Entrevista a Rosa Walton: "Durante estos diez años no he parado de escribir canciones para intentar entender el mundo y todo lo que pasa en él"

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Rosa Walton / Let's Eat Grandma (2026)
Foto: Nicole Ngai

Rosa Walton se desembaraza temporalmente del binomio que le llevó a brillar durante diez años y tres discos y a incluso telonear al mismísimo Elton John. Lo hace por una buena causa, proponernos su primera aventura en solitario. El otro 50% de Let's Eat Grandma ha decidido seguir los pasos de su compañera, Jenny Hollingworth -quien también nos presentó su debut en solitario a principios de este año- y nos entrega ahora, seis meses después  de que lo hiciera su colega, su proyecto con nombre propio: Tell Me It's a Dream (Transgressive, 2026). Una obra nacida del puro empeño y necesidad de escribir, en un momento circunstancial de aislamiento y reconexión con el yo.

Walton se mueve así hacia un espacio creativo donde la autoría, aun íntima, no se conjuga en absoluto en singular. La británica se vale de ciertos nombres que históricamente han orbitado al rededor de su imaginario profesional (John Victor, Kam Khan, Elena Costa, David Wrench o la propia Jenny) para convertir lo vivido (en ocasiones confuso, emocional e inevitable) en material narrativo con el que comprender un poco mejor el mundo que le rodea. Canciones que, como ella misma apunta, no nacieron con la intención consciente de conformar una constelación paralela, pero que en muchos sentidos, necesitaban ser enunciadas en primera persona.

Entrevista a Rosa Walton

 

Rosa, dices que el origen de este disco está en el confinamiento. ¿Fue tu particular manera de sobrevivir a aquellos días?

Realmente, en aquel momento no consideré que pudiera sacar algo útil o práctico del confinamiento. Bueno, ni yo ni nadie, supongo, ¿no? Pero sin duda, y especialmente en lo que respecta a la temática del disco, todo se desencadenó a partir de ahí y por ello considero el confinamiento como la punta de lanza de mi proyecto en solitario, ya que ese tiempo aislada de todo lo público fue definitivamente relevante para valorar mis ideas con nombre propio. Acababa de terminar de girar y promocionar un disco con Let's Eat Grandma, y, simplemente noté que debía marcharme al campo y vivir durante unos meses en una especie de burbuja. Y claro, en una situación así, lo único que sentía que podía hacer era escribir y componer, no porque tuviera un disco nuevo en mente, sino porque es lo único que me gusta y sé hacer.

"A estas alturas de mi carrera, ya no tengo que demostrar que lo puedo hacer todo yo sola"

Después de tanto tiempo arropada por Jenny, ¿te imponía la idea de lanzarte a la industria con nombre propio o tu experiencia te ha permitido, precisamente, afrontar el reto con otra actitud?

Como digo, en el origen nunca hubo una decisión premeditada y definida sobre hacer un disco en solitario. Más bien, terminó dándose al ver que había escrito varias canciones sin Jenny, y estas me gustaban tanto que quería publicarlas como fuera. Pero no, no había ahí un deseo tácito de convertirme necesariamente en artista solista, ni tampoco ha cambiado demasiado mi forma de afrontar la creación musical. Siempre he confiado bastante en mi instinto cuando compongo, y ya en el último disco de Let's Eat Grandma, de hecho, trabajamos bastante por separado de todos modos. Con todo, también debo decir que el hecho de haber hecho este álbum con un grupo de personas tan bueno y en quienes confiaba tanto, hizo que me resultara más fácil soltar un poco el control. Siento que, a estas alturas de mi carrera, ya no tengo que demostrar que lo puedo hacer todo yo sola. Puedo trabajar con músicos muy competentes, que entienden de verdad la visión de cómo quiero que suene una guitarra, un bajo o una batería, y depositar mi confianza total en ellos. Como todo se hizo de forma muy colaborativa, pese a que este sea un proyecto en solitario y su visión artística saliera de mí, nunca se sintió realmente como si fuera un disco solo mío. En muchos sentidos, también se siente como una celebración de todas las personas talentosas que me rodean.

Una de ellas, Sam E. Yamaha, culpable de apoyarte durante los primeros pasos que dio este disco, ¿verdad?

Así es. Sam es un compositor fantástico y fue realmente bueno poder expandir mis dotes compositivas con alguien como él. Al estar acostumbrada a escribir solo con Jenny, se sintió extraño pero también muy especial compartir esos momentos de escritura con alguien nuevo, y además hacerlo sin ninguna presión encima. Escribimos muchas canciones juntos, aunque muchas de ellas no llegaron a formar parte del disco, pero la experiencia fue muy positiva. Él es una persona muy relajada, lo que me hizo sentir cómoda en todo momento. La manera en la que él escribe es muy natural y tranquila, lo cual dista mucho de cómo soy yo a título personal, así que me vino bien tenerle como contraste. Sam es, por encima de todo, un compositor muy bueno, y tiene un rango creativo que atraviesa muchos géneros, lo que hizo que algunas canciones que empezaron como temas de synth pop funcionaran también muy bien con la guitarra. Y eso me gusta, porque para mí era importante que este disco se sostuviera también tocado solo con guitarra y aun así siguiera funcionando.

Entre los acreditados, también encontramos a David Wrench, con quien ya trabajarías en los últimos discos de Let's Eat Grandma. ¿Te dio reparos que se repitieran ciertas fórmulas que llevaran al oyente a tu trabajo con la banda?

No, para nada. David y yo nos tenemos mucha confianza, y más ahora que hemos pasado tanto tiempo juntos haciendo este disco. Nos conocemos desde hace como diez años, así que esa confianza previa hizo que no hubiera remilgos o reparos a la hora de verbalizar la dirección en la que queríamos cada uno orientar la producción. Lo cómoda que me siento con él creo que termina notándose en cómo suena el álbum. Además, el proceso de grabación en esta ocasión fue distinto con respecto a su trabajo previo con la banda. Grabamos la batería, el bajo y la guitarra juntos en Gales, y después fui al estudio de David, a su casa, durante un día, para grabar los sintes y las voces. En ese momento ya estábamos solo David y yo, y eso hizo que todo el proceso se sintiera diferente a lo que habíamos hecho antes. Con Let's Eat Grandma tocábamos nosotras mismas los instrumentos y Jenny estaba allí, así que en esta ocasión la dinámica ha sido distinta por muchos motivos.

Sobre decisiones técnicas y arreglos, tengo que decir que me ha gustado mucho 'July', donde incorporáis ese sonido de gaita irlandesa tan emocionante.

Me alegro de que te guste y la destaques, yo también creo que fue una decisión interesante, aunque no hay una referencia simbólica detrás. Simplemente era un sonido que me gustó, algo que encontré en Logic o en un preset de Native Instruments, no lo recuerdo exactamente. Cuando hice la maqueta de esa canción, buscaba un sonido que encajara con la sensación que quería crear. Para mí evocaba una cálida tarde de verano, y ese sonido encajó de inmediato con esa imagen. Esa fue la referencia, sin más. En esa canción conservé también muchas partes de la maqueta original porque eran una parte esencial del tema, de ese mundo sonoro que evoca la imagen. En muchas otras canciones empezamos desde cero, de hecho en todas las demás salvo el interludio. Pero en esta mantuvimos todos los elementos de la demo y luego añadimos batería, bajo y voz encima, porque hay sonidos que no se podían recrear del todo.

"Me parecería muy extraño hacer un álbum sin Jenny"

Si hablamos de colaboraciones, no podemos pasar por alto el hecho de que Jenny también participe en este disco, esta vez como voz colaboradora en 'Prettier Things'. ¿Qué crees que aporta a este tema?

Ella siempre aporta muchísimo. La verdad es que me parecería muy extraño hacer un álbum sin Jenny, así que sentí que era importante que estuviera. Y en esa canción, además, me parecía la elección correcta, pues la escribí pensando en nosotras, imaginándonos como si fuéramos libélulas dentro de un jardín secreto, moviéndonos en un lugar mágico que encontramos juntas y que solo nosotras conocemos, como una especie de metáfora de nuestra relación. De algún modo, este preámbulo hizo que tuviera todo el sentido que su voz estuviera ahí también, como respuesta a la mía. Y creo que lo que Jenny aporta con su voz es algo muy especial y diferente a lo que yo puedo hacer. Tiene mucha capacidad para condensar una emoción intensa y fuerte y su voz es muy poderosa. En contraste, siento que mi voz suena más vulnerable, mientras que la suya, al ser tan fuerte, funciona casi como una voz de guía. Entre Jenny y yo siempre existe ese equilibrio, ese dar y recibir, y en este tema se nota mucho.

Ella también debutó en solitario este año con 'Quicksand Heart', disco en el que colaboras de forma parcial. ¿Cómo creéis que afectará a vuestro trabajo con la banda el hecho de haberos probado en solitario?

Lo cierto es que Jenny y yo siempre nos hemos entendido muy bien creativamente hablando. Si pensamos en el futuro de la banda, supongo que lo inevitable será que el día de mañana cada una traiga cosas distintas de sus proyectos en solitario y de lo que ha aprendido trabajando con otras personas. Personalmente, disfruté muchísimo formando parte del disco de Jenny. Iba bastante al estudio cuando lo estaba grabando, para apoyarla, darle mi opinión y cantar algunas voces de apoyo. Me gustó mucho tener ese papel auxiliar y no tanto como la persona que hace el disco, sino como alguien que acompaña, ¿sabes? Fue una experiencia diferente para mí y la disfruté mucho. Y ella, a su vez, hizo lo propio con este disco y también me apoyó a mí, como siempre hace, de distintas formas. Sobre el siguiente disco de Let's Eat Grandma, quién sabe cómo será. Ya estamos empezando a pensar en algunas cosas, pero simplemente saldrá como tenga que salir. De lo que sí estoy segura es de que ahora apreciamos todavía más las cosas que tenemos como banda, el hecho de estar juntas y de trabajar en equipo.

"Durante estos diez años no he parado de escribir canciones para intentar entender el mundo y todo lo que pasa en él"

Vuestros respectivos discos en solitario llegan, casualmente, el año en el que se cumplen diez de vuestro debut con Let's Eat Grandma, 'I, Gemini'. ¿Cómo te sientes cuando echas la vista atrás?

Cuando pienso en aquel disco y en todo lo que hemos vivido en estos diez años, directamente tengo la sensación de que aquellas Jenny y Rosa eran otras personas. Se siente como otra vida, directamente. No sé, es rarísimo. Pero creo que el hilo conductor de mi pasión por esto, y que desde entonces se mantiene vivo, es que durante estos diez años no he parado de escribir canciones para intentar entender el mundo y todo lo que pasa en él. También es interesante pensar en cómo ha cambiado mi forma de componer desde entonces. Mis canciones se han vuelto más verdaderas y honestas, y creo que eso tiene que ver con las herramientas que he ido ganando para hacerlo. A su vez, me emociona saber que siempre he tenido que escribir canciones porque es lo que me encanta hacer y porque lo necesito. Así que mirar ese recorrido y ver cómo ha dado frutos es algo muy reconfortante. Nunca se siente como una carga ni como algo difícil de llevar, y creo que esa es una suerte que no todos sienten cuando piensan en sus profesiones. Es más bien como tener un lugar donde poner todo lo que la vida te va lanzando. Cuando publicamos 'I, Gemini' yo tenía 16 años y seguramente no era consciente de esa suerte, como sí lo soy ahora, así que, si pudiera hablar con esa Rosa, probablemente le diría algo así como "no importa lo que te pase, la vida te va a echar muchas cosas encima, pero siempre podrás convertirlas en una canción".

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