Entrevista a... Las Odio

5 marzo, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Las Odio (2019)

Redacción: Felipe Martínez

Su nuevo disco se llama Autoficción, pero bien se podría llamar ‘Autoconciencia’. Feminismo, vivencias personales y autocrítica a raudales copan este álbum recién salido del horno. Difícil no conocer a estas alturas a Las Odio. Ágata, Alicia, Paula y Sonsoles son cuatro chicas perfectamente conscientes de lo que quieren y de lo que son. Es por eso que van con uno de los discursos más coherentes de toda la escena.

Desde que editaran Futuras Esposas en 2017, Las Odio han sabido balancear mejor que nadie los factores que las rodean. Los que pueden controlar y los que no. Y aunque aún se ríen y se resignan cuando sale el tema económico a la palestra, nadie puede dudar que van por el camino adecuado.

Quedamos con ellas en un punto de la Corredera Baja de San Pablo para que nos cuenten más sobre Autoficción y nos desgranen (si es que se puede más de lo que viene hecho de por sí) un disco que es sencillo de entender por lo certero que es. Pero sobre todo para aprender de ellas.

Entrevista a... Las Odio

 

Han pasado dos años desde que editasteis Futuras Esposas. En esos dos años imagino que habrán pasado muchísimas cosas. Es algo que se nota en el discurso de Autoficción. Es un discurso distinto. ¿Qué sentís vosotras?

Sonsoles: Ha pasado todo el inicio de nuestra carrera como Las Odio. De lanzar un disco que fue Futuras Esposas, que funcionase y que nos llevase a tocar por muchos festivales y por muchos espacios, a empezar el proceso de composición de Autoficción, que ha sido un proceso mucho más consciente, tanto a nivel musical como de sonido y en las letras. Ha sido tiempo de reflexionar un poco hacia dónde queremos que vaya el grupo.

 

Seguís siendo muy políticas, sobre todo en las letras. Me ha llamado la atención Meritocracia, donde vais en contra de ese discurso neoliberal que crea una imagen de lo que es la justicia que en realidad es altamente desigual.

Paula: Es que realmente si te crees de verdad el discurso de la meritocracia, que basta con que te esfuerces tú solo para conseguir las cosas y para llegar a donde tu creas que te mereces, de alguna forma se desactiva toda la fuerza que tiene el trabajo colectivo a la hora de conseguir mejoras sociales o laborales. Puedes intentarlo solo si quieres, pero no es verdad que por mucho esfuerzo lo vayas a conseguir.

Ágata: Estuvimos intercambiando artículos de temas relacionados con esto y al final es una falsa ilusión de justicia que enmascara las verdaderas estrategias para acceder al poder, que siguen siendo tener colegas, relacionarte con la gente adecuada o tener el dinero suficiente para poder permitirte ese sistema actual de estar acumulando méritos durante quince años sin cobrar para en un momento determinado empezar a hacerlo. ¿Quién puede permitirse eso? Pues quien tiene dinero. No es un sistema realmente justo.

 

Habéis comentado cómo habéis cambiado en este tiempo, pero Un cuarto propio, de vuestro primer disco, tiene una continuación aquí con Ya que preguntas. Ambas tratan sobre la precariedad. ¿No habéis notado un ascenso económico en estos dos años?

Alicia: Al contrario, ¡la hemos constatado!

S: Igual la diferencia es que ahora no perdemos dinero. Ya no es el hobby de los fines de semana en el que te gastas pasta, sino que de alguna forma conseguimos por lo menos mantenernos, pero la precariedad sigue estando ahí.

ÁG: En el mundo de la música como en tantos otros, la precariedad sigue estando de actualidad. Es muy difícil ser un profesional de la música y vivir de ello. No hablando de Las Odio, si no en general.

 

 

Rechazasteis una campaña de El Corte Inglés en su momento con Yo lo vi primero. Dos años después, aunque en la portada del disco no salga nadie afilándose las uñas con una navaja de mariposa, seguís con muchas ganas de dar guerra.

AL: Hemos tenido un episodio reciente otra vez. Parece que la publicidad y nosotras no nos llevamos bien.

S: Lo intentamos, no nos cerramos a nada. Pero no nos entendemos.

AL: Depende de quien venga. En este caso venía de gente que parecía que iba a funcionar mejor, parecía que teníamos algo más que ver, al menos en la parte creativa de la campaña. Pero al final se imponen las lógicas de la publicidad y no las compartimos. Eso es un poco lo que ha pasado.

 

Habéis trabajado en La Mina, con Darío del Moral y Pablo Peña (Fiera) y Raúl Pérez, dueño del estudio. No se me ocurre nadie mejor dentro del panorama que Fiera para hacer un disco tan afilado y político como Autoficción, y me imagino que vosotras pensaríais lo mismo. ¿Cómo fue la semana intensiva de grabación en La Mina?

P: Pues llovía mucho, así que no salíamos de casa.

AL: El trabajo no solo duró una semana. Lo hicimos previamente con intercambio de referencias, les enviamos una maqueta para ir definiendo el disco.

P: Vinieron a vernos ensayar, nos propusieron cosas…

ÁG: Pensamos en ellos porque la propuesta artística de Fiera nos interesa bastante y creemos que hay una conexión, aunque musicalmente sean propuestas diferentes.

P: A nivel político y de forma de trabajar sabíamos que íbamos a entendernos. No nos conocíamos personalmente, solo de saludarnos, pero les admirábamos mucho y el trabajo con ellos esta semana,

S: Tanto con Pablo y Darío como con Raúl fue un proceso intenso y rápido. Porque al final son siete días para grabar un disco al completo, pero fue muy interesante y la conexión yo creo que fue inmediata.

ÁG: Fue muy guay para nosotras la primera experiencia de salir a grabar un disco y dedicarnos durante siete días a ello. Es una experiencia que mola un montón porque estás completamente focalizada en ello. Además, La Mina es la hostia y Raúl es un técnico estupendo y da gusto grabar allí.

S: No es lo mismo grabar en Madrid, que como experiencia del primer disco fue increíble, pero al final vas a dormir a tu casa, desconectas, y al día siguiente vas al trabajo y luego a grabar. Ahora ha sido mucho más intenso, te vas a dormir y te levantas en el mismo espacio. Te despiertas con tu grupo, con la persona que te va a grabar, estás todo el rato pensando en el trabajo que estás haciendo.

 

El disco trata temas muy personales, como Ansiedad, un tema muy difícil y que está más presente de lo que la gente se cree. Aún así, parece que el álbum desgrana el panorama y que todas las canciones, aunque sean más personales, todas las sensaciones, son fruto de todo lo que hay alrededor y de todo lo que pasa.

P: El disco anterior miraba mucho hacia fuera. Creo que es algo que funciona bien, pero que el tema de señalar con el dedo se ha agotado y que tocaba hacer análisis propio y, de alguna forma, sin creer que el disco anterior fuese cínico, este es más íntimo. Pero siempre teniendo la perspectiva de que haya mucha gente que se pueda identificar con esa intimidad. Al final las cosas que te afectan personalmente tienen mucho que ver con lo ambiental y con el momento y las circunstancias que vives. Y creemos que eso es lo que es interesante transmitir.

 

 

¡Las Odio! y Fieras tratan más explícitamente el papel y la situación de la mujer en la industria musical. Es un tema en el que se ha avanzado y en el que queda mucho por hacer. Existen propuestas como el cartel del Primavera Sound, del que formáis parte, y en el que el número de artistas femeninas y masculinos es igual. ¿Cuánto camino queda por recorrer?

ÁG: La situación va mejorando, sin duda, cada vez hay más voces dentro de la escena. Pero todavía queda mucho por hacer. Nosotras hemos contado con mucho apoyo, y muchos grupos formados por gente como nosotras. Podemos hablar de una intrusión de repente del feminismo dentro de la música, pero también depende de qué feminismo.

Hablamos siempre de mujeres muy parecidas a nosotras: blancas, de clase media-alta, españolas y con una serie de características muy homogéneas. El feminismo que a Las Odio nos interesa debería apelar también a otras mujeres. También tienen que introducirse todas esas voces, no queremos decir que nosotras pensamos que estemos representando a todo eso, ni mucho menos. Al final, para representar a todas esas personas, lo importante es que estén ellas. En ese sentido, queda mucho trabajo por hacer.

Sobre lo del Primavera Sound, genial que se lo piensen, que tengan en cuenta eso a la hora de programar. Al final, cuando haces un festival estás generando cultura y mola que reflexiones sobre qué cultura estás generando y sobre qué espacio festivo quieres crear.

AL: La siguiente aspiración es que esa sea la norma, no algo que festejar. Que a partir del año que viene se mantenga en 50% siempre.

ÁG: Y que se empiecen a introducir otras variables. ¿Y qué pasa con la procedencia geográfica y la etnia? Se pueden balancear muchas otras cosas a la hora de estar generando una cultura.

 

Me acordé de vosotras cuando el otro día salió la noticia que Bikini Kill se han vuelto a juntar. Me imagino que son seguro una gran influencia para vosotras. ¿Os imagináis abriendo para ellas en una gira por España?

Al unísono: ¡En nuestros sueños!

P: no solo son influencia por su música. Si no por todo su discurso y lo que fueron capaces de montar en su día. Y que lo mantengan a día de hoy, sería un sueño tocar con ellas.

ÁG: (entre risas) Sleater-Kinney también nos valen.

 

Arrancáis este fin de semana en La Radio Encendida de Radio 3 y ya la semana que viene en Valencia, luego Tomavistas y Primavera Sound… ¿Es el comienzo de una gira cargada de fechas?

S: Atantic Fest en Galicia también. Y esas son las que se pueden anunciar. Esperamos que sea una gira intensa. No nos hemos cogido vacaciones en agosto.

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