
vangoura publicó el pasado mes de mayo Un viaje eterno, un disco que marca un nuevo capítulo en la trayectoria de Miguel Figueras e Ignacio Alarcón.
Con motivo de este nuevo trabajo que actúa como la continuación de sangre y sal (2024) y de sus próximos conciertos, hablamos con el dúo sobre el largo proceso que les ha llevado a este disco, la importancia de la amistad como eje del proyecto, el vértigo de escribir desde lugares íntimos y la forma en que estas nuevas canciones han terminado construyendo un viaje común.
La verdad es que sí tuvo un impacto grande en la primera versión de vangoura. Esa primera canción y las dos que salieron después, que habían sido grabadas antes del confinamiento, no estaban tan inspiradas por sonidos caseros, baterías electrónicas y sintetizadores como lo estuvieron las siguientes, compuestas y maquetadas durante el encierro. Hicimos uso de lo que teníamos a mano y tratamos de expresarnos de manera coherente con el momento que vivíamos. Creo que fue algo generalizado y que dio lugar a eso que se llamó bedroom pop. A partir de que las cosas volvieron a la normalidad y pudimos empezar a dar nuestros primeros conciertos fuimos poco a poco retomando el pulso de las guitarras y de la energía que te da en directo el formato de banda, que ahora es lo que más nos mueve y desde donde escribimos nuestras canciones. Ha sido un proceso largo que sentimos que sigue su curso a día de hoy.
En este caso hay un mix entre frases sueltas y pensamientos que van surgiendo y percibes que van rondando los mismos temas y, una vez detectado eso, una voluntad por explorar ese mundo. Sobre todo porque, si asoman entre frases de proto canciones, es porque son temas que uno tiene en la cabeza y que quizás merezca la pena atender. Escribir desde ahí es para mí (Miguel) lo más natural. Por lo general, me gusta pensar en grupos de canciones más que en canciones sueltas porque siento que me da más margen para profundizar, y sobre todo en este caso creo que era importante no quedarse en la superficie. Nos han repetido en varias ocasiones desde el lanzamiento del álbum que tiene muy buena segunda y tercera escucha y creo que es por esto entre otras cosas, como cuando ves una película y te gusta pero la ves por segunda vez y entiendes muchas más cosas.
Sí, a pesar del peso que tienen todas las canciones en cuanto a significado en el global del disco, si tuviéramos que elegir dos de ellas para hacer una sinopsis serían ‘Yo quisiera’ y ‘Tu reflejo’. La primera porque condensa ese anhelo que uno puede llegar a sentir a veces por la serenidad que transmiten algunas personas ante situaciones difíciles apoyándose en su fe, y la segunda porque puede ser maravilloso acompañar a una persona que quieres en algo que la hace feliz aunque tú no lo compartas, hasta el punto de encontrar lugares comunes en algo que creías totalmente ajeno. Al fin y al cabo, cada uno, desde sus creencias, intenta responder más o menos las mismas preguntas, y el amor puede ser un gran vehículo para acercarse a ellas.
Es verdad que cuando empezaron a salir aquellas primeras frases de las que te hablaba al principio quizás creía hablar más de mí que de nadie, pero pronto entendí que mi forma de acercarme a todos esos temas estaba en realidad ligado a mis padres, abuelos, amigos de toda la vida y, sobre todo, a mi pareja. Ella y yo íbamos teniendo conversaciones sobre los temas de los que iba escribiendo, nos preguntábamos acerca de temas concretos, debatíamos, intentábamos comprender al otro, y poco a poco estas conversaciones fueron impregnando las propias canciones.
Tanto Ignacio como yo nos sentimos muy atraídos por la reflexión sobre muchos de los temas que la religión trata de responder más allá de que no seamos creyentes. Creemos que es enriquecedor hablar, por ejemplo, sobre la muerte y los distintos enfoques que se le dan, o sobre lo que muchas personas creen que puede haber o no después de ella. A veces parece que exista cierto tabú sobre temas como este y, de alguna manera, el hacer este disco nos ha permitido abordar algunos de estos temas por primera vez con gente muy cercana. Si esta visibilidad que comentas viene acompañada de una mayor reflexión y de una conversación pausada creo que puede ser positivo, pero por desgracia muchas veces parece que conduzca a todo lo contrario.
Fue un match instantáneo. En verano de 2025 estuvimos tres días produciendo la primera canción que se grabó, ‘Providencia’, y recuerdo estar sentado en el sofá del control pensando dos cosas. La primera, que no me creía que estuviéramos haciendo un disco con Paco Salazar; era un sueño. Y la segunda, que había entendido al momento lo que teníamos en la cabeza. No ha querido meterse en nada que nos hiciera perder la identidad de lo que traíamos, se ha centrado en potenciarlo para hacer que sonara lo mejor posible. Nosotros, en ese tipo de decisiones, le hemos dejado hacer porque le respetamos enormemente, y el resultado es un disco en el que nos reconocemos tanto nosotros como él. Es algo que hemos destacado en varias conversaciones juntos una vez terminado el disco.
A nivel de arreglos o producción, no. La verdad es que ha sido un proceso muy natural en la toma de decisiones. Queríamos sonar orgánicos, que la gente escuchara una banda, y lo perseguimos desde el primero hasta el último minuto. Pero sí hay algo que nos ha hecho salir de nuestra zona de confort y es toda la temática del disco. No dejan de ser reflexiones muy íntimas que me hacen sentir un poco vulnerable según el día. Al fin y al cabo, estoy plasmando miedos, inquietudes y una parte de mí que nunca había querido enseñar, tocando temas como la fe o la espiritualidad, que da cierto vértigo abordar por todo lo que generan en la gente para bien y para mal. En menos de un segundo te etiquetan de una cosa o de la contraria por una frase, pero hemos sido honestos con lo que sentimos.
Buscábamos justo eso, que no fueran un simple adorno y le dieran a esas dos canciones un carácter distinto. Lo han hecho increíble. Tanto Germán como Maren tienen voces con mucha personalidad y han sido muy respetuosos a la hora de acercarse a las canciones sabiendo que forman parte de un grupo de canciones tan cohesionado.
Bueno, es que antes componíamos en el ordenador y ahora lo hacemos en la guitarra. Como hablábamos antes, hemos probado distintas formas de presentarnos en directo y la que más cómodos nos hace sentir es con nuestras guitarras, con una batería orgánica, un bajista y demás. Uno pasa por distintos momentos durante su vida y, cuando vangoura nació, nos atraían mucho sonidos y texturas más relacionados con la electrónica, pero la realidad es que desde pequeños tocamos la guitarra y las bandas que nos gustaban de adolescentes eran de guitarras, formato clásico. De alguna manera hemos vuelto a nuestros orígenes y ahí es donde nos hemos encontrado a nosotros mismos.
Queda lo principal, que es la ilusión por hacer canciones que nos emocionen. Eso no va a cambiar sea cual sea el envoltorio, porque es lo que lo mueve todo. Haríamos canciones aunque no existiera vangoura y solo las escucháramos nosotros y nuestros familiares y amigos. Por suerte hay algunas personas más repartidas por el mundo a las que les apetece escuchar lo que hacemos y eso es un regalo que, como dices, podemos celebrar juntos por la amistad que nos une. Que seamos amigos puede tener alguna complicación en algún momento, pero por lo general es una suerte. Cuando se celebra se hace con más ganas y cuando vienen días duros, qué mejor que un amigo para sobrellevarlos.