dod letter

Entrevista a Monteperdido: "Hay mucha gente mediocre que puede hacer cosas porque tiene privilegios"

[kkstarratings]
Monteperdido (2022)
Foto: Sergio Albert

Nueve son solo las canciones que a este quinteto madrileño le han hecho falta para poner palabras a un sentir compartido marcado por la ansiedad, la incertidumbre, la presión, y por todos los cuentos chinos que el capitalismo más atroz y agresivo nos prometió. Daño Físico (Sonido Muchacho, 2023) es el segundo trabajo de Monteperdido, pero a juzgar por su deslenguada facultad para no dejar títere con cabeza, bien se intuye que no son unos recién llegados.

Sus múltiples proyectos paralelos han terminado por conducirles a este particular punto de encuentro en el que han hallado tanto su mejor sonido como la irrefrenable válvula de escape de todos sus demonios, encontrando por el camino la contundente verdad de que estos y no otros son desgraciadamente los lugares comunes de muchos miembros de su generación. Nos damos cita con Bego, Dani, Will y Diego, miembros de Monteperdido, en una alocada charla en la que tan pronto debatimos sobre la situación emocional que originó el alumbramiento de Daño Físico, como de la presión capitalista de producir con éxito o la escena femenina patria.

Entrevista a Monteperdido

 

¿Qué nos encontramos en ‘Daño Físico’? ¿Una línea similar a la que explorabais en vuestro debut o algo diferente?

Bego: Yo creo que algo bastante diferente. Monteperdido nació en su momento con la intención de hacer una banda rollo black metal, pero claro, como estos chicos son medio-emos, pues nos acabó quedando un disco debut bastante suavecito.

Diego: Medio-emos y emos enteros, también.

Bego: Sí [risas]. Ahora que estamos empezando a escuchar música nueva y nos hemos dejado influenciar mucho por la escena indie de aquí, pues hemos ido explorando un sonido distinto que es lo que ha terminado dando pie a nuestras nuevas canciones. Hemos intentado que éstas sean ligeramente más punky y más rock.

Veníais de un proyecto acústico, si no me equivoco. Intentasteis hacer una banda de black metal, me comentas. Y termináis teniendo un grupo de post-hardcore gamberrete y ruidoso. ¿Lo de las etiquetas y los límites creativos no va con vosotros, no?

Bego: Bueno, al final es lo que pasa, te acabas juntando con gente muy distinta a ti, y eso hace que te empapes de mogollón de influencias. Una banda es a fin de cuentas el resultado de muchas mentes trabajando juntas. Ahora también tenemos un mejor acceso a músicas mucho más variadas, al contrario que cuando éramos pequeños. Como artista, otra cosa que suele pasarnos es que nos ponemos a hacer música, con un estilo en mente preconcebido, y por unas y por otras nos acaba saliendo otra cosa totalmente distinta, fruto de esa mezcla de ideas conjuntas. Y que también la gente evoluciona, sin más.

Hablando de cuando erais pequeños, vuestro disco arranca con una canción titulada ‘AÑO 2K’. ¿Qué nos pasa a todos los millennials con esas fechas? ¿Sentís que es una época que funciona como refugio para vosotros también o no os consideráis para nada nostálgicos?

Bego: Creo que todos nos consideramos nostálgicos, y quien diga lo contrario miente. Es una época que tendemos a idealizar mucho, una época en la que nos empezaba a crecer pelito en sitios; una época memorable, vamos.

Dani: Y la música que escuchas en esa época, de algún modo te marca para siempre. Yo recuerdo que mi padre me puso el ‘Devil Came To Me’ de Dover y aquello me voló la cabeza.

Bego: De hecho, en algún momento de 1999 yo escuché una canción de Dover en la radio y fue en ese preciso instante en el que decidí que quería ser cantante. Era literalmente la primera vez que escuchaba algo hecho por mujeres y que además sonaba de forma potentorra. Fue como una revelación, el entender que una chica también podía gritar.

Dani: A mí me pasó con Limp Bizkit y Deftones, fíjate.

Diego: ¡Y Linkin Park!

Dani: ¡Claro, joder! Mi primo además me grababa cintas con temas míticos de nu-metal y de Metallica, y era la época de estar viciadísimos con los videoclips que echaban en la MTV.

Bego: Yo nunca tuve la suerte de tener gente guay a mi alrededor que me acercara a la música rock. Soy hija única, he ido a un colegio de monjas toda la vida, era la única gótica del cole, y para más inri soy de Toledo [risas]. Imagínate, un dramón. Así que la música al final se convierte en un tesoro para ti, y lo único que quieres es poner la cinta a grabar en cuanto llega “esa canción” a ti.

A la pregunta de si sois nostálgicos, creo que queda respondida totalmente. Pero ahora volvamos al presente. Me consta que ‘Daño Físico’ nace de unos meses muy jodidos, literalmente marcados por “el insomnio, ataques de pánico y trankimazines”. ¿Cómo diríais que recordaréis este álbum en unos años?

Bego: Creo que lo recordaremos con mucho cariño, pero también como un periodo muy intenso de nuestras vidas. Fue un ritmo de trabajo de locos. Recuerdo que compusimos y escribimos 9 canciones en dos meses y las grabamos en diez días. Fue frenético.

Dani: Yo lo voy a recordar como ese examen de la universidad que te preparas a tope pero creyendo que lo vas a catear, y luego te sale de puta madre y encima es el que te permite aprobar la carrera.

Will: Sí, pero esa sensación de éxito también la tendremos confirmada cuando el disco salga. Si sale bien y gusta, yo creo que se nos va a olvidar pronto la mala época.

Con Monteperdido me atrevería a decir que firmáis los mensajes más honestos y crudos que nunca antes habíais pergeñado en otros proyectos. ¿Creéis que esto se debe a que con la edad os habéis vuelto más voluntariamente imprudentes? ¿Aún así todavía os censuráis de alguna manera?

Bego: Yo no me he cortado jamás, la verdad. Personalmente, creo que hay pocas cosas en esta vida que me den reparos. Si antes éramos más comedidos en otros proyectos, como dices, tal vez fuera por estética o porque al grupo en sí no le encajaba entrar en según qué asuntos en las letras y demás. Pero siempre trato de ser yo misma cuando escribo. Para molestar a quien quiero molestar, para gustar a quien quiero gustar y para empatizar con quien quiero empatizar.

Precisamente en vuestra última canción, ‘Vas A Petar’, hay mucha empatía. Abarcáis un tema muy de nuestra actualidad como es la extrema presión que sentimos por corresponder a nuestras propias exigencias. ¿Alguna vez habéis pensado que esa presión era necesaria para vosotros porque sin ella se os terminaría pasando por alto y obviando?

Bego: Siempre he sentido una presión muy fuerte hacia a mí misma, independientemente del ámbito del que se trate. Y nunca me ha importado demasiado, es decir, he tragado con muchas cosas con tal de llegar a mis objetivos. Creo que vivir tiene esa parte de sufrimiento y esfuerzo porque sin ello, no alcanzaríamos lo que deseamos. Es un error pensar que viviendo entre algodones vas a lograr lo que quieres. Si no te azuzas, no llegas. Hay que vivir experiencias bonitas, pero también intensas, y este curro nos las da.

Will: Es un trabajo mucho más sacrificado del que parece. Nosotros nunca habíamos experimentado un estilo de trabajo tan frenético y con unos timings tan apretados.

Bego: Sí, pero es que esto es así. O te metes en la rueda, o pierdes impulso. Yo estaré aquí hasta que pete, y cuando pete, pues lo haré al menos sabiendo que he dado todo lo que podía dar de mí.

Dani: También está el hecho de que muchas bandas de nuestra misma escena y tónica compaginan esto con un segundo trabajo para poder vivir, como nosotros. A mí esto me da muchas más satisfacciones que el trabajo que oficialmente me da de comer, por ejemplo, pero es un ritmo que tengo que llevar porque no queda otra.

Hace poco precisamente leía sobre el “perfeccionismo disfuncional”, una patología que básicamente se crea a raíz de creer que el éxito profesional es lo único que valida nuestra autoestima. ¿Qué factores sociales creéis que existen para justificar que estemos todos metidos en esa misma vorágine?

Bego: ¡EL CAPITALISMO! [risas] La competitividad, el individualismo…

Dani: Las redes sociales, la sobre-exposición, el fingir continuamente que todo va bien…

Bego: Son muchas cosas. Todo lleva a lo mismo: terminar comparándote con los demás y sentirte una mierda. Y no es que seas una mierda, es que simplemente eres una persona sin privilegios y humana. O te han pasado cosas en tu vida y éste no es tu momento. Pero vivimos en una sociedad que no premia la paciencia ni el cuidarse a sí mismo.

Dani: O te subes, o corres detrás.

Volviendo a vuestra música, la fiereza en las letras es un rasgo muy distintivo en Monteperdido. ¿Creéis que esas ganas de quejarnos e incendiarlo todo es una época pasajera en el ser humano y que todos estamos condenados a volvernos conformistas y conservadores con la edad?

Bego: Pienso que eso son simplemente límites que la sociedad impone. Cuando cumples una determinada edad, crees que tienes que actuar acorde a lo que la sociedad espera de una persona de esa edad. Y pienso que ese es un grandísimo error. Siempre se tiene que seguir apretando el culo para tirar hacia adelante, y aunque tu edad avance, tú debes seguir haciendo lo posible por ser una persona moderna que busca cosas nuevas y distintas. Si tienes treinta y tantos, mira lo que están haciendo los niños de veinte y absórbelo. Es cierto que no todo el mundo tiene la energía necesaria para hacerlo, pero en la medida que se pueda, se debería de intentar.

Dani: Claro, es muy tentador que, una vez que se alcanza cierta estabilidad, lo siguiente que debes hacer es anclarte ahí, y no. Uno tiene que sentir que debe renovarse a sí mismo constantemente, porque si no lo que te queda es recordar el pasado o sobrevivir a lo que te queda.

En cuanto a vuestra formación, ¿seguís teniendo la sensación de que sois una rara avis en la escena o diríais que ya, tanto audiencia como industria, tienen superado el ver a una mujer al frente de un proyecto como éste?

Bego: Nunca se tiene del todo superado. Pero sí que es verdad que cada vez hay más formaciones en las que hay incluidas mujeres, bandas lideradas por mujeres o directamente, conjuntos compuestos íntegramente por mujeres. Podemos encontrarnos proyectos ideados por gente no-binaria, personas que pertenecen al colectivo trans, al colectivo LGTBIQ,… Hay mucha más diversidad que cuando éramos jóvenes, eso es así. Y de hecho, aunque nosotros no hagamos pop al uso, sí que considero que este género ha servido en los últimos años como ningún otro como refugio para la vulnerabilidad y para que las chicas y las personas que no son cis-hetero logren expresarse. Como persona no-binaria que me considero, eso me encanta.

¿Qué haría falta para que en España esta pregunta que os acabo de hacer fuera impensable o directamente, innecesaria?

Bego: Apretar, sin más. Si eres chica, aprieta. Si eres gay, aprieta. Si eres trans, aprieta. Y que se atrevan a quitar de en medio a todos los que estén por delante y sean un atajo de mediocres. Hay mucha gente mediocre que puede hacer cosas porque tiene privilegios. Privilegios de raza, de sexo, de clase social… Creo que vas a usar esta frase como titular, ¿no? [risas].

No te digo que no…

Bego: Es que… ¡Ay! ¡Cuánta gente hay del colectivo que está haciendo cosas modernísimas y preciosas y no se les está haciendo ni caso! Toda esa gente necesita seguir insistiendo, dar un codazo bien fuerte a quien tengan que dárselo y hacer que se les vea… Muy poco a poco a la gente le acabará gustando ese tipo de música y la acabarán consumiendo. Solo es cuestión de normalizarla.

MÚSICA RELACIONADA

chevron-uptwitterfacebookwhatsapp linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram