
De un tiempo a esta parte, son muchas las bandas de la land down under que están petándolo allende sus fronteras; pero si hay una que sin duda nos transporta de forma directa a la Australia Occidental y su sonido lleva intrínseco un aroma a pub polvoriento y a carretera infinita, esa es Pond. Después de diez discos, la formación ha encontrado una nueva forma de sonar más a sí misma que nunca, consolidándose como una de las propuestas más imprevisibles surgidas del ecosistema creativo de Perth y Fremantle. El grupo, liderado por Nick Allbrook -quien responde a nuestra llamada a más de veintemil kilómetros de distancia física- regresa ahora con Terrestrials (Mungovision/Secretly, 2026), un trabajo que mira hacia la tradición del AOR borlanero, dejando atrás puntualmente sus característicos graves al tiempo que intenta comprender el presente.
Grabado bajo unas reglas tan sencillas como insólitas para una banda acostumbrada a la expansión psicodélica, el resultado del disco es un cruce entre la melancolía confesional de la Australia de los ochenta y el ornamento del glam-punk, dejando cabida en su mezcla a versos en los que conviven la destrucción del patrimonio indígena, las dinámicas del capitalismo extractivo, la desigualdad, los márgenes sociales y la sensación de habitar un planeta que parece acercarse constantemente a algún tipo de límite. Claro que, tratándose de Pond, incluso en medio de este desasosegante entorno, sus voces son capaces de terminar encontrando consuelo y esperanza.
Pues se podría decir que sí, la verdad. Desde luego, queríamos hacer música que resultara emocionante, rápida y que funcionara bien en un pub lleno de gente borracha y gruñona (risas). De todos modos, tenemos claro que nuestra filosofía con esto nunca será ofrecer una visión idealizada del alcohol. Un pub australiano puede llegar a ser un lugar bastante problemático si se va de las manos... De hecho, tenemos un auténtico problema nacional con el alcohol y con las apuestas y el juego, ya puestos. Así que, como todo en el disco, ese sonido tan a lo pub-rock tiene también dos caras.
El pub es un lugar que ha dado origen a mucha cultura y arte australiano poscolonial, algo muy importante para nosotros. Es un lugar donde la gente se reúne, socializa y lo pasa bien. Pero también puede ser bastante sombrío. Y, en realidad, esa es la cuestión que resume el disco y nuestra manera de hacer música. Esta dualidad no solo es cosa de Australia, ni de Australia Occidental, ni de nosotros en particular, sino que nos incumbe a todos los humanos. Y supongo que de eso habla el disco, de los terrestres, los habitantes de este planeta. Me fascina que los seres humanos podamos ser tan crueles y violentos y al mismo tiempo formar familias y llevar a cabo proyectos extraordinarios.
"Me fascina que los seres humanos podamos ser tan crueles y violentos y al mismo tiempo formar familias y llevar a cabo proyectos extraordinarios"
Pues creo que la conclusión es bastante suave para lo que podría haber sido (risas). A pesar de la indignación y la decepción, no puedes evitar querer a la humanidad. Al menos yo no puedo. Y 'Terrestrials', la canción, trata en parte de ello. Sobre nosotros hay algo muchísimo más grande que la Tierra y que los cuerpos y las mentes que nos han tocado. Queremos a toda costa trascender el contrato, ese acuerdo no escrito donde aceptamos no matarnos entre nosotros, caminar sobre la Tierra con nuestros propios pies y cuidar a los demás. Y, sin embargo, constantemente parecemos querer ir más allá de eso, causando cantidades interminables de dolor y destrucción.
Sin embargo, también hay personas que han entendido mucho mejor de qué va esto. Es curioso, pero los niños, o la gente enamorada, o quienes son etiquetados habitualmente como locos o psicóticos, o las grandes figuras espirituales están mejor adaptados a esta idea y no tienen ese deseo casi psicopático de querer ir más allá de lo que nos ha sido otorgado. Supongo que con este disco hemos querido ahondar en eso y en lo mucho mejor que estaríamos si aprendiéramos a estar satisfechos con lo que tenemos.
La clave para soportar eso es que, a decir verdad, nos seguimos llevando muy bien entre nosotros y eso es una suerte enorme. Somos muy buenos amigos y no todo el mundo puede presumir de ese privilegio: terminamos una gira de dos meses y al día siguiente quedamos para ir al pub. Esa es la clave, ser amigos y disfrutar de verdad de la idea de tirarse dos meses juntos. En lo personal, pues... Vas aprendiendo otras cosas, como beber menos, moderarte un poco, hacer ejercicio, dar paseos por la naturaleza... Y en la grabación, pues diría que todo consiste en intentar seguir emocionándote con hacer algo distinto. Sé que no todos nuestros discos acaban siendo tan distintos entre sí, pero la idea inicial siempre es: “vale, el nuevo va a ser realmente rápido, ruidoso, enfadado, de rock, de esto o de lo otro; venga, vamos a hacerlo”. Creo que nunca podríamos decir simplemente: “¿Hacemos otro disco de Pond?” y quedarnos ahí, sino que con cada álbum queremos emocionarnos con la idea de que no hay límites. "¿Y si hacemos uno de techno?" Y entonces te emocionas, pruebas cosas, compras juguetes nuevos, te pones a hacer el tonto,... Vale, al final termina sonando a otro puto disco de Pond, pero al menos te has ilusionado por el camino (risas).
"Somos muy buenos amigos y no todo el mundo puede presumir de ese privilegio: terminamos una gira de dos meses y al día siguiente quedamos para ir al pub"
Mira, imagina esto por un momento: una playa enorme que se extiende hasta el infinito en ambas direcciones. A lo largo de la playa hay un par de cientos de pequeñas cabañas. Y luego hay un enorme pub que domina todo el suroeste de Australia. El pub está construido con grandes bloques de piedra caliza y delante de él, una vista increíble del océano. Luego hay como unas 300 sillas de jardín de plástico para que todo el mundo se pueda sentar a beber cantidades enormes de cerveza y después vuelva a su cabaña a ver la tele y dormir. Por alguna razón, para mí eso encarna una gran parte de la historia occidental de nuestro país (risas).
Me lo imagino... Tío, haríamos una gira de seis meses por España si pudiéramos (risas).
Bueno, creo que hemos mejorado un poco a la hora de mantener las cosas más simples. Aunque seguimos acabando algo más metidos en el barro con la producción y las sobregrabaciones, al menos cuando empezamos tocábamos en directo, con solo unos pocos instrumentos, y grabábamos en cinta, manteniendo los arreglos bastante ajustados. Otra cosa importante fue que intentamos aprendernos muchas de las canciones y tocarlas en directo. De hecho, interpreté varias en conciertos previos para que, cuando entráramos a grabarlas, ya las domináramos. En lugar de grabar, editar, construir una gran composición y luego aprenderla para dejarla lista para el directo, la idea fue escribirla, practicarla sin grabarla, tocarla en directo varias veces y entonces ya estar listos para grabar. Nunca habíamos hecho algo así y la verdad es que salió todo muy bien.
Sí, desde luego, fue el incentivo que nos faltaba... El problema es que ya no lo tenemos. Nos echaron para convertirlo en un hotel.
Sí, tío... Las ruedas de la industria siguen girando. Era un espacio genial, lo bastante grande como para ir cada día, o cada dos días, y simplemente tocar instrumentos y ensayar. Y eso fue fantástico. Creo que no teníamos algo así desde que empezamos a tocar con veinte años y vivíamos juntos en una casa compartida, donde tocábamos lo que queríamos y repasábamos lo que habíamos escrito una y otra vez, intercambiando ideas y cosas así. Fue realmente genial y por eso este disco tiene algo de aquel espíritu inicial.
Si te soy sincero, no estoy seguro de que pueda hablar de ello... Pero bueno, te contaré que fuimos convocados por Jay para un proyecto nuevo con GUM. En ese momento Geese estaban en el país porque tenían un concierto en Perth y al mismo tiempo, Ambrose de Gizz llevaba un par de meses por aquí porque su pareja es de Perth, así que es habitual verle... Es un viejo amigo, nos llevamos genial. Poco a poco nos juntamos Joe, Kev y yo, y después se sumaron los chicos de Geese. Y GUM nos dirigía, pero sin demasiadas guías... Simplemente nos decía, "toca más rápido, toca más lento, ahora algo que parezca más rollo Stevie Wonder" y movidas así. Pero desde luego, sin demasiadas pretensiones. Lo importante de aquel día fue tocar juntos y pasarlo bien.
Lo oirás, lo oirás, créeme.
"No hace falta saber demasiado sobre capitalismo tardío para entender que están jodiendo la industria independiente"
Bueno, es un problema más complejo de lo que parece y con muchos matices. Creo que en Australia tenemos un público muy agradecido, y el que escucha y apoya bandas independientes, créeme que lo hace con todo y de corazón. El problema es que no somos muchos... Y esos mercados de fuera, principalmente de Estados Unidos e Inglaterra, atraen muchísima más gente y más dinero. Australia es un país enorme, con cinco capitales, y mucha cultura, pero luego tenemos esta circunstancia tan absurda en la que el dinero público se usa para subvencionar cosas como traer a Coldplay a Perth y que toquen diez noches seguida en un estadio. Y gran parte de la población dice: “Qué maravilla, nos encanta Coldplay, me acuerdo de 'Clocks', claro, qué canción tan divertida”, y van todos.
Así es como el 70% de la población de Perth acude a las diez noches de Coldplay y provoca que este tipo de dinámicas se prolonguen y nunca haya dinero para los artistas locales. Muchos recintos y salas pequeñas y cutres terminan convertidas en hoteles, o compradas por grandes conglomerados de licorerías y transformadas en pubs, McDonald’s o cosas así. Ese es el problema que ahora mismo desangra a nuestra escena... Es simple, si hubiera una forma de conservar espacios baratos para la gente, la música aquí sería mucho más reconocida y reivindicada. Supongo que esto pasa en todo el mundo. Al final son las consecuencias del boom inmobiliario y el liberalismo abusivo que nos rodea. Es un tema del que no estoy suficientemente cualificado para hablar, pero desde luego no hace falta saber demasiado sobre capitalismo tardío para entender que están jodiendo la industria independiente.