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Entrevista a Protomartyr: "Recordar lo feliz que fue mi madre antes de sufrir Alzhéimer es lo que me ayuda a encarar mi vida sin ella"

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Protomartyr (2023)

Un histórico de cinco álbumes oscuros, catárticos y sombríos no alentaba en absoluto a pensar que tras el apocalíptico encadenamiento de eventos que han marcado los últimos años, la banda estadounidense Protomartyr pudiera sorprendernos entregando el que a todas luces es su trabajo más optimista y positivo. Pero en efecto, a esta banda de post-punk natural de Detroit le gusta jugar a la contra, y por ello para su sexto LP, Formal Growth In The Desert (Domino Records, 2023), Joe Casey y compañía han querido esta vez apostar por ahondar en esos sentimientos que se desarrollan detrás del conflicto de a pie, sabiendo que la vida no concede treguas para las lágrimas y que no hay otra opción posible más que la de seguir adelante.

El entorno en el que éste fue grabado, en medio del desierto de Sonora, marca a fuego y con dosis existencialistas y cinemáticas sus doce cortes, salpicados por esa poesía negra y crítica que Casey ahora nos entrega, sabiéndose conocedor de sus límites como artista y enorgulleciéndose de que la banda haya sobrevivido a su más aciaga crisis. A propósito del lanzamiento de su sexto álbum de estudio, charlamos con el propio Joe Casey, líder y vocalista de Protomartyr, y Greg Ahee, guitarrista de la banda, quienes nos enamoran con su humildad y su sentido del humor.

Entrevista a Protomartyr

 

Vuestra música siempre se ha sentido como muy apocalíptica y oscura. Pero irónicamente, y a pesar de haber atravesado una de las épocas más grises de la historia, ‘Formal Growth In The Desert’ se podría considerar como vuestro trabajo más positivo.

Joe: Para mí se sentía casi como una necesidad el hecho de apostar por un cambio en el plano lírico. He estado lidiando con sentimientos muy negativos en los últimos años y décadas, especialmente durante la pandemia, y de alguna forma con este disco he intentado escribir mi particular manera de salir de ahí, convirtiendo en palabras esa intención latente por dejar atrás mi depresión. Pero por supuesto, haciéndolo desde una forma honesta y realista, pues este tipo de viajes no son tan sencillos como decir “hey, pensad en positivo, chicos” o “aprended a verle el lado bueno a la vida, colegas”. Desde el plano musical también se remó en la misma dirección, pues apostamos por dejarnos fluir por las ideas que nos venían y por darle forma a lo que íbamos proponiendo, más o menos como siempre habíamos trabajado. Así que la idea de hacer un disco que no fuera tan oscuro como los otros surgió de una forma muy natural, y el resultado nos convenció a todos.

Greg: La cosa es que cuando esta banda comenzó, hace ya más de una década, aquí en Estados Unidos nos encontrábamos en una etapa socialmente muy positiva, donde el renovado mandato de Obama insuflaba esperanzas por doquier. Sin embargo, se produjo un gran desaceleramiento cuando la gente empezó a comprobar que todo seguía igual de mal y que ciertos problemas nunca se resolverían del todo, gobernase quien gobernase. Ese pesar, generalizado y compartido, designó en cierto modo nuestros primeros pasos, pues nos sentíamos engañados y defraudados y una parte de nosotros pedía a gritos hacerlo ver. Ahora, más de diez años después, venimos de vivir una etapa verdaderamente oscura en nuestra sociedad donde no hay dudas ni dobles lecturas de la realidad que nos rodea, así que nos parecía redundante incidir en ello, y por el contrario nos apetecía apostar por un tono más luminoso para un disco firmado en esta época.

Sin embargo, venís de una etapa que casi le cuesta la vida a vuestro proyecto.

Joe: Fue realmente deprimente tener que lidiar con aquello, sí. Por culpa de la pandemia el futuro de la banda se sentía muy frágil y realmente llegamos a temer por el sostenimiento de ésta. Estar atrapado en casa o sumido en una depresión puede hacer que no le veas el sentido a crear absolutamente nada. Pero estamos muy contentos de habernos sacado mutuamente del agujero. Creo que ese sentimiento también se refleja en nuestra nueva música, la cual intentamos que fuera más enérgica que de costumbre, con los tempos subidos y Greg tratando de subirnos el ánimo a todos. Tampoco teníamos claro que estuviéramos escribiendo realmente un álbum como tal en ese momento. No queríamos presionarnos con los deadlines ni con la necesidad de salir del estudio con un hit, solo queríamos sentir que estábamos otra vez cogiendo el tono como banda y sintiéndonos a gusto con lo que hacíamos. El método podría perfectamente no haber funcionado, pero por suerte lo hizo.

Igual es cosa mía, pero también encuentro vuestro sonido más sureño que nunca, y considerando que se grabó en el Sonic Ranch de Tornillo (Texas), igual no voy tan desencaminado.

Joe: Realmente, diría que el entorno no tuvo mucho que ver a la hora de inspirarnos, pero sí que es cierto que queríamos introducir ese sonido del pedal steel en el álbum, y resultó que Tornillo era el sitio más idóneo para encontrar los mejores modelos y referentes. A raíz de ello conocimos a muchos artistas de El Paso y de la zona cercana que nos ayudaron a entender mejor qué queríamos en cuanto a esa migración del sonido Western al sonido sureño. Aunque también debo decir que yo ya había visitado el estudio de Sonic Ranch varios años atrás, y de alguna forma siempre supe que quería acabar grabando un disco allí.

¿Así que no crees que el entorno influya?

Joe: Bueno, tal vez de forma inconsciente sí. Por ejemplo, recuerdo que grabamos otro de nuestros discos en una iglesia en medio de un bosque, y esos sonidos de insectos, pájaros y grillos se terminaron colando en el mismo, haciendo de éste un álbum muy natural y orgánico. En aquel momento no me di cuenta y no lo hicimos con esa intención, pero definitivamente terminó influyendo, y tal vez en esta ocasión se trate del mismo tipo de situación, pues el disco ha sido grabado en mitad del desierto y solíamos tener que andar largas distancias entre el estudio y el lugar en el que nos alojábamos, así que estoy seguro de que esos paseos nos inspiraban mucho.

Es que de hecho, hay cortes que se sienten de lo más cinematográficos, como ‘Polacrilex Kid’ o ‘Make Way’. ¿Diríais que hay referentes sonoros que no habíais manejado antes entre vuestras referencias más cercanas?

Greg: Definitivamente, sí. Durante nuestro pandémico y sabático 2020 nuestra creatividad estaba por los suelos. Cogía la guitarra y era del todo incapaz de escribir y componer absolutamente nada. Fue escuchando algunas bandas sonoras de donde terminé sacando un input positivo que reactivara mi pensamiento creativo. De hecho, Protomartyr nunca ha tenido la intención de sonar como una banda de rock al uso, sino que siempre hemos apostado por buscar un sonido cinematográfico y orquestal. Es solo que, obviamente, en ocasiones las circunstancias y los recursos te hacen adecuar tus ambiciones a la realidad. Así es como, de alguna manera, terminé dejándome influenciar por lo que escuchaba en aquellos días, dándole una vuelta, y adaptando elementos de bandas sonoras de Ennio Morricone o de películas de spaguetti western al formato banda y a nuestro estilo.

En el álbum hay un tema que parece sobrevolar constantemente algunas canciones, como ‘Graft Vs Host’ y ‘The Author’, y es el fallecimiento de tu madre, Joe. ¿Cómo dirías que este acontecimiento ha marcado el tono de tu nuevo trabajo y el de tu forma de encarar la vida a partir de ahora?

Joe: Bueno, mi madre llevaba sufriendo de Alzhéimer alrededor de una década, y cualquiera que haya vivido algo así sabrá ver lo triste que es pasar por esto. Es como si vieras desaparecer poco a poco y frente a ti a una persona que amas. Así que, de alguna forma, cuando falleció sentí una extraña sensación de dolor, pero también de alivio, pues de esta manera sentía que ella había encontrado por fin la paz que se merecía. Nuestra situación familiar, en cierto modo, marcó la forma en la que yo me aproximé creativamente a la banda desde el principio. De hecho, recuerdo una vez, en uno de nuestros primeros conciertos que mi amigo Larry nos consiguió, que la invité a que me acompañase y nos viera.

Qué momento tan entrañable, la verdad.

Le dije “bueno, mamá, te dejo aquí que tengo que salir a cantar”, y ella estaba completamente desubicada y sin entender nada, en plan “¿cómo?”. No sé, haberla perdido se siente como una lección que me ha permitido descubrir que la felicidad también puede generarse desde momentos de auténtico dolor. Ella era una persona adorable y con mucho sentido del humor que nunca habría querido que viviera el resto de mi vida sin ella sintiéndome un desgraciado, así que recordar lo feliz que fue antes de sufrir Alzhéimer es lo que me ayuda a encarar ahora mi vida sin ella. Y hablando de esas dos canciones que mencionas, creo que estoy particularmente orgulloso de ellas y que se complementan bastante bien entre sí. Son como dos caras de una misma moneda. Mientras que ‘Graft Vs Host’ habla sobre el miedo a ser feliz tras una experiencia traumática, ‘The Author’, por el contrario, anima directamente a abrazar la posibilidad de ser feliz y de hacerlo posible.

También vemos ciertos respingos de nostalgia a lo largo del álbum, más pronunciados quizás en temas como ‘Fun In Hi Skool’.

Joe: Soy una persona nostálgica por naturaleza, pero ese tema en concreto hace referencia a la peor de las maneras de ser nostálgico. Ya sabes, como esa nostalgia que subyace de lemas como “Make America Great Again”, perpetrados por gente que quiere imponer un modelo de vida determinado, basándose en el simple hecho de que el pasado siempre fue mejor. A menudo veo gente de mi edad o más mayor que lo único que saben es repetir lo bueno que era todo cuando ellos eran jóvenes y lo perdidas que están las nuevas generaciones hoy día, y creo que es una manera bastante insana de vivir. Es casi como estar reconociendo que la segunda mitad de tu vida va a ser jodidamente deprimente porque te la vas a tirar quejándote taxativamente de cómo es el mundo actual a tu alrededor y pensando en lo feliz que fuiste en un tiempo romantizado y pasado. En cierto modo, con esta canción lo que he tratado ha sido de darme un toque de atención a mí mismo para prevenir y evitar convertirme en ese tipo de viejo el día de mañana.

Desde el propio título de la banda hasta el aura que ha acompañado muchas de vuestras canciones, parece que vuestra Detroit natal siempre ha jugado un papel relevante en todo lo que hacéis.

Greg: Crecer en Detroit se sintió bastante acogedor, y tenemos muy buenos recuerdos de lo que supuso formar parte de la escena emergente de la ciudad. Siempre ha sido un lugar que apoya mucho la música, con conciertos y propuestas para todo tipo de gustos y audiencias. A pesar de las dificultades sociales que hay, la cultura de la ciudad siempre ha hecho lo posible por apoyar todo tipo de géneros musicales, no solo el rock underground. De hecho, la escena hip-hop de aquí es de las mejores del país. No sé, hay como una melodía común en el aire que hace que los artistas conecten entre sí, independientemente de lo que hagan o de la disciplina que ejerzan. Ahora ya nos hemos hecho viejos, y ya no estamos tan al tanto de lo que van haciendo las nuevas generaciones, pero realmente puedes percibir que la esencia cultural y artística de la ciudad no se ha disipado en absoluto.

Joe: Vayas donde vayas, tienes fiestas y conciertos en casas particulares y cosas así. A veces veo los flyers por ahí y realmente, no soy capaz de reconocer los nombres de los artistas, ni sé dónde están esas casas, y muy probablemente, si me presentase allí pensarían que soy un poli encubierto o algo así [risas]. Pero sin lugar a dudas, la escena artística de la ciudad sigue sobreviviendo gracias a los jóvenes. Y eso mola, porque cuando te haces viejo tiendes a creer que la escena en la que tú creciste ha muerto, pero no es así. No nos engañemos, está más viva que nunca.

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