Entrevista a María Yfeu

5 noviembre, 2020
Redaccíon: dod Magazine

María Yfeu

Redacción: Andrea Genovart

María Yfeu es una de las voces más jóvenes de nuestro país pero también de las más especiales. De un género híbrido entre el jazz, soul y el r&b, aunque siempre prefiere huir de la esclavitud de las etiquetas, tocará en el ciclo de conciertos Sesión Vermú organizado en las Comunidad de Madrid.

Lo hará en dos ocasiones: el domingo 8 de noviembre en Torrelaguna (14:00h - Plaza Mayor) y el 29 de noviembre en Navalcarnero (12:00h - Teatro Municipal Centro). En ambos conciertos compartirá escenario con Marem Ladson.

Entrevista a María Yfeu

 

¿Cómo estás? Te han programado para dos conciertos en el Ciclo Sesión Vermú de la Comunidad de Madrid, el primero este fin de semana. ¿Un sentimiento agridulce?  Cuéntame.

Es raro la verdad, porque salen bolos, luego se caen… Me ha pasado en Barcelona sobre todo, que me dicen que allí está todo cerrado. Aquí en Madrid parece que hay cosas pero luego es una falsa realidad, es difícil. Yo estoy trabajando y estudiando a la vez, y no paro nada, y cuando quiero desconectar no puedo. Y buscas conciertos y cosas con las que encontrarte antes y luego no es lo mismo. Aún así, me parece que la forma en cómo se están gestionando los conciertos es la mejor forma ahora mismo. Veo otras cosas que no son conciertos que no me parecen nada seguras para la situación, y esto [los conciertos] sí me parece que lo es.

 

Parece que hay un foco sobre la cultura cuando apenas se conocen brotes derivados de conciertos u otro tipo de espectáculos. Personalmente no veo nada más organizado y con más medidas que el sector cultural. No entiendo la penalización, sobre todo de las salas.

No tiene sentido. Entiendo que es una situación difícil y que tomar decisiones correctas es difícil. Pero debemos insistir en remarcar que todo lo que se hace en la cultura, los conciertos, es super seguro y con medidas que son lo más de lo  más. Un montón de separación, vas solo o con la gente con la que has comprado entrada, no puedes juntarte con nadie… todo super milimetrado.

 

 ¿Cuántos bolos has hecho de esta nueva normalidad?

María Yfeu:  En verano tuve dos conciertos. Se me cancelaron la mayoría pero me quedaron dos. Los dos en Galicia: uno en el Náutico de San Vicente y el otro en un festival que es el Ribeira Sacra. Todos con una distancia, que no tenía nada que ver con lo que había sido otros años. No se podía fumar, iba el camarero a la mesa… Y ya a partir de septiembre he tenido un par de bolos, no te sabría decir cuántos exactamente porque son como raros. Porque es bolo de promoción, y de repente solo tocas media hora. He tenido más trabajo en eventos privados… y esos sí que siguen saliendo en adelante. Que en esos no hay tantos problemas como cuando son de cara al público y tienes que pagar entrada. En Octubre también he tenido y ahora en Noviembre tenía tres.

 

O sea, que has tenido ese aliciente.

Sí, de parecer que arranca algo que no termina de arrancar.

También el formato musical que presentas con tu proyecto tiene, por decir algo bueno, la capacidad de amoldarse a estos contextos más minimalistas. Tú te vales por ti misma y no necesitas tantos recursos para encajar en los conciertos de esta nueva normalidad. También la experiencia de concierto que ofreces, que no es algo primordialmente festiva o física.

Si, yo no hago conciertos de una experiencia más física que esos de verdad sí que han perdido la capacidad de conectar con su esencia. Pero en mi caso, yo podría ir sola y me podría adaptar, pero yo tengo una banda. Y yo voy con esa banda en las sesiones del Ciclo Sesión Vermú. El problema de esto es que, aunque pueda adaptarme e ir sola, ellos tienen que trabajar también. Hay conciertos en los que no tiene sentido que vayan por otros factores, como es el caché, pero la realidad es que son músicos y es su profesión.

 

Cuando has salido en medios y en entrevistas, siempre has rehuido de las etiquetas y de las definiciones. Como que no querías proyectarte en un camino. ¿Cómo debe ser una chica que no se siente cómoda en las definiciones estar en la época de la máxima indefinición? ¿Ya estás acostumbrada a vivir con la ambigüedad? Porque hay gente a quien le asusta muchísimo.

 No me quiero pillar los dedos porque cuando te preguntan cómo te defines normalmente lo que hace la persona a quien se lo preguntan es mirar hacia atrás y ver el camino por el que ha ido yendo. Y yo he cambiado mucho de camino. Y he tenido influencias y obsesiones muy diferentes. Y, de hecho, ha habido épocas en que no pensaba en dedicarme profesionalmente a la música aunque siempre haya estado muy presente en mi vida.

Sucede también que mis influencias son de géneros muy puros o que creo que son muy grandes y ponerme en esas etiquetas me parece atrevido. Hay gente que me dice que hago jazz; no, perdona, no hago jazz. Aunque tengo influencias del jazz, sí.

 

Bueno, también es un gesto de humildad.

Sí, es una forma de decir que por ejemplo el jazz es una cosa mucho más compleja, son palabras mayores. Además, creo que culturalmente a mí no me corresponde ponerme ninguna etiqueta. También me influyó más de los artistas que de los géneros; un referente muy grande que tengo es Enrique Morente y nadie me va a decir que me parezco a Enrique Morente.

 

Es que hay quien cree que la influencia siempre es algo tangible, que se percibe de forma evidente, y muchas veces es un pretexto para conectarte con alguna cosa que te inspira y te sirve.

Sí, y por eso a veces cuando dices tus influencias te dicen: no no, dime a las que te pareces. Me conecto por otras cosas y por eso me es difícil expresarme en este sentido de etiquetas. Y luego hay otra cosa y que es la principal, y me he machacado mucho en ello en la vida, y es a no imitar productos sino procedimientos. Todos aprendemos imitando, pero cuando yo veo un artista no intento imitar lo que ha hecho como tal sino como lo ha aprendido, en qué se ha inspirado, el camino que ha seguido, qué es lo que le influyó, las disciplinas que integró… Así que cuando digo las influencias, las digo y no me creen. Y hay etiquetas que tampoco dicen nada, por Internet y eso de las plataformas; que no es lo que quiera erradicar, pero luego lees popnosequé y dices vale, pero ¿eso qué significa?

 

Bueno, tantos matices y nuevos nombres son síntoma de que los artistas cada vez se representan menos con las etiquetas. Pero cambiando de tema… esta pandemia, ¿a ti te ha paralizado proyectos o te ha brindado un espacio y un tiempo compositivo? Tu primer LP tendrá que salir en algún momento.

Me ha parado un poco, sí. No tenía la fecha cerrada pero teníamos un ritmo que se terminó en esos dos meses. Yo siempre he estado muy presente en todos los procesos del proyecto porque me gusta hacerlo así, y yo hago muchas cosas pero la parte de edición, mezclas y demás la hace el teclista. Aunque yo también quiero estar presente ahí. Entonces en ese proceso nos dimos cuenta que teníamos que regrabar ciertos instrumentos y claro eso no puedo pasar. Entonces estuvimos dos meses viendo las canciones, conceptos, viendo cómo grabar algunos temas con los que no teníamos una idea clara de producción… Pero fue un parón.

Pero también, por otra parte, a mi me sirvió para cerrar ese camino porque había sido un proceso tan continuo por esto de haber empezado a hacer conciertos antes de empezar a grabar el disco. Yo tocaba canciones que tenían que estar en el disco pero que todavía no estaban producidas y eso fue una cosa super rara, porque no teníamos arreglos de la canción sino los arreglos de la banda para el directo. Hasta el punto que una misma canción llegó a tener hasta cinco arreglos, y volverte loca y decir bueno, es que tengo que producir y sacarla, porque si no tienes las canciones desordenadas siempre. Entonces en este tiempo de pandemia si que me ordené: vi las canciones que quería grabar, las que quería arreglar, las que no… Y dije vale, esto es el disco y esto va a ser lo que vamos a trabajar en el disco, y lo que salga a partir de aquí va a ser para lo que saldrá más adelante. Y ahora tengo ya para otro disco, pero al menos este primero lo ordené. Y me ordené. Y ahora estoy feliz, siento que es guay, aunque hubo un tiempo en la pandemia que pensé que no iba a componer nunca más, que no me estaba saliendo nada.

Bueno, eso debe ser algo de todo proceso creativo. En la pandemia supongo que se agudiza, pero siempre hay un poco de montaña rusa.

Sí, y luego hubo un proceso de adaptación en el que yo ya estaba super creativa. Pero es verdad que en lo que nos ha ayudado mucho es en el punto del orden. Porque normalmente en proyectos como el nuestro no te mantienes de eso: yo tenía otro trabajo y estoy estudiando la carrera. Un ritmo super frenético. Y además el proyecto te quita muchísimas horas, y no tienes tiempo para nada. Y de repente parar, una semana tras otra, y tener tiempo para tí hace que te ordenes. Que veas las cosas con distancia, porque antes estabas viviendo como un autómata.

 

En enero del 2020 subiste Medialuz en Youtube, que no está en las plataformas. ¿Era un regalo o un avance del disco?

Sí, estará en el disco oficialmente. Son canciones que la que menos tienen dos años, hay las que tienen cuatro e incluso cinco.

 

Es que es muy valioso tener tanto público con tres canciones subidas a plataformas. Porque tienes muchas otras canciones en Youtube, pero la mayoría de la gente no lo sabe porque se piensa que allí encontrará videos sobre las canciones subidas a esas plataformas.

Eso es lo que más me da ganas de seguir, que ves salida y personas que te están escuchando y les está molando. Pero también me da cosa crear frustración con alguien que viene a verme por haberme escuchado en tres canciones. Es un proceso difícil. Y aún así, va bien… hay poco y lo guay es que la gente pide más. Cuando ves eso, te motivas. Tengo miedo porque ahora que voy a sacar disco y pienso que no va a molar nada; siempre tienes ese pensamiento de lo de que aquello que has sacado sí que ha gustado pero lo que vas a sacar de nuevo no.

Eso es universal. Lo dicen muchos músicos que hemos entrevistado aquí. Pero por otro lado tiene esa autoexigencia creativa que te impide relajarte y no hacer productos de usar y tirar. Este miedo se revierte en calidad.

Sí, y sobre todo con la sensación de no querer hacer algo que no sea verdadero. A veces te confundes porque quieres hacer algo y piensas que no va a molar… Entonces tienes que pararte y decir no, voy a hacer esto porque yo quiero hacer esto. Intentar que no te cambie mucho la percepción de fuera, ponerse firme de no querer hacer una mierda peor a la vez de algo que sea propio.

 

Algo que tú hagas y que, independientemente de la recepción del público, no te arrepientas de haberlo hecho de ese modo. Pero aparte de los dos bolos que tienes en el Ciclo Sesión Vermú… ¿tienes otro programado? Alguna posibilidad que se esté barajando que te haga saber que puede no ser el último bolo del 2020.

Pues no sé si será este del 29 de noviembre el último… Teníamos uno en Cartagena para el Festival de Jazz que nos hacía mucha ilusión pero que finalmente se ha caído. A ver si sale algo. Pero tampoco puedo quejarme porque al menos he tocado un bolo cada mes.

 

Y ya para ir cerrando, María… Tienes 22 años, tienes una vivencia completamente distinta a otra gente de otras generaciones que empezó con la música, que no era la precariedad económica de antes. No sé cómo lo vives de cara a proyecciones de futuro, al ser una persona joven que ya antes de la pandemia apechugar con la precariedad poscrisis económica y que, encima, ahora se dedica a uno de los sectores más castigados por la covid. No son buenos tiempos para apostar para lo propio ni para lo artístico… ¿cómo haces para que no te coma la angustia o la frustración?

La verdad que se vive con  riesgo, creo que es la palabra más acertada para definir esto. Yo lo paso muy mal. Y yo tengo como momentos de lucidez, que es cuando me paro y lo pienso, porque en general intento no pensarlo demasiado. Si a estas cosas vas a medias, sí que es una catástrofe: si quieres  hacer un proyecto propio, que no te lo moldeen, que sea personal… tienes que ir a por todas y con todo lo que te rodea. Porque si no te caes. Yo llegué a Madrid y empecé a conocer a gente que hacía lo mismo y creamos un poco de hermandad, pero a la que te empiezas a meter más en el fondo y en el mundo de las discográficas ves competitividad. Y encima te venden que no hay sitio para todos, y eso crea angustia. Y a eso le añades el tema del dinero, de agobio de no tener. Pero funciona porque no lo piensas, y a mí personalmente no me ha pasado nada porque tengo trabajo, medios y un refuerzo muy grande que son mis padres por si algún día les necesitara. Pero lo que se vive es mucha ansiedad y miedo, pero a la vez muchas ganas de estar haciendo algo.

Antes de dedicarme a la música, tenía una sensación rara de qué estoy haciendo, ¿estoy viviendo o participando de algo? No sentía que estuviera haciendo nada que me interesara ni dando un paso. Ahora estoy todo el día muerta de miedo pero a la vez sintiendo que estoy haciendo algo que me gusta. Y me interesa mucho y me realiza mucho como persona. La situación de freelance, los que trabajan en cultura, en creatividad, periodismo… estamos todos un poco así, creo, pero nos gusta tanto que por eso aguantamos. Y creo también que no deberíamos aguantar tanto. Pero es al final representativo de cómo estamos: muertos de miedo y sin un duro, pero tirando adelante y con cosas que hacer. Y también creo que estamos en un momento muy guay, donde están saliendo cosas muy interesantes y originales; creo que estamos en un buen momento de la cultura que está fraguando desde hace cinco años. Y me gusta participar de eso.

 

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