Entrevista a Tears To Go: 'Este nuevo proyecto me ha permitido ser más intensa, más emocional e incluso más sincera, aunque sea a través de la ironía'

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2 noviembre, 2021
Redaccíon: dod Magazine

Tears To Go

Redacción: Fran González

Con la misma inventiva e ilusión de quien coge un instrumento por primera vez o se enfrenta desde la incertidumbre absoluta al abismo de un proyecto nuevo, Elena Sestelo ha recuperado los mandos de su carrera profesional en un renovado giro de guión con una propuesta más personal y cruda. La que fuera vocalista de los por ahora desaparecidos When Nalda Became Punk nos sorprende con una reinvención profesional y artística que poco nos recuerda al sonido de la mencionada banda. Cuatro años más tarde de que los susodichos dieran su último aliento en formato EP, Sestelo decide que es el momento de librarse de sus demonios y bloqueos creativos, en un proyecto propio que responde al nombre de Tears To Go, y a través de reflexiones con las que acaba evocando estados de ánimo diversos, anhelos de libertad y paisajes sanadoramente abiertos.

El resultado obtenido finalmente por la viguesa es “Patronizing Self-Help” (Tears To Go, 2021), una deliciosa colección de diez canciones, minuciosamente compuestas y cuidadas, entre las que oscila un pop melódico con influencias de los sesenta y setenta y ligeros toques de psicodelia con algo de synth pop. Un capítulo a estrenar en la vida de Elena, quien afirma no tener prisa por ir desenvolviendo las múltiples posibilidades que éste trae consigo.

Entrevista a Tears To Go:

 

¿Se ha convertido ahora Tears To Go en tu trabajo a tiempo completo?

Mi trabajo “real” es el que ocupa gran parte de mi día a día. Soy profesora de Historia en un colegio de secundaria. Es un trabajo con el que también disfruto mucho, y el hecho de estar en contacto con adolescentes me hace tener la mente bastante abierta y ver las cosas desde otra perspectiva, lo cual a veces agradezco y otras me hace sentir muy mayor. Es en mi tiempo libre donde me gusta mantenerme, de una forma u otra, en contacto con la música, ya sea escuchando discos, componiendo o tratando de mejorar mis habilidades con algún instrumento. Ahora, por ejemplo, estoy intentándolo con el piano. Es un instrumento que utilicé mucho en este disco como base para componer, pero necesitaría mucha más destreza para poder tocarlo en directo.

¿Cómo llegas a fraguar y profesionalizar esta pasión?

En realidad, ese paso a la profesionalización creo que por ahora no he llegado a darlo, pues nunca he podido vivir de esto o dedicarme exclusivamente a ello. Pero lo que me llevó al menos a querer compartir mis canciones y hacerlas públicas en su primer momento fueron las redes sociales, en concreto MySpace, pues esta plataforma permitía subir las canciones de forma prácticamente anónima y te ponía en contacto con gente que tenía gustos similares. De repente, había gente que no conocía de nada y que empezó a interesarse por mi música y eso me animó a seguir. De hecho, fue en esa época (alrededor del 2004) cuando conocí a Cris Romero, que se encarga de las bases, bajo y guitarras acústicas, entre otras cosas, en este disco.

¿Viene de largo entonces ese contacto tuyo con la música?

La música me llamó la atención desde muy pequeña, iba con mi walkman a todas partes y escuchaba compulsivamente las pocas cintas que tenía. Las que más recuerdo eran unas cintas con villancicos que escuchaba todo el año y después un recopilatorio de los Beach Boys de los 90s. Cuando tenía 10 años eran mi grupo favorito y me llevé una gran desilusión cuando me enteré de que esas fotos en las que salían tan jóvenes en sus portadas eran de hacía más de treinta años. Luego salieron en “Padres Forzosos”, pero para entonces ya no era tan fan. Lo que realmente me marcó para querer aprender a tocar la guitarra y tener un grupo fue el britpop, que me pilló en plena adolescencia y entonces no entendía como podía haber alguien al que no le gustara un grupo tan perfecto como Blur.

 

¿Y referentes actuales? ¿También los hay en tu música?

Hay varios artistas y álbumes de los últimos años que han sido cruciales a la hora de cambiar drásticamente mi sonido con respecto a lo que hacía antes con When Nalda Became Punk. Uno de ellos fue el “Pure Comedy” (Bella Union, 2017) de Father John Misty, por ejemplo. Sé que es un disco que no fue muy bien recibido y mucha gente lo considera demasiado largo, e incluso monótono, pero es de esos que una vez que consigues entrar en él, es capaz de crear un universo propio con innumerables recovecos en los que perderse y permanecer. A nivel lírico me parece increíble, conecté en seguida con él porque me cogió en un momento en el que decía exactamente lo que necesitaba oír. Además, gracias a Father John Misty conocí a Weyes Blood con ese “Front Row Seat to Earthy” (Mexican Summer, 2016) y me enamoré inmediatamente de sus melodías y de esas combinaciones de acordes y arreglos tan exquisitos. Ella es otra de las grandes influencias de mi disco, junto a otros grupos como MGMT, Beach House o el “Reward” (Mexican Summer, 2019) de Cate Le Bon.

 

Hablemos pues de ese disco más en profundidad, ¿con qué tipo de historias y sentimientos dirías que nos podemos topar en “Patronizing Self-Help”?

Creo que predomina un sentimiento melancólico que ya estaba presente en las canciones que hacía con When Nalda Became Punk, pero quizá ahora ya no está tan escondido en historias ajenas, sino que las canciones están más centradas en primera persona. Con la banda me preocupaba el hecho de que las canciones sonaran demasiado intensas o emotivas porque pensaba que no encajarían con el estilo o la idea del grupo. En cambio, las canciones para Tears To Go comencé a hacerlas en un momento en que el grupo estaba bastante parado, por lo que dejé de sentirlas como parte de When Nalda Became Punk. Era como si ya no tuviera que adaptarme a ningún estilo, porque aún no tenían ninguna finalidad concreta. Creo que, en cierto modo, esto me permitió ser más intensa, más emocional e incluso más sincera, aunque sea a través de la ironía. De hecho, al principio tuve bastantes dudas sobre “Tears To Go” como nombre para el proyecto, pues tenía miedo de que sonara demasiado “emo”, pero solo eran prejuicios que no servían para nada y creo que poco a poco he ido dejándolos atrás. Es más, podría decir que todas las canciones surgen de experiencias, estados de ánimo y reflexiones personales, aunque algunos de ellos sean temporales y ya hayan cambiado desde el momento en el que escribí sobre ellos.

 

¿De ahí el título del disco?

El título al disco fue una decisión de casi última hora, a decir verdad. En un principio solo iba a llamarse así la canción homónima de éste, pero tras analizar todas las canciones juntas vi como, en realidad, formaban una unidad en torno a esa idea: la visión de una persona que, poco a poco, se va convenciendo de que su forma de pensar es la correcta y la válida, que solo se oye a sí misma. Supongo que ése es el camino más directo para convertirse en condescendiente y por eso me pareció el título más justo.

 

El álbum tiene un constante deje melancólico, que junto al título como tal me hace pensar en qué papel ha jugado la reciente pandemia aquí. ¿Las ideas venían de antes? ¿Hay un poquito de realidad confinada en el álbum también?

Muy a mi pesar, sí que lo hay. Las ideas de algunas de las canciones ya estaban desarrolladas anteriormente, pero aún tenían que concretarse un poco más, otras en cambio fueron desarrolladas en su totalidad durante la pandemia. De una forma u otra, casi todas fueron terminadas en esa época y aunque tenía claro que no quería tocar el tema pandémico, es evidente que al final inevitablemente dejó su huella.

 

¿Dónde crees que podemos ver esto reflejado?

Creo que sobre todo en ese anhelo por los espacios abiertos, en las continuas menciones al océano, la naturaleza y también un poco en la mala leche, e incluso rencor, de algunas letras como “Coming Up”, o en los sentimientos de resignación, presentes varias veces en el disco, como es en el caso de “Dawn”.

 

¿Qué papel juega en toda esta ecuación el personaje de Jean Philippe Brouillard?

Brouillard fue un personaje que creamos a la hora de desarrollar la idea del video de ‘Patronizing Self-Help’. En un principio fue concebido como una figura meramente estética, inspirado en  filósofos como Sartre o Foucault, pero poco a poco su presencia fue cogiendo más sentido hasta que nos sentimos en la obligación de tener que crear su propia historia, que es la que se muestra al final del vídeo. Nos gustaba esa idea romántica de que Brouillard pasara de ser un personaje cancelado en su país por ser considerado peligroso para el mantenimiento del statu quo de la sociedad de la época a convertirse años después en un héroe nacional, y todo ello sin haber cambiado nunca su forma de pensar.

Un tema muy vigente, sin duda. ¿Qué hay de llevar al directo estas nuevas canciones?

Todavía no me he decidido del todo al respecto, aún estoy barajando las distintas posibilidades. Originalmente, Tears To Go fue concebido como un proyecto de estudio y poco más. Ahora, al verlo en marcha, es cierto que me entra el gusanillo de querer hacer algo más, así que supongo que algo moveré, aunque solo sea una fiesta de presentación. Plantearlo como algo en solitario está totalmente descartado, no me sentiría cómoda. Una cosa es la grabación y otra el directo, no se disfruta igual si no estás acompañada.


¿Qué nos comentas del artwork del proyecto? Me han llamado muchísimo la atención las fotos empleadas para las diversas portadas de los singles y del álbum.

Todas las fotos de promoción del disco fueron tomadas por Lore Stars. Nos conocimos en los inicios de When Nalda Became Punk y desde entonces somos muy buenas amigas. De hecho, la foto de la portada del último EP de la banda también fue suya. Pero en el caso de Tears To Go, incluso cuando ya tenía bien definido el concepto del disco y las canciones ya estaban prácticamente terminadas, todavía no tenía muy claro como podría acompañarlo a nivel visual. Desde el principio pensamos en Cabo Home (el lugar en donde fueron tomadas) como una buena posibilidad, tanto por los faros como por la visión que aportaba del océano, temas bastante recurrentes en las canciones del disco. Así que esperamos a que llegara un día con las condiciones de iluminación que buscábamos y allá que fuimos. Lorena ya había escuchado el disco previamente, por lo que ya tenía en la cabeza perfectamente cuál era el tono de éste. Así que simplemente llegamos allí, me coloqué en los sitios en los que ella me fue diciendo y salieron esas fotos tan bonitas. La verdad que es sorprendente la facilidad que tiene para captar escenas que parecen cuadros llenos de emoción. Cuando me las envió y las observaba con calma mientras escuchaba el disco me pareció que finalmente habíamos conseguido terminar un trabajo en el que todo formaba parte de una unidad con coherencia.

 

Me has nombrado en bastantes ocasiones a tu anterior banda, When Nalda Became Punk. ¿Seguís en activo? ¿Estáis en un paréntesis momentáneo?

En realidad, nunca hemos hablado de ello. Poco a poco el grupo fue perdiendo actividad, sobre todo por falta de tiempo y de compatibilidad de horarios. Yo empecé a escuchar otro tipo de música, también… Pero claro que me gustaría retomarlo, cuando nos vuelva a apetecer a todos.

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