
Aunque su propuesta y puesta en escena puedan indicar lo contrario, Brown Horse son británicos; concretamente, de Norwich y alrededores de Norfolk, lugares en los que rara vez se ha visto un pedal steel o un banjo sonar. Su tradición sonora, una rara avis en el entorno en el que crecieron, les ha llevado a explorar sonidos que escapan de lo que habitualmente se podría atribuir al rock alternativo de las islas, pero ellos, ajenos a las etiquetas o a los límites naturales de las fronteras musicales, han conseguido convertirse en apenas tres discos en la esperanza del country contemporáneo en Reino Unido.
No es esta su única singularidad. El cuarteto, compuesto por Patrick Turner, Nyle Holihan, Emma Tovell y Rowan Braham, confiesa compartir totalmente a pachas la responsabilidad de componer los temas, rompiendo con la figura unitaria y de autoridad del frontman clásico. Y lejos de suponer ello un revés a su identidad, es esa pluralidad la que logra que sus trabajos suenen tan cohesivos y confesionales.
Con Reservoir (2024) llamaron la atención de una escena que empezaba a buscar nuevas formas de entender la música de raíz (con referencias evidentes que oscilan entre Neil Young o Jason Molina); con All The Right Weaknesses (2025) demostraron que aquel despunte no fue casualidad; y con Total Dive (2026) han terminado de consolidar una identidad artística que ya resulta reconocible desde los primeros compases: incertidumbre, fragilidad, carreteras, estaciones de servicio, pueblos periféricos y la sensación de estar habitando un mundo que se transforma más rápido de lo que uno puede asimilar.
Estarán presentando su más reciente trabajo en la que será su primera gran gira española, con conciertos en Barcelona (30 de junio), Valencia (1 de julio), San Vicente de Alcántara, Badajoz (3-4 de julio, SubeRock) y en Riaza, Segovia (3-4-5 de julio, Huercasa Country Festival). Motivo por el que nos reunimos para charlar con ellos y que nos cuenten más sobre su irresistible propuesta.
Patrick: En realidad, crecimos repartidos por distintas zonas del sur de Inglaterra, y luego todos acabamos en Norwich, ya sea para estudiar en la universidad o porque algunos ya vivíamos por allí, como era mi caso. En cuanto a cómo encontramos el camino hacia la música country, mis primeros recuerdos musicales tienen mucho que ver con tocar con mi abuelo, que era de Belfast. Él tocaba el banjo y tenía mandolinas por casa y cosas así. Así que crecí escuchando mucha música tradicional irlandesa. Luego conocí a Nyle, que ahora toca la guitarra en la banda, quien adoraba tocar viejas canciones estadounidenses al banjo. Su padre es de California, por cierto. Así que fue un match perfecto entre la clase de música que escuchaba de niño y el tipo de música que ahora, en la adultez, quería hacer.
Más tarde, Rowan y yo empezamos tocando juntos, haciendo versiones de Bob Dylan y Neil Young, y todo fue surgiendo a partir de ese amor por el folk rock clásico. Cuando empezamos a hacer canciones propias, simplemente se sintió natural seguir tirando por ahí. Aunque no haya muchísima gente haciendo este tipo de música aquí, a todo el mundo le gusta el country. Creo que hay una audiencia enorme para ello. Hablamos con gente de bandas de metal, de emo, de psicodelia o de lo que sea y todas reconocen que el country mola.
Rowan: Nunca fuimos de forma deliberada en una dirección abiertamente americana. Simplemente tocábamos varios estilos distintos a la vez, mucha música folk, pero también, como dice Patrick, cositas de Dylan, The Band y tal. Supongo que queríamos ser una banda con un poco de todo. Cuando empezamos a meter instrumentos diferentes en la fórmula, como el pedal steel, guitarras eléctricas y ese tipo de cosas, el sonido fue empujándonos hacia esa dirección. Pero muchos de los artistas en los que nos inspiramos, o cuya música nos gusta especialmente tocar, no los categorizamos expresamente como artistas de country. Son más bien cantautores o bandas que se mueven un poco en ese terreno impreciso de la música acústica y tradicional.
"Los open mics fueron nuestra escuela y una lección de confianza"
Patrick: Oh, no, para nada... Nuestra etapa tocando en locales que ofrecían sesiones de micros abiertos la vivimos como algo especialmente formativo. En todo caso, la única dificultad que se nos planteaba al principio era que todos estábamos absolutamente aterrados de tocar delante de gente. Pero todo fue surgiendo de manera bastante natural. Yo heredé un acordeón de mi abuelo, y eso hizo posible que, de repente, pudiéramos ir a todos esos pubs de nuestra ciudad local y tocar tres o cuatro open mics por noche.
Sinceramente, creo que aprendimos a tocar juntos de verdad durante aquellos primeros dos años. Los open mics fueron nuestra escuela y una lección de confianza para nosotros. Y también fue nuestra primera toma de contacto con la emoción de tocar en directo, aunque normalmente solo hubiera cuatro o cinco personas escuchando, y muchas veces ni siquiera pareciera que les importara demasiado (risas). Fue más tarde, cuando todos volvimos a Norwich durante un tiempo y llegó el confinamiento, cuando nos dimos cuenta de lo importante que había sido aquella experiencia en nuestras vidas, precisamente cuando ya no podíamos hacerlo.
Patrick: Algo así, sí. Cuando salimos del confinamiento y volvieron los conciertos y los festivales, fuimos a ver a Drive-By Truckers y a Wilco en el sur de Inglaterra, y salimos de allí pensando que sería increíble hacer algo parecido a lo que estas bandas hacían. Así que compramos amplis y empezamos a buscar batería en Norwich. Y, de pronto, pasamos de ser una banda folk tranquila a una banda de rock. Además, teníamos muchas canciones escritas durante el confinamiento, así que todo se aceleró a partir de ese momento. Veníamos de una base sólida de unos cuantos años atrás, así que teníamos ya ganas de salir al mundo. Tocar en pubs, aunque sea solo por diversión, te endurece mogollón.
Rowan: Es que nosotros también tocamos alguna que otra vez en la calle, de hecho. Se puede decir que hemos hecho el check en todos los clichés, la formación completa (risas).
Patrick: En realidad, Scoops también estuvo implicado en los dos primeros discos.
Rowan: Sí, y ha hecho el mastering de nuestros tres trabajos.
Patrick: Al principio contactamos con él porque había trabajado en uno de los discos de Wednesday y en otros trabajos de grupos que nos interesaban mucho. Y, además, tenía una web muy divertida, que nos gustó enseguida.
Rowan: Oh, sí, lo recuerdo... Tenía como reseñas de los artistas que habían trabajado con él, algunas un poco duras y muy cachondas, y otras en las que simplemente incidían en lo cercano que era. Nos pareció entrañable.
Patrick: Sí, nos ganó con su sentido del humor, pero también con el resultado de su música. A decir verdad, y pese a llevar trabajando con él ya más de tres años, lo conocimos en persona hace apenas unas semanas, cuando vino a nuestro concierto en Nueva York. Vive en Filadelfia, pero fue muy bonito por fin coincidir con él. Hasta ese momento era una relación muy extraña, ya sabes cómo son ahora las cosas, todos nos relacionamos con gente que no conocemos realmente... Cada año grabábamos un disco nuevo, le mandábamos un correo, y el sello le enviaba el dinero para el mastering. Aun así, sigo sin tener del todo claro qué hace exactamente con el mastering, pero sabemos que es una parte necesaria (risas).
Rowan: El caso es que siempre nos devuelve un trabajo que suena mucho mejor que el que le mandamos originalmente, así que eso es lo que importa.
"No sé si nos encajaría demasiado grabar en un estudio lujoso en la gran ciudad, creo que eso deformaría parte de nuestra esencia"
Patrick: No, para nada, nuestros álbumes siempre han estado co-producidos por Owen [Turner]. Es alguien muy cercano para nosotros y además tiene un sitio estupendo para grabar, en una zona preciosa del campo. Y él es un auténtico genio. Tiene una capacidad increíble para retener información musical en la cabeza. Si estamos grabando tomas en directo, por ejemplo cinco seguidas, él se queda con todo y luego puede decirte cuál está mejor o en cuál te aceleras,... Y trabaja muchísimo. Se levanta muy pronto, está hasta tarde por la noche, y además es una persona apasionada, implicada y muy agradable. Así que cuesta imaginarse grabando con otra persona.
Para este tercer disco, sí grabamos en un estudio algo más grande, pero estaba a solo diez minutos del de Owen y por supuesto, le pedimos que viniera también. Grabamos las tomas en directo allí, en un sitio un poco más grande y más cómodo, y luego llevamos esas grabaciones al estudio de Owen, que básicamente es como un gran cobertizo de jardín, y allí hicimos todos los overdubs y la mezcla. Es un entorno muy cómodo, con poca presión. Nos ha funcionado muy bien hasta ahora, y además tenemos la suerte de hacer música dentro de un género en el que, si las cosas no suenan demasiado pulidas, eso puede ser incluso bueno. No sé si nos encajaría demasiado grabar en un estudio lujoso en la gran ciudad, creo que eso deformaría parte de nuestra esencia.
Rowan: Exacto. Nunca hemos sido especialmente dados a trastear demasiado en el estudio o a añadir capas y más capas después. Escribimos las canciones para tocarlas en directo y para que funcionen en locales y entornos controlados, donde la canción sigue siendo el centro.
Rowan: Cuando Patrick y yo empezamos a tocar juntos, muy al inicio del proyecto, teníamos algunas canciones propias que habíamos escrito cada uno por su cuenta y que luego terminamos llevamos al directo en los entornos y circunstancias que te comentábamos antes. No nos preocupaba mucho determinar quién cantaba qué y hacíamos un poco de todo, nunca asumimos roles fijos.
Cuando empezamos a hacer más conciertos y a pensar en grabar canciones, simplemente tenía sentido que eso también se extendiera al grupo. Emma empezó a traer canciones propias y vimos que encajaban exactamente con lo que buscábamos, así que poco a poco se fue convirtiendo en una rutina aceptada. Para la banda es muy emocionante, puesto que terminamos cantando canciones que sentimos que son parte de todos nosotros y no solo de uno o dos miembros.
Patrick: Sí, además mola especialmente que haya surgido así, de forma completamente natural y siempre por el bien de la banda por delante. Como decía Rowan, simplemente ha terminado siendo así. No es que nos propusiéramos conscientemente montar una banda sin frontman. Y creo que, de algún modo, eso al público también le gusta mucho. Cuando tocamos en directo, yo suelo presentar las canciones diciendo quién la ha escrito y eso les resulta más personal, más interesante, porque es realmente un trabajo de grupo.
Dicho esto, no es fácil, claro. Los cuatro tenemos voz en la dirección de la banda y todo debe tener una cierta coherencia... Pero por suerte, a nivel musical, estamos todos bastante en la misma página. Hemos tenido desacuerdos sobre cómo debería sonar una canción o hacia dónde debería ir, pero eso forma parte del proceso. En general, impera la confianza. Llevamos siendo amigos bastante tiempo antes de que saliera el primer disco, y eso ayuda muchísimo.
"Aunque en el estudio hagamos una cosa, nuestros conciertos suelen ser más pesados y ruidosos de lo que la gente se espera"
Patrick: Bueno, con cada disco es un mundo, a decir verdad..., Depende mucho de dónde estuviéramos en ese momento y cómo encajaran las giras y el tiempo de estudio. Con el primero, por ejemplo, las canciones ya llevaban un tiempo existiendo. Así que, cuando realmente empezamos a girar el disco, ya estábamos bastante metidos en el material del segundo y metiendo esas nuevas canciones en el repertorio. Tocábamos esas canciones noche tras noche.
Hicimos una gira bastante intensa por Escandinavia justo después de que saliera el primer disco, tocando por Suecia y Noruega, y eso nos dio una buena oportunidad para trabajar más las canciones, probarlas en carretera y ver cómo respondía el público. En cambio, con este disco no habíamos tocado muchas de las canciones delante de público hasta después de grabarlo, así que tuvimos que volver atrás y ver cómo hacer para que funcionaran siendo solo cinco músicos tocándolas.
Después de una parte de gira por Reino Unido y de 13 fechas por Estados Unidos y Canadá en mayo, ya empezamos a notar qué partes queríamos enfatizar más y qué dinámicas queríamos cambiar según cómo reaccionaba la gente, sobre todo con público que todavía no había escuchado el disco. A veces una canción tiene mucho sentido cuando la escuchas en el álbum, pero si no puedes volver atrás y oírla de nuevo inmediatamente, tienes que pensar cómo hacer que impacte desde la primera escucha.
Rowan: Además, el público estadounidense suele ser bastante más ruidoso que muchos públicos europeos, así que también es útil como colaborador a la hora de descubrir qué está funcionando mejor (risas). La gente allí grita su aprobación enseguida, es una vara de medir muy útil y también muy alentador. Es emocionante ver cómo las canciones pasan de ser versiones de estudio a versiones en directo. En general, con todos nuestros discos, aunque en el estudio hagamos una cosa, nuestros conciertos suelen ser más pesados y ruidosos de lo que la gente se espera.
"Nuestra comida apesta y el tiempo es horrible; si no protegemos la música, ¿qué le quedará a Reino Unido?"
Patrick: Ojalá tuviera una respuesta para la segunda pregunta... Pero para la primera sí la tengo, no hay duda. Girar está siendo increíblemente difícil para las bandas jóvenes, incluso hacerlo dentro de Reino Unido está convirtiéndose en una maldita odisea. Owen, del que te hablábamos antes, estuvo en una banda en los años noventa (Magoo), y nos contaba que por aquel entonces de un concierto como teloneros podían sacarse unas 50 libras. Lo piensas y dices, bueno, eran los noventa... Otros tiempos. Lo jodido es que hoy día un teloneo sigue sacándose también unas 50 libras.
Parece que hay algunas iniciativas y algo más de apoyo, y que ahora hay un poco más de organización, porque incluso arriba del todo ya hay una cierta conciencia de que hay que hacer algo, pero aun así el batacazo ha sido gordo y esto se va a notar a largo plazo. La música es una de las pocas cosas grandes que tiene este país. Nuestra comida apesta y el tiempo es horrible; si no protegemos la música, ¿qué le quedará a Reino Unido?