
Durante la mañana de hoy hemos podido conversar con parte del equipo organizador de Mad Cool Festival, incluyendo a su director Javier Arnaiz. La cita ha tenido lugar en pleno centro de Madrid, en un encuentro con prensa especializada, en el que se abordaron algunos de los aspectos clave de la edición 2026 del festival madrileño, que se celebrará del 8 al 11 de julio en su sede habitual: el espacio Iberdrola Music de Villaverde.
Aunque su equipo no quiso adelantar ningún nombre del cartel (y eso que insistimos bastante), sí nos ofrecieron algunas pistas clave sobre lo que podemos esperar para esta 10ª edición de Mad Cool.
Durante la charla se han hablado de un montón de cosas y el no tomar notas tiene sus inconvenientes, pero aquí van las cuatro claves más relevantes para entender el enfoque del festival en 2026. O, al menos, las que yo considero más importantes.
Uno de los cambios más relevantes de Mad Cool 2026 será la apuesta por una programación temática por días. Cada jornada girará en torno a un género concreto, una decisión que busca ofrecer una experiencia más coherente para el público y que, al mismo tiempo, permita a los asistentes decidir qué días les interesa más acudir.
La organización ha confirmado que no habrá una jornada dedicada a la música electrónica ni al reguetón. En su lugar, se apostará por un programa centrado en el rock y pop, en sus diferentes sabores, ya que son los pilares fundamentales del ADN del festival desde sus inicios.
Desde Mad Cool también reconocen que una programación excesivamente ecléctica puede provocar que muchos asistentes se desconecten antes de tiempo, algo que impacta directamente en la permanencia en el recinto y, por ende, en el consumo en barras.
En respuesta a las altas temperaturas previstas en julio y al creciente impacto del cambio climático, Mad Cool 2026 retrasará una hora la apertura de puertas... y también cerrará más tarde. Aunque el margen pueda parecer limitado, se trata de un gesto importante que pone sobre la mesa el debate sobre la adaptación climática de los grandes eventos culturales.
La organización reconoce que este tipo de medidas son solo un primer paso, pero también una manera de mejorar la experiencia global del asistente, que muchas veces llega al recinto en las primeras horas de calor extremo.
Por segundo año consecutivo, el festival reducirá su aforo hasta un máximo de 55.000 personas. Esta decisión responde a la voluntad de garantizar una mayor comodidad dentro del recinto, evitar colapsos en los accesos y facilitar una experiencia más fluida tanto a la entrada como a la salida.
La medida también busca reforzar la seguridad general del evento y evitar las imágenes de aglomeraciones que marcaron ediciones anteriores. Una apuesta clara por la calidad frente a la cantidad.
En su décima edición, Mad Cool Festival eliminará uno de sus escenarios principales: el que tradicionalmente estaba ubicado en el extremo derecho del recinto. Con ello, el festival pretende reordenar algunos espacios y escenarios para mejorar la visibilidad, optimizar los desplazamientos internos y ofrecer una experiencia más cómoda en el escenario principal.
Además, algunos de los escenarios de entrada también sufrirán reubicaciones, lo que podría traducirse en una mejor gestión de los flujos de público desde el primer momento.