Entrevista a L.A. : "Cuando estás obsesionado con gustar a la gente, te genera una angustia al final del día"

24 mayo, 2021
Redaccíon: dod Magazine

L.A. - Luis Albert Segura (2021)

Redacción y Fotos: Blanca Gemma

Evergreen Oak es el nuevo álbum de L.A., un trabajo de 12 cortes que hace pocos días presentaron en La Riviera. Toda una celebración del regreso de los mallorquines tras cuatro años de parón materializada en el proyecto más honesto y natural de la banda.

Hablamos con Luis Albert Segura para conocer todos los detalles del álbum, desde su “exilio” a la Sierra de Tramontana para su composición, a las reflexiones de estos últimos años que le han llevado a dar un giro en su carrera junto a la banda.

Entrevista a L.A.

 

En 2018 anunciaste un parón indefinido… ¿cuáles han sido tus mayores reflexiones?

Con el parón pensé en qué había fallado, no a nivel laboratorio pero sí tomando consciencia de ello. Llevo 20 años haciendo música, 12 años o un poco más en el radar, en 2009 sacamos Heavenly Hell que nos colocó en un espectro diferente a lo anterior, que era más local y bueno, desde entonces mucho tiempo dando vueltas por el mundo. El parar eso en seco sí que hace que te plantees ciertas cosas, que pienses.

Me tenía que haber dedicado a respirar más, a parar el tren y tomar aire. Pero me metí en un buen follón, saqué disco en castellano (Amenaza Tormenta, 2019) y no funcionó porque estaba exhausto, me tenía que haber parado a descansar y no lo hice. La hostia fue doble: parar L.A. en seco, un tren que iba súper rápido; me meto en otro tren que me hace ir más rápido aún, que necesita más dedicación y trabajo. De repente freno en seco el primero porque no estoy cómodo, ni tranquilo. Ni siquiera disfruto. Imagínate cuando después paro las dos cosas cómo debía estar…

El tiempo en que frené todo hasta la pandemia, estaba en shock, desubicado. Luego cuando empezó la pandemia me di cuenta de que el mundo entero también se había parado, y es entonces cuando el trabajo mental empezó a ser más denso. En ese momento sí que hago quizás un repaso más duro de mí mismo, de lo que he hecho bien y lo que he hecho mal. Cómo me gustaría volver, cómo me gustaría que hubiera sido todo y cómo me gustaría que fuera. Fue entonces cuando me planteé un disco nuevo. Parte de ese trabajo mental ya lo había construido durante los últimos años así que fui directamente con la mentalidad de hacer lo que me apeteciera. Sin presión, sin fechas, sin obligaciones. Sin tener que hacer un hit con la intención de petarlo en los festivales. Voy a hacer un disco para que la gente lo escuche, si quiere, pero que yo lo acabe y diga: es el disco que quería hacer.

En 2017 dijiste: “Mi misión es no quedarme estancado”. ¿Misión cumplida con ‘Evergreen Oak’?

Si es que soy un visionario. Me asusta, soy como Nostradamus, que veía el futuro. (risas). Pues sí, no me quiero quedar estancado, es cierto. Si echo la vista atrás y miro mi discografía, creo que ninguno de mis discos se repite. Aún habiendo sido presionado por hacer un éxito como el ‘Heavenly Hell’ con los siguientes álbumes, y continuar con esa tendencia de hacer hits.

En realidad siempre hice lo que me dio la gana, o casi siempre. Pero en este disco quise darle una vuelta de tuerca, a ese sentimiento. Pensé: “voy a hacer lo que quiera, como quiera, pero de verdad”. Y creo que lo he conseguido.

 

Entonces ¿Qué le dirías a ese L.A. del pasado que una vez dijo “el músico que diga que no está haciendo música comercial, está mintiendo”?

Tendría algo que decirle a ese Luis, sí. Porque lo mejor que me ha pasado nunca es darme cuenta de que lo más importante ante todo es que me guste a mí. Pretender hacer música comercial, bueno entiendo por qué lo dije, pero creo que es importante que eso no sea la premisa de tu arte. Ni de un director de cine, ni de un pintor, ni un poeta o actor.

Tienes que estar satisfecho con tu trabajo y la gente que se tiene que encargar de vender el disco, de moverlo, es la que se debe preocupar. Si encuentras quien vende tu arte puro y se vende, has triunfado. Hay muchos artistas incomprendidos que han triunfado justo antes de morir, o incluso post-mortem, y al final el tiempo les da la razón. Porque yo creo que hay gente para todo, pero cuando estás obsesionado con gustar a la gente, con que el pilar de todo sea vender, te genera una angustia al final del día, que yo la he pasado y no se la recomiendo a nadie. Te nubla totalmente.

Y hablando de este ‘Evergreen Oak’… ¿cómo te sentiste creando aislado en ese entorno natural?

Libre. La sensación real es de libertad, porque obviamente veníamos de estar en marzo encerrados en casa, con un cúmulo de malas noticias, y llegar en octubre, después de una hora y pico de un camino, entre el bosque y meterte en una cabaña, a un lugar donde sólo hay pinos, encimas, pajaritos, animales salvajes sueltos por ahí… sin nadie alrededor, fue increíble. Es como irte a dormir y acostarte en pelotas. Otro nivel, he estado con mi familia, los niños correteando, tranquilo porque están felices, no hay colegio ni obligaciones de nada, horarios… Me he sentido así, entonces llévalo a la música.

 

Quizás esto haya sido todo un aprendizaje no sólo musical sino personal… el placer de desconectar, ¿debería practicarse más a menudo?

Totalmente. He sido víctima del reloj, las obligaciones, el móvil, del timing vaya. Cuando te das cuenta de que realmente la vida sigue, y que el día se acaba igual hagas lo que hagas, y amanece al día siguiente… pasa una semana, un mes, y resulta que has mirado el móvil sólo un 10% de lo que lo hacías antes, sin pensar en que llegas tarde, que te metes en el metro, el embotellamiento, todo ese agobio, y dices: “realmente todos podemos hacerlo, todo depende de cómo te plantees las cosas”. Yo he aprendido de ello y sí, pienso que deberíamos practicarlo más, tener nuestro espacio de tiempo, ya sea para hacer un disco como para crecer como personas, en mi caso pasar más tiempo con mi familia también, los niños, y demás…

El valor que tiene el tiempo y lo poco que lo apreciamos a veces

Absolutamente. Cuando más mayor me hago me doy cuenta de que tenemos un reloj dentro que va avanzando con sus tiks, por muy feo que suene esto, y que cuando se para te vas a la caja. Si cada uno de esos tiks es un segundo que pasa, lo valoras de otra forma. Es mi tiempo, yo hago con él lo que quiero. Cuando consigues eso, flotas. Es muy guay. Es una cura en salud.

 

Podríamos decir también que a creación de este nuevo álbum, ‘Evergreen Oak’, ¿te ha hecho reflexionar sobre las pequeñas cosas?

Sí, claro. La creación del álbum, ese espacio de tiempo ha sido un lugar de reflexión total, de reencontrarme a mí mismo y volver al punto de partida: yo, en una habitación, con mi portátil casi como cuando comencé con una grabadora, aunque ya no sean las cuatro pistas de casete. Sin ingenieros, ni estudio, ni un tío contando las horas que pasas dentro del estudio. He vuelto a mi yo de los 14, 15, 16 años, grabando desde casa, y eso permite ver las cosas con una perspectiva muy diferente. Hoy en día reflexiono sobre todo lo que hago.

 

Hablando sobre los adelantos que hemos podido escuchar de este ‘Evergreen Oak’, ¿cuál fueron las pautas por las que se seleccionaron estos temas?

Si te digo la verdad, al final no hay una ciencia cierta porque todo te puede sorprender. El que tú tienes clarísimo puede ser un fiasco y el que menos te esperas el que más lo peta. Hoy en día que las fórmulas han cambiado, que todo va super rápido, las redes sociales y que se hace viral algo que no te esperas… a mi me daba un poco igual pero hicimos consenso en la agencia, con Emerge, la distribuidora y yo mismo, hemos hecho lo que hemos creído mejor.

Aunque bien es cierto que “Spend My Time”, que fue el primero, lo tenía muy claro. Era el cambio radical, como bajarse la mascarilla momentáneamente para que me veas la cara por unos segundos (risas). Dejar con la intriga de: “a partir de ahora, ¿qué más hay?”. En este caso es igual, que fuimos enseñando partes de este nuevo rostro, es divertido ver cómo la gente reacciona a los adelantos. Luego una vez se publica el disco, cada uno lo escucha como quiera obviamente.

También sacamos el formato vinilo porque yo soy muy del vinilo y demás, pero la gente lo escucha desde el móvil, dándole al play con el dedo, así que tampoco es algo que me quite el sueño, el tema de los adelantos, porque al final cada cual lo escucha como le da la real gana.

¿Cómo te enfrentas a un lanzamiento de un disco largo, de doce temas, en 2021 teniendo en cuenta las tendencias de consumo musicales?

Es muy liberador lanzar algo así. Creo que tengo unos seis discos en el mercado, más unos anteriores y demás, lo mismo hacen un total de diez en mi carrera. Se me generaba un estrés con cada salida por esto que comentas, y el peligro, la sensación de estar alerta porque tenía que ser tendencia, que entrar en listas… nubla la realidad de esto, que son mis hijos, son mis canciones y mis proyectos. Lo tratas de una forma totalmente frívola.

Ahora no es así, vi el disco en físico y lo acaricié. Lo saboreo de otra manera, estoy más tranquilo, más distendido, no estoy pendiente de qué foto vayas a poner o si salgo guapo, los seguidores que tenga la persona con la que hablo. Paso de todo eso ahora, aunque hay peña que está muy obsesionada con estas cosas: que la campaña sea perfecta, que hay que vender, que hay mucho dinero… y no, esto no es así, va de otra peli.

 

¿Has percibido de un modo distinto tu trabajo ahora que has llevado el completo control del mismo fuera de la acostumbrada presión de la industria?

Sin duda. Aunque existen dos medios muy diferentes, el del intérprete al que le componen canciones, donde tú eres nada más que un medio entre el compositor y el público para transmitir ese mensaje musical; y en mi caso, el riesgo es mayor porque yo respondo ante mis canciones y siempre lo he hecho, ante la industria. Si molan me he coronado y si son una mierda, es culpa mía. Pero he aprendido a pasar, he hecho lo que he querido y estoy contento con mi música. Aunque al esquivar a los grandes del sector, es cierto que la repercusión que pueda hacerse es menor: ya no tienes 20K de followers, tienes 1000. Y cuanto más honesto eres con tu música, y más indie eres a nivel conceptual más vas bajando porque ya no hay una industria que te haga hits, nos es “Disney”. Es una discográfica pequeña, independiente, tú con tu honestidad pura y dura. Ese es el riesgo, seguramente no te harás multimillonario… o sí, vaya, pero ese tampoco es el objetivo.

 

Es una posición muy difícil también la de vivir bajo ese ecosistema de presión…

Hace unos años abrí para Lana del Rey y estuvimos hablando. LANA DEL REY, quiero decirte… y justo ella se encontraba en un punto de su vida en el que tenía una crisis existencial brutal porque estaba harta de hacer lo que hacia. Y todos nos comimos que la tía había triunfado haciendo lo que le molaba. Pero se convirtió en un producto llevado por multinacionales y si te fijas con lo que hace ahora, ya sí que huele más a “hago lo que me sale del…”. Pero le ha costado. Recuerdo la conversación, ella me dijo que iba a dejar la música. Estaba en un momento muy duro, con antidepresivos, y yo me fui de esta conversación pensando que Lana del Rey iba a petar en una habitación en Las Vegas. Te conviertes en una maquinaria donde se invierten millones de dólares y no puedes hacer lo que quieres, ni cambiarte el color de pelo vaya.  Por eso yo estoy bien, en mi Sierra de Tramontana, con mi ‘Evergreen Oak’… todo perfecto.

Hilando con el disco, ¿donde podría acompañarnos esta banda sonora?

Pues me imagino a las personas saliendo de sus casas. Caminando por la calle, o en el campo… y me lo imagino respirando, sin mascarillas. Con los primeros rayos de sol de la primavera o la lluvia. El disco lo compuse también pensando que la gente lo iba a escuchar desde casa, con esa necesidad de evadirse, o quizás en el coche, yendo o al trabajo o a casa.

 

¿Cómo estás viviendo los primeros conciertos?¿Emocionado?

Sí, está siendo muy emocionante. Para nosotros es como volver a empezar, es un nuevo comienzo. Los ensayos con la banda son como revivir los de la primera vez. Los primeros conciertos que he hecho, estar detrás de las cortinas y oír los aplausos al salir, es increíble. El mensaje es muy claro y las canciones son muy directas, por eso pienso que pueda crearse una buena comunión en el directo. Me he abierto, he mostrado mi corazón. Y lo más bonito será que también todos lo entiendan.

 

 

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