Crítica: Jungle - For Ever

27 septiembre, 2018
Redaccíon: asier

Crítica: Jungle - For Ever (2018)

Redacción: Felipe Martínez 

El dúo londinense regresa a la escena con For Ever repitiendo la fórmula que los lanzó a una algo más que moderada fama en 2013 y que desde entonces no ha parado de crecer como la espuma. Ritmos y estribillos pegadizos, videos hipnotizantes en los que el protagonista siempre es el baile, un anuncio de coches y mucho marketing han sido sus principales valedores desde que lanzaron Jungle a través de XL Recordings para conseguir el amplio público del que ahora disponen.

Si bien sería algo injusto comparar el primer álbum con este For Ever, hay que agradecer a Jungle que haya escapado un poco de su sonido tan característico en ocasiones, abriéndolo más a otras influencias como el Soul de los años 70. Esto evita principalmente que ambos LPs sean dos trabajos completamente calcados. Aun así, la banda continúa explotando la fórmula que les hace ser quienes son: unos samples de batería mecánicos y unas potentes líneas de bajo que crean un groove sobre los que ondean cuidadosos punteos de guitarra y unos sintetizadores que crean una atmósfera luminosa y pomposa. Por encima de todas estas capas, el característico falsete de Tom McFarland y Josh Lloyd-Watson, alma y cabezas pensantes de Jungle. Ellos son los responsables de que la banda sea lo que son. Aunque sean siete sobre el escenario, For Ever refleja las vivencias y los sentimientos de ellos dos.

Junto a algunos singles celebrados como Happy Man, cuyo sonido es cien por cien Jungle, destacan Beat 54 (All Good Now), cuyo loop hipnótico y bailable encierra un desamor, y Casio, de temática similar y que alterna las estrofas cantadas por Josh Lloyd-Watson con un estribillo pegadizo. Además de la temática recurrente de una relación fallida, la ciudad de los Ángeles es otro de los asuntos destacados. Fue allí donde comenzaron a grabar este For Ever antes de regresar a Londres. En House In LA y en Heavy, California aparecen sentimientos encontrados hacia el Estado: “I Will love you, can´t afford you”.

For Ever es un álbum claramente dividido en dos partes: mientras la primera encierra todos los puntos fuertes del disco, la segunda resulta algo monótona y lineal. Mama Oh No, Give Over o Home no parece que vayan a pasar la sensación de mero relleno como lo hicieron en su momento Crumbler, Son of a Gun o Lucky I Got What I Want en la recta final de Jungle. A pesar de ello, Pray sí parece ser un cierre digno para este For Ever.

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