Entrevista a Kurt Vile: "Ahora que tengo 46 años me ha dado tiempo a mirar todo con perspectiva y entender que Filadelfia es mi lugar"

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Kurt Vile (2026)
Foto: Eleanor Petry

Después de más de dos décadas publicando discos, girando por medio mundo y construyendo una de las discografías más personales e influyentes del rock alternativo contemporáneo, Kurt Vile parece reafirmar su intención de avanzar sin prisa, sin grandes declaraciones y sin renunciar a sí mismo por el camino. Philadelphia's Been Good To Me (2026) nace precisamente de esa actitud; un disco que no es necesariamente conceptual, pero sí una obra atravesada por la ciudad que lo vio crecer, por sus paisajes, sus contradicciones y sus fantasmas. También por la memoria de quienes ya no están, por las imperfecciones que hacen humana su forma y por esa libertad creativa a la que solo se llega después de haber encontrado, por fin, un lugar propio desde el que seguir haciendo música.

Entrevista a Kurt Vile (2026)

Con todo, y tal y como apunta el propio Kurt al inicio de nuestra conversación, Filadelfia es solo el pegamento que une las resmas de este cancionero, sin significar ello necesariamente conformación de un disco conceptual. "Por supuesto, me alegro de que el disco se titule de esta manera y de que ponga el foco en mi ciudad, pero también llegó a preocuparme un poco que la gente creyera que estaba haciendo un disco enteramente dedicado a Filadelfia, en plan disco-concepto, cuando no es así. La nombro varias veces, en plan casual y como suelo ser yo de discreto, pero nada más. Filadelfia tiene muchísimo que ofrecer, pero no sé si me habría sentido capaz de afrontar la responsabilidad de concentrar en un disco todas sus bondades".

"Ahora que tengo 46 años me ha dado tiempo a mirar todo con perspectiva y entender que Filadelfia es mi lugar"

Le guste o no, con este disco y 20 años de carrera a sus espaldas, definitivamente se ha convertido en un embajador musical de la marca Filadelfia, tal y como fueron en su momento artistas de otras generaciones como Todd Rundgren, Patti LaBelle o Hall & Oates. "Siempre me ha parecido muy interesante que gente de Nueva York termine mudándose aquí [Filadelfia]", dice. "¿Qué puedo decir? Adoro NYC, pero todavía más Filadelfia. La zona donde vivo ahora, cerca del Mount Airy y Germantown, es muy bonita, con árboles preciosos y todo eso. Además, está el río Schuylkill, con unos senderos y unos paisajes increíbles". Una ciudad que, según señala Vile, es "el perfecto cruce entre "paisaje natural y decadencia industrial". "Yo he crecido aquí, así que supongo que mi opinión es algo sesgada, pero ahora que tengo 46 años me ha dado tiempo a mirar todo con perspectiva y entender que Filadelfia es mi lugar".

Claro que, pese al fuerte peso que Philly tiene en la narrativa del disco, la composición, producción y grabación de este ha sido bastante itinerante, pasando por estudios de Memphis, Los Ángeles o incluso Atenas (Georgia). "Allí es donde terminamos la gira y donde Kyle, mi batería, tiene su estudio", menciona Kurt sobre los múltiples caminos que ha transitado su disco. "Ya habiamos grabado allí un par de discos antes, de hecho. Kyle es un ingeniero estupendo, así que fue todo muy natural. Cuando vienes directamente de una gira estás muy motivado para seguir trabajando, tienes ganas de pensar en el siguiente capítulo de tu carrera, así que comenzaron a salirnos temas nuevos, como 'Rock o' Stone' y el inicio de 'Chance to Bleed', entre otras. Posteriormente viajamos a Memphis para trabajar con Doug Easley, con quien nunca habíamos grabado, pero íbamos muy ilusionados porque el tipo había contribuido en algunos de mis discos favoritos de los noventa, como el 'Starlite Walker' de los Silver Jews, el 'Wowee Zowee' de Pavement o el 'Washing Machine' de los Sonic Youth... Así que imagínate, la conexión estaba hecha y nos sentimos como en casa grabando con él.

"A todos los que han contribuido en este disco los considero ya parte de mi familia"

"Por último", continúa, "regresamos a Los Ángeles para grabar con Rob Schnapf, con quien trabajo desde 2014. La primera canción que grabó conmigo fue 'Pretty Pimpin'', ha llovido desde entonces [risas], por eso nos entendemos tan bien. A todos los que han contribuido en este disco los considero ya parte de mi familia". Kurt hace un inciso para recordarnos que, a medida que el disco iba cobrando forma, también se daba cuenta de ciertas reflexiones localistas que no había tenido en cuenta en origen. "Titularlo 'Philadelphia's Been Good To Me' nunca estuvo sobre la mesa durante el proceso. Quiero decir, sí, sabía que había algunas canciones que mencionaban Filadelfia pero no fue hasta el final de la grabación que nos dimos cuenta de que debía titularse así. También nos vino a la cabeza lo del 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia, que como sabes tuvo lugar en Filadelfia. Por todo eso, estaba claro, tenía que titularse así".

Cuando hablamos de grabar, no puedo evitar mencionarle lo transparente y humano que el disco me resulta, con esos titubeos tan suyos y letras que directamente se autocorrigen sobre la marcha ("Philadelphia’s been good to me / Let’s hope it don’t fall into, well, the Schuykill"); sin duda, un intento por preservar la espontaneidad y la imperfección que choca frontalmente con esta obsesión reinante de calcular al milímetro cada acorde y cada estribillo para posicionar debidamente el producto de marras en playlists y demás zarandajas del nuevo mercado. "Siento que mi música siempre ha tenido cierta tendencia a la imperfección", cuenta. "Pero en este álbum, especialmente, me di cuenta de que peleaba intencionadamente contra esa tendencia que nos obsesiona tanto a los músicos de que todo tiene que estar a tiempo. Me gusta grabar así por todas las razones que has dicho. No me considero el adalid de la contracultura por ello, solo soy fiel a la forma en la que he entendido y entiendo la música".

"Tener opciones infinitas a veces complica las cosas", continúa diciendo cuando le preguntamos si la evolución de los medios para grabar ha facilitado o enrevesado innecesariamente los procesos. "Si puedo evitarlo, no toco el ordenador en absoluto. Y sí, sé que una máquina puede corregirlo todo, pero no sé, simplemente no va en la línea de lo que a mí me gusta hacer. Aun así, sigo grabando muchas cosas ya sin cinta. De hecho, creo que fue en 'Bottle It In' (2018) cuando dejé oficialmente de hacer música con cinta y este terminó resultando uno de mis discos favoritos... Soy consciente de las bondades de la tecnología, tampoco lo niego. Solo que abusar de ella hace que tu cabeza se relaje demasiado y dependa de muchos factores sin humanidad, así que cuando utilizo el ordenador procuro no mirar la pantalla. De este modo engaño a la mente y se me olvida que estoy usando uno de esos malditos cacharros [risas]".

"Sé que voy a seguir haciendo música a mi manera durante toda la vida, y sinceramente no se me ocurre nada mejor que eso"

En cinta, por ejemplo, grabó hace años uno de los temas de este nuevo disco, Piano for Sarah, rescatado para la ocasión de unos casetes que grabó durante la pandemia. El título, aunque confiesa que era provisional, está dedicado a Sarah Jones, quien según asegura Kurt, es una de sus bateristas favoritas -conocida por haber tocado para bandas como Hot Chip, Bloc Party o Puscifer y por ser actualmente la percusionista de Harry Styles. "Lo que hice fue invitarla a mi estudio para que tocara sobre todo tipo de piezas que me gustaban mucho, cosas no convencionales y que no estaban perfectamente a tiempo, porque sabía que ella podría con ello y no se quejaría [risas]. Así que ese título se quedó así por ella, porque sin duda es una de mis instrumentistas modernas favoritas y una baterista increíble". Claro que, si hablamos de terceras personas, es imposible que no nos acordemos de Rob Laakso, quien durante la pasada década fue uno de los miembros insignes de The Violators, la banda de Kurt y quien también aparece homenajeado y reconocido en este disco. "En 'Red Room Dub' incorporé elementos de una vieja grabación en la que él [Rob] participó, así que, de alguna manera, también sentimos que ha participado con nosotros en este disco. Le echamos muchísimo de menos".

Laakso, miembro de The Violators desde 2011, trabajaría con Kurt en discos tan relevantes para su carrera como Wakin on a Pretty Daze (2013), B'lieve I'm Goin Down... (2015) o el mencionado Bottle It In (2018). Sin embargo, para Watch My Moves (2022), el música ya estaba bastante enfermo y tuvo que grabar sus partes desde casa. "Intentamos llevarlo de gira con ese disco, pero para entonces ya estaba demasiado enfermo y no pudo ser". Laakso fallecería un 4 de mayo de 2023, a los 44 años, a causa de un colangiocarcinoma, un cáncer poco frecuente y especialmente agresivo que afecta a los conductos biliares.

"En 'Red Room Dub' incorporé elementos de una vieja grabación en la que él [Rob] participó, así que, de alguna manera, también sentimos que ha participado con nosotros en este disco. Le echamos muchísimo de menos"

Influido por esta tragedia o no, Kurt nos confiesa que hizo este disco "como si fuera el último". De ahí que veamos cómo se cuelan letras del todo enigmáticas que parecen dispuestas a despertar nuestras dudas ("But it appears to be my last move", canta en 99BPM). "De alguna forma u otra, siempre voy a estar haciendo música", sentencia. "Pero si no rompes con esa dinámica de sacar disco y girar continuamente sin cuestionarte nada, al final terminas publicando discos que no significan nada. Ahora mismo, y echando la vista atrás, creo que he encontrado el equilibrio perfecto entre mis raíces obreras y la vida que he construido en la música. Siempre he trabajado a mi manera, con la cabeza baja, haciendo la clase de discos que quería hacer, y aun así he conseguido mucho más reconocimiento del que imaginaba cuando empecé. Todos mis sueños se han cumplido. Lo que más me gusta es que sigo ocupando un lugar intermedio en la industria, ¿sabes? Puedo tocar en salas pequeñas y llenarlas, puedo hacerlo en recintos medianos, e incluso aspirar a espacios más grandes cuando un nuevo disco genera expectación... Me gusta moverme en todos esos niveles. Nunca he necesitado convertirme en una superestrella y estoy cómodo donde estoy. Ese éxito a escala humana encaja con la educación que recibí y con la persona que soy. Sé que voy a seguir haciendo música a mi manera durante toda la vida, y sinceramente no se me ocurre nada mejor que eso".

 

Puedes escuchar Philadelphia's Been Good To Me, el nuevo disco de Kurt Vile, aquí:

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