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Entrevista a Carlangas: "Este disco va de volver a quererme a mí mismo y de reconectar con otros"

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Carlangas

 

Con un determinante “se acabó la broma” el artista compostelano Carlos Pereiro, más conocido sobre las tablas como Carlangas, anunciaba que el silencio producido tras la disolución de Novedades Carminha se detenía oficialmente y comenzaba por fin su viaje en solitario, tras catorce años liderando la formación gallega. La alegría de volver a tener en activo a la mente instigadora de una de nuestras bandas favoritas de la última década creció al comprobar que, efectivamente, Carlangas traía bajo el brazo un larga duración de nombre homónimo con el que debutaría a lo largo del presente año.

Colaboraciones de altura, una cuidada producción con denominación de origen, y esa inclasificable forma de lograr que en la mezcla se encuentre el buen gusto hicieron que nos enamorásemos al instante de los primeros avances de su pertinente primer álbum. Ahora, Carlos Pereiro se prepara para afrontar un mes decisivo, el del lanzamiento de su citado primer LP y el mes en el que arrancan las primeras fechas de una extensa gira con la que por fin volverá a reencontrarse con el calor de un público que le sigue y le seguirá en todos los proyectos que éste decida emprender. Sobre su vuelta al ruedo en solitario, su recién estrenada paternidad y la alegría de volver a pisar de forma inminente las tablas de varios festis hemos podido charlar con el propio Carlangas.

Entrevista a Carlangas

 

¿Cómo está siendo para ti el transicionar del trabajo colectivo de Novedades a estar ahora enfrentándote al peligro en solitario?

Debo decir que nunca me esperé la disolución de Novedades Carminha. Fue después de concluir nuestra última gran gira cuando caímos en la cuenta de que estábamos un poco bajitos de energía y que la llama se había apagado. Al menos así lo explicamos de manera grupal, pero a título individual yo no me sentía así, de hecho tenía un montón de canciones nuevas esbozadas y muchísimas ganas por probar cosas nuevas. Por eso pasé un primer momento de luto, sintiéndome un poco triste y haciendo música a mi rollo, pero sin demasiada pasión ni gusto. Pero poco a poco me fui dando cuenta de las bondades que tenía estar haciendo música por cuenta propia, dejándome volar y sin presiones de ningún tipo. Todo ello derivó en este disco, que se siente como un trabajo de transición en el que he querido probar cosas nuevas.

¿Cómo cuáles?

Pues mira, cuando empecé a hacer este disco estaba escuchando mucho a los Beastie Boys y los primeros discos de Beck, porque me flipaba esa idea de ver a rockeros haciendo hip-hop. Era como si alguien estuviera desubicando las escenas del sonido desde dentro y eso me flipa. Pero luego también fui transicionando de género en género durante los 7 u 8 meses en los que estuve haciendo el disco, como se ve en ‘Los Dineros’ o ‘Regalao’, donde vi que realmente estaba haciendo el tipo de música con el que quería identificar mi nombre y que mejor definía mi rollo actualmente. Pero que conste que estoy muy orgulloso de todos los palos que he tocado. Siempre he sido muy curioso y nada conservador. De hecho, cuando empecé compartiendo los singles lo hice con la más punky, porque tenía ganas de lío.

Aunque hablemos de un debut en solitario, aquí has estado de todo menos solo. La lista de colaboradores es bien extensa. ¿Dirías que es ésta tu forma natural de entender la música?

Para mí la música es un acto social, en todas sus vertientes y significados. Es decir, a la hora de crearla y a la hora de compartirla. Desde el primer momento en el que me pongo a hacer música ya estoy pensando en la liada que va a suponer llevar esa canción al directo. Yo puedo estar muy satisfecho con la música que haga a mi rollo y en mi estudio, pero lo que de verdad mola es poder compartir ese proceso con alguien. Como te decía, después de lo de Novedades estaba un poco triste y necesitaba juntarme con amigos. En los últimos años he conocido a mucha gente de lo más talentosa, que quizás en el contexto de una banda no funcionarían del todo pero en un proyecto en solitario tal vez sí.

Por ejemplo, BRONQUIO.

A BRONQUIO le llamé y le conté la historia, y a las dos semanas estábamos co-habitando juntos y sacando ideas para el disco. Había días que no salía nada y otros en los que salían muchas cosas, pero lo que me di cuenta es de lo mucho que echaba de menos compartir ese proceso con alguien distinto a mí, adaptarme a la óptica de otra mente creativa y fluir junto a ella. A fin de cuentas, de eso va este disco. De volver a quererme a mí mismo después de un bache duro y de reconectar con otros.

Se acabó la broma, te dijiste.

Exacto. No deja de ser también un disco de transición, una prueba. Cuando me enfrenté a hacer este proyecto tenía dos opciones, o bien presentar un disco depurado y definido de arriba abajo, o por el contrario hacer un trabajo ecléctico y abierto que representase cómo me sentía en ese momento. Ya veremos cómo es Carlangas en el segundo álbum, pero desde luego voy a seguir queriendo compartir el proceso de mis ideas con quien se quiera venir conmigo. De hecho, ya estoy componiendo nuevas canciones.

No pasemos por alto que tu disco de debut tiene ya una colaboración firmada con nada menos que Manu Chao, que se dice pronto.

Para mí Mano Negra y Manu Chao están en el centro de mis coordenadas sentimentales y musicales principales y tan a la altura de cualquier artista de rock que me pueda molar. Siempre me había sentido muy identificado con su manera de ver y entender la música y para mí era y es un absoluto referente. La cosa es que tenía un amigo en común con él y un día me decidí a escribirle una carta explicándole lo mucho que me gustaba precisamente eso, su forma de concebir la música desde una óptica tan popular, llevándola a cabo con el fin de ser compartida por la gente. En un principio sin ninguna pretensión, no sabía si esto nos iba a llevar a una colaboración en el futuro o a un simple intercambio de cartas. Pero un día se dio la casualidad de que los dos íbamos a estar en Santiago de Compostela el mismo día, coincidiendo además con que yo ya tenía algo esbozada la canción de ‘Cae La Noche’. Así que ORTIGA y yo nos decidimos a moverlo y nos juntamos con él y con Lucky, que es su guitarrista. Y así surgió, un sueño, francamente.

Al hilo de este tema, recuerdo una publicación tuya en redes en la que comentabas lo sorprendente que le hubiera parecido a tu yo rockero de 16 años meterte en estos jardines. ¿Crees que hay un vínculo directo entre la edad y la pérdida de prejuicios musicales o suele darse al contrario y tú eres casi una excepción?

Yo creo que no es tanto una cuestión de edad, sino de enfoque vital. Yo, que vengo de la escena punk y rockera, siempre me había dado mucha envidia ver a mis colegas del hip-hop haciendo cosas tan guapas con esa libertad para mezclarlo todo y hacerlo además tan bien. En cambio, yo me veía como muy limitado y atado a la estructura de bajo, batería y guitarra y me daba como cierta rabia, precisamente porque siempre había llevado dentro de mí una concepción muy diferente de lo que debe ser la música. Vengo de Galicia, donde la música latina tiene mucho arraigo. Yo crecí escuchando cumbias y boleros y sentía en cierto modo la obligación de introducir eso en mi escena y es lo que siempre he tratado de lograr, con más o menos acierto. Pero ya te digo, que no lo considero tanto una cuestión de edad como sí de mentalidad. Puede sonar a tópico, pero es así, a mí me mola la música, no me mola un único estilo de música.

Cambiando de tema, dentro de nada se te viene encima una muy generosa lista de fechas y ocasiones para verte en concierto. ¿Qué puedes contarnos de esta etapa llevada al directo?

A ver, te diré que tengo ahora mismo un nervio que hacía mucho tiempo que no tenía y que estoy muy contento de haber recuperado. Mira, tuve la suerte de toparme por el camino con Mundo Prestigio, quienes me invitaron a colaborar para un tema suyo y a los que fácilmente considero entre mi top 3 de bandas favoritas nacionales ahora mismo. Su propuesta, su rollo, no sé, me parecen únicos. El caso es que quedé con ellos en su estudio e instintivamente la cosa fluyó muy bien entre nosotros. Tanto que supe que tenía que contar con ellos para mi proyecto sí o sí.

Así que te veremos con ellos en tus directos.

Así es. La cosa es que, ya sea por tradición o por costumbre, yo me siento más cómodo tocando en directo en formato banda y no quería llevar música pre-grabada a los shows. No porque no me molen ese tipo de propuestas, ojo, sino porque quería que mi música se sintiera viva. Si estoy triste, quiero que la música vaya lenta, y si estoy alegre, quiero que la música vaya a toda hostia. Para mí el directo es un ritual, la gasolina absoluta que me lleva a hacer canciones. Vivimos sumidos en una rutina de ansiedad y preocupaciones que de forma mágica se diluyen por completo en el momento en el que una banda empieza a tocar y se genera una suerte de comunión entre los presentes que me flipa. Es una experiencia que necesito vivir, tanto como público o como artista, y Mundo Prestigio eran los ideales para dar forma a este concepto. También te diré que venimos con un show muy logrado y pintón, con visuales, con todas las canciones de este disco y tres o cuatro de Novedades que no me apetecía que se perdieran. No sé, creo que hemos logrado un show de bastante nivel.

Hablando precisamente de los involucrados en este disco, se nota que es un trabajo con denominación de origen. ¿Qué está pasando en Galicia en los últimos años que sale de ahí tanto talento?

Bueno, yo creo que esto no es nada nuevo, sino que se viene sintiendo ya desde los años 80, incluso. A mí el grupo que más me mola del pop español, por ejemplo, es Golpes Bajos. No sé, creo que siempre hemos tenido una intención notable por ser diferentes que está ahí y que se puede apreciar en lo que hacemos. Será tal vez porque hace frío y por eso pasamos más tiempo dentro de los locales de ensayo, pero sí que hay ahí un ADN diferente. Yo vivo en Madrid desde hace 17 años ya, pero nunca he dejado de tener conexión con Galicia. Precisamente porque siempre me ha parecido de lo más paleta esa visión centralista de la cultura que se tiene aquí y nunca he llegado a conectar del todo con la escena. Ahora, por ejemplo, veo a los Chill Mafia en Pamplona, a Grande Amore en Galicia o a Vera Fauna en Andalucía y me hacen flipar. Por eso pienso que este disco es tan honesto en ese sentido, pues está hecho con gente con la que siento que conecto de verdad, espiritual y emocionalmente, gente con la que me mola juntarme, hablar de música y echarme unas birras. Tenía claro desde el principio que no iba a caer en la trampa de hacer colabos por interés, vaya.

Diecisiete años en Madrid dan para mucho, la debes de sentir ya como tu segunda casa, sino la primera. ¿Qué lugares de la capital no podrían faltar en un "paseíto por Madrid" con Carlangas?

Mira, yo te llevaría a comer a Salones Lupita, que es un restaurante peruano que hay en Vallecas, donde siempre hay música en directo. Después de cañas por mi barrio, Carabanchel, y por todo el bajo de la pradera de San Isidro. Y luego terminaríamos el día en Lavapiés, que hay muchos baretos guays y está cerquita del Museo Reina Sofía.

Para ser un gallego en el exilio, se te ve enamorado de Madrid, ¿eh?

Vine aquí con 18 años a estudiar Periodismo y ahora tengo 35. Mi vida entera y mi familia están aquí. Además, pasé toda mi veintena en Madrid y eso marca mucho. También te diré que hay muchos “Madrides” dentro de Madrid. Yo prácticamente he vivido siempre en barrios del sur, pues lo que me mola es la música popular, y la música popular se hace en los barrios populares. El Madrid de Carlangas tiene que ver con eso, con Vallecas, con Carabanchel, y con el imaginario de los Chichos. La gente suele tener una idea equivocada de Madrid por culpa de los cuatro pijos que van a sus pueblos y exportan esa idea de la ciudad, pero Madrid es mucho más que eso. En ‘Paseítos Por Madrid’ precisamente hablo de esa pretensión por molar constantemente y por ese deseo de la peña de estar metida en el meollo. He conocido esos lugares, he estado ahí y he conocido a esa gente, y es un ambiente que no me la puede sudar más.

Dejo para el final que hablemos sobre tu paternidad, tu otro gran proyecto. ¿Cómo ha sido para ti lidiar ambos mundos?

En estos últimos años he vivido experiencias que me han removido mucho por dentro. El nacimiento de mi hijo, la disolución de mi banda… Llevo una buena montaña rusa encima, para qué nos vamos a engañar, pero estoy bastante orgulloso de haber salido airoso de todo y de ver cómo estoy jugando mis fichas. Tener un hijo te genera mucha ansiedad porque todo es nuevo y nadie puede explicarte bien cómo hacer las cosas, ya que cada situación es distinta. Pero también es verdad que desde el plano artístico es una experiencia que te hace vibrar de una manera muy especial. Lo peor que te puede pasar como artista es perder la capacidad de emocionar. Cuando haces música, la pretensión final debe ser lograr emocionar a alguien y si tú estás seco por dentro y ves la música como una rutina es imposible emocionar a nadie… Y francamente, lo de haber tenido un hijo es un viaje tan potente que te pone a bailar al instante y yo lo intenté utilizar a mi favor. Además, siempre que podemos escuchamos música con él y me parece una motivación bestial tenerle en mi vida.

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