Entrevista a... Panda Bear

29 noviembre, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Panda Bear - Noah Lennox

Redacción: Felipe Martínez

En una pequeña sala con una puerta de cristal en la oficina de Domino Records nos espera Noah Lennox, más conocido como Panda Bear, con un café en la mano. Es la una del mediodía y lo primero que pregunta a quien está con él es a qué hora comerán. No parece estar acostumbrado a los horarios de aquí, y eso le desconcierta en cierto modo.

Una vez nos sentamos a charlar, debajo de esa apariencia seria y una mirada perdida en el infinito que parece rehuir el contacto directo con otra, Noah no tiene problema en abrirse ante nosotros. Hablamos de cómo se siente, de qué significa su música para él y de cómo es su vida tras el punto y aparte que supone para él la creación de Buoys, su último trabajo.

 

Entrevista a... Panda Bear (Noah Lennox)

 

Parece que aún hay vida para Panda Bear después de Panda Bear Meets The Grim Reaper y toda su incertidumbre

No realmente incertidumbre. Sobre todo, porque creativamente hablando, soy un tipo de persona que, si no tengo algo en mente, un objetivo, puedo empezar a volverme un poco loco. Siempre estoy trabajando en algo. Siempre hay una meta con un trabajo. Me ayuda también el hecho de tener Animal Collective, por lo que puedo cambiar constantemente entre ambos proyectos.

La única incertidumbre era si iba a desechar el nombre de Panda Bear. Sentí que después de PBMGR se abrió una posibilidad de deshacerme del nombre que he usado desde los catorce años, a lo mejor ese era el momento. Entonces me di cuenta de que era algo banal, el querer separarme de mí mismo como una persona más madura. Me pareció un tanto cursi. También pensé que, si llego a los ochenta años y sigo haciendo música como Panda Bear, será algo más guay que una persona de cuarenta con ese nombre. Así que pensé que, si simplemente esperaba y dejaba pasar el tiempo, volvería a sentirme bien de nuevo.

Al final del todo, es un nombre tonto. ¿A quién le importa?

 

De Person Pitch a PBMTGR, pasando por Tomboy. Esa trilogía narra un proceso vital triste y también narra el hacerse al estilo de vida europeo al mudarse a Lisboa. ¿Empieza ahora un nuevo proceso, vital y musical?

Musicalmente, es más una ruptura definitiva entre este trabajo y los tres anteriores. En cuanto a las letras, siento que los cambios han sido más graduales, como algo que empezó a pasar entre Tomboy y PBMTGR. Ahora es como estar al otro lado de esa transición. Siento que he dejado de escribir canciones explícitamente personales para hacerlo ahora a la inversa. Antes intentaba decir algo sobre mí con la esperanza de que significara algo para quien me escuchase, ahora estoy haciendo lo contrario, intento decir algo sobre el público mientras revelo algo sobre mí de forma secreta. Es la forma opuesta de hacer las cosas.

Hubo un momento durante PBMTGR en el que pensé: “no voy a hablar más de mí mismo”. Pero con este proyecto he visto que, si puedes leer entre líneas, si puedes descifrar el código, siento que puedo ser mucho más revelador sobre mí mismo de lo que lo era antes en un modo que puede ser algo aterrador y vulnerable para mí. Es mucho más difícil de entender. Antes era mucho más explícito, ahora todo está en un lenguaje mucho más cifrado y complejo.

 

¿Cuánto tiene esto que ver con que hayas vuelto a contar con Rusty Santos en la producción de Buoys?

Me gusta que exista una especie de vínculo con Person Pitch. Como una conexión directa, porque también trabajé con Rusty. Aparte de esto, hay un montón de similitudes entre los dos álbumes. Para mí son como primos. No sabía exactamente qué quería hacer, pero tenía muy claro lo que no quería. Sabía que no quería volver a incorporar un montón de voces juntas, todo ese montón de armonías… No quería esas voces de nuevo. No sabía cómo iba a ser ese nuevo sonido, ni sé cuánto tiempo voy a continuar en el camino de Buoys.

Rusty vino a Lisboa por esta época el año pasado. Me contó todo lo que estaba haciendo, el sonido enlatado con ordenadores y me picó la curiosidad por saber cómo sonarían las canciones que estaba escribiendo pasadas por ese filtro. Veía ese tipo de sonido como una especie de disfraz, pero no como algo falso. A mí me interesa también todo eso y sabía que las canciones iban a sonar de una forma completamente distinta por la relación que tengo con Rusty y por todo con lo que ha estado trabajando últimamente.

 

Tenemos noticias de que la rapera chilena Lizz y el músico portugués Dino D’Santiago participan en el álbum. ¿Hay algún otro nombre que aún no conozcamos?

No. Ellos son los únicos colaboradores. Rusty tuvo la idea el día que llegó a Lisboa. Me dijo que quería hacer dos proyectos: este álbum y otro formado por cuatro cortes en el que en todas las canciones fuésemos yo y un músico local. Al final esto último no ocurrió, aunque probablemente intentemos continuarlo. Aun así, Dino y Lizz fueron los que empezaron esa idea. Rusty ya había hecho varias cosas con Dino el año anterior a Buoys y Lizz estaba produciendo con Rusty casi todas las noches en el estudio. Después de haber trabajado un poco en el álbum, le enseñó las grabaciones a Lizz y ella tuvo un montón de ideas para cada una de las canciones. El sonido del agua en Dolphin fue idea suya. No sé cuántas cosas propuso, pero la mayoría llegaron a buen puerto. Cosas como los llantos que se oyen en Bros también fueron idea suya. Hay un montón de vínculos extraños como ese con Person Pitch.

 

Buoys se aleja del sonido pop psicodélico, pero mantiene los distintos sonidos, samples y loops experimentales. Da la sensación de que el álbum gira en torno a ese sonido folk creado a partir de una guitarra. Son como muchas formas de llevar un mismo sonido en muchas direcciones

Es gracioso, porque estaba pensando en el álbum como un disco de folk más moderno, supongo que por la guitarra. Es como una ciudad para mí. Es difícil de definir el por qué, creo que es como por sus acabados ásperos, en pico, todo está como muy bien definido. Puede ser muy ruidoso a veces, a pesar de los momentos de tranquilidad. Así es como veo yo la ciudad. Soy una persona de ciudad, es algo abrumador a la vez que sientes una soledad tranquilizadora. Esto es lo que me transmite el álbum.

 

La estética del vídeo de Dolphin y de la portada del álbum, ambas creadas por Fernanda Pereira, tu mujer, como viene siendo habitual, acompañan al sonido dando la sensación de que es algo orgánico. Algo que fluye a distintas velocidades, pero que siempre está en movimiento. Algo progresivo

Las letras son como un collage. Hay siempre una narrativa distinta por canción y me di cuenta de que hay muchas menciones a elementos cíclicos, como ruedas y cosas que giran para volver a empezar de nuevo. Para mí es algo orgánico que ha sido maquinizado de manera brutal. Es como una fruta digital, eso es a lo que me recuerda el álbum. Algo que tiene una parte muy natural, pero que a la vez es muy alienígena e inorgánico.

 

En la estructura del disco da la sensación de que las canciones se agrupan en torno a un sonido similar hasta que otra rompe con él antes de volver a comenzar de nuevo. Esas podrían ser Token o Inner Monologue. ¿Cómo ha sido la composición del tracklist de Buoys?

La estructura es como una pirámide. Tres grupos de tres. Fue algo de lo que hablamos mucho y nos preocupamos de planear bien todos los elementos para que encajasen en esa estructura. Peter (Berard), de Domino Records, hizo una sugerencia sobre el tracklist y tengo que apuntarle el tanto porque, originalmente, Master y Token estaban cambiadas de lugar y yo me resistía a cambiar el orden de las canciones para mantener el orden piramidal que yo tenía en mi cabeza. Pero cuando mencionó el cambio y nos dimos cuenta de que esas dos canciones pueden ser intercambiadas, lo escuché varias veces y resultó que son intercambiables de una manera extraña y el álbum mantiene la estructura cuando lo escuchas de ese modo, así que me quedé satisfecho con ambas maneras. El álbum tiene un ritmo muy específico. Una canción como Inner Monologue evita que se rompa el equilibrio, como pasaría si no se colocase de la manera en que está hecho entre Buoys y Crescendo.

Llevas más de diez años viviendo en Lisboa. ¿Cómo ves la situación en Estado Unidos?

Desde luego he obtenido una perspectiva distinta sobre Estados Unidos desde que me fui. Creo que de un modo positivo. Animaría a cualquiera que tuviese razones para hacer lo que hice yo a hacerlo, aprendes mucho. Expande no solo la percepción que tienes del sitio del que vienes, sino también la que tienes sobre ti mismo.

Ha sido recientemente cuando me he sentido más comprometido con el aspecto político. Siento que todo el mundo se ha visto obligado a comprometerse con la política porque está sobrepasando los límites éticos y morales, sobre todo en EEUU, pero también en lugares como Reino Unido con el Brexit. Esto está obligando a la gente a involucrarse más.

No soy una persona a la que le guste decirle a la gente cómo tiene que pensar o cómo debe lidiar con las cosas, pero parece existir ahora una ola que quiere hacer lo contrario, excluir a la gente y dividirla. Yo quiero ser una fuerza contraria a eso.

Recientemente has anunciado varias fechas en un tour por Estados Unidos. ¿Tendremos a Panda Bear por aquí el año que viene?

Ayer recibí un correo en el que se planteaba la posibilidad de hacer un tour corto por Europa. Sería un tour en el que perdería dinero, lo cual es difícil para mí ahora mismo. Aun así, seguramente lo haga de todas formas por tocar para la gente de aquí. Estamos viendo cómo sacarlo adelante.

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