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Entrevista a The Kills: "Una portada como la de ‘God Games’ representa muy bien el momento actual de nuestra sociedad"

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The Kills (2023)

En el año en el que se cumplen 20 de su debut con Keep On Your Mean Side (Domino Records, 2003), la dupla formada por Alison Mosshart y Jamie Hince no hace prisioneros ni se encierra en su burbuja nostálgica, sino que avanza a pasos agigantados en una apreciada dinámica que combina la crudeza analógica de sus discos de guitarra y la vanguardia tecnológica y digital de su sonido más sintético, ahora patente de la mano de su sexto álbum de estudio, titulado God Games (Domino Records, 2023).

The Kills no son una de las pocas parejas musicales que quedan vivas de su generación por nada, y así nos lo vuelven a demostrar en un trabajo en el que admiramos maravillados la comunión de ambos componentes, ahora al servicio de sonidos y texturas nuevas, pero que en esencia siguen compartiendo el mismo espíritu oscuro y garajero que dos décadas atrás. Son las diez de la noche de un viernes, pero a pesar de las maldades del huso horario, no podemos estar más encantados de recibir a Jamie al otro lado de la pantalla y desde Los Ángeles, quien tiene a bien responder a nuestras preguntas y hacernos pasar un rato de lo más agradable con su amabilidad y simpatía.

Entrevista a The Kills

 

La primera pregunta no es muy elaborada, no voy a engañarte. Simplemente, y considerando que no sabemos nada de vosotros desde 2016 tras la publicación de ‘Ash & Ice’, quería comenzar sabiendo qué tal os ha tratado la vida a ti y a Alison durante este tiempo.

Oh, bueno, ya sabes, han sido años muy raros para todos con esto de la pandemia, pero dentro de la gravedad no podemos quejarnos. Creo que lo bueno que tienen The Kills es que llevamos tanto tiempo en esto y nuestro trabajo ha calado tanto en nuestros seguidores que por fortuna hemos logrado no ser una de esas bandas que meramente existen solo cuando publican un disco, ¿me explico? Tenemos la inmensa suerte de poder estar varios años en silencio y la gente no se olvida de nosotros. Y bueno, si lo miras bien, también hemos estado ocupados. Estuvimos girando a lo largo de 2019, hemos relanzado algunas rarezas para fans en formato disco y hemos tratado de no parar hasta donde nos han dejado las circunstancias, aunque indudablemente han sido años muy extraños para todos. Al menos, y tratando de buscarle el lado positivo a esto, ha sido una experiencia global y compartida por todos.

La pandemia os pilló por en medio mientras componíais ‘God Games’, ¿ha terminado ésta influyendo en el concepto del disco?

Realmente, nunca hubo un concepto único para el álbum y de haberlo habido, éste simplemente habría basado en nuestra intención por aproximarnos a la composición de un disco desde un ángulo diferente. Para nosotros, eso es lo más excitante de hacer música. Durante algunos años estuvimos escribiendo varias canciones que, por diferentes razones, no se sentían demasiado interesantes o personalmente no nos convencían. Se podría decir que estábamos calentando [risas]. Más tarde, a finales de 2019, entramos al estudio y grabamos tres demos. Una de ellas era una canción muy corta, como de un minuto y medio. Me entró en el oído como una bala, y déjame decirte que aquello se sintió verdaderamente como el comienzo de todo. Ahí me di cuenta de que estábamos haciendo un disco nuevo de verdad.

¿Qué tuvo esa canción para hacerte creer eso?

Pues lo más curioso de ese sonido, fulminante como una bala, es que no llevaba ni arreglos de guitarra tan siquiera. Fue un tema que apenas armé con diferentes tipos de percusión y al que posteriormente añadí la voz de Alison. De alguna forma, nos dimos cuenta de que ésta fluía más libre y de una forma mucho más especial cuando no había guitarras por en medio, así que decidimos perseguir eso. Simplemente pensamos en intentar empezar a generar canciones en las que las líneas de guitarra entrasen más tarde y darles a éstas una sensación diferente. Y funcionó, nos encantó este nuevo enfoque, aunque por supuesto sentíamos que estábamos arriesgando mucho al hacer esto. Pero, ¿sabes? Si algo bueno trajo la puñetera pandemia fue precisamente poder trabajar sin plazos ni presiones en absoluto, y eso nos dejó mucha manga ancha para poder experimentar. De repente podíamos tirarnos tres días enteros trabajando en una misma canción y descartarla si realmente no nos convencía, así que sí, definitivamente la pandemia ha tenido mucho que ver en ese sentido. En absoluto es un disco pandémico, que conste, pero recuerdo encontrar mucha facilidad para inspirarme durante aquellos días, precisamente por ese sentimiento de estar pasando por una experiencia global y generalizada.

Dices que no hay concepto como tal, pero sí me consta que Dios, como concepto, sí está muy presente en este disco.

Es bastante curioso, si te paras a pensarlo. Personalmente, he sido ateo toda mi vida, pero un día nos dimos cuenta, tanto Alison como yo, que habíamos estado empleando mucha imaginería religiosa y cristiana en nuestra música hasta el momento. También recordé las palabras que dijo Nick Cave sobre Dios hace un tiempo, mencionando que éste no estaba presente en su vida personal pero definitivamente sí en su música, y aquello me hizo reflexionar mucho, especialmente sobre el tipo de Dios que yo mismo estaba creando cuando escribía nuestras canciones. Uno que no existía en la vida real, pero sí en la música de The Kills. Y con el tiempo, simplemente nos hemos dado cuenta de que Dios es una herramienta estupenda para explorar la condición humana en la música. Del mismo modo que el cine o la literatura están obsesionados con tratar temas como la guerra, el asesinato o la tragedia, porque son temas que abordan cuestiones con las que el ser humano está obsesionado, como la mortalidad, la moralidad, la lucha, las víctimas, los héroes, los enemigos... Para mí Dios es también parte de ese prisma de ficción escapista. Algo así como un ente inventado que te ayuda a explorarte un poco, ya sabes.

Eso explicaría el sentido del título del disco, sin duda.

Creo que fui muy afortunado cuando se me ocurrió el nombre de ‘God Games’. Recuerdo que pensé, “joder, qué nombre más bueno, pero suena demasiado bien, seguro que lo he robado por accidente a algo que habré escuchado por ahí”. Y efectivamente, resulta que God Games es un apelativo que se emplea para definir esta clase de videojuegos en los que el jugador tiene complejo de Dios y crea vida desde cero, maneja a su antojo a los personajes y todo el rollo. Algo rollo como Los Sims o After Life, ya sabes. Pero me gustó mucho la idea aplicada a nuestra música, porque al fin y al cabo, eso era lo que yo estaba haciendo con nuestras canciones, creando vida desde cero.

Como español, me veo en la obligación de abrir el melón de la portada del disco, que me consta que ya ha levantado bastantes ampollas.

Sí, sí, sí. No hace falta que digas más. Estoy al tanto. Mira, no creo que haya ni que decirlo, pero ya que estamos lo dejo claro. Estamos totalmente en contra del maltrato animal y de la tauromaquia. Pero por favor, entendamos el significado de las piezas artísticas fuera de contexto. Antes te mencionaba el carácter evasivo de la literatura o el cine por representar guerras y asesinatos, precisamente por esa capacidad de la narrativa para explorar la mortalidad y la moralidad. Pues bien, para nosotros una fotografía como la que da portada a nuestro disco, representando el mundo del toreo, cumple exactamente esa misma función. Vemos en la tauromaquia un choque entre tradición y naturaleza de lo más brutal que exhibe la crueldad humana en su máximo esplendor, adornada con tonos culturales y chaquetas bordadas. Utilizando esa fotografía como portada queríamos indagar ahí, en esa parafernalia que el ser humano utiliza para justificar sus actos y suavizar su crueldad.

¿Cómo llegasteis a esa imagen y a todas estas conclusiones?

Pues mira, todo comenzó cuando me mudé a mi actual casa, una casa de estilo español, por cierto. Alguien dejó colgada de una pared esa misma imagen que ves en la portada. Obviamente, no era el cuadro original, sino una réplica. Y durante días recuerdo quedarme absorto mirando aquella imagen durante mucho tiempo, y todos esos pensamientos que te comentaba antes comenzaron a aflorar. No es una gran pieza de arte, ni mucho menos, de hecho es bastante mala. Pero creo que esconde ideas muy interesantes si se la mira desde otro ángulo. Para mí, me transmite eso. Ganas de hablar sobre la condición humana, la mortalidad y demás. Mientras que para el artista, seguramente lo que le preocupaba era poder lograr el sombreado correcto para la pata del toro, ¿me entiendes? Realmente pienso que una portada como la de ‘God Games’ representa muy bien el momento actual de nuestra sociedad. ¿Te identificas con el toro o con el torero? Y además está muy relacionada con el segundo verso de la canción homónima del disco, donde habla de un personaje que cree creerse el héroe de la escena, pero en el fondo todos estamos impacientes de que el toro te rompa las pelotas.

Es genial que lo hayas matizado, y esperamos que la gente también lo termine entendiendo así.

Mira, es una imagen incorrecta si tú lo quieres ver así. Obviamente, cualquier imagen tiene cientos de significados y en este caso creo que es imprescindible entender el contexto. No creí que hiciera falta darlo, pero te agradezco que me hayas preguntado para poder hacerlo. Recuerdo que hubo un gran comentario en nuestras redes cuando publicamos el artwork del disco que decía algo así como “oh, no, me niego a tener un disco con una imagen tan cruel en mi colección, solo lo escucharé en Spotify”. Imagínate estar en pleno proceso de prensado del vinilo para tus disco nuevo y leer un comentario así. En serio, vivimos tiempos muy divertidos y muy estúpidos.

Volviendo al sonido del disco, ya lo mencionabas antes, pero me gustaría que incidiéramos más en el giro electrónico de ‘God Games’, pues aunque sé que las cajas de ritmo han sido parte del sonido de The Kills desde siempre, tengo la sensación de que esta vez lo sintético tiene más presencia.

Siempre me he encargado yo de la producción de nuestros discos, aunque debo confesar que nunca supe muy bien qué estaba haciendo. Fue a partir de la publicación de ‘Ash & Ice’ cuando decidí construir mi propio estudio y empezar a formarme más en software básico y aprender a manejar el Pro Tools, y demás. Sentía que era el momento de hacerlo y el hecho de tener ahora ese poder en mi mano y de lograr que nuestro sonido sea exactamente como quería, en lugar de tener que explicárselo a un tercero para que éste lo haga, ha supuesto para mí un gran crecimiento personal. Con ese renovado rol de productor en mi mano, sentí más que nunca que The Kills podían llegar exactamente al sonido que siempre habíamos querido, y me encanta que me hayas hecho esta pregunta y que tú también te hayas dado cuenta de ello, porque definitivamente nuestra intención era lograr que las pistas rítmicas y los ritmos sonaran más digitales y fragmentados. Quería que los ritmos fueran cortados, como los del hip-hop, y que las guitarras y las voces sonaran crudas y exageradas. Un equilibrio extraño entre la fragmentación de lo digital y la crudeza de lo analógico.

Pero me consta que Paul Epworth también está implicado, ¿puede ser?

Paul no aportó mucho más a lo que ya traíamos hecho, sinceramente. Dicho así suena fatal, pero espero que se me entienda. Fue nuestro técnico de sonido en nuestro primer tour, allá por 2002, que conste que le tenemos mucho cariño. Pero es cierto, la mayoría de las canciones ya estaban construidas y producidas y así las entendió él mismo. Recuerdo que me dijo “Jamie, esto ya está producido, no sé qué necesitas de mí”. Supongo que necesitaba su sello de aprobación, y así fue, depuró un poco las canciones, pero ninguna de ellas cambió sustancialmente. Aun así, se sintió genial tener a mano a alguien tan top en lo suyo y que nos conoce tan bien para corroborar y darle el visto bueno a lo que estábamos haciendo.

Hablando del pasado, a nadie se le escapa que este año se cumplen 20 de vuestro debut. Me hace gracia, porque ya no quedan vivos demasiados duetos de vuestra generación. The White Stripes, Crystal Castles, Best Coast, Chairlift,… ¿qué dirías que tienen The Kills que otros dúos no han logrado tener?

Normalmente la gente empieza a tocar en bandas porque son amigos, y por tanto, la amistad se convierte en el eje central de su proyecto. No digo que eso esté mal, ni mucho menos, pero nosotros teníamos claro desde el principio que veníamos a The Kills por la puta música. Alison y yo nos enamoramos mutuamente, musicalmente hablando, y eso fue la base fundamental de todo esto. Hacer arte era lo más importante para nosotros, y con eso en mente, la amistad pasaba a un segundo plano. No quiero decir con esto que ésta sea la clave para lograr que tu proyecto sea más duradero, pero a nosotros al menos sí que nos ha funcionado.

¿Pensáis mucho en la continuidad de la banda?

Yo al menos sí, la verdad. Nunca tuvimos demasiadas ambiciones con respecto a The Kills, ni tampoco creímos que algún día estaríamos tocando para poco más de 50 personas. Pero sí que es cierto que cuando Alison y yo comenzamos en esto hicimos el pacto de que convertiríamos nuestra vida en una banda y nuestra banda en el proyecto de nuestras vidas. Tocaríamos música tanto si tuviésemos un contrato discográfico como si no. Como si es para cuatro personas o para cuatro millones. Creo que eso es lo más importante para nosotros y lo que ha definido nuestra actividad a lo largo de estas dos décadas. No nos movemos por impulsos profesionales, y eso hace que lo que hagamos no tenga, al menos de momento, fecha de caducidad.

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