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Entrevista a LA Priest: "Este álbum me ha ayudado compartir con los demás el sentimiento de libertad que pude experimentar"

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LA Priesta - Sam Eastgate
Foto: Matilda Hill Jenkins

Menos hedonista y más escapista que nunca, no es casual que después de los últimos años acontecidos el artista británico Sam Eastgate, más conocido como LA Priest, haya apostado en su nuevo álbum de estudio, Fase Luna (Domino Records, 2023), por trazar vías de sugerencia y evocación que nos inviten a quitarnos de encima el pesado yugo de la realidad, en favor de un discurso que obvia lo terrenal y prima lo trascendental.

Casi fruto de la fortuna, para plantar la simiente de este viaje sugestivo y lisérgico, el que fuera componente de Late Of The Pier y posteriormente armara junto a Connan Mockasin aquel proyecto llamado Soft Hair, ha tenido a bien ampliar sus miras, incluir referentes únicos en su imaginario y clavar su particular bandera en territorios indómitos e inexplorados por el mismo, en favor de seguir haciendo crecer su proyecto y lograr cuotas insólitas de evasión y misticismo en su discografía. Con motivo de la publicación de Fase Luna, su tercer álbum de estudio, nos damos cita para conversar sobre el mismo con el propio Sam Eastgate, alter ego de LA Priest.

Entrevista a LA Priest

Me encantaría conocer hasta qué punto llegaste a Costa Rica y México con una idea preconcebida de lo que querías grabar para tu nuevo álbum o fue el propio entorno el que terminó guiándote hacia lo que querías conseguir.

Desde hace años tenía en mi mente algo así como una lista de ideas que algún día quería llevar a cabo. Conceptos que, de alguna forma, terminé explorando con Connan [Mockasin] durante nuestro trabajo conjunto como Soft Hair. Por ejemplo, en algunas de nuestras canciones se podía apreciar ese toque resbaladizo y tropical, con vibras un tanto taciturnas y tristes. Un género extraño el que intentamos crear, sin duda. Y desde entonces tuve la sensación y el deseo de terminar haciendo un disco entero así en el futuro, pero para nada pensaba que iba a suceder a corto plazo. De hecho, comencé este disco reuniendo mis cachivaches y componiéndolo con sintetizadores, pero dentro de mí tenía la sensación de que no estaba realmente componiendo un álbum como tal, sino simplemente parecía que estaba reuniendo sonidos aleatorios. Así que ahí fue cuando me di cuenta de que tenía que cambiar de táctica, y decidí desempolvar mi guitarra y reescribir las canciones desde una óptica distinta, y sin duda ese proceso tuvo lugar gracias al entorno en el que me encontraba.

¿Recuerdas algún momento clave de tu tiempo allí que marcara el curso definitivo de este álbum?

Los hay, sí. Unos cuantos. Pero me quedo con el momento en el que comencé a practicar buceo. Aprendí mucho de aquella vivencia y recuerdo perfectamente el momento en el que comencé a atar cabos y darme cuenta de que lo que estaba haciendo musicalmente tenía una relación de lo más directa con mis experiencias bajo el mar. De repente, quería que mi música remitiera a una sensación similar a la de estar bajo el agua con auriculares. Quizás haya ideado un nuevo género musical y esté aquí, sin saberlo [risas].

Lo que tal vez sorprenda a muchos es que, a pesar de estar originado en el entorno en el que está, no encontramos un exceso de referencias latinas en 'Fase Luna'.

Cuando les dije a mis amigos y gentes cercanas que iba a grabar un disco en Sudamérica, muchos creyeron que iba a ponerme a hacer música latina y automáticamente les dije que no, que no escucho tanta música latinoamericana como para sentirme capacitado de hacer algo así, y que mucho menos quería simplemente replicar o copiar un estilo que no me pertenece e introducirlo de manera forzada en mi estilo original. Pero obviamente, el entorno te va llevando y quieras o no, también designa las formas en las que te inspiras para trabajar. Recuerdo estar en la playa, metido en el mar, y ver a mi alrededor a muchos grupos de gente tocando música en directo, con instrumentos de percusión y congas. De alguna forma, conectar con la música en ese preciso contexto me hizo darme cuenta automáticamente del poder que tenía la suma de todos aquellos elementos.

Sin embargo, sí que tienes a bien atreverte con el español para el estribillo de una de sus canciones, 'Sail On'.

Empecé a trabajar en algunas letras en español, principalmente influenciado por los Pixies, quienes en su día también hicieron alguna que otra canción en español, y aunque yo nunca lo había hecho antes, pensé que podría estar bien arriesgarse e intentarlo. Diseñé algunas letras, guiándome por palabras que tenían sonoridades muy distintas a las que conocía del inglés, hasta que di con las que quería. Sé que podía haberle preguntado a mis amigos para cerciorarme mejor de si las expresiones eran correctas o no, pero no tenía tiempo de que me respondieran, estaba impaciente por elaborar una canción en español por mí mismo, así que debo confesar que acabé tirando de traductor de Google para hacerlo. No fue nada fácil para mí, pues cuando me cuadraba el significado, no lo hacía la métrica y cosas por el estilo. Creo que llegué a elaborar como quince versiones distintas de esa letra, hasta que di con la variación que fonéticamente mejor encajaba. De hecho, solo fue entonces, cuando vi que la canción cuadraba bien, que me preocupé por ver qué significado tenía lo que verdaderamente había escrito, y por Dios, solo espero que tenga sentido [risas].

Si la cosa va de atreverse, también debemos hablar que es el primer álbum que compones de forma orgánica, prescindiendo de sintetizadores y máquinas que te acompañen.

Me llevó algo de tiempo acostumbrarme a ese clima de trabajo, era la primera vez en años que hacía canciones partiendo de mi voz y de un acompañamiento de guitarra, pero teniendo en cuenta que son canciones que parten de la expresión más simple de composición, no me resultó para nada costoso. De hecho, diría que es el álbum que más fácil me ha resultado componer, pero eso no quita que en ciertos momentos me haya sentido algo inseguro. Después de tantos años haciendo música con sintetizadores, exhibirme así, de forma tan orgánica, se sentía bastante intimidatorio. Comencé a grabarme a mí mismo cada día durante uno o dos minutos por pista, improvisando hasta lograr un número suculento de ideas y descartando aquellas que no me convencían. Trabajar de esta forma también se puede volver un poco incómodo, pues a nadie le gusta oírse metiendo la pata, y yo lo hacía continuamente. Pero por suerte, terminé dando con una colección de demos que originaron este nuevo trabajo.

Pero de alguna forma, el contexto debe de haber ayudado a tu confianza como artista, porque en esta ocasión te vemos cantando más que nunca.

Es curioso porque durante algunos años pensé que mi voz era bastante mediocre, hasta que un día comencé a escucharme con otra perspectiva. Me di cuenta de que mi voz no estaba tan mal. Pero la cosa es que tampoco está mal dudar de uno mismo, si sabes cómo manejar esa inseguridad. Puede convertirse en gratitud y a su vez en aprecio por lo que haces. A pesar del tiempo, yo todavía me sorprendo y me emociono cuando compruebo que las cosas salen bien. En el caso de este disco, me ayudó mucho tener tantas demos a mi disposición sobre las que poder elegir. Era la primera vez que trabajaba de esta forma, pues con mis anteriores discos tenía que grabar prácticamente a tiro fijo, y esta nueva forma de hacerlo, sin lugar a dudas, ayudó mucho a que recobrara la confianza en mí mismo.

De 'Fase Luna' también se ha dicho que es tu trabajo más escapista y más evocador. ¿Crees que es consecuencia directa de nuestro presente deseo de huir de la realidad, estando la cosa como está?

Esta época reciente, tan mala y triste para muchos, ha traído, por suerte, la buena consecuencia de haber inspirado a muchos artistas, quienes han logrado hacer álbumes nuevos y muy buenos. Yo, en cambio, no me la tomé como una inspiración, sino más bien como un pretexto para crear algo que evocara el sentimiento de olvidar lo vivido y dejar de pensar en esa única dirección a la que el mundo se dirigía. Lo he hecho por la gente, pero también por mí mismo, ya que no era sano regodearme artísticamente en esos sentimientos de desesperanza tan crudos. Fue durante mis viajes donde me di cuenta de lo afortunado que estaba siendo de poder estar viajando en un año en el que el mundo aún estaba recuperándose de la pandemia, así que, de alguna forma, este álbum me ha ayudado compartir con los demás el sentimiento de libertad que pude experimentar. Necesitamos contenido que nos ilusione y que nos haga felices, que nos transporte y que alimente nuestro alma.

El contexto de creación del disco quizás choque un poco con el contexto personal de las personas habituadas a tu música, ¿llegaste a pensar en eso en algún momento?

Cuando estaba haciendo este álbum, para el cual traté de capturar todo lo que estaba viviendo a mi alrededor, me sorprendí pensando que tal vez, fuera de este contexto, el álbum no se iba a entender. ¿Sabes a qué refiero? Es como cuando estás de vacaciones y llamas a tu familia, quienes siguen allí, en tu ciudad habitual, y les cuentas todo lo que estás viendo a tu alrededor. Obviamente, se pueden figurar una imagen de lo que estás intentando describir, pero para ellos se siente como una experiencia totalmente fuera de contexto. Realmente tenía miedo de que con este disco acabara pasando lo mismo. Pero me sorprendió de forma muy grata comprobar cómo, ya de vuelta a Londres, la gente se mostraba muy positiva con mi música nueva y me di cuenta de que, tal vez, sí que había hecho un buen trabajo tratando de trasladar esas experiencias y vivencias personales en un paraje paradisiaco a un trabajo que pudiera ser escuchado en contextos del todo distintos. Algunas personas me dijeron que al principio no conectaron con el álbum, y tuvieron que escucharlo con detenimiento, dejando lo que estaban haciendo y dedicándole tiempo. Es curioso porque yo no suelo escuchar música de este modo, y desde luego ésta es la primera vez que hago un trabajo que requiera ser escuchado de esta forma, pero estoy contento con el resultado y con la forma que he tenido de haberlo intentado, al menos.

Y para ti, ¿cómo ha sido volver a casa? ¿Dirías que esta experiencia designará o influenciará tus pasos futuros como LA Priest?

Cuando volví, el primer shock fue el clima, por supuesto. Pasé de un extremo a otro, literalmente. Es algo a lo que nadie se termina de acostumbrar del todo nunca. De hecho, el otro día fue el primer día soleado que veíamos en semanas y salí de casa casi como un vampiro [risas]. Y cuando lo piensas, es casi una locura, porque a penas hacía 6 meses que había vuelto a casa tras mi viaje. Pero supongo que el cuerpo es sabio y te acaba ayudando a adaptarte a los cambios y a los diferentes contextos. Tanto en lo musical como en lo personal, siempre he sido bastante inquieto, no me gusta sentirme anclado o presionado con la idea de permanecer en un único lugar, y por supuesto, esta experiencia me ha permitido llevarme aprendizajes que difícilmente podré ignorar u olvidar. Haber terminado este viaje con un disco no solo se siente como una forma testimonial de retratar mi experiencia, sino también una punto clave en mi carrera en el que, definitivamente, he aprendido a escribir letras con más fluidez y a utilizar instrumentos orgánicos para ello. De hecho, pronto sacaré un nuevo EP con algunos de los descartes de este nuevo disco, así que sí, mi vivencia allí ha supuesto un punto de inflexión claro en  mi carrera.

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