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Entrevista a palmeras negras: "Hemos logrado hacer un disco que recoge y muestra la sensibilidad de cada uno de nosotros"

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palmeras negras (2024)

Conscientes de que lo que tenían entre manos para su primer elepé se saltaba los ejes de cuanto habíamos escuchado recientemente en la escena patria, su notable bisoñez y juventud no les ha sido óbice para terminar protagonizando uno de los debuts más interesantes del primer semestre de 2024. Tras la entrega de s/t (Aloud Music, 2024), los chicos de palmeras negras se postulan como una de las más garantes promesas del año, configurando con su música una aleación sin fisuras de ideas tan fascinantes como particulares.

Doom, slowcore, emo, post-rock… ¿Necesitan etiquetas? Con su carisma y su desenfado natural nos aseguran que no, que lo que hacen es precisamente fruto del estilo de música que solo su generación, desprejuiciada y desligada de limitantes, es capaz de hacer. Desde su estudio y local de ensayo en su Almería natal el quinteto al completo, conformado por Jesús (Barrau), Jesús (Torres), Diego, Víctor y Ángel, nos recibe para charlar y contarnos lo que está suponiendo para ellos el arranque de su carrera.

Entrevista a palmeras negras

 

Empezaremos por una pregunta simple y tópica, pero bien útil para empezar a saber quiénes sois. ¿Cómo se forma palmeras negras y en qué momento os dais cuenta de que os podéis considerar una banda?

Jesús (Barrau): Todo empezó conmigo, haciendo tonterías con el ordenador. Al principio era todo a base de ensayo y error, hasta que empecé a darme cuenta de que salían cosas chulas que podrían ser llevadas a cabo en grupo. De hecho, ya te puedes imaginar que hacer este tipo de música en tu cuarto y por cuenta propia hubiera sido terrible. De aquellas conocí a Jesús y Diego y comenzamos a hacer cosillas los tres juntos, aunque todavía estábamos muy perdidos. No teníamos ni batería, tirábamos de drum machine.

Jesús (Torres): Nuestro estilo por aquel entonces era más rollo lo-fi garajero, pero no fue hasta que entró Víctor en la banda que realmente la propuesta ganó peso y densidad, aproximándonos al sonido shoegaze que ahora se podría decir que tenemos.

Jesús (Barrau): Para mí es ahí cuando palmeras negras comienza a existir realmente. Cuando Víctor, sin saber tocar la batería todavía, se aventura a unirse a nosotros y nos ayuda a desarrollar nuestro sonido actual. Realmente, ninguna de las canciones de este disco es anterior a su ingreso en la banda, así que podemos decir que ‘s/t’ se conceptualiza formalmente a partir de ahí.

Diego: Víctor, además, era el único que tenía experiencia previa con otros grupos y es el que nos transmite esas tablas durante estos dos años para terminar de creernos el proyecto. Nos hemos ido adaptando poco a poco a esta nueva situación. Para serte sinceros… somos cinco guitarristas que hemos tenido que encontrar nuevos roles dentro de la banda y adaptarnos a lo que ésta exigía. Pero en estos dos años hemos aprendido mogollón y creo que el disco así lo refleja.

‘s/t’ es el resultado de nuestra incapacidad para cerrarnos a un único estilo

Realmente es en 2022 cuando comenzamos a saber de vosotros, si no me equivoco, de la mano de vuestro EP ‘ya no queda nada donde lo dejé’. ¿Cómo diríais que ha evolucionado la propuesta desde entonces?

Jesús (Barrau): En cierto modo, este disco se siente como una prolongación de las ideas que dejamos ver en ese EP. Y en términos de progresión, diría que se ha notado tanto estilísticamente como en términos de producción. Ten en cuenta que nuestro primer EP lo hicimos siendo tres y con una caja de ritmos, lo cual nos limitaba mucho.

Diego: Nuestra visión por aquel entonces también era más dispersa. A fin de cuentas nos estábamos conociendo. Sin perder la coherencia en aquello que hacíamos, pero estábamos claramente improvisando. De hecho, empezamos haciendo un noise-pop muy alejado de lo que ahora somos.

Jesús (Barrau): Sí, rollo indie californiano [risas]. Pero esas canciones no están ya ni en Spotify...

Diego: Era también una respuesta a lo que podíamos hacer con los recursos que teníamos. Pero al final, de forma completamente natural y a partir de las mejoras técnicas en equipamiento y recursos, terminó saliendo este lenguaje, más pesado y oscuro, que ahora mostramos en este disco.

Ahora que comenzamos a hablar de géneros y etiquetas es un buen momento para mencionar las que os pondríais a vosotros mismos.

Jesús (Barrau): Es un tema del que hemos hablado mucho entre nosotros y creo que es importante resaltar que, al no haber tenido experiencias previas ni demasiados referentes en nuestro entorno sobre los que proyectarnos, al final hemos terminado por producir una música que no se auto-limita ni se constriñe a etiquetas concretas. Somos muchas personas dentro del grupo, con referentes muy diversos y aportando ideas muy diferentes, y ‘s/t’ es el resultado de nuestra incapacidad para cerrarnos a un único estilo.

Jesús (Torres): Somos hijos de Internet y nos gusta decir que, en realidad, hacemos "música de Internet".

El hilo conductor de nuestra música es la sensibilidad

A la hora de darle forma al disco, ¿os fue complicado encontrarle coherencia a esa amalgama de estilos y referentes que cada miembro traía?

Diego: Ahí Barrau tiene mucho que decir… Musicalmente, la diversidad del disco surgió con mucha naturalidad. Pero la producción, que fue cosa de Jesús, fue un auténtico encaje de bolillos. Teníamos muchas canciones que originalmente no se parecían nada entre sí. Pero ahora, y gracias a la producción, sí noto que existe esa cohesión.

Jesús (Barrau): Creo que al final el nexo que las une es la temática. Todas nuestras canciones están hechas desde la emoción y el hilo conductor de nuestra música es la sensibilidad. Hemos logrado hacer un disco que recoge y muestra la sensibilidad de cada uno de nosotros y aunque tengamos canciones muy diversas, más rápidas y más lentas o con acordes mayores y menores, el elemento común es siempre ese. Lo que se hizo a través de la producción fue enfatizar esos conceptos  que estaban ya implícitos en las bases originales.

Suena a que le echaste horas.

Jesús (Barrau): Sinceramente, no puedo echar cuentas de cuánto tiempo le dediqué a la producción de este disco. Pero es lo que me mola y de lo que he mamado durante muchos años... Si hasta empecé haciendo bases de trap, fíjate [risas]. A fin de cuentas, somos chavales que hemos crecido manipulando ordenadores y la curiosidad es lo que nos ha terminado llevando a experimentar y a encontrar sonidos que nadie se esperaba. Fue bastante duro y hubo que dejar bastantes ideas por el camino, precisamente en favor de esa cohesión que mencionábamos. A pesar de nuestra apuesta por lo experimental, no hay nada al azar en este disco y se trabajó mucho para que esos estilos, tonos, susurros, silencios y distorsiones pudieran ser compatibles.

Almería puede llegar a ser una ciudad muy opresiva en ocasiones

En cuanto a vuestras letras, ¿qué diríais que os inspira?

Jesús (Barrau): Intentamos no ser demasiado autobiográficos ni concretos en nuestras letras. Todo es bastante intuitivo. Hay historias que hablan sobre redención, sobre el perdón, sobre empezar de nuevo... Pero nos gusta que la interpretación sea al final bastante libre. No es un disco conceptual como tal, ya que mi forma de escribir es bastante caótica. Hay partes de canciones que pertenecían a otras y se han terminado intercambiando entre sí y movidas similares. El resultado al final es, como te digo, un disco que puede tener muchas lecturas.

Jesús (Torres): La ambigüedad mola.

Jesús (Barrau): Eso es. Al igual que decíamos sobre la cohesión musical, las letras no tienen una estética necesariamente común, pero sí sentimental.

Diego: Para mí, son ideas que se plantean desde los dos extremos y puntos de vista posibles. Ya sabes, pesimismo y optimismo, problema y solución. Las dos caras opuestas de un mismo accidente. Por eso, y dependiendo del momento y de la canción, da la sensación de que el disco es tan oscuro como luminoso.

Y en esas historias, concretas o no, ¿qué papel juega Almería? ¿Diríais que el entorno os ha influenciado de algún modo a la hora de encontraros artísticamente?

Diego: Es una ciudad con muchos matices y extremos... En verano está gentrificada y en invierno es un lugar muy solitario. En una misma calle puedes encontrar simultáneamente lugares preciosos y zonas horribles, y creo que de algún modo ese contexto ha influido mucho en nuestra manera de entender la estética y ayuda bastante a entender mejor el significado de este disco.

Jesús (Barrau): Almería puede llegar a ser una ciudad muy opresiva en ocasiones. Como jóvenes, hemos tenido muchas veces la sensación de estar viviendo en un páramo donde no hay nada que hacer. La propia geografía de la ciudad te hace sentir que no puedes escapar de aquí. No tenemos AVE y no llega ni la lluvia [risas].

Visto así, ¿os planteáis salir de Almería para darle visibilidad y proyección al grupo en un momento dado?

Diego: No, por ahora no es una posibilidad... Tenemos nuestra vida aquí y somos cinco personas muy distintas, cada uno con su contexto y sus posibilidades económicas, que son las que son...

Jesús (Barrau): Somos unos niñatos todavía. Aún estamos digiriéndolo todo e incluso nos sorprende que el propio disco le haya gustado a alguien.

Diego: Para tocar sí que nos vemos saliendo de la ciudad, que conste. De hecho, ojalá estar cuatro meses sin parar por casa... Pero a fin de cuentas, a mí me gusta dormir en mi cama [risas]. Yo no sé dónde estaré de aquí a unos años, pero a mí Almería me gusta. Para estancarme en Barcelona, me estanco aquí.

Hablando de ciudades y escenas, lo que más ha sorprendido de vuestra música es que rompe lo que hasta ahora estábamos acostumbrados a ver y escuchar en las propuestas de las bandas de vuestra generación. ¿Sentís que, a pesar de la cantidad de música que se genera actualmente, existe poca diversidad y valentía en lo que finalmente se produce?

Diego: No querríamos sonar ahora en plan casposos ni como si estuviésemos juzgando a nadie, puesto que la peña es totalmente libre de hacer la música que quiera, pero es inevitable pensar que hay una gran parte de la escena de nuestra generación que no tiene nada que contar y que se dedica a la música por el simple hecho de decir que lo hacen. Quieren tocar, pero no crear.

Jesús (Torres): Hay muchas bandas con ideas chulas, pero es evidente que no se atreven a desarrollarlas por miedo y por esa obligación a sentir que no pueden abandonar la etiqueta que les han colocado.

Jesús (Barrau): En ese sentido, hemos tenido muchas veces la sensación de estar pegándonos un tiro en el pie por estar apostando por algo que no se encuadra en una única escena o estética, pero al final nos hemos dado cuenta de que esa ha sido realmente una de nuestras grandes virtudes. Otras bandas, quizás por presiones discográficas o por tener que grabar en un estudio con un tiempo limitado, prescinden más del hecho de dejarse llevar y experimentar en favor de pisar sobre terreno seguro y económicamente rentable. Nosotros, gracias a estar enteramente auto-producidos, nos hemos podido atrever a más. Aun así, grabar este disco y con nuestras circunstancias personales no ha sido fácil. Nos hemos adaptado a los horarios laborales de cada uno, a la logística de este local y a mil obstáculos más.  Pero si lo hemos podido hacer nosotros, que no somos nadie, una banda con más recursos también puede, ¿no? Al final es querer salirte de la norma y no hacer lo que hace todo el mundo. La cuestión es ya si se quiere de verdad arriesgar.

 

Escucha ya s/t, el debut en larga duración de palmeras negras.

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