
A Bestia Bebé nunca le hizo falta cantarnos sobre grandes gestas para terminar hablando de lo importante. Les basta con una esquina, un amigo, una derrota, una canción escuchada de madrugada o la resaca emocional de una noche cualquiera para que su propuesta se convierta en un no parar de himnos. Yendo rápido a ningún lugar (Primavera Labels, 2026) continúa la tradición de los argentinos por ofrecernos ese costumbrismo barrial y generacional en el que nunca pasa nada extraordinario y por eso es tan fácil hacerlo propio.
Un disco atravesado por el paso del tiempo, pero sin el estigma de creer que madurar consiste en corregirse. Entre la memoria y el comadreo, la ternura y el golpe seco, Tom Quintans y los suyos elevan la épica de lo cotidiano, entendiendo la vejez no como una amenaza ni un ajuste de cuentas, sino como ese forcejeo permanente entre lo que se gana y lo que se pierde. Asumiendo esa premisa, el sexto disco de los argentinos encuentra su razón de ser en los pequeños reveses, en las amistades que mutan con los años, en la contradicción de crecer sin dejar de sentirse un poco perdido y en la necesidad de seguir adelante aun cuando ya no existe la euforia ingenua de los veinte.
Quintans, a las puertas de su próxima gira por España, nos recibe para charlar sobre el nuevo disco de Bestia Bebé, su interés por introducir nuevas variantes en la producción, su hermandad con Carolina Durante o las claves necesarias para que una amistad como la que les une siga latiendo.
Sí, aunque debo decir que, cuando empezamos a grabar y a cerrar el disco, a agarrar todas esas canciones que teníamos y a darles forma, el disco tenía otro nombre que no tenía nada que ver. Fue al escuchar todas las canciones juntas cuando me di cuenta de que tomaban otro color, que había alrededor de todas ellas una sensación relacionada inequívocamente con el paso del tiempo, algo medio reflexivo, y entendí que había que buscarle otro título. La frase de 'Yendo rápido a ningún lugar' sale de una de las canciones, y justamente esa canción iba un poco sobre eso, sobre el paso del tiempo, sobre cuando uno frena un segundo y gana conciencia de todo lo que ha pasado, no solo con la banda en sí sino con la vida misma. Pero no lo considero una reflexión pesimista. Muchas veces me dijeron que tenía que ver con la vorágine de esta época, y por ahí algo de eso hay, pero no nace necesariamente de eso. Yo lo veo más como una invitación vivir la vida de pleno, disfrutar de la vida todos los días.
"Hay que romper con la tiranía de la perfección y reírse de uno mismo"
Exacto, sí. Es un tema que habla golpes, errores y excesos, pero también hay una lectura final en la que insistimos en que, pese a todo, todo estuvo bien. Hay que romper con la tiranía de la perfección y reírse de uno mismo. Por supuesto que hay momentos en los que la cagas y no debes volver a tropezar en esa dirección, pero tanto el error como el orgullo son parte de la vida y, sin perder el humor, conviene que lo recordemos de vez en cuando.
Bueno, nosotros no somos nadie para juzgar las dobleces de la juventud de ahora, porque también nosotros tuvimos las nuestras y aquí estamos. Está claro que los adolescentes de ahora tienen algo que nosotros no tuvimos, que son las redes sociales y los teléfonos móviles, donde están descubriendo de forma muy temprana cosas que quizás no deberían ver o conocer. Los míos, por suerte, son muy chiquitos todavía, tienen cinco años, así que tienen prohibida la mayoría de la tecnología en general. Aun así, ya se ven niños de su edad o incluso más pequeños con adicciones enormes a las pantallas, donde apenas ven una encendida y ya van corriendo a pegarse frente a ella. Están "recontra" enchufados y reconozco que no me gusta hacia dónde deriva eso. Creo que cada vez usan menos juguetes porque encuentran en el teléfono o en el dispositivo que sea todo lo que necesitan. Pero insisto en que no pretendo dar lecciones a nadie, puesto que también uno debe comprender que la sociedad actual nos ha llevado a eso y cada uno hace lo que puede con la situación que vive. Los padres están explotados por el trabajo, por las obligaciones y por la crisis, y un recurso de esta índole es, a fin de cuentas, también una escapatoria.
Por supuesto, y hay que tener en cuenta que hay muchas herramientas de la tecnología actual que son buenas y beneficiosas, incluso las redes sociales. Pero el problema, como siempre suele pasar, está en el uso. Nos falta educación tecnológica por un tubo. Si estás todo el día viendo quién te puso un corazón, quién te ignoró o quién te dijo que eres un pelotudo, lo que un principio empezó siendo práctico y útil termina afectando a tu vida y ahí está el problema. Aun así, y a pesar de todas estas trampas que nos van poniendo, intento pensar que las nuevas generaciones van a ser mejores que la nuestra. Veo a mi nene y lo veo con una inteligencia superior a la que tenía yo a su edad [risas], así que intento verlo así. Si uno tiene optimismo, obra con optimismo.
"Intento pensar que las nuevas generaciones van a ser mejores que la nuestra"
Mi hermano es la persona más cercana a mí, la más afín a mis gustos y la que mejor me conoce, también en lo musical. Aprendimos a tocar juntos, tuvimos varias bandas cuando éramos niños y compartimos muchísimas vivencias en ese sentido. Siempre fue alguien a quien le consultaba todo o a quien le mostraba antes que a nadie mis canciones, pues sabía y sé que siempre me va a decir lo que opina con total sinceridad, tanto si están bien como si son una mierda [risas]. Está claro que con tu hermano tienes una confianza que no se da con nadie más, ni con amigos siquiera, y ese tipo de relación es muy interesante a la hora de hacer música, donde los egos y los sentimientos están siempre en el límite. La parte mala es que nos peleamos un montón, claro, los chicos de la banda ya se ríen de nosotros cuando ven que empezamos a discutir. Pero a los dos minutos nos arreglamos y seguimos. Fue a partir del tercer disco cuando ya empecé a delegar la producción enteramente en él, no solo porque nos resultase más cómodo, sino porque es una persona realmente talentosa y con aptitudes brutales en ingeniería, grabación y mezcla.
Bueno, ahí somos culpables a medias los dos. Siempre que encaro un disco nuevo intento que haya algo novedoso, una búsqueda en el sonido o en el armado de las canciones. En este caso, estrictamente en el sonido, la idea fue la que mencionas. Al principio no estaba, porque cuando hago las canciones muchas veces son bocetos con la guitarra. Pero a la hora de armarlas y ver hacia dónde iban, el año pasado empecé a experimentar un poco. Hasta ahora grababa todo con el teléfono, lo cual era una locura, pero hace poco me compré una computadora nueva y empecé a experimentar con samples y cosas que venían ahí, como baterías, percusión, teclados... Así que intenté que este disco viniera marcado por eso, y Felipe me ayudó mucho a dirigir el sonido en esa dirección. A los dos nos gusta mucho Beck, los Beastie Boys y cosas así, así que quisimos jugar un poco a su juego.
Sí, nos consta que mucha gente nos conoce allá gracias a ellos. Nos emociona muchísimo saberlo. La verdad es que, las veces que tenemos invitados en los discos, siempre es porque son amigos y gente que queremos de verdad. Imagino que todos los artistas dirán lo mismo, pero en nuestro caso es completamente cierto. No tomamos estas decisiones por motivos comerciales o porque una compañía nos convenga más. Siempre tratamos de invitar a amigos, y mira, por suerte los amigos que invitamos son genios [risas]. Esta colaboración vino porque, cuando estaba componiendo la canción, me di cuenta de que me sonaba mucho a Carolina Durante. No fue intencionado, pero salió así y llegué incluso a pensar que igual les interesaría a ellos. Pero luego decidí que estaba pintiparado para invitarles a ellos, así que se la mandé a Diego, le gustó, grabó las voces en un día, me las mandó y quedó espectacular. Fue todo muy orgánico y muy rápido. Son ya muchos años conociéndonos, de estar juntos cuando vamos para allá nosotros y cuando vienen ellos para acá, así que ha sido muy lindo concretar esa buena relación en una canción.
"El verdadero éxito es seguir disfrutando de esto juntos"
Sí, eso mismo, iban por ahí los tiros. Yo no suelo hacer las letras tan dramáticas, pero esta me salió así, e incluso en algún momento, tras escuchar la canción, mucha gente me llegó a preguntar “Oye, pero Tom, ¿estás bien? ¿Qué te pasa?”. Y yo tenía que dejar claro que es todo una ficción, como el guion de una película [risas].
Creo que lo más importante que hay que saber y entender cuanto antes es que las amistades van cambiando con el tiempo. No puedes pretender que tu amistad con alguien sea igual cuando tienes 10, 15, 30 o casi 40 años, como es mi caso. Tengo suerte de conservar muchos amigos, precisamente por tener esto claro y saber que cada circunstancia tiene su momento. Por ejemplo, ahora que soy padre, es obvio que veo más a esos amigos que tienen hijos durante los fines de semana y a otros los veo cuando hay un show o un recital. La amistad cambia, es así. No nos juntamos como antes, durante la semana, a comer un asado y quedarnos hasta las seis de la mañana, pero eso no significa que la amistad no deba conservarse. Y con la banda pasa lo mismo. Creo que lo más importante es que todos buscamos lo mismo y estamos prácticamente en la misma sintonía, pero aunque no lo estuviéramos, lo que hemos aprendido es que lo importante es tratar siempre de ponerse en el lugar del otro, de comprender, de no pelearse de una o pensar que el otro hace las cosas para hacerle mal a los demás ni boludeces así. Habrá bandas que ganen más plata que nosotros y no se soporten, pero para nosotros el verdadero éxito es seguir disfrutando de esto juntos.