Entrevista a... Smile

3 julio, 2017
Redaccíon: dod Magazine

Smile (2017)
Redacción: Ro Sánchez

Me encuentro con John Franks en una terraza de la capital poco después del lanzamiento de Happy Accidents, el que es su cuarto disco con Smile. El título del álbum no trata de una ironía, sino más bien de la serendipia en el proceso de creación. «Cuando haces un disco en el estudio como es este caso, tienes muchos botoncitos que puedes apretar, muchas cosas para manipular al azar que pueden resultar atractivas y que las acabas utilizando para el disco. Aquí hay mucho de eso». Me cuenta que uno de esos accidentes felices fue la aparición de Antonio Garamendi después de la despedida de Josu Aguinaga. «Su marcha fue un shock, un momento de incertidumbre, era un grandísimo músico y grandísima persona. Nosotros sentimos la necesidad de seguir haciendo música y yo seguí componiendo. Cuando estaba boceteando las canciones en el estudio apareció Antonio Garamendi allí para grabar su propio trabajo. Yo le pedí que metiera un piano o unas teclas en una canción, nos gustó mucho cómo quedó y poco a poco se ha quedado hasta co-producir el disco con nosotros. Un día todo parecía caótico y al siguiente ese todo tuvo sentido otra vez». A Josu le dedicaron el tema Keep On en el nuevo disco.

Franks comenta que el propio ejercicio de componer ya le parece un happy accident: «te sientas, coges una guitarra y empiezas a cantar esperando a que algo ocurra». Este álbum no iba a ser menos, pero también reconoce que son muy meticulosos con las canciones. Sólo para este trabajo hay más de setecientas horas de estudio en el que han explotado todos los temas, porque «cada canción tiene infinitas posibilidades antes de abandonarlas». Lo han tocado todo, desde guitarras que no sonaban a guitarras hasta elegir teclados sólo por el nombre y ponerlos a prueba sobre la marcha. Al final se quedaron con todos esos arreglos que conseguían el resultado contemporáneo que andaban buscando. Le pregunto por referencias, y entre ellas menciona a Vampire Weekend.

En las entrevistas con Smile que había leído parecía haber dos temas impepinables, dos comentarios por los que había que pasar. Uno era relacionarlos con el surf –y qué mejor excusa que una palmera en la portada– y otro con Crystal Fighters y Vampire Weekend. Decidida a no tocar el primero, le pregunto si no está cansado de comparaciones con los segundos. «Me da pena que en este disco sólo haya dos canciones que puedan recordar a Crystal Fighters, pero las demás nada, y que como una de esas dos sea el single ya me los citen siempre. Hay influencias de bandas actuales con las que además puede haber elementos en común, pero pese a esa afinidad no somos iguales». En ningún momento intentaron sonar a los ingleses, fue más bien una casualidad. Franks invitó al percusionista Jorge Barrueta al estudio de grabación y él apareció con un bombo peruano de pelo de vaca y un cajón, sin referentes, sin ideas previas. Así que entiendo que después de cuatro discos me diga que «es frustrante cuando el artista trabaja para conseguir un sonido propio».

Smile tienen ese sonido propio, pero incluso este es bastante cambiante. Lo más curioso que ocurre entre sus trabajos es que la canción más diferente de cada uno es la que tiene más éxito y parece que es la que consigue tirar del siguiente disco. Pasó con Do As I Want, donde la única canción playera le ganó la partida a un disco de inspiración americana, y también con Out of Season, un disco de invierno en el que la veraniega City Girl les ha llevado al trabajo actual. «La compuse sólo un mes antes de sacar el disco anterior y entró de chiripa. Fue single, la canción que más gustó y toda una sorpresa. Eso me planteó un reto como artista, empecé a estudiar la canción y compuse también Such A Long Time, en este disco». Ambas fueron un punto de partida, explica Franks, porque no sabía dónde había escondido esas canciones hasta ahora.

City Girl se ganó la plaza en Out Of Season porque era buena, pese a que le chirriaba a su compositor. Para este Happy Accidents el criterio ha sido el mismo: «he escogido las mejores diez, las que para mí eran más interesantes y creaban el disco que yo quería hacer». Hacia el final el álbum se torna un poco más apagado, pero me dice que ni se me ocurra pensar que su idea era cerrar más oscuros o que hay una idea conceptual detrás. Su verdadera intención es que el trabajo esté bien hecho y a todos los niveles. «No sé si será así para todos, pero para mí hacer un disco es extenuante, te involucras tanto… escribo, compongo las canciones y en el proceso tengo que pensar en arreglos y letras». Así, han pasado año y medio sin subirse a un escenario.

La gira de Smile comenzó la pasada semana en el Día de la Música para #FnacLive17, con Mikel Erentxun y León Benavente en Madrid, y seguirá después de los festivales por salas del país. Sobre salir al extranjero se muestra escéptico; la banda no se lo ha planteado –«necesitaríamos un promotor, sacar el disco también allí y que se nos escuche. Ir a Inglaterra a tocar para que sólo aparezcan veinte personas en un bar no me interesa», protesta–, ni piensan que vaya a ocurrir con este disco. Por ahora se centran en el panorama nacional, pero sin presiones. «No tiene sentido marcarse muchas metas, eso puede ser frustrante. Para mí es más disfrutar del camino. Seguramente, si te soy sincero y exploro dentro de mí, las tengo. Seguro que deseo llegar a mucha más gente, tocar en más festivales y ser cabeza de cartel, pero procuro que esas cosas no me atrapen demasiado».

Quizás él no está atrapado, pero le noto disconforme con el ambiente, creo que piensa que el resto del mundo sí lo está. Hablamos de que parece que la gente escucha a las mismas bandas, y me dice que le gustaría saber cómo se crean esos fenómenos como Izal o Vetusta Morla. Franks sí ha notado esa especie de barrera de entrada para llegar al público con su banda –ahora, al menos, Paniagua les pincha en Los40 Trending–. También lo nota en los likes: «ya no tenemos tiempo ni para darle al Me Gusta», y me dice que todo gira muy rápido. Entre tantas vueltas, puede que en algún momento no puedas engancharte a ese ritmo y te quedes en una monotonía confortable. Esa situación es parte del origen de las canciones de Smile: «ya no tengo veinte años, no estoy en mi primer trabajo ni en mi primera casa, y llevo muchos años viviendo con la misma persona. Esto te puede atrapar» repite, «y hablo mucho sobre la necesidad de mover el culo, para mí y para la gente de mi edad. Intentamos inspirar con nuestra música para que hagan cosas».

Gran parte de las letras de John Franks para Smile son autobiográficas, pero juega al despiste con la posibilidad de que sean historias ajenas. Por eso no se ve entre la espada y la pared a la hora de abrirse para escribir. «Me parece fundamental para alguien que quiera contar cosas desde la verdad. Vivir las experiencias me facilita mucho», y continúa: «sé que aquí no parece tan importante, pero y le meto muchas horas al tema de las letras». ¿Y componer en español? No le convence. «Antes me sonaba horrible, ahora me suena a cosas ya hechas, a otros artistas como Iván Ferreiro. No tiene personalidad, supongo que mi subconsciente tiene referentes de cosas que escucho o festivales a los que voy y me salen cosas parecidas, pero sin identidad». Tampoco le encontraría sentido a cambiar de idioma después de cuatro discos con Smile en inglés, y pensativo me dice que podría ser un proyecto paralelo en solitario. No sé si se habrá guardado la idea para sí.

«Las canciones determinan su propia imagen, colores y producción», declara. ¿Son estas canciones el mejor álbum de Smile? «Es una pregunta trampa. Los discos son un reflejo del tiempo en que se crearon, ni mejor ni peor. A mí lo que me gusta es que me traslade a ese momento», un momento que sí que afirma que es el mejor hasta la fecha. Un ejemplo más del trabajo duro de Franks es lo convencido que está en que es el esfuerzo y calidad lo que hace que la gráfica de su trayectoria sea ascendente: «cuatro discos, dos giras de dos años. Es como la bola de nieve que se va haciendo más grande cuanto más rueda. Cada vez notamos más gente, más fans y más apoyo».

Pronto podrás escuchar Happy Accidents en directo en la gira de Smile. Pero no te dejes llevar por la palabra happy. «Es verdad porque sonamos muy optimistas, pero no se trata de ese punto superficial o banal. No tiene que sonar tan festivo o tan fácil».

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