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Entrevista a Rufus T. Firefly: "Asumimos que somos un grupo pasado de moda en todos los sentidos"

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Rufus T. Firefly
Foto: Iris Banegas

En Twitter ahora les comparan con Curtis Mayfield, pero la nueva mierda de Cala Vento les sigue llegando muy adentro. Han pasado ya dos años desde que Rufus T. Firefly nos enamoraran con su último larga duración, El Largo Mañana (Lago Naranja, 2021), considerado por nuestros humilde medio como el mejor álbum nacional de 2021 y un giro de guión exquisito en el sonido de la banda arancetana hacia brillos discotequeros y groovies delirantemente increíbles y contagiosos.

En el transcurso de estos dos años no hay tabla que se les haya resistido, llevando por el alto y el ancho de nuestra geografía la estela de ese “polvo de diamantes” particular con el que no solo han confirmado estar en su mejor momento, sino también haber evolucionado con una elegancia supina. Pero todo llega a su fin, y la banda de Víctor Cabezuelo y compañía ha decidido que una experiencia vital y sonora como ha sido El Largo Mañana bien se merecía una despedida a la altura de las circunstancias. Por ello, Rufus T. Firefly estarán el próximo 22 de abril cerrando por todo lo alto esta maravillosa etapa en la sala La Riviera de Madrid. Sobre lo que ha supuesto este apasionante viaje para la banda hemos charlado con el bueno de Víctor, a escasos días de su cita final con la capital.

Entrevista a Rufus T. Firefly

 

Supongo que se siente de lo más especial echar el cierre a la gira en un sitio como La Riviera, ¿no?

Es un lugar muy icónico para nosotros. El fin de gira de ‘Magnolia’ ya fue allí y lo recordamos como uno de los mejores conciertos que hemos dado en nuestra vida, honestamente. Aunque debo corregir y decirte que no va a ser el último concierto de nuestra gira como tal, ya que a raíz de que Julia estuvo recientemente enferma y tuvimos que cancelar algunas de nuestras anteriores fechas, por tanto la idea sería recuperarlas después del concierto de La Riviera. Pero sí, emocionalmente lo vemos como el final de esta gira.

Han sido dos años de muchos y muy buenos momentos con ‘El Largo Mañana’, a los que ahora ponéis fin. ¿Con qué aprendizaje os quedáis de esta etapa?

Se podría decir que toda nuestra carrera en sí ha sido un aprendizaje. Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que siempre hemos tratado de lograr que cada uno de nuestros discos sonase verdaderamente diferente y que el progreso en nuestro estilo fuera perceptible. Con ‘El Largo Mañana’, por ejemplo, considero que lo más importante que nos llevamos ha sido esa habilidad por lograr que cada vez sonemos más orgánicos. Siempre hemos estado muy obsesionados con la tecnología y con sonar diferentes y particulares, y con este disco, de alguna forma, esa obsesión se diluyó y lo que ha quedado es una intención muy palpable de querer sonar bien a través de nuestras manos y no tanto a través de nuestros aparatos, no sé si me explico. Durante la composición del álbum escuchamos mucha música soul de los años 70, y ahí fue donde hicimos click, al darnos cuenta de lo que esa gente era capaz de hacer, sin trucos, sin trampa ni cartón. Desde la humildad, fue el momento en el que nos convencimos de que eso era lo que queríamos hacer y seguramente, será el camino que sigamos de aquí en adelante en nuevos proyectos.

¿Te acuerdas bien de ese momento de iluminación en el que decidiste que ese era el camino que querías seguir?

Totalmente. Fue durante la gira de ‘Loto’, para ser más precisos. Recuerdo que aquellos fueron conciertos un tanto extremos, con muchísima psicodelia y todo muy al límite. Llegó un momento en el que me saturé un poco, y estando en la furgoneta, recuerdo poner el ‘What’s Going On’ de Marvin Gaye, que por supuesto, era un disco que había escuchado muchas veces, pero ya sabes lo que a veces pasa con la música, que por mucho que un disco sea bueno, lo escuchas en un determinado momento de tu vida que no procede, y éste no te cala, pero en cambio años más tarde, te acaba cambiando la vida. Eso fue un poco lo que me pasó a mí con este disco. De repente, por alguna razón, se convirtió en lo más bonito que había escuchado en mi vida. Me costaba entender cómo en ese año alguien había sido capaz de hacer un álbum tan bueno. ¿Cómo puede tocar y componer alguien así? Y más en un contexto social y político tan complicado. No sé, ese álbum simplemente me parece lo máximo a lo que un músico puede aspirar y lo más bonito que alguien puede hacer.

Rufus T. Firefly (2021)

Y ahí fue cuando llegaron las congas a vuestra vida.

Algo así. Con el deseo de querer llegar a hacer algo mínimamente similar a eso en el futuro, comenzamos a escuchar mucha música de la época que, en cierto modo, era del todo opuesta a la que habíamos estado haciendo hasta el momento. Mientras otros de nuestros discos eran más como una montaña rusa de emociones, ‘El Largo Mañana’ terminó siendo una masa lineal y ambigua que te lleva y que es recomendable escuchar del tirón, pues sus canciones de forma aislada te pueden hacer sentir como si no supieras muy bien dónde estás. Al principio había algo de duda, pero pronto nos dimos cuenta de que no era más que otra forma de entender la psicodelia. En lugar de basarnos en la brusquedad y en la sorpresa, ahora lo hacíamos en el bucle, la repetición y el trance de los ritmos. Fue en ese momento en el que nos dimos cuenta de que la clave que comparten todos estos discos es una base de congas, y el primer día que vino Juan a tocar con Julia fue absolutamente mágico. Desde entonces me di cuenta de que no puedo ya hacer música sin congas.

Rufus T. Firefly (2022) - Low Festival 2022

Supongo que, a pesar de los años, dar un volantazo así en vuestro sonido implica riesgos.

Es cierto que la gente que nos sigue generalmente siempre espera que le sorprendamos con cada disco, y eso puede generar cierta presión por no fallarle a las personas que nos siguen. Pero lo cierto es que no nos importa demasiado estar dentro de las tendencias o del sonido actual. Asumimos que somos un grupo pasado de moda en todos los sentidos, pero es algo que consideramos como una virtud. Mira qué pelos llevo, mira qué gafas llevo y mira qué clase de canciones hago. Todo lo que hacemos está pasado de moda, pero creemos fuertemente que no hay nada más auténtico en la vida que romper con la vertiente más guay que haya en ese momento. Hay que ser honesto con uno mismo y hacer las cosas que a uno le molan, aunque éstas no estén de moda o no creas que vayan a llegar a demasiadas personas.

¿Y algo de presión interna, tras los respectivos éxitos de ‘Magnolia’ y ‘Loto’?

Este tipo de situaciones trato de tomármelas como una motivación. Es decir, lo más bonito que te puede pasar como músico es que haya gente que te quiera escuchar y que esté pendiente de cuál es tu próximo movimiento, así que lejos de que ello nos genere miedo, lo que particularmente me provoca el éxito es un impulso por querer seguir adelante y seguir ofreciéndole al público lo mejor de nosotros.

Las intrahistorias del disco parecen algo menos evidentes que en ‘Loto’, donde apostabais por guiños evidentes a la cultura pop. ¿Se ha vuelto vuestra inspiración algo más encriptada?

Sí, en ese sentido hay mucho cambio. Pretendíamos elaborar un disco mucho más humano y menos onírico. En ‘El Largo Mañana’ abrimos melones muy próximos a temas con los que quien más y quien menos puede terminar conectando. Es un disco que habla de pérdida, de aceptación de tu lugar en el mundo, de cosas que pensabas que iban a ser de una manera y luego son de otra… Entendemos que son cuestiones que han venido dadas por la edad y con las que un chaval de 20 años seguramente no se sentirá identificado. Pero tal y como a mí me pasó con Marvin, quizás ese mismo chaval escucha nuestro álbum dentro de quince años, y le vuela la cabeza.

Una sobriedad que también vemos hasta en el cambio de estilo en el art-work del disco, tal vez.

Siempre hablamos del concepto del disco antes de que Julia se ponga a hacer el arte y tratamos de alcanzar a un acuerdo en común entre las distintas aportaciones de cada uno, pero llega un momento en el que la obra pasa a ser responsabilidad absoluta de ella y yo siempre estoy muy de acuerdo con todo lo que tenga que proponer. No deja de ser un trabajo coral que parte de un mismo lugar, en el que yo trato de alcanzar lo que queremos a través de la música y Julia a través de su vena artística. Ella tiene un talentazo increíble y siempre sabe plasmar exactamente lo que teníamos en la cabeza. Recuerdo que cuando sacamos la portada de 'El Largo Mañana' la gente se quedó algo pillada por el cambio tan drástico con respecto al de otros de nuestros discos, y es que esa era nuestra intención desde un principio. Elaborar algo que de primeras no llamara la atención tanto, pero que si te paras a descubrirlo, te das cuenta de que está lleno de sorpresas, tal y como creemos que se siente el art-work de este álbum.

Rufus T. Firefly en Tomavistas Extra 2021

Hace bien poco, y para coronar la despedida de ‘El Largo Mañana’, compartisteis una edición deluxe con algunas canciones inéditas, entre ellas una versión de ‘Polvo de Diamantes’ en italiano por Rafa Val de Viva Suecia. ¿Cómo surgió esta idea?

Pues esto surgió a raíz de una broma con Ángel Carmona. Durante una entrevista con él, le dije que en algún momento me había imaginado todas las canciones de ‘El Largo Mañana’ cantadas en italiano, por ese rollo de balada romántica setentera que tienen. Y entonces a él se le ocurrió la brillante idea de llamar a Rafa Val de Viva Suecia y contárselo, quien a su vez le mandó un fragmento de ‘Polvo de Diamantes’ en italiano. Y claro, fue tan increíble que fue como “¡esto hay que grabarlo!”.

Hablando de otros artistas, la cita en La Riviera la firmáis junto a Reme, que ya os han acompañado en varias fechas de vuestra presente gira.

Conocimos a Reme cuando la banda nos llamó a Manuel Cabezalí y a mí para que produjéramos su disco y la verdad es que flipé desde el primer momento en el que trabajé con ellos. Son gente increíblemente talentosa, y el suyo ha sido el disco más fácil de grabar al que he tenido que enfrentarme, en cuanto a ejecución, pues tan solo había que ponerles un micro delante y esperar a que hicieran su magia por sí mismos. Nos hicimos muy amigos y fue de lo más natural proponerles el formar parte de esta gira. Por su parte, ha resultado todo un gesto estar presentes en sus respectivas fechas, pues ellos viven en Londres y la logística es complicada, pero les queríamos con nosotros y hemos tratado de ponerles las máximas facilidades para que estén en esta gira. A mí me parece un absoluto lujo que estén abriendo para nosotros y en ocasiones pienso que debería estar siendo al revés y ser nosotros quienes fuésemos sus teloneros.

Más de quince años de trayectoria dan para mucho. ¿Recuerdas el momento más duro de vuestra carrera?

Para mí el bache más duro se produjo después de ‘Nueve’, cuando Alberto y Sara, que también eran miembros fundadores de Rufus, abandonaron la banda. Fue como si una parte del proyecto terminara ahí y sentí que la esencia de todo aquello por lo que habíamos peleado se había perdido. De hecho, no habría pasado absolutamente nada si nos hubiéramos cambiado el nombre. Pero entonces llegó ‘Magnolia’, que en un principio fue concebido como una despedida y un regalo tanto para la gente que nos seguía, como para Alberto y Sara. Nuestra intención era dejar ese legado y marcharnos. Pero casualidades de la vida, sucedió algo que nunca antes nos había pasado y es que de repente nos llamaron de todas partes para tocar el disco. En ese momento hablé con Miguel, que fue quien me ayudó a grabar ‘Magnolia’ casi como un favor personal, y quien hasta decidió unirse al proyecto, ayudando a que la banda remontara del que sin duda fue su momento más duro. Por eso tengo siempre esa creencia de que aquel grupo antes de ‘Magnolia’ era otro.

Rufus T. Firefly (2021)
Foto: Iris Banegas

Unos sentimientos que entroncan mucho con la esencia que me comentabas antes de ‘El Largo Mañana’.

Exacto. Hablamos de todo esto en el disco y tenemos más presente que nunca que en la vida se dan situaciones que pensábamos que iban a transcurrir de una determinada forma y luego terminan haciéndolo de otra completamente distinta. Cuando formamos Rufus, lo hicimos creyendo que iba a ser una cosa y luego ha terminado siendo otra. Y me encanta lo que ha terminado siendo Rufus, pero nunca se me hubiera pasado por la cabeza que habría derivado en esto, como tampoco se me habría pasado por la cabeza a mis 20 años hacer un disco con influencias de Marvin Gaye. Imposible, vamos. Pero eso es lo bonito de la música, que te lleva a sitios que no te esperas.

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