinarias: un disco británico definitorio que continúa uniendo generaciones, llenando estadios y poniendo banda sonora a vidas”.