Entrevista a Graham Coxon: "Por muy atravesada que tenga a la industria musical, mi intención es seguir haciendo esto el resto de mi vida"

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Graham Coxon (2026)
Foto: James Kelly

Quince son los años que Castle Park ha estado guardado en un cajón. Una joya mayúscula del repertorio de Graham Coxon (Blur, The Waeve) que por fin ve la luz para recordarnos que, más allá de su popularidad mediática y de su condición de guitarrista fundacional del britpop, en él siempre habitó un compositor con dotes de frontman. Concebido durante las mismas sesiones que A+E (2012), el álbum habita, sin embargo, en un universo completamente distinto, construido a partir de canciones cálidas, románticas y melancólicas atravesadas por ecos del pop británico de los sesenta, parques vacíos, personajes emocionalmente desorientados y una nostalgia extrañamente luminosa. Una cápsula temporal donde Coxon deja entrever tanto su faceta más melódica así como algunas intuiciones cinematográficas que años después marcarían su trabajo para bandas sonoras.

Sirve este ejercicio de arqueología discográfica para, además, devolver al foco todo el catálogo del británico, que será reeditado y publicado paulatinamente a lo largo de 2026 como acto de justicia para una carrera eternamente infravalorada. Coxon bromea en varias ocasiones durante nuestra conversación sobre ello, pero nosotros lo creemos firmemente. Pese a que él mire hoy con cierta distancia sus propias canciones, mucho antes de que buena parte del indie británico contemporáneo reivindicara esa mezcla de vulnerabilidad, ironía y ruido emocional, Coxon ya llevaba décadas escribiendo desde ese lugar.

Entrevista a Graham Coxon

 

¿Por qué has tardado tanto en entregarnos esta maravilla olvidada que es 'Castle Park', Graham?

Si te soy sincero, no lo sé. Es un disco que pertenece a un tiempo y a un lugar muy concreto. Es definitivamente imperfecto, pero a su vez también muy emocional, con gestos románticos y momentos de mucha inocencia. Durante años, para mí era recurrente terminar escuchándolo de vez en cuando y pensar, “la verdad es que hay un par de canciones aquí que me gustan muchísimo”. Pero nunca encontraba el momento adecuado de lanzarlo formalmente. Como sabrás, se grabó a la vez que 'A&E', y fue una experiencia extraña, porque eran diez canciones por un lado y diez por otro. Aunque nacieron de la misma sesión, todas ellas eran muy distintas, había como una separación clarísima entre unas y otras. Las de este disco, 'Castle Park', sonaban más como a ese tipo de música vieja, tradicional, con influencia indie y sesentera, mientras que las de 'A&E' eran otra cosa, más caóticas, electrónicas y dominadas por el bajo. Por alguna razón, este ganó la batalla y salió antes que el otro, convirtiéndose en el hermano guapo de los dos.

"El disco no va explícitamente sobre Colchester, que conste que se llama así como podría haberse llamado de cualquier manera, pero reconozco que aquella fue una época bonita"

¿No te convenció del todo como para sacarlo en su momento, por así decir?

No, que va, de hecho estaba convencido de que lo sacaría como un par de años después, pero justo en ese momento empezamos a mover ficha con Blur, en 2015 sacamos disco, también recuerdo que me mudé, y luego estuve en una relación bastante difícil. Más tarde empecé a hacer trabajos para bandas sonoras, pensando en otra manera de cantar y de componer, y eso me ayudó mucho. Lo de 'The End of the F***ing World' fue una experiencia increíble que me permitió olvidarme de mi yo más idiota y escribir canciones casi como si las estuviera imaginando otra gente. Era como, “tal canción de Scott Walker quedaría genial aquí”, y yo intentaba escribir una canción al estilo de Scott Walker para esa escena, ¿me explico? Me ponía en otro lugar, me olvidaba de mí, hacía la voz de otra persona, y en realidad eso me ayudó muchísimo, porque me apartó de la ecuación.

Sin embargo, a la gente no se le olvidaba que 'Castle Park' seguía guardado en el cajón.

No,... Muchos fans empezaron a darme bastante la lata porque, de algún modo, sabían que existía este pequeño álbum raro guardado en alguna parte y querían escucharlo. Me han machacado mogollón en redes sociales. Así que mi discográfica decidió hacer esta cosa de ir reeditando poco a poco todo mi catálogo, además de publicar 'Castle Park', para que el mundo entero recuerde siempre a ese genio infravalorado que soy [risas].

Cuando volviste a escuchar el álbum, ¿te tentó la idea de cambiar algún arreglo o lo has dejado exactamente como estaba?

No, que va, no cambié nada. Está exactamente como se mezcló en su momento. No sentí la necesidad de retocar ni de hacer nada. Por supuesto, ha habido momentos en los que, escuchándolo, pensaba, "hmm, ese solo de guitarra…” [risas]. Pero luego recordaba que quería que el disco fuese considerado como un documento de cómo era yo en ese momento, una versión concreta de mí, así que había que dejarlo en paz.

"Por muy atravesada que tenga a la industria musical, mi intención es seguir haciendo esto el resto de mi vida"

¿Estás orgulloso del Graham Coxon de aquellos días?

¿Bromeas? No estoy orgulloso ni del Graham Coxon que soy hoy [risas]. A ver, a decir verdad, siempre he tenido mucha suerte con esos discos raros en solitario, que no son especialmente buenos, pero tienen su encanto, ¿no? Son como poesía sencilla, a veces algo ruidosa, a veces un poco pasada de vueltas. La prensa siempre ha sido muy amable con lo que hacía, por muy mierda que fuese. Supongo que veían en mí alguna clase de autenticidad y les daba igual la calidad de la composición o cómo sonaran las guitarras siempre que hubiese verdad, y eso me hizo ganarme una suerte de respeto extraño por su parte. Si te soy sincero, por muy atravesada que tenga a la industria musical, mi intención es seguir haciendo esto el resto de mi vida, solo o junto a alguien más. Bueno, y si ese alguien es Rose, que es mi persona favorita del mundo, pues mejor.

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Retrotraigámonos un poco más en el tiempo, puesto que el disco lleva por título un lugar real, ubicado en Colchester (Essex), donde pasaste gran parte de tu adolescencia. ¿Cómo era aquel Graham?

Oh, un completo idiota, por supuesto. Estaba en la escuela de arte, acababa de empezar a fumar y solía juntarme allí con mis amigos a pasar el rato. Eran los ochenta, los parques como este estaban llenos de punkis y góticos que intentaban evitar el servicio militar y hacer el zángano. A veces, incluso, se nos hacía tan tarde que cerraban el parque y teníamos que trepar las vallas llenas de pinchos para poder salir. De hecho, ¿tienes el disco a mano? ¿Ves el ángel dorado de la portada, verdad? Recuerdo que me arrestaron una vez porque me subí y le di un beso [risas]. A la policía no le hizo ninguna gracia, pero a mí, que seguramente iba algo borracho en ese momento, me pareció un muy buen beso. No suelo ser nostálgico, y de hecho, el disco no va explícitamente sobre Colchester, que conste que se llama así como podría haberse llamado de cualquier manera, pero reconozco que aquella fue una época bonita. Muy inocente, muy romántica, con muchos amigos que por desgracia ya no están entre nosotros y gente que me marcó muchísimo.

La publicación de este disco, así como la reedición de todo tu catálogo, son, sin embargo, los primeros pasos hacia tu gran prueba de fuego, que ese concierto que darás en solitario en Reino Unido dentro de poco, el primero que das solo en más de una década.

Tengo muchas ganas, sí, y creo que los chicos con los que suelo tocar también están bastante entusiasmados. Espero tener energía para dar una buena hora y media de concierto; no te negaré que me siento mayor para ciertas cosas. Pero se hará lo posible por hacer algo digno. Además, quien venga a verme ya sabe lo que se va a encontrar. Gran parte de mi material en solitario es… Bueno, ya sabes, bastante melancólico, muy del sureste de Inglaterra. Aun así, quiero que sea divertido. Iré un poco al gimnasio y me pondré en forma, no quiero aparecer ahí como un vejestorio embarazoso, pero a fin de cuentas, de lo que se trata es de juntarnos unos amigos y pasarlo bien. Si la gente quiere venir, que venga y se una, y si no, me da igual. Mis colegas y yo nos los vamos a pasar en grande de todas maneras.

"Ahora, simplemente, estoy feliz tocando con Rose, siendo padre y no estresándome por las idas y venidas de la puta industria musical"

¿Y después? Porque entre 'Castle Park', la reedición de tu catálogo y tu regreso a los escenarios, estoy seguro de que la gente va a pedir más de Graham Coxon.

Desde luego, por fin la gente podrá darse cuenta de mi talento desaprovechado y de que soy un diamante en bruto [risas]. Por favor, no escribas eso, quien no me conozca se creerá realmente que soy un cretino. Lo cierto es que ahora mismo estoy disfrutando de la vida, ¿sabes? Vivo con mi musa y mi colaboradora, tenemos una niña preciosa y estamos terminando el tercer disco de The Waeve, y eso para mí es lo más emocionante. De verdad creo que es de lo mejor que Rose y yo hemos escrito nunca. Estamos rematándolo y luego haremos algunos festivales. Pero, básicamente, no tengo ninguna prisa por hacer nada más. No estoy tan amargado como parece, que conste, solo es que soy viejo. Bueno, y un poco amargado también [risas]. A lo largo de mi vida creo que he hecho algunos discos bastante buenos, solo que hay mucha gente que no sabe nada sobre ellos, pero eso es culpa mía. No los promocioné bien ni los llevé de gira debidamente porque era demasiado caro. Ahora, simplemente, estoy feliz tocando con Rose, siendo padre y no estresándome por las idas y venidas de la puta industria musical.

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