
Los Acebos, el proyecto personal de Alberto Rodríguez, ha pasado de ser una aventura musical que comenzó dubitativamente a tomar forma en 2023 casi como una necesidad creativo-vital, para ser ahora una parte indispensable en la identidad artística de su principal responsable. Desde entonces, aquella iniciativa inicialmente intuitiva ha ido adquiriendo músculo, identidad y una ambición cada vez mayor que le llevó a debutar con Puntos de Vista (2024) y entregarnos posteriormente el EP Esclavos de la Intensidad (2025), producido por Juan de Dios Martín. La propuesta del asturiano afronta ahora su paso más importante con 23 (Esmerarte, 2026), un álbum que bien podríamos entender como la consolidación de ese recorrido, atravesado por la compartida pulsión de avanzar, asumir el vértigo y concederse la oportunidad de perseguir aquello que realmente importa.
Un elepé que, tal y como nos descubre el propio Alberto, ha sido construido a partir de canciones pertenecientes a distintos momentos en su carrera reciente que, sin embargo, encuentran aquí un nexo narrativo en común. Después de llevar su música hasta escenarios de Liverpool y Vienna, telonear a The Cat Empire y consolidar su presencia en el circuito estatal, Rodríguez se enfrenta ahora a un disco que, más que cerrar una etapa, parece mirar al origen para comprender todo lo que ha ocurrido desde entonces.
Así es. En 2023 comencé un poco por azar todo este camino de la música. Esta siempre había tenido una relevancia especial en mi vida, aunque nunca había tocado en grupos ni nada parecido. Aun así, me había acompañado desde los 8 ó 9 años de una manera muy marcada, ya sabes. Siempre iba a todos los sitios con los cascos puestos. Después hice skate, y era la propia música la que me inspiraba a patinar y, más tarde, a empezar a tocar la guitarra. Fue a los 23 años cuando empecé en el mundo laboral, y muchos de estos hobbies empezaron a perder relevancia, hasta que comencé este proyecto musical con el fin de romper con la rutina. Poco a poco, se fue apoderando de mí hasta ahora. Así que, por varias razones, ese número 23 que da título al disco ha tenido mucho protagonismo y culpa de que esté ahora mismo aquí.
"Todo lo que me ha ido pasando en la vida me ha llevado a poder hacer la música que quiero"
Todo lo que he vivido me ha llevado hasta el punto en el que estoy ahora. Cuando caminas, no te vas dando cuenta de todo lo que estás haciendo porque estás “full focus en lo tuyo”, [risas]. Pero realmente estoy en un punto en el que me encanta lo que hago a nivel musical. Ha costado mucho tener un equipo que te ayude a materializar todas esas ideas que tenía en la cabeza, pero diría que todo lo que me ha ido pasando en la vida me ha llevado a poder hacer la música que quiero. Entonces, por supuesto que hay recuerdos maravillosos si miro hacia atrás, pero me encuentro en una época en la que estoy disfrutando un montón del presente.
Las emociones y la intensidad con la que escribí 'Nubes' hace tres años, a decir verdad, sigue permaneciendo, aunque en un contexto distinto. Es una canción que me encanta cantar en directo porque me recuerda todo lo que me hizo arrancar y salir de aquella zona de confort, pero, a su vez, también me recuerda que no te puedes despistar y que hay que seguir hacia adelante. En ese sentido, diría que no han cambiado demasiadas cosas dentro de mí desde entonces. Sigo teniendo las mismas ganas de construir un proyecto propio y avanzar en todas las cosas que hacen que mi día a día cuente y que hacen que me sienta vivo.
Hubo un momento de no retorno en la vida de Los Acebos, donde tuve que decidir si seguía adelante o lo paraba todo. Ese momento fue antes de grabar el EP de 'Esclavos de la Intensidad' con Juande. Después de haber arrancado el proyecto un año atrás, ya sabía lo que conllevaba grabar un nuevo EP y esforzarte para presentarlo en prensa y escenarios. Era una apuesta a nivel económico y una inversión de esfuerzo que, trabajando en un empleo de oficina de 40 horas semanales, quizás se me quedaría grande. Tenía las maquetas que produjimos rápidamente en un día con Juande, sin apenas conocernos, y la verdad es que fue escucharlas tres veces y las dudas se disiparon.
"Dedicarte a esto es apostar por algo sin la certeza de si va a merecer la pena y con muchos peajes de los que nadie te avisa"
Y tanto, claro. Por supuesto, he podido vivir momentos increíbles gracias a ese EP, como tocar en Viena o Liverpool, telonear a The Cat Empire o salir en radios nacionales. Pero han sido muchos viajes para rascar una oportunidad que quizás nunca llegará y muchas horas mandando emails con la misma finalidad. Todo eso te quita tiempo de poder dedicarte a otras cosas, como simplemente estar con tus amigos y familiares. Dedicarte a esto es apostar por algo sin la certeza de si va a merecer la pena y con muchos peajes de los que nadie te avisa. Con todo, si día de hoy esto se acabara mañana, lo cierto es que me llevo unos recuerdos increíbles. Y, lo que es más importante, me he sentido muy vivo durante el camino.
Sobre esa decisión, debo decir que estoy muy contento de que el primer álbum de estudio lo conformen los primeros temas que compuse cuando no sabía ni que quería tener un grupo de música y el EP de 'Esclavos...'. Es como que condensa en un solo catálogo todo el trabajo y camino hasta la fecha. Para mí es como un camino que culminó en un álbum, un recorrido de presente a pasado según avanzan los temas. Cuando lo escuché por primera vez con el orden que realmente tendría, la verdad es que se me dibujó una sonrisa en la cara.
Mis compañeros han caminado conmigo ese recorrido del que te hablaba y forman parte de él tanto como yo. En ese sentido, me inspira la manera en la que ellos entienden las canciones de igual manera. Aunque en el estudio siempre estamos Juande y yo solamente, las canciones luego tienen un recorrido muy particular en los escenarios, hasta el punto de que van cogiendo distintos matices según la interpretación de cada miembro de la banda. Las hacen suyas, y eso es algo que me emociona realmente. Juntos fuimos construyendo el sonido en directo y nos esforzamos en seguir mejorando juntos. En cuanto a composición y creación de canciones, es con Juande con quien adoro pasar horas probando y viendo las posibilidades de los temas desde distintos puntos. Aprendo un montón con él, se puede decir que he tenido suerte.
Si te soy sincero, nunca tengo intención de reivindicar nada con mi música. Lo que sí tengo claro es que no me gusta anclarme en ideas fijas. Simplemente soy alguien que hace canciones, nada más. Yo escucho un montón de música que nada tiene que ver con todo ese sonido de guitarra. Creo que la música es una manera de expresión súper bonita cuyo objetivo es, o al menos debería ser, transmitir, ya bien sea una idea o simplemente la belleza de la propia disciplina. Yo hago estas canciones así porque no sé hacerlas de otra manera. La idea se va desarrollando en el estudio sin ningún tipo de idea preconcebida y eso, en parte, nos quita bastante presión a Juande y a mí, y a su vez nos lleva a sitios que a priori no teníamos en cuenta.
"Como público, deberíamos de enfocar las salas como un medio primordial para disfrutar de la música en vivo, aunque la banda sea desconocida"
En Liverpool se respira música por cada rincón de la ciudad. Intenté empaparme de todo ese entusiasmo y toda esa cultura musical. Recuerdo montarme en el avión de vuelta súper inspirado. Es lo mejor que me llevo de esa experiencia. Para una banda desconocida como la mía, subirse a un avión con los instrumentos, es una sensación indescriptible. También mola haber podido dejar nuestro granito de arena en toda esa cultura musical, y haber podido presentar el proyecto ante un público angloparlante. Son, como te decía antes, cosas que me llevo ya para toda la vida.
El desarrollo de un proyecto musical es costoso, hay muchos gastos asociados a un concierto antes de poner un pie en la carretera, y quizás, aunque duela reconocerlo, las primeras veces que sales a presentar tu proyecto, cuando poca gente todavía te conoce, sea todo pura inversión. En el otro lado, tener una sala y hacer conciertos también es muy costoso. Al final de mes, todos tenemos que pagar facturas. Es un tema complicado para las dos partes. En este sentido, creo que GPS es una manera increíble para hacer viable todo esto. Permite a bandas emergentes salir de su comunidad autónoma para presentar el proyecto y ayuda a las salas a minimizar el impacto si el concierto no tiene todo el público esperado para que los números cuadren. No tengo ni idea de qué medidas podrían aplicarse para mejorar esta situación, pero quizás nosotros, como público, deberíamos de enfocar las salas como un medio primordial para disfrutar de la música en vivo, aunque la banda sea desconocida. Detrás de cada proyecto musical hay una historia y un esfuerzo, y eso tiene su magia. Y quién sabe, quizás esa banda acaba siendo muy conocida, y podamos decir esa frase prohibida de “yo los vi en sus inicios y éramos cuatro gatos en la sala” [risas].
Desde luego, el Alberto de hoy lo que sí ha aprendido es que muchas veces nos ponemos barreras antes de intentar las cosas por simple inercia. Creemos que no podemos hacer ciertas cosas porque nos abruma simplemente empezarlas, sin recordar que todo el mundo tuvo su primer día haciendo algo. En ese sentido, puedo decir que me he dado cuenta de que la iniciativa y la perseverancia son puntos claves en la vida, te dediques a lo que te dediques. Así que, desde el futuro, creo que a ese Alberto ke diría que confíe en sí mismo y que disfrute del camino. Esto último es lo más complicado la mayoría de las veces, pero realmente es lo que nos llevaremos.
Escucha aquí 23, el nuevo disco de Los Acebos y entérate de todas las fechas de sus conciertos:
Puedes hacerte con tus entradas para ver a Los Acebos en directo entrando en www.losacebosmusic.com.