Entrevista a Liz Lawrence: ‘Ha llevado tiempo, pero finalmente estoy alcanzando el sonido que siempre he querido hacer’

9 septiembre, 2021
Redaccíon: dod Magazine

Redacción: Fran González

Cuando tuvimos a bien escribir sobre la trayectoria y la proyección de Liz Lawrence no nos podíamos imaginar que la propia artista de Warwickshire se hiciera eco de nuestras palabras y accediera a charlar con nosotros distendidamente y con motivo del inminente lanzamiento de su tercer disco de estudio, “The Avalanche” (Second Breakfast/Kartel Music Group, 2021), que verá la luz el próximo 17 de septiembre. Además de su ya irrebatible talento demostrado a lo largo de más de una década a través de múltiples proyectos y un tesón incuestionable, la cantante británica derrocha una cercanía y una sencillez que nos conquista a la primera palabra.

Con este nuevo trabajo, Liz renueva sus votos reinventándose parcialmente y dejando atrás aquellas propuestas introspectivas que con acierto le hicieron ganarse la valoración positiva del público más underground. En esta ocasión, vemos a una Lawrence menos intimista y más hedonista, entregada al ritmo aunque sin dejar de lado sus características reflexiones personales que la propia artista ha querido compartir con nosotros y explicarnos con más detalle.

Entrevista a Liz Lawrence

 

Quiero empezar preguntándote cómo estás, y no solo por convencionalismo, sino porque en la última semana has hecho un triplete de festivales (Victorious, Green Man, y All Points East). ¿No estás completamente exhausta?

No te voy a engañar, ahora estoy más relajada pero han sido unos días tremendos. El primer festival fue un poco una locura, imagínate, volver a tocar por primera vez después de una pandemia... Pero durante el segundo festival todo fue mucho más fluido, aprecié mucho más el momento de volver a ver a compañeros a los que no veía desde hacía literalmente años y me alegré mucho de ver a gente ocupada que realmente necesitaba volver a trabajar. Ahora que he vuelto a casa me siento un poco como “pero y ahora, ¿qué hago?” (ríe).

¿Has tenido la oportunidad de tocar algunas de tus nuevas canciones durante estos conciertos?

Sí, absolutamente, de hecho, casi la gran mayoría del set son canciones nuevas. Y la verdad es que ha sido una pasada poder confirmar que a la gente le están gustando mucho. El público se relajaba, bailaba, flotaba… Ha sido muy agradable comprobar que las canciones funcionan, porque ya sabes, mientras las compones para ti todo parece ir bien, pero es sobre el escenario donde te juegas el tipo.

¿Sigues estando tú sola sobre el escenario?

No, para estos shows he incorporado a un par de músicos que me han ayudado a darle una consistencia mayor a la puesta en escena y al sonido electrónico. Pero en la producción y en la composición sí, me he hecho cargo yo de todo.

Lo creas o no, eres la artista que más veces he visto tocar mientras vivía en Londres. Y desde que tuve la oportunidad de seguir tu carrera, me di cuenta de que eres bastante trabajadora y que luchas mucho por tener las oportunidades que estás recibiendo. ¿Te ves a ti misma así también?

Bueno, siempre he sentido un poco esa obligación de demostrar mi valía constantemente para poder sobrevivir en la industria musical. Y la mejor manera de hacerlo era mantenerme activa y ocupada de la manera que fuese, ya sea girando o colaborando con otros artistas. Supongo que esa vena trabajadora me viene de familia. No provengo de un ambiente precisamente creativo y artístico, sino de una familia muy curranta y quizás llevo eso en mi interior. Aunque, a pesar de estresarme de la hostia y entrar en pánico cuando no estoy ocupada, mi familia sigue pensando que solo me dedico a festejar y a pasarlo bien, y es como… VALE, GRACIAS (ríe).

¿Cuál es la parte más dura que has percibido durante el proceso artístico de encontrarte a ti misma?

Suena a tópico, pero honestamente lo más complicado es creer en ti misma. Creer de verdad que lo que puedes ofrecer vale la pena. Ya puedes tener detrás el apoyo de un gran equipo y de un considerable número de gente que valora tu trabajo, pero lo realmente dificultoso es convencerte a ti misma de que tienes talento y de que vales.

Mencionabas antes a tu familia, y es imposible para mí no preguntarte por el hecho de que construiste tu propio estudio en tu ciudad natal con la ayuda de tu padre.

Sí, aquello fue una locura increíble. Vi el espacio y en mi cabeza pensé “vale, esto tiene que ser mío”. Fue mi primera experiencia construyendo algo desde cero, así que menos mal que conté con la ayuda de mi padre. Él es carpintero y obviamente tiene mucha más mano que yo para esto. Trabajamos a la antigua usanza, prácticamente sin herramientas, y me enseñó a respetar el valor del espacio natural, de los materiales, de la madera… Sinceramente, fue maravilloso, y sin él todo esto hubiera sido imposible.

Y en ese estudio se gestó “The Avalanche”, tu tercer disco de estudio. ¿Soy yo o estamos ante tu disco más bailable?

Sí, creo que es así, definitivamente. Es curioso pero siempre he querido que mi música sonase como la de mis últimos trabajos, ¿sabes? Música que no solo fuese divertida y bailable, sino que también recordase un poco a esa vibración tan noventera. Es lo que pasa por ejemplo con ‘Babies’, con ese aire tan britpop. Es como una energía no demasiado seria, pero que al mismo tiempo significa algo para la gente. Creo que ha llevado su tiempo, pero finalmente estoy alcanzando el sonido que siempre he querido hacer.

También en esta ocasión parece que estás menos introspectiva que de costumbre. ¿Te has cansado de escuchar tus propios pensamientos durante el confinamiento o es simplemente que querías intentar una fórmula distinta?

Bueno, después de “Pity Party” tenía miedo de acabar generando una actitud artística demasiado focalizada en mí misma. Me di cuenta de que me interesaban mucho más otros temas que estaban ahí fuera, como el hecho de cómo la sociedad afronta los diferentes problemas de la vida moderna, algunos asuntos políticos de actualidad, o cosas así.

Como por ejemplo haces en ‘Drive’, donde hablas de lo peligroso que parece para nuestra sociedad la dependencia que tenemos del teléfono móvil. ¿Crees que se nos ha ido un poco de las manos este tema?

No lo sé, es un tema delicado. Me gustaría creer que las nuevas generaciones sabrán entender y racionar mucho mejor el uso del teléfono móvil que nosotros, sinceramente. Por mi parte, me críe sin toda esta tecnología alrededor y no tuve un smart phone hasta los veinte años, y ahora dependo casi absolutamente de él. Cada vez que necesito consultar el tiempo, una dirección o incluso una receta necesito el maldito teléfono, pero me gustaría creer que podría sobrevivir sin él.

Especialmente para alguien que se encarga de gestionar su carrera musical de manera independiente, me imagino que la presencia online es vital. ¿Cómo te lo montas para seguir estando ahí y al mismo tiempo no estar todo el día inmersa en tu teléfono?

Es muy buena pregunta y es algo que todavía trato de solucionar. Internet es una gran herramienta si sabes usarla bien y con control. Mucha de la gente que más admiro parece haber encontrado ese punto intermedio, y me da una envidia tremenda. Yo, en cambio, a pesar de tratar de ser bastante privada en mis redes, siempre acabo pasando más tiempo del debido con el teléfono en las manos.

Ahora me gustaría que hablásemos un poco más del álbum, porque me consta que el título viene de un cuadro titulado ‘The Montafon Letter’ de Tacita Dean, ¿no es así?

Sí, la primera mención que leí sobre este cuadro fue en un libro y desde entonces me lancé en picado a conocer la historia que había detrás de éste. Y me pareció fascinante todo lo que rodeaba la obra, tan metafórico, tan cargado de simbolismo. Esa idea de que solo juntos podríamos superar y sobrevivir ante una avalancha me maravilló.

¿Ves un poco de paralelismo entre el mensaje que esa obra te transmitió y la actitud que la sociedad ha experimentado en los últimos meses a raíz de la pandemia?

Absolutamente. Ha habido mucho dolor y mucha contrariedad pero, en su mayoría, la sociedad ha encontrado sus vías para sobrevivir unida. De repente hemos empezado a dedicarle más tiempo a nuestra vida privada, a nuestras familias, a valorar nuestro tiempo. E incluso dedicárselo a gente que no conocemos absolutamente de nada, como la gente que se ha dedicado a cuidar de nosotros o a hacer voluntariados sin esperar nada a cambio.

Según me consta, has compuesto este álbum a caballo entre Londres y tu West Midlands natal, ¿verdad? ¿Seremos capaces de detectar las diferencias entre las canciones que han sido escritas en un lugar y en otro?

Lo veo difícil, porque todas las canciones fueron escritas en Londres realmente. Fue durante la pandemia cuando me mudé de vuelta a mi ciudad natal para proceder con la producción de estas canciones. Pero en cuanto a la música que estoy componiendo ahora, sí que podréis notar una notable diferencia…

Es cierto, te mudaste allí durante el confinamiento. ¿Cómo fue para ti reencontrarte con todos esos rincones y calles que no veías desde hacía tantísimos años?

Bueno, me sentí reconfortada al imaginar cómo de orgullosa habría estado la Liz adolescente si pudiera ver en lo que me he convertido. No te hablo ya de sentimientos de nostalgia, sino de todo lo contrario, de valorar mucho más quién soy ahora.

¿Dirías que la oportunidad de haber vuelto a tu ciudad natal para componer este disco te ha servido para reconciliarte con tu pasado?

No estoy muy segura de ello, si te soy sincera. Nunca he creído que el lugar del que vengo me represente al 100%, así que, más que para reconciliarme, volver aquí me ha servido para valorar mucho más quién soy hoy día. ¿Sabes? No se ve mucha gente como yo por aquí. Esto es un pueblo de la campiña inglesa en el más estricto sentido de la expresión, y si de algo me ha servido pasar un tiempo aquí es para ser más consciente de las diferencias que me definen y de cómo debo apreciarlas muchísimo más.

Me gustaría terminar pidiéndote que le des un consejo a esas chicas jóvenes que, como tú, estén pensando en empezar una carrera musical de forma autodidacta e independiente.

Lo primero que les diría es que siempre sigan sus instintos. Da igual que no sean muy convincentes a priori, pero tus propios instintos siempre son certeros. Y después, les diría que cuestionen siempre si lo que hacen les está aportando auténtica satisfacción o no, porque si no es así, probablemente no estén haciendo lo correcto.
 

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