
A Westside Cowboy les ha tocado aprender a convivir con una circunstancia paradójica: la de andar descubriendo qué clase de banda quieren ser mientras que buena parte de la industria ya parece haber decidido por ellos. En poco más de un año, el cuarteto de Manchester ha pasado de los circuitos pequeños de su ciudad y de una primera hornada de canciones nacidas al calor de la escena local a ganar el concurso talento emergente en Glastonbury, fichar por Island Records y convertirse en uno de los nombres jóvenes más observados del nuevo rock británico. Una aceleración tan estimulante como peligrosa de la que, por suerte para todos, de momento parecen salir indemnes.
It Goes On (2026), su álbum de debut, aparece precisamente en mitad de ese vértigo, conservando en sus líneas buena parte de aquello que hizo que el conjunto llamara la atención (su particular cruce de rock británico, folk, country y Americana), pero llevándoselo a su propio terreno. La banda dice ser ella misma, así que el relato es, por tanto, el de un puñado de jóvenes que andan aprendiendo a lidiar con sus incertidumbres, sus amistades, los primeros desplazamientos y esa sensación de estar entrando en la edad adulta sin haber recibido instrucciones demasiado claras para hacerlo. Un coming of age sin moraleja ni voluntad de clausura, como su propio título parece advertir (todavía queda mucho camino por delante).
Hablamos con Jimmy Abby y Paddy Murphy sobre ese éxito que ha llegado antes de lo previsto, sobre las presiones que acompañan a un primer álbum y, sobre todo, sobre aquello que los miembros de Westside Cowboy no está dispuestos a sacrificar mientras dure el revuelo.
Paddy: Siempre hemos tenido mucha suerte con el recibimiento y acogida de aquello que publicamos. Ya lo notamos cuando sacamos nuestro segundo EP y vimos que mucha gente empezaba a decir cosas bonitas sobre nosotros. Así que es innegable que, cuando fuimos a hacer el álbum, había cierta expectativa en el aire y que la gente estaba pendiente de lo que teníamos entre manos. Pero lejos de que aquello nos intimidara, decidimos cerrar completamente la puerta a ese tipo de pensamientos intrusivos y nos pusimos a hacer simplemente la música que nos gustaba. Música que no intentara ser nada más de lo que nosotros sentíamos que éramos capaces de hacer en ese momento.
Con este disco no hemos intentado responder a las grandes preguntas de la vida ni nada parecido. Como dices, existe mucha presión sobre las bandas jóvenes cuando les toca hacer su primer álbum, como que sienten la obligación de tener que decirlo todo, contar todo lo que tienen que contar y definir completamente quiénes son en una carta de presentación. Pero cuando eres joven o relativamente nuevo en esto, pedirte algo así es sencillamente irreal. Huimos de todo ello y capturamos única y exclusivamente cómo nos sentíamos en ese momento. El disco se hizo en un sótano de Leeds, en pleno invierno y a nuestra entera bola, y creo que eso se nota bastante en el resultado.
Jimmy: Como banda, una de nuestras cualidades es que tenemos la capacidad de minimizar cualquier presión al máximo. Y solo podemos hacerlo porque estamos muy unidos. Si alguno de nosotros está un poco de bajón, los demás lo detectamos rápidamente, y viceversa. Somos muy buenos cuidando los unos de los otros y también algo insulares. No dejamos que entren demasiadas voces dentro de aquello que hacemos.
"Somos muy buenos cuidando los unos de los otros y también algo insulares. No dejamos que entren demasiadas voces dentro de aquello que hacemos"
Jimmy: La influencia de Estados Unidos sobre Gran Bretaña es una conversación que lleva muchísimo tiempo existiendo y que afecta a toda clase de cosas, pero especialmente a la música. Siempre me han encantado esas historias de finales de los años cincuenta y principios de los sesenta sobre la forman en la que aquí llegaban discos estadounidenses de rock and roll. Muchos de ellos los traían marineros, soldados y gente así cuando volvían a casa durante períodos muy cortos. Entonces cualquiera podía conseguir un disco, se lo pasaba a otra persona y acababa extendiéndose muy lentamente por toda la ciudad. No descubro nada a nadie si digo que así es como acabamos teniendo aquí bandas como los Beatles. Escuchaban todo aquel rock and roll estadounidense en emisoras de radio que solo podían captar muy tarde por la noche, quizá a partir de medianoche, desde Francia, y no sé, me parece algo brutal. He leído testimonios de gente hablando sobre el tema y siempre me ha parecido realmente interesante.
En lo personal, ahora estamos en Manchester, pero Reuben y yo somos de Shropshire, que está en el centro del país. Es una zona de campo muy bonita, nada urbana, e incluso en lugares así, donde puedes sentirte bastante aislado, sigues estando rodeado de películas estadounidenses, música estadounidense o televisión estadounidense porque su cultura está en todas partes y se filtra por todos los rincones. Y a veces, cuando haces algo sin intentar que suene de una determinada manera, esas influencias las llevamos tan dentro que encuentran la forma de salir a la superficie.
Paddy: Nuestra relación con el canto dentro de la banda es, a decir verdad, algo curiosa. Venimos de una escena underground en la que, al menos hace un tiempo, cantar no era lo principal para una banda. Había mucho post-punk, mucho spoken word y muchos gritos. No quiero decir con esto que no hubiera gente que lo hiciera increíblemente bien, claro, teníamos grandes letristas y frontmen absolutamente magnéticos. Pero muchas veces sentíamos que a esos proyectos les faltaba algo y que muchas de estas propuestas no sacaban del todo su potencial precisamente por rechazar cantar de una manera más tradicional. Y esa fue, en cierto modo, nuestra idea principal a cambiar cuando decidimos empezar esta banda. Queríamos ser una banda que cantase.
Tiene, en cierto modo, que ver con lo que Jimmy explicaba antes de aquellos viejos discos de rock and roll y con la tradición del folk. Si una melodía sale de tu boca, es muy fácil transmitirla a otra persona que, a su vez, puede pasársela a otra, y esa idea que hacer canciones que sea fácilmente transmitibles nos pareció emocionante.
Jimmy: Además, considerando que solo somos cuatro en la banda y tenemos un número limitado de manos, así que en lugar de intentar encontrar a otra persona para, no sé, tocar una parte de teclado, una guitarra adicional o lo que sea, nos dimos cuenta de que podíamos fabricar esos sonidos y melodías con la propia voz. Se trata también de economizar, ¿no? [risas]. No sé, nos gusta mantener las cosas tan desnudas como sea posible y, a la vez, comprobar hasta dónde podemos llevar esos elementos realmente esenciales.
También hay una cuestión extrañamente práctica en esta decisión, y es que, en ocasiones, vas a algunos conciertos, ves a la banda de turno, ves al cantante y ves cómo mueve la boca, pero por la razón que sea las palabras no te llegan del todo porque hay demasiado ruido. Así que, si además de la voz hay una melodía, tienes un segundo punto de apoyo para recordar la canción. Si no puedes quedarte con la letra, al menos siempre podrás intentar recordar la melodía.
"Hay mucha gente queriendo hacer música ahora mismo, independientemente de que haya un tipo con muchísimo dinero detrás o no, y eso es maravilloso"
En un plano más técnico, hay algo que parece una firma de estilo en el disco y es que muchas canciones empiezan de una forma relativamente contenida para después explotar en una especie de crescendo. ¿Escribís las canciones desde el principio pensando en llegar a ese clímax?
Jimmy: Con Westside Cowboy siempre hemos querido ser muy intuitivos al escribir, decidir hacia dónde va la canción y simplemente seguir el camino que más nos parece correcto. Y respecto a lo que comentas, diría que es algo que simplemente sucede. Ya sabes, cuando estás tocando y sientes algo dentro que te invita a acelerar, a tocar más alto, y a provocar que todo el entorno tiemble a la vez contigo, no lo quieres coartar. Haces lo posible porque salga. Es una especie de impulso humano natural que tenemos como banda. Somos conscientes de que no debemos abusar de ello, pero es que, simplemente, adoramos esa sensación.
No sé hasta qué punto Loren Humphrey, productor del disco, jugó un papel en todo eso, pero teniendo en cuenta su experiencia como batería, me imaginó que influiría bastante, ¿puede ser?
Paddy: Sin duda. Nos pasamos como tres días intentando conseguir el sonido de batería [risas].
Jimmy: Loren fue como nuestro "domador", por así. Un buen productor tiene que serlo, no sé si me explico. No es buena idea dejar que la banda controle la situación, al menos en nuestro caso. Es mejor que la persona que está grabando sea también la que controle el cotarro. En el pasado habíamos trabajado de una forma muy directa. Llegábamos, montábamos el set exactamente cómo tocamos en directo y simplemente grabábamos. Eso estuvo bien durante un tiempo, pero después de grabar nuestro segundo EP con Loren, en Nueva York, donde no pudimos llevar todo nuestro equipo, nos dimos cuenta de que teníamos que dar con otras maneras de conseguir los sonidos que queríamos.
En ese sentido, muchos de los fundamentos de este disco, se encuentran en ese EP de cinco canciones. Fue una muy buena forma de probar distintos caminos, de descubrir cómo conseguir determinados sonidos y de conocer a Loren. De manera que, cuando llegamos a elaborar el álbum, sentíamos que ya habíamos aprendido durante aquella etapa y que sabíamos ahora cómo ir a tiro hecho.
Paddy: Sí, y Loren fue muy responsable de todo ello. Lideró gran parte del proceso, intentando mantener en todo momento una sensación muy orgánica. Pero también fue muy influyente en otros aspectos. Recuerdo que me decía, una y otra vez, que me concentrase en la toma, que no me preocupase por lo demás, que ya conseguiríamos que todo sonase bien en la sala, pero que primero tocase sin darle tantas vueltas a las cosas. Como que nos ayudó a quitarnos de encima esa extraña presión de que una canción deba encontrar su versión más estilizada o perfecta para sentirse terminada, ¿me explico?
Jimmy: Bueno, de hecho, es tal su obsesión con la imperfección que hay una canción que se grabó directamente con el charles de la batería roto.
Paddy: Joder, ¡sí! En 'Pin Up Boys', golpeé tan fuerte los platos que rompí el soporte del charles. Y así se quedó durante toda la canción. Mientras tocaba, recuerdo pensar: "Nunca vamos a utilizar esta toma porque la batería literalmente se me está desmontando", pero seguimos tocando mientras ocurría la catástrofe y creo que, precisamente por eso, acabó saliéndonos un tema tan genuino. En ese sentido, Loren fue muy bueno sacando eso de nosotros. Su idea era que si tienes un buen presentimiento tocando, todo lo demás acabará funcionando y encajando.
"Si algo bueno trajo la pandemia es que supuso un reinicio brutal para la escena mancuniana"
Jimmy: Nosotros no podemos decir demasiado sobre cómo era la industria hace diez años, pero desde nuestro punto de vista y como tantas otras, somos una banda que empezó justo después del confinamiento. E incluso ya antes de este, la música en Manchester se sentía un poco como un gigante dormido. Manchester tiene, por supuesto, una historia increíble y unos cimientos muy buenos, pero algunas personas se pierden en eso y acaban quedándose atrapadas en el pasado. Si algo bueno trajo la pandemia es que supuso un reinicio brutal para la escena mancuniana.
A raíz de aquello, está claro, se perdieron muchas salas de conciertos y muchas bandas no consiguieron sobrevivir a la precariedad, lo cual es durísimo. Pero, al mismo tiempo, creo que hubo un reinicio bastante bueno porque consiguió que muchos chavales volvieran a emocionarse, que quisieran salir de sus habitaciones, reunirse con sus amigos y volver a hacer música. En Manchester creo que seguimos teniendo mucha suerte incluso hoy. Tenemos desde una sala de unas veinte personas llamada Café Blah, en Withington, hasta dos estadios, que me parece una locura. Pero entre medias tenemos prácticamente todo tipo de sala de conciertos. En pocas palabras, ahora mismo se siente como un lugar muy accesible para cualquiera que quiera empezar una banda o cualquier tipo de proyecto. Da la sensación que, hagas lo que hagas, hay un escenario para ti.
Paddy: Obviamente, el Brexit fue siempre una idea terrible. Es un movimiento impulsado por el racismo y la xenofobia y por gente rica intentando hacerse todavía más rica. No es una opinión especialmente novedosa, ya lo sé, pero es lo que es. Y los Gobiernos, pese a todo, continúan llevando a las industrias creativas al límite mediante la falta de financiación. Aun así, siempre habrá gente que quiera crear algo y hacer cosas. Como decía Jimmy, después del confinamiento la gente se dio cuenta de cuánto echaba de menos ver bandas en directo y también formarlas. Así que la respuesta ahora es una generación entera de chavales que van a seguir haciendo arte pese a cualquier tipo de dificultad. Hay mucha gente queriendo hacer música ahora mismo, independientemente de que haya un tipo con muchísimo dinero detrás o no, y eso es maravilloso.
Volviendo a lo que comentábamos al principio, estáis viviendo una transformación bastante extraordinaria en un espacio de tiempo muy corto. No hace tanto estabais tocando juntos en habitaciones, construyendo la banda desde cero, y ahora habéis publicado un disco con una major que ya se perfila como uno de los favoritos del año. Al mismo tiempo, por cómo habláis del proyecto, da la sensación de que hay ciertas cosas que tienen que seguir siendo sagradas y fundamentales. ¿Qué es lo único que esperáis que nunca cambie de Westside Cowboy?
Jimmy: Creo que lo más importante de todo esto, por encima de la música, de la banda y de todo lo demás, es nuestra amistad. Esa es la prioridad número uno. Si llega un momento en el que ya no sentimos que estamos trabajando desde la misma página, o que ya no nos gustan las mismas cosas, entonces quizás signifique que Westside Cowboy ha dejado de ser para nosotros. Lo más importante que tenemos que proteger en esta banda es nuestra amistad.
Y sí, es un cliché en toda regla, pero te sorprenderías de ver cómo es algo de lo que acaban olvidándose las bandas cuando las cosas empiezan a hacerse más grandes o lo que sea. Nosotros tenemos claro que todo esto no tendría ningún sentido si no lo disfrutásemos como amigos. Sería solo música, y a quién le importa realmente eso, ¿verdad? [risas] Lo que importa de verdad es todo lo que viene asociado a ella.