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Entrevista a John Grant: "'The Art of the Lie' no es un disco sobre Trump, sino sobre toda la gente que éste ha conseguido engañar"

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John Grant (2024)
Foto: Hörður Sveinsson

Si algo traen consigo las épocas menos luminosas de nuestra historia es un bonito aluvión de artistas inspirados y dispuestos a entregarnos sus mejores golpes como catarsis contra sus demonios. John Grant no podía ser menos y a lo largo de los últimos años (influenciado por las circunstancias sociopolíticas de su América natal) ha dado a luz al que muy probablemente sea su trabajo más sincero y crudo desde que en 2013 publicara Pale Green Ghosts.

Inspirado parcialmente por el título de un famoso libro de Donald Trump, Grant nos entrega ahora The Art of the Lie (Bella Union, 2024), un sobrecogedor y postapocalíptico túnel del tiempo que conecta el politizado y extremizado presente de nuestros días con los traumas más íntimos de su infancia. Grant nos recibe al otro lado, relajado en su casa de Islandia, con el fin de charlar sobre su nuevo trabajo, aunque dada la carga y la temática del mismo nuestra conversación deriva hacia cauces más privados donde el artista no tiene reparo alguno en dejarnos entrar y hablar sin pelos en la lengua.

Entrevista a John Grant

 

En los últimos meses te hemos visto bastante activo. Colaborando con CMAT, con Midlake y hasta volviendo a publicar con tu proyecto paralelo, Creep Show. ¿De dónde has sacado el tiempo para también hacer música nueva a título personal?

Bueno, fue complicado sacar tiempo, precisamente por estar metido en tantos otros proyectos como los que citas, pero ya sabes, uno siempre termina encontrando el momento para escribir y componer. Divido mi tiempo en pequeños bloques para que cada proyecto reciba finalmente la atención que se merece. En cuanto a este disco, se desarrolló principalmente a lo largo de 2022, con varios músicos involucrados y en varias localizaciones, entre ellas estudios de Londres e Islandia. En fin, por muy ocupado que esté siempre estoy pensando en hacer música nueva. Ahora mismo, sin ir más lejos, ya estoy pensando en el próximo disco.

¿En serio? ¿Tienes ya en mente algo?

Sí, claro. Siempre tengo títulos en mi cabeza para canciones que luego nunca hago. ¿No te pasa eso a ti a menudo con proyectos o ideas? No sé, quizás me ponga manos a la obra y prepare mi propio disco de country, que parece ser que ahora gusta mucho. También me gustaría hacer un disco de villancicos, mezclando el estilo de Juan García Esquivel con el de Isao Tomita, ¿te imaginas cómo podría molar eso? Pero bueno, por el momento creo que me merezco descansar un poco, el pasado año ha sido de locos.

En este disco nuevo también has demostrado lo bien que te entiendes con otros artistas, de ahí que hayan salido canciones tan bellas como esa 'Mother and Son'.

Que esa canción haya terminado siendo tan bonita es responsabilidad total de mi buena amiga, Rachel Sermanni, quien tiene una de las mejores voces de este planeta y yo fui muy afortunado de que me la prestara para dar vida a la madre en este relato. Es una canción bastante dura, a decir verdad. Habla sobre Allen Schindler, un marinero estadounidense homosexual que fue asesinado por sus propios compañeros de la Marina cuando se enteraron de que era gay. Le acorralaron en un baño y le golpearon hasta dejarlo muerto. La Marina envió su cuerpo a la madre, pero cubrieron todo lo sucedido, omitiendo la naturaleza de su muerte. Por supuesto, la madre terminó enterándose y ha terminado convirtiéndose en una activista de los derechos del colectivo, da conferencias y es una figura muy inspiradora para mucha gente. Tuve la suerte de poder hablar con ella durante unos minutos por teléfono y me contó su historia. Aparentemente, de forma casi anual, se repite el juicio contra los asesinos de su hijo, donde debe acudir, personarse delante de quienes le mataron y contar la historia una y otra vez para convencer al jurado de que extiendan la pena del asesino de su hijo. Es terrorífico.

Muchísimo, pero qué necesario es que des voz a tal suceso en tu disco. No conocía la historia, si te soy sincero.

Oh, no te preocupes, yo tampoco. Me enteré de todo esto hace relativamente poco. Sucedió a principios de los 90s y bueno, es muy probable que por aquella época estuviera muy ocupado estando de farra todo el día. Pero sí, es una de esas historias que merece la pena ser contada y recordada. Me conmovió mucho cuando la escuché por primera vez.

Otra persona involucrada en el disco es Ivor Guest, quien produce tus nuevas canciones. ¿De qué manera dirías que ha sumado su contribución a tu música?

Ha contribuido de muchas maneras, pero creo que lo más importante que Ivor ha hecho por mí en este disco ha sido ayudarme a encontrar el foco. Ya sabes, como cuando chasqueas los dedos para captar la atención de un gato y lograr que no se disperse [risas]. Parece una tontería, pero sin duda resultó fundamental para que el disco terminara siendo entendido como un todo y guardase cierta coherencia. Por supuesto, a nivel técnico también ha sido una pieza clave. Trajo consigo un montón de recursos y herramientas que han potenciado el sonido al máximo, así como también un buen surtido de músicos que han hecho posible que el disco suene como suena. Quiero decir, es el jodido productor del 'Hurricane' de Grace Jones. ¡Adoro ese disco! Estaba claro que iba a hacer un gran trabajo aquí... Recuerdo que nos conocimos en 2022, precisamente en el Meltdown de Londres que organizaba la propia Grace. Le dije que era un gran admirador de su trabajo, que había producido a algunas de mis artistas favoritas, como Brigitte Fontaine, y terminó resultando que teníamos en común muchísimas influencias. Conectamos desde el principio, así que lo de trabajar juntos se sintió bastante natural.

Al menos sabemos que el caos en el que vivimos nos mantiene artísticamente inspirados a muchos músicos

La verdad es que tanto Ivor como el resto de músicos y tú lográis un sonido bastante cinematográfico en el disco. De hecho, recuerda en ocasiones al tono postapocalíptico de 'Blade Runner'. ¿Es esto una influencia directa de los tiempos tan aciagos que vivimos?

Bueno, no te voy a engañar, mi alma se ha oscurecido bastante desde que el COVID tuvo lugar. Nací en un lugar en el que siempre he convivido con ciertas voces que clamaban que el país era suyo y que los que no eran como ellos no eran bien recibidos. Ese ruido ha estado siempre ahí. El problema es que en los últimos años ese ruido se ha acrecentado y ahora suena realmente fuerte. No solo en Estados Unidos, también lo estamos viendo en Europa con el destacado crecimiento de los regímenes autoritarios que brotan cada vez en más países.

Desde luego, en Europa no nos salvamos pero desde aquí miramos con bastante terror la deriva en la que Estados Unidos parece sumida.

Es una deriva que muchos llevamos notando desde 2016, a decir verdad. La ciudadanía estadounidense progresista realmente creyó que habíamos superado ciertas losas, pero ahora muchas personas nos sorprendemos viendo como estamos regresando a días realmente oscuros. A título personal, la realidad actual de Estados Unidos me ha hecho revivir con bastante intensidad y realismo momentos muy traumáticos de mi infancia, asociados a mi condición como homosexual y al papel que la religión y la moral estadounidense jugaron en esta ecuación. Tras la fallida re-elección de Trump en 2020 vemos las calles llenas de seguidores suyos, convertidos en perros que alaban sus palabras y buscan cruzarse con gente contraria a sus ideas para volcar sobre ella su rabia y frustración. Y créeme, es un contexto que me recuerda mucho al ascenso al poder del partido nazi. Cuando dices esto, la gente de derechas te mira y dice "¿pero qué estás diciendo, tío? Tú no sabes lo que fue el nazismo, estás loco", porque cuando les hablas de nazismo piensan en campos de concentración o fusilamientos. Y sí, claro que no hemos llegado a eso, pero muchos años antes de Auschwitz hubo un contexto muy similar al que vivimos ahora en el que Hitler se rodeó de criminales para asegurarse el poder y lavarle la cabeza a la sociedad, tal y como Trump ha hecho en los últimos años. Y ahora nos tenemos que volver a preocupar de que esto vuelva a suceder, porque es muy probable que la gente le vuelva a re-elegir.

¿Sí? ¿Crees posible una vuelta de Trump al poder?

Mucho más que posible, sí, 100%. A ver, yo vivo en Islandia desde 2012, se podría decir que yo comencé mi distanciamiento de Estados Unidos con bastante antelación ya [risas], pero el miedo es real. De todos modos, como te decía antes esta situación se está replicando en muchos otros países... Italia, Brasil, Francia, Rusia. La exaltación del nacionalismo es por desgracia el denominador común de nuestra sociedad y el contexto que esta tendencia ha creado en nuestro presente es el fuel que alimenta piezas de arte como este disco. Por buscarle un lado positivo, al menos sabemos que el caos en el que vivimos nos mantiene artísticamente inspirados a muchos músicos.

El disco, 'The Art of the Lie', de hecho, hereda su título de The Art of the Deal, el famoso libro que Trump publicó en los 80. ¿Te gustaría creer que tu música puede lograr que sus seguidores se cuestionen sus ideales?

No, no lo creo en absoluto. La gente que apoya a Trump literalmente piensa que él es una especie de Dios, un profeta sin imperfecciones. Te lo digo en serio, sus votantes han logrado crear a su alrededor una especie de culto religioso de lo más peligroso, y evidentemente es imposible tratar de razonar con un círculo de personas tan fundamentalistas. ¿Qué sentido tiene intentar hablar de cuestiones políticas con gente que piensa que la solución a los problemas de la nación pasa por poner en el gobierno a un criminal?

Tengo la responsabilidad y los deberes de permitirme crecer y comenzar a dejar de flagelarme a mí mismo

Eso hace que la conversación muera rápido, sin duda.

Directamente es que no hay conversación posible con ellos. El verdadero problema, y algo que también he procurado reflejar en mis letras, es que la iglesia protestante ha comenzado a creerse esas mentiras y a verle como un mesías porque saben que combatirá contra los colectivos que ellos odian y que consideran que son los enemigos de América. Lo creas o no, es más peligrosa la gente que apoya a Trump que el propio Trump en sí. Él es un mero payaso, sin más. Y lo más gracioso es que a él ni siquiera le importan las causas de los colectivos que le defienden. Quiero decir, él no tiene principios de ningún tipo, lo único que quiere es poder y beneficiarse de éste tanto como le sea posible, y para ello sabe que necesita tener asegurado el beneplácito de determinados lobbys. Si la comunidad trans fuera tan poderosa como los evangelistas e hipotéticamente decidieran apoyar a Trump, él estaría encantado también. Pero lo que me jode verdaderamente de todo esto es que la misma gente que me decía que ardería en el infierno por ser gay es la que ahora apoya a Trump, y de cara al exterior se está transmitiendo la idea de que el discurso de Cristo es el mismo que tiene Trump, y eso no es cierto.

Me consta que esas ideas también han calado en el disco.

Sí. De hecho, quiero dejar claro que 'The Art of the Lie' no es un disco sobre Trump, sino sobre toda la gente que éste ha conseguido engañar.

Como comentabas, también conectas esas ideas con ciertos recuerdos de tu infancia, como vemos reflejado en canciones como 'Father'.

Esa en concreto es una canción a la que llevaba mucho tiempo dándole vueltas. Es una reflexión sobre la masculinidad y sobre cómo concibo y veo a los hombres que han pasado por mi vida, especialmente ahondando en la influencia de mi padre y en cómo ésta marcó el tono de mis posteriores interacciones con otros hombres. Como sabrás, provengo de un hogar muy pro-América, muy conservador y muy cristiano, donde la bandera lo era todo. Para mí, sin embargo, las banderas no significan nada y mucho menos la americana, que se fundamenta en mentiras. Es la bandera de unos pocos, la de un país que no es para todo el mundo y que expulsa a quienes no piensan como el resto. Durante estos años he reflexionado mucho sobre lo que supuso para mí crecer en un ambiente así, donde la bandera y la iglesia eran nuestros principales pilares y de cómo me sentía constantemente juzgado y asfixiado por estos. Supongo que la razón de traer todos estos pensamientos de vuelta ahora es por el contexto sociopolítico actual en el que nos encontramos. Todo suena muy familiar para mí, por desgracia.

¿Publicar un disco así te hace sentirte liberado?

No tengo claro haberme liberado aún de nada. Antes me sentía prisionero del exterior y ahora siento que esas cadenas me las autoimpone mi propia mente. El problema ahora es mío. Tengo la responsabilidad y los deberes de permitirme crecer y comenzar a dejar de flagelarme a mí mismo. Por eso hago discos como éste, pero desde luego no es un proceso fácil. Han sido muchos años sintiéndome rechazado en mi propio país. Escuchando que no pertenezco a él y que debía irme. Esto ya no tiene nada que ver con Trump o con la política. Se trata de humanidad y de cómo todos los seres humanos tenemos el derecho de vivir donde nos plazca y ser como queramos ser. Pero hasta ese tipo de obviedades parecen ya utopías.

 

 

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