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Entrevista a Pinpilinpussies: "Los idiomas son tesoros y hay que hacer lo posible para que no mueran"

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Pinpilinpussies (2021)

Capaces de enfrentarse a todo lo que está por llegar, pero solo desde la unidad. Así es como Ane Barcena y Raquel Pagès miran a este angosto y frágil porvenir que nos azota con sus irremediables y caprichosos cambios. Su nuevo trabajo, “Hipocondría” (Aloud Music, 2022), no solo ha servido para que las componentes de Pinpilinpussies logren abrazar las herramientas y recursos necesarios que les permitan encontrar ese empoderamiento que les sane de las falsas culpas y los daños infringidos así mismas, sino que también supone una piedra de toque en la carrera de este dueto que parece disparado a colocarse entre lo más destacado de nuestro circuito underground.

Con su EP de debut, “80/B” (Producciones Polyklin, 2019) y su posterior trabajo formal de larga duración, “Fuerza 3” (Aloud Music, 2020) lograron conquistarnos de pleno entre enérgicos destellos de post-punk y una iracunda vena riot girrrl encerrada en ese halo de sonidos noventeros tan fascinantes. De nuevo, y con el indirecto resultante de avanzar un paso más hacia el reconocimiento que se merecen, el dueto afincado en Barcelona hace gala de una impecable sincronía mutua en un segundo LP que apuesta por una senda continuista marcada por su ascendente proyección y la perfección de una fórmula pulida y del todo aclamada.

Entrevista a Pinpilinpussies

 

Para este “Hipocondría” repetís compañeros de viaje. Raúl Pérez y su estudio en Sevilla, Ari Schneider en el artwork… ¿Salisteis satisfechas de los resultados obtenidos con el primer disco, entiendo?

Ane: Mucho, sí. Por una parte, Ari (@amerwall) ya curraba conmigo en otro sitio antes de la banda, y desde siempre me han flipado todas sus ilustraciones. Así que cuando empezamos a tocar, le propusimos ilustrar nuestras portadas, así como la cartelería de los conciertos, y tanto ella como nosotras estuvimos encantadísimas. No hemos vuelto a trabajar con ningún otro artista gráfico. Ha sido Ari desde el principio y si puede ser, así seguirá.

¿Y con Raúl? ¿Cómo surge la unión?

Ane: Pues eso viene de un día que tocamos en la Heliogàbal con Esteban y Manuel, que precisamente venían de grabar un tema conjunto con Novedades Carminha en el estudio de Raúl. Nos hablaron mil maravillas de lo que era trabajar con él, así que decidimos escribirle y pudimos grabar el primer disco allí, en Sevilla. Desde el principio congeniamos en la parte técnica y vimos que Raúl era un profesional con muy buenas ideas, así que teniendo en cuenta los buenos resultados de “Fuerza 3” decidimos continuar en esa línea.

Precisamente, ¿es en una línea continuista donde veis el desarrollo de este segundo disco?

Raquel: Quizás lo que más ha cambiado es que antes estaban más marcadas nuestras diferentes influencias a nivel compositivo. Yo por ejemplo vengo de una vertiente más melódica, más pop, y en cambio Ane viene de una raíz más punk. Sin embargo, creo que con este disco lo que hemos conseguido es que, de una manera muy natural y a partir de estar tanto tiempo juntas, hayamos terminado unificando más nuestro sonido.

 

¿Habéis acabado siendo una influencia la una para la otra?

Raquel: Sí, totalmente. Cuando componíamos por separado nos dábamos cuenta de que las canciones que yo traía tenían un lado un poco más punki y las de Ane tenían cierta estructura más pop. Con “Hipocondría” la distancia entre las composiciones de Ane y las mías es cada vez menor.

 

Si no me equivoco, esta fascinación por los duetos os llevó incluso a organizar vuestro propio festival invitando solo a duetos musicales. Imagino que por culpa de la pandemia no habréis podido repetir la experiencia, ¿os gustaría retomarla?

Ane: Aquello fue genial, sí. De hecho, fue en ese festi donde conocimos a nuestro actual manager, Sergio de Aloud Music. Lo celebramos en la sala Vol de Barcelona, y por aquellas él curraba allí de técnico de sonido. Nos vio tocar, le molamos, y a partir de ahí fichamos por el sello. Así que por eso le tenemos doble cariño a la propuesta. De hecho, para 2020 ya teníamos el cartel cerrado para una siguiente edición, pero…Ya sabes.

Hablando de esa traba que fue la pandemia, y considerando que vuestro despegue comenzó justo antes de ésta, ¿ha supuesto para vosotras mucha dificultad volver a poner el motor en marcha?

Raquel: Te diría que no, realmente. De hecho, precisamente Sergio nos comenta que, mientras que a otros grupos del sello esto sí que les ha tocado fuerte a nivel anímico, a nosotras en cambio parece que nos ha servido para componer una barbaridad. Obviamente, fue un frenazo para todos los planes que teníamos con “Fuerza 3”, pero optamos por no quedarnos ahí y por darle la vuelta, así que tan pronto como pudimos nos encerramos en el local de ensayo y nos pusimos a componer y a tocar como locas. De hecho, gracias a eso salió de ahí “Hipocondría”.

 

Ane: Y además, en el propio 2020 pudimos tocar más de lo que en un principio creímos. Tocamos en el castillo de Montjuic, en el Música Viva de Vic…  por decir algunos. O sea que también pudimos descargar la adrenalina en el directo, a pesar de todo. Por suerte, lo de que nuestro primer disco saliera justo el día en el que decretaron el estado de alarma se queda ya como una simple anécdota de humor negro.

Raquel: Es una muy buena anécdota para contar, pero para cuando pasen los años (risas).

Arrancáis además gira en nada. ¿Con cuántas ganas volvéis a los escenarios?

Ane: Tenemos mucha hambre de pegar berridos a los cuatro vientos.

Raquel: Y además de eso, también tenemos muchas ganas de reencontrarnos con la peña, que eso es lo más guay de todo esto. Ya nos venga a ver una persona o cien, lo que más nos llena es el feedback de la gente.

Entremos ya de lleno en el álbum, porque un título como “Hipocondría” suscita muchas preguntas. ¿Por qué este nombre?

Ane: Como dato que dar a priori, cabe decir que para nombrar nuestros trabajos siempre optamos por un concepto que nos aúne a ambas. Por ejemplo, “80/B” es nuestra talla de sujetador, “Fuerza 3” es el número de gomina que usábamos cuando nos peinábamos para atrás, e “Hipocondría”… pues porque ambas somos unas hipocondríacas de manual (risas).

Yo le había encontrado ciertas lecturas pandémicas al título…

Ane: Sí, y las tiene, de hecho, a excepción de una canción, todas fueron compuestas durante aquellos días y eso se percibe. Tratamos de que así fuera, queríamos que el hecho de hacer este disco también nos sirviera para capturar todos esos momentos de miedo al cambio, a la incertidumbre y a esa autosugestión constante.

Sin embargo, no son solo esos los sentimientos que queréis transmitir con “Hipocondría”.

Ane: No, indudablemente también hay una carga de crítica social que hemos procurado remarcar. Con nuestras canciones, evocamos irremediablemente a la denuncia de la violencia de género y al machismo beligerante que impera en tantas instituciones. También, por supuesto, tratamos  de abarcar temas más personales, y entre unas y otras, el resultado es éste, un reflejo de nuestra evolución emocional y anímica durante esta temporada.

¿En qué momento os disteis cuenta de que necesitabais elaborar un álbum que os sanara de las lesiones que esta época os había dejado?

Raquel: No diría que hubo un momento concreto en el que llegáramos a esa conclusión como tal, sino que poco a poco, y a base de ensayar mucho, nos dimos cuenta de que todo lo que estábamos componiendo encajaba muy bien entre sí y conformaba un álbum conjunto.

¿Sentís que realmente la elaboración de “Hipocondría” os ha terminado sanando a título personal?

Ane: Yo creo que sí. A fin de cuentas, todo lo que este álbum recoge viene ya de antes. De hecho, el disco también podría haberse llamado “Hipocondría” si no hubiese habido una pandemia, ya que es en la música donde encontramos nuestra forma de dar salida a todas esas emociones contenidas y curarnos. Del mismo modo que también nos encantaría pensar que ese lado catártico de nuestras canciones pueda ayudar a otras personas a sacar hacia afuera sus circunstancias y verse reflejadas en nuestros temas.

‘ERRE’, ‘Hange’, ‘Dea-8D’ son vuestra primeras canciones en euskera. ¿Por qué ahora y no antes?

Raquel: Cuando apareció el euskera en nuestras composiciones fue un match inmediato. En el momento en el que Ane se soltó y comenzó a escribir más en euskera nos dimos cuenta de que teníamos que ir por ahí. Creo que es una lengua preciosa, con una fuerza muy especial, y que además liga a la perfección con nuestro lado más visceral.

Ane: Personalmente, yo citaría dos factores muy importantes que me han permitido también llegar a esa conclusión. El primero es el hecho de haberme quitado de encima el prejuicio de cantar en mi idioma materno y dejar de sentir ese extraño pudor de que la gente pueda entender según qué cosas de las que digo. Y el segundo, fue el mero hecho de darme cuenta de no haber estado reflejando del todo mis influencias, pues del mismo modo que me encantan Sonic Youth, también lo hacen Berri Txarrak o Lisabö, y hasta ahora no habían tenido esa presencia en nuestra música que yo creo que tanta falta nos hacía.

¿Creéis que la música en otras lenguas oficiales de la península vive un buen momento?

Raquel: Nuestra primera canción oficialmente en euskera fue ‘ERRE’, y la verdad es que tuvo en su momento una acogida brutal. Sí que es cierto que al principio nos surgieron las típicas dudas sobre si la gente la entendería o disfrutaría, pero nos sorprendió muchísimo ver la unánime positividad con la que la gente abrazó el tema desde el primer momento.

Ane: Obviamente habrá gente que por el contrario renieguen, pero bueno, ya sabemos que siempre habrán casos así. La verdadera realidad es que la música en euskera siempre hay sido sinónimo de buenas garantías. Desde los ya mencionados Berri Txarrak, que han girado por todo el mundo, hasta los Vulk que han sacado un disco hace poco completamente en euskera, y es una pasada. Hay una cosa que nos gusta dejar siempre clara en nuestros conciertos y es que los idiomas son tesoros y hay que hacer lo posible para que no mueran.

Inevitablemente cuando uno os escucha, piensa automáticamente en bandas icónicas de los 90s capitaneadas por mujeres. Pero, ¿cómo veis la escena a día de hoy?

Ane: Pues no te sabría decir. Al principio sí que mirábamos más directamente a esa estética que mencionas y eso es claramente palpable en nuestros primeros trabajos. También nos sentíamos totalmente influidas por figuras del ahora tan relevantes como Courtney Barnett, que mezcla su cara más pop con ese lado más cañero. Pero ahora diría que inconscientemente nos hemos despegado de cualquier referente y hemos crecido de forma ajena a ellos. Siguen estando ahí, pero de una manera mucho menos obvia.

Raquel: Se podría decir que ahora construimos algo más sólido sobre nosotras mismas y no tanto pivotando sobre otros.

 

¿Y cómo va de machismo la escena? ¿Seguís topándoos con esos manidos clichés paternalistas y arcaicos, o veis atisbos optimistas de ir superándolo?

Raquel: Seguimos cayendo pa’rriba, y subiendo pa’bajo.

Ane: Seguimos encontrándonos con situaciones deleznables en nuestras propias carnes. Actitudes dentro de la industria, actitudes dentro del público… Aún queda mucho que mejorar.

Raquel: Desde que empezamos nos hemos dado cuenta de que el discurso sí ha cambiado y es más potente, o al menos eso pretende, pero a la hora de aplicarlo y de llevarlo a la acción es donde se falla.

Ane: Personalmente, recomiendo la lectura de un artículo que escribió Cris Lizarraga, la cantante de Belako, quien al principio de estar volviendo a la normalidad denunciaba que, del mismo modo que la música en directo estaba volviendo, también lo estaba haciendo el machismo. Y acuñó el brillante término de “majirulos”, haciendo referencia a ese tipo de tío que va de majo, pero después es un machirulo.

De hecho veo mucho sentimiento de empoderamiento y de unión en este álbum, y si algo sabéis precisamente vosotras es de unión, que pasáis tanto tiempo la una con la otra. ¿Cuál creéis que es vuestro secreto para seguir tan unidas y compenetradas?

Ane: Creo que la clave es que tanto nuestro grupo como nuestra amistad han evolucionado en paralelo. Cada vez nos conocemos más, sabemos de qué pata cojea la otra, nuestros defectos y virtudes…

Raquel: La base reside en haber aprendido a cuidar tanto nuestra condición de banda como nuestra relación de amigas. Somos conscientes de que si el grupo desaparece, eso no afectaría nunca a nuestra amistad. Somos muy distintas pero por alguna razón hemos conseguido entendernos mutuamente y cuidar la una de la otra. Antes de Pinpilinpussies intenté tener otros proyectos con otras personas y nunca nos entendíamos. En cambio con Ane, sin saber muy bien por qué, nos entendimos a la primera.

Ane: Siempre decimos que ella es el perro de Up! y yo el gato de Sabrina (risas).

 

Si tuvierais que sacrificar vuestra condición de dueto e integrar a un o una nuevo/a componente de Pinpilinpussies, ¿quién os gustaría que fuera?

Raquel: Bueno, de hecho déjanos decirte que ahora mismo estamos trabajando en una canción muy loca en la que estamos mezclando sonidos muy diversos y tratando por primera vez con el folklore vasco, mezclando euskera y catalán, y hay un posible nombre para que se sume a modo de colaboración… Pero como por ahora no sabemos nada seguro, nos lo reservamos.

Hay una reflexión vuestra, que además es la que da fruto al álbum, que versa así: “Miramos a nuestro interior y algo no funciona. Nos empezamos a sentir mal, nos duele el cuerpo, la mente nos juega malas pasadas.” Desde vuestra experiencia personal, ¿qué le diríais a aquellos que se hayan sumidos en pensamientos similares?

Raquel: Yo diría algo muy básico que además siempre me dice mi madre: “Raquel, relativiza las cosas”. Hay veces que en nuestras cabezas los problemas lucen el cuádruple de grandes de lo que en realidad son, y es importante saber ver las cosas desde un prisma más realista.

Ane: Yo propongo buscar una vía de escape. Llámalo música, llámalo escritura, o llámalo ir a pasear…

Raquel: O ir a un concierto a bailar pogo y sudar mucho…

Ane: A fin de cuentas, cualquier situación en la que se pueda dar un diálogo verbal o sensorial con algo o alguien que, aunque sea por un rato, te permita huir y te posibilite dejar esos pensamientos de lado.

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