
Redacción: Ana Dara
Tras debutar en 2015 con el EP Golden Hearts (Juana Fernández, 2015), una primera carta de presentación donde ya asomaban el folk, el rock y el country que marcarían su camino, Juana Everett emprendió poco después el viaje que terminaría cambiándolo todo. Cruzando el Atlántico en busca de los sonidos de raíces que siempre habían habitado en su cabeza, aquella aventura norteamericana se tradujo en un profundo proceso de aprendizaje y en un aplaudido debut en larga duración con Move On (The Silver Box, 2021), un álbum de pop-rock alternativo cuyo lanzamiento y posterior gira se vieron condicionados por la irrupción de la pandemia. Lejos de detenerse, ese periodo de resistencia abrió paso a una importante transformación personal marcada por el matrimonio y la llegada de la maternidad, vivencias que terminaron por moldear la madurez creativa con la que hoy regresa.
Afincada entre la Costa Oeste y Nashville durante estos años, la cantautora madrileña ha presentado ahora su esperadísimo segundo larga duración, Past Lives in California, editado por el sello Great Canyon Records. Se trata de un álbum concebido a caballo entre el magnetismo californiano y el arraigo sónico del sur de Norteamérica; una obra donde la artista deja atrás definitivamente los mitos de La La Land para abrazar un camino mucho más auténtico y humilde.
En esta entrevista, Juana nos desvela los entresijos de una grabación mágica repartida entre Nashville y los legendarios FAME Studios de Muscle Shoals, donde la humedad sureña y los imponentes paisajes americanos sirvieron de telón de fondo para sus canciones. Además, nos habla sobre el reto de escribir sobre el amor adulto frente al desamor, el misticismo de su única pieza en castellano (Donde Todo Se Queda) y las colaboraciones de lujo con figuras de la talla de Dylan LeBlanc o Nicki Bluhm, antes de repasar el emocionante reencuentro en directo con su Madrid natal.
Past Lives In California es una colección de canciones inspiradas tanto en mis propias experiencias de vida en Los Ángeles, como en otras vidas (contemporáneas o situadas en un pasado inconcreto) que me han inspirado de manera especial. He querido reflejar realidades tanto personales como ajenas que muestran una cara menos conocida y quizás menos amable de la vida en la Costa Oeste.
Middletree Studios es un estudio en East Nashville que trabaja con artistas actuales, y del que constantemente entran y salen músicos que forman parte de una comunidad muy activa hoy en día. Forma parte de la vida actual de la ciudad. Haber trabajado allí me ha aportado un conocimiento muy íntimo sobre las tradiciones que se mantienen en Music City, y el respeto histórico que se tiene por las canciones y la profesión. FAME Studios es por el contrario un lugar en el que se respira historia y una especie de nostalgia por un pasado que no volverá. Es un lugar legendario que aún conserva el sabor de los días en que las leyendas que veneramos hicieron sus discos, y grabar allí es como hacer un viaje en el tiempo.
La humedad, el zumbido de insectos y el olor de los árboles en el sur norteamericano son absolutamente únicos. Creo que esta atmósfera se abre paso en el disco en forma de pedal steel, banjo, y otros arreglos que espero que los oyentes vayan desvelando con cada escucha. Aunque este disco es un homenaje a California y las vidas vividas y soñadas allí, contiene también ecos de Nashville, algo a lo que quería hacerle ese guiño en el libreto.
Juana Everett: Trabajar con Alex ha sido muy natural y fluido. Desde el principio fue como si nos conociéramos de toda la vida, lo que me dio muchísima confianza y me permitió soltar la batuta totalmente a nivel de producción. Entendió a la perfección mi visión y supo elevarla de una manera muy especial.
Creo que la perspectiva me cambió más por el salto personal que di, que por el cambio de escenario. Enfrentarte a empezar de cero en otro país es algo que te transforma de manera muy profunda. Tu identidad inevitablemente pasa a ser otra, te enfrentas a un vacío que te cambia para siempre, sea cual sea el espacio geográfico. Y luego aparte viví lo que llamo "la caída del mito de Los Ángeles". Aterricé en una ciudad muy distinta a la que había imaginado, de la que nunca he dejado de estar enamorada, pero que no es parca en zarpazos y dificultades. Con los años aprendí a vivir mi camino creativo desde un lugar más auténtico y humilde.
Mantengo la determinación por hacer canciones que siento verdaderas y sinceras. Creo que esa esencia siempre ha estado y trato de protegerla a toda costa. Sin embargo mi música ha evolucionado mucho por todas las fuentes de las que he bebido, por los artistas y músicos de los que he aprendido y las vertientes de la música de raíces americana en las que he ido profundizando.
Busco evocar su grandiosidad y belleza. La naturaleza en California ha sido siempre mi refugio, el lugar donde he ido a curar mis heridas y reconectar conmigo misma. Sean los bosques, las playas o el desierto, estos espacios han sido mi medicina y mis centros espirituales. La naturaleza es absoluta protagonista en mi relación con California.
Cuando escribo canciones suelo dejar salir frases, ideas o conceptos de manera intuitiva, sin cuestionarlos demasiado. Normalmente lo hago en inglés porque es la lengua en la que me he educado musicalmente, pero en ocasiones el español se abre paso. En esos casos me suele costar que me guste el resultado, pero con Donde Todo Se Queda sentí que todo cuadraba de manera muy natural. Quizás su ritmo más pausado permite que las palabras fluyan mejor. A pesar de ser la única en castellano, siento que ocupa un lugar innegable en este disco.
One Million Dollars es una de esas canciones que parecen un regalo porque prácticamente se escriben solas. Fue una tarde de tormenta calurosa con las ventanas abiertas en mi piso de Los Ángeles. Estaba anocheciendo y poco a poco el ambiente se quedó oscurecido mientras tocaba en mi salón. Creo que sentía una especie de rabia inexpresada que tomó la forma de esta historia de venganza y desesperación. Esta energía se apoderó de mí y simplemente dejé que saliera.
Quizás sí. El desamor tiene picos, altos y bajos, drama. Es más intenso y sus emociones más evidentes. Por otro lado, el amor estable y de compromiso tiene una fuerza y un peso que pasan más desapercibidos, pero que son muy potentes cuando de pronto los miras desde fuera. La dedicación, la comprensión, la paciencia y el dejarse sorprender por la persona que te acompaña año tras año tiene un valor emocional inmenso del que con frecuencia nos olvidamos.
Fuimos construyendo las voces juntas. Yo tenía una idea aproximada de dónde quería los coros, pero le pasamos la canción a ella sin transmitirle estos conceptos, para darle la libertad de imaginar algo propio. Luego cuando nos juntamos en el estudio compartimos nuestras ideas, y nos quedamos con lo que más nos gustaba de ambas.
Para mí encontrar a Great Canyon ha sido encontrar mi hogar musical de regreso a España. Se trata además de una discográfica que tiene los ojos puestos dentro y fuera de la península, algo muy importante para mi, que vivo a caballo entre aquí y allá. Estoy muy feliz de poder trabajar con ellos.
Saber que este disco está conectando con la gente me llena de agradecimiento, porque están conectando con verdades personales y profundas. Recibir tanto cariño a través de estas canciones me llena más de lo que puedo expresar con palabras. Quiero mucho a mi Madrid.
En este disco le he dado mucha importancia. Me he dado cuenta más que nunca de lo visuales que son muchas de mis letras, del peso que tienen en mi memoria los objetos, los lugares, el color. Mis colaboraciones con María han sido una manera de llevar más allá esos mundos creados en las canciones, de redondear el imaginario del que beben. Ha sido una experiencia creativa preciosa y animo a todo el que escuche este disco a echar un vistazo a estas piezas en mi canal de YouTube.
El Huercasa Country Festival es el referente de música country y americana en España. Ha sido el mejor regalo de regreso a mi país el poder presentar este disco en su escenario. Me he sentido muy bien acogida a la vuelta a mi tierra, y he recibido mucho cariño y aprecio por el trabajo que he estado desarrollando en Estados Unidos. Ha sido el mejor comienzo de verano.