
Entre el mito y la leyenda, Parquesvr han terminado por convertirse, ellos mismos, en una forma de realidad difícil de obviar. Una banda que ha sabido hacer de la irreverencia un lenguaje propio y de la sátira un instrumento de precisión. Con su cuarto álbum, Mitos y leyendas (Raso Estudio, 2026), el grupo madrileño da un paso más allá sin renunciar al filo, afinando la melodía, ensanchando el pulso emocional y, sobre todo, dejando que en sus canciones entre algo más que la risa torcida o la dentellada crítica. En sus nuevas piezas hay desamor, memoria, pérdida, ciudad, desaliento y una conciencia cada vez más nítida de la época que nos toca habitar, aunque, por supuesto, también permanece intacto ese músculo eléctrico que ha hecho de Javi Ferrara y los suyos una banda tan singular dentro del circuito alternativo estatal.
El disco confirma nuestras sospechas de que la banda ha comprendido cómo encontrar el sitio desde el que plantear el jijí-jajá para dar lugar a un cancionero más maduro, más reflexivo y, precisamente por eso, más incómodo y más vivo. Desde Madrid, la ciudad que se convirtió en escaparate hasta morir herida por su propio éxito, hasta Gaza, pasando por el problema de la vivienda o el desgaste de lo cotidiano, Parquesvr miran de frente sin solemnidad impostada y nos demuestran como nunca la valía de su profundidad.
Sí, en este disco ha habido una intención muy consciente por intentar huir de la etiqueta de grupo humorístico. Se nos encasilló en esta desde el principio, pero creo que desde el segundo disco ya llevamos dando señales de que somos mucho más que eso. Aunque ahora que lo pienso, en ese también había canciones como 'Almodóvor Amenábor' [risas], pero sin duda hemos intentado dejarnos ver en otras tesituras, especialmente en disco, ya que en concierto, por ejemplo, sí tiramos más de humor debido al repertorio de temas que tenemos y a que la situación se presta más. Ahora, en 'Mitos y Leyendas', diría que hay dos vertientes muy diferenciadas. Las canciones escritas 'de aquí pa'llá' (se señala desde él hacia afuera) y las canciones de 'aquí pa'cá' (repite el mismo gesto a la inversa). Las de 'aquí pa'llá' intentan hacer un recorrido por los distintos estados que se viven durante una pérdida, donde afloran sentimientos de dolor absoluto y nostalgia y que se pueden ver claramente a través de canciones como 'Google Photos', 'Aftersun' o 'Ya no volverán'. Y luego hay una vertiente más de 'aquí pa'cá', con canciones que hablan de las realidades en las grandes ciudades, la problemática de la vivienda o en las que simplemente nos reímos de nosotros mismos y de los tontos universales.
"En este disco ha habido una intención muy consciente por intentar huir de la etiqueta de grupo humorístico"
'Updah' fue realmente jodida de ubicar, tanto en el contexto del disco como en nuestro imaginario, pero que, pese a las dificultades a las que sabíamos que nos enfrentaríamos, quisimos tirar hacia adelante y hacerla posible. Desde luego, es un tema en el que no ya cabía la ironía. Llevaba mucho tiempo dándole vueltas, con la idea detrás de la oreja de querer hacer algo, algún tipo de canción con la que pudiera expresar todo aquello que estábamos viendo diariamente a través de los medios. A mí, como me imagino que a cualquier persona con dos dedos de frente y sentimientos, me ha afectado muchísimo esta ola de sobreinformación en la que estamos ahora metidos y en la que, literalmente, abres el móvil y ves niños muriendo con la misma facilidad que ves un meme. Por mucho que estemos habituados a ver conflictos y tragedias en medios, personalmente yo no fui capaz de normalizar esto y me caló tan hondo que sentí que debíamos hacer algo en la banda con el tema. Queríamos abordarlo, pero al mismo tiempo nos acojonaba porque no queríamos ponernos ninguna medallita ni pecar de oportunistas. Así que la idea se quedó ahí, en el tintero, hasta que un día encontré en una página de poesía un especial que hablaba de autores y autoras palestinos y palestinas. Di con dos poemas y uno de ellos empezaba, que es parte de la canción, con: “sacando sangre negra a través de sus recuerdos, una madre mira a otra, un mar de pequeños cuerpos”. Y a partir de ahí empecé a desarrollar la letra con la base musical de un tema de PatataOnStereo, y ha quedado lo que ha quedado. Espero de corazón que la gente lo entienda como lo que es, porque para nosotros creo que es el tema más arriesgado que hemos hecho nunca, no tanto por lo musical sino por no querer parecer que nos estamos subiendo algún determinado carro.
tanto Lucas como Hugo son dos personas cercanas, están dentro de nuestro sello, Raso Studio, así que los teníamos a mano para trabajar con ellos. Ha sido realmente fácil entenderse con ambos, son amigos y les queremos mucho. Con Patata, además, es que estoy constantemente intentando hacer temas. Tiene un talento brutal y una facilidad para desarrollar canciones increíbles. Y Hugo es talento puro. En 'Ya no volverán', cuando entra en la segunda estrofa con ese saxo, me di cuenta de lo bien que sonaban ambas propuestas juntas. Nosotros grabamos el disco en octubre del año pasado y nos fuimos diez días a La Mina, ahí en Granada, con Raúl Pérez, y les invitamos de cabeza porque estábamos totalmente convencidos de que iban a enriquecer muchísimo el disco.
Bueno, digamos que es como más metralleta, ¿no? [risas]. Siempre hemos hecho canciones en esa línea, aunque quizás en el pasado eran más individuales o iban más dirigidas a una situación concreta y específica. En 'Tonto' disparamos a discreción y no hacemos prisioneros [risas]. Y bueno, nuestras críticas y comentarios haters nos han costado, claro. Tampoco podemos hacernos los sorprendidos a estas alturas. Los tiempos que corren son los que son y lo asumimos con tranquilidad.
"Nos han arrebatado Madrid, es una realidad"
No, por suerte a mí no se me ha pasado por la cabeza ni he fantaseado nunca con irme al campo, Dios me libre [risas]. Pero sí es algo que ha estado orbitando en el imaginario colectivo de mi entorno durante bastante tiempo, y sobre todo en los últimos años de forma más habitual, porque la situación en las grandes ciudades, y en Madrid en concreto, que es donde vivimos, es terrible. El acceso a la vivienda es un lujo absoluto. Nos han arrebatado Madrid, es una realidad. El Madrid que conocíamos no existe. Yo nunca he sido muy nostálgico y siempre he entendido que el progreso se abre paso, que las nuevas generaciones tendrían otros referentes y otra forma de vivir las ciudades a la que yo en su día tuve, pero esta situación simplemente me parece descorazonadora.
Pues mira, hace poco, hablando con un amigo, comentábamos no se qué batallitas de un piso en la calle Pez, donde hizo un after con no sé quién, que no se quintos se lió con una o con otro que vivía en San Bernardo, que si patatín, que si patatán, y en ese momento, tío, fui consciente de una cosa muy jebi, que es que la gente que ahora tiene 22 palos no va a poder vivir o contar esta clase de historias sobre el centro de Madrid. Contarán, claro, historias en otros contextos, en otros lugares, pero en el centro de Madrid no van a poder hacerlo porque no van a tener acceso al puto centro de la ciudad. Y me resulta muy triste, la verdad. Han ido desapareciendo lugares e incluso vecinos, y de momento nadie aquí está tomando medidas para revertir la situación como sí se está haciendo en otras ciudades del mundo.
Bueno, creo que, por suerte para todos, la cultura y la música en concreto siempre se abrirán camino. Está claro que propuestas como la de que Bad Bunny venga y haga 10 ó 12 estadios o que exista el “Shakira Estadio” en Madrid, pues no contribuyen demasiado a lo que es el desarrollo y al tejido cultural de la ciudad, pero qué le vamos a hacer. Nosotros, desde San Isidro y desde Mazo, defendemos un modelo donde la ciudad sea la protagonista y las salas de concierto reciban la entidad que se merecen, ya que creemos que son el músculo absoluto de la música en Madrid. Y seguimos defendiendo que los precios sean asequibles, aunque sea una lucha incansable. Pese a todo, intentamos que el precio de las entradas nunca sobrepase los 20 ó 22 euros y que sean conciertos que prácticamente cualquiera se los pueda permitir. Facilidades desde arriba nos ponen las justas, pero aquí seguimos, peleando desde hace diez años para hacerlo posible.
Empezamos en 2017, sin ningún tipo de motivación y sin más motivación que pasárnoslo bien y juntarnos los amigos una vez por semana para ensayar, y ver qué va saliendo. Ahora, y echando la vista atrás, el Javi de hace siete años no se creería en absoluto dónde está el grupo. Primero porque hace siete años ya me dedicaba a lo que me dedico actualmente y soy consciente de lo mucho que cuesta sacar adelante un grupo y que este funcione a este nivel. Por mucho que te quieras flipar, te puedo asegurar que es muy poco probable que tu proyecto musical tenga esta repercusión.
"Si hay alguna clave para dedicarse a esto, desde luego esta pasa por saber gestionar la energía y la ilusión"
Secretos para el éxito no hay, pero creo que, al dedicarme a lo que me dedico y tener a Alan Queipo al mando de todo esto, siendo ambos dos tíos muy conscientes de la realidad de la industria musical en este país, hemos ido desde el principio muy poco a poco y eso nos ha ido bien. El primer disco lo presentamos en Madrid en la sala Wurlitzer, el segundo en la sala Sol, luego lo despedimos en la Copérnico, el tercero lo presentamos en la sala But y lo hemos despedido en La Riviera... Todos lo hemos ido agotando, sí, pero hemos ido muy paso a paso. Con esto quiero decir que, en fin, entiendo que haya gente que cuando agota un concierto en la sala Sol diga "pues vamos a la But", pero nosotros no quisimos meternos esa presión de forma innecesaria y antes de tiempo, ¿me explico? ¿Por qué vamos a ponernos ese palo en la rueda, cuando las cosas están empezando a ir guay? A lo largo de mi experiencia laboral me he dado cuenta de que las pretensiones en un grupo son terribles, ya que si se cumplen no te satisfacen y si no se cumplen te frustras. He visto muchísimos proyectos que han tenido desde el inicio un tipo de ambición que se los ha terminado comiendo en muy poco tiempo, y cuando se dan esas situaciones enseguida hay que buscar culpables. La culpa es del manager, de la promo, del booking, y cuando no hay ninguna de esas figuras, la culpa recae en algún miembro del grupo y al final el grupo se va a la mierda. Así que, si hay alguna clave para dedicarse a esto, desde luego esta pasa por saber gestionar la energía y la ilusión.