Entrevista a Ibon Errazkin: "Quiero que el oyente pueda divagar en este disco sin una melodía o estribillo al que asirse"

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Ibon Errazkin
Foto: Amaia Hernandez

Podríamos perfectamente ilustrar la evolución del indie patrio a través de los ojos de Ibon Errazkin. No solo porque al rededor de cuatro décadas este compositor y multi-instrumentista haya reescrito gran parte del underground de nuestro país, contribuyendo primero a asentar las bases de un sonido propio con Aventuras del Kirlian y poco después con Le Mans, sino por el mero hecho de seguir a día de hoy alimentando su mítica de rara avis con nuevos proyectos de nicho, como su nuevo disco de corte instrumental titulado Claros del Bosque (Elefant Records, 2024).

Sabemos que al 50% de Single no le es extraño este formato. Además de regalarnos hace más de un lustro la continuación de su silente aventura en solitario con Foto Aérea (2018), huelga recordar que Errazkin comenzaría tiempo atrás a coquetear con este tipo de propuestas hasta que terminaran siendo su seña particular (primero con Daily Planet y casi al mismo tiempo con Instrümental). Ahora, e inspirado parcialmente por la obra homónima de María Zambrano y la arquitectura verde y caótica de Madrid, el bueno de Ibon dibuja paisajes sin dirección ni orden con el fin de serenar nuestro alma en la más íntima de las escuchas.

Entrevista a Ibon Errazkin

 

Regresas cuatro años después de trabajar de nuevo con Single y más de cinco tras tu última aventura en solitario. ¿Cómo se enfrenta Ibon Errazkin a esta nueva etapa profesional?

La verdad es que después del disco de Single, que salió en 2020, estuve bastante tiempo sin querer hacer nada relacionado con la música. Atravesé un periodo de desinterés y apatía un tanto extraño, que además coincidió con el hecho de que se me estropeara el Mac en el que componía, el cual ni siquiera tuve ganas de reemplazar después. Pero de la nada terminó brotando en mí la idea de retomar todo esto y decidí emprender un nuevo proyecto, principalmente motivado por la idea de querer hacer una pieza ininterrumpida, como nace originalmente este disco. Como ya sabréis, este trabajo no deja de ser un adelanto en sí de una obra más extensa que saldrá más adelante. Enfrentarme a un proyecto de este tipo, tan diferente pero a la vez tan mío, me hizo ponerme las pilas.

Háblanos un poco más de esa obra más extensa que publicarás dentro de unos meses.

Al principio solo tenía la intención de querer publicar una pieza ininterrumpida, que de hecho se titula 'Nubles y Claros' y verá la luz en unos meses, como te decía. Durante un año estuve trabajando con esa ida en mente y bajo la intención de acabar lanzando un trabajo que fuera únicamente una pista completa de una hora de duración, aproximadamente. Sin embargo, a medida que iba elaborando las diferentes partes del proyecto comencé a darme cuenta de que había secciones de ese todo que quería rescatar y darles una identidad propia, por miedo a que terminasen siendo olvidadas o no apreciadas como creo que se merecen. Pensé que era un desperdicio dejar que ese tipo de ideas se perdieran, así que decidí ofrecerles un espacio propio, dividiendo el disco en canciones y dándole al proyecto una vida algo más accesible.

Un disco como 'Claros del Bosque' puede llegar a mucha gente, precisamente por la necesidad de calma que todos tenemos

Con el ritmo acelerado, inmediato, urgente y hasta excesivo de la música actual, ¿cómo se siente hacer música instrumental en pleno 2024?

Soy consciente de que lo que hago es raro, pero ya lo era también hace cuarenta años, así que esto no es nada nuevo para mí. Que el oyente haga lo que crea oportuno con mi música. Yo, sin estar en desacuerdo con el efectivismo imperante de otros proyectos, no puedo evitar estar en otra onda ahora mismo. Una onda más tranquila, más contemplativa, llámalo como quieras. No tendría sentido ir en contra de lo que el cuerpo me pide componer. Y además, diría que no soy el único que se encuentra en ese estado actualmente. A veces pienso que mi música es muy anacrónica, con esos arreglos tan acústicos y esos tempos tan calmados, pero al mismo tiempo también me doy cuenta de que lo que hago es  música muy de hoy, en tanto que todos estamos siempre de los nervios y deseando parar. Igual me equivoco y luego termino conectando solo con cuatro gatos, pero diría que un disco como 'Claros del Bosque' puede llegar a mucha gente, precisamente por la necesidad de calma que todos tenemos.

Dentro de los referentes que citas, encontramos a María Zambrano. El título del disco, de hecho, es el de uno de sus libros.

No es exactamente un libro que desencadene o inspire de forma directa el disco, sino una obra que simplemente cae en mis manos al mismo tiempo que componía el proyecto y que, quizás por las circunstancias o por el contexto, terminó ayudándome a encontrar ciertos paralelismos entre la música que estaba haciendo y aquello que leía. No recuerdo exactamente cómo terminé dando con el libro, supongo que leería algo sobre él y terminaría despertando mi interés de alguna forma, pero ante todo he de decir que nunca quise abusar del texto de María Zambrano ni encumbrarlo en calidad de origen de nada en concreto. Tengo que reconocer que es un libro que en ciertos momentos me venía grande, pues a pesar de estar compuesto de capítulos muy cortos, no deja de ser un ensayo filosófico muy denso y no es una lectura fácil. Con todo, y precisamente considerando la estructura que te digo que el libro tiene, empecé a verlo casi como un libro de poesía o de consulta, y si el oyente de este disco tiene curiosidad, por supuesto animo a que la gente lo lea.

Sobre el disco, dices que su composición ha sido "más natural" con respecto otros de tus trabajos. ¿Por qué?

Digamos que es un disco más acústico, más humano. En 'Foto Aérea' también grabé muchos teclados y guitarras tocadas por mí, pero luego terminé sampleándolas y el resultado fue una mezcla de sonidos acústicos, pero manipulados. En esta ocasión he huido de todo eso y he apostado por lo que hay, en crudo. Toco guitarra, piano, bajo y algunos sintetizadores y poco más.

Y la claqueta, que aparece mencionada como herramienta en 'El Río' y 'La Vía Láctea', ¿qué es exactamente?

La claqueta es un método que se emplea durante las grabaciones de los discos para que cada uno de los músicos no se pierda y continúe un mismo sendero, por así decir. Una suerte de metrónomo que marca el ritmo y que sirve de referencia para todos los implicados, evitando que el resultado final sea un caos. En lo que a mí respecta, llevaba un tiempo queriendo prescindir precisamente del uso de la claqueta por no caer en esa cadencia mecánica donde los tempos no varían y no hay oscilaciones, pues yo sí quería que existiera esa irregularidad y que los temas se acelerasen y se calmasen en determinados momentos. Solo he usado claqueta en los temas que citas porque son canciones que quise que tuvieran una estructura más pop. Además, son temas que hice expresamente para el disco, 'Claros del Bosque', y que no estarán integrados en esa pieza conjunta que te mencionaba antes.

Quiero que el oyente pueda divagar en este disco sin una melodía o estribillo al que asirse

Se dice que el disco se aferra inspiracionalmente a dos lugares físicos concretos. El primero de ellos es el jardín vertical del Caixa Forum de Madrid. ¿Cómo es eso?

Ponerlo en palabras me resulta algo complejo, debido a lo abstracto que resulta todo lo relativo a las ideas del disco, pero digamos que tiene que ver con la intención de trasladar el concepto de un jardín vertical como elemento arquitectónico al lenguaje musical. Lograr su equivalente, por así decir. Siempre que paso y veo ese jardín vertical del Caixa Forum que citas quedo muy impresionado y me transmite la sensación de que no hay orden y de que sus elementos no conducen a ningún sitio. Seguro que hay una organización que desconozco, por supuesto, pero me gusta pensar que puedes pasear la vista por encima sin tener que hacer un recorrido necesariamente lineal. Yo quería lograr justo eso con 'Claros del Bosque', y más aún con su respectiva versión extendida e ininterrumpida. Quiero que el oyente pueda divagar en este disco sin una melodía o estribillo al que asirse

Otro lugar es Tánger, donde además filmáis los videoclips para el disco.

Lo mío con Tánger es una historia que viene de largo. Es una ciudad que he visitado muchas veces, de hecho llegué a vivir allí durante unos meses, y algo que recordé hace poco es que ya había empleado imágenes de la ciudad para algún videoclip de 'Foto Aérea'. Así que sí, se podría decir que es una constante en mi trabajo. La idea inicialmente era rendir un particular tributo al cineasta malayo Tsai Ming-Liang, con tramos de vídeo en los que se me viera a mí paseando por Madrid, simplemente. Pero el director, Antonio Morales, me propuso que los grabáramos directamente en Tánger, y a mí me pareció una idea sensacional. No hizo falta insistirme mucho, claro. Estuvimos un par de días allí buscando localizaciones y otros dos días rodando. Después de tantos años, es una ciudad que siento muy mía y no considero que sea impostado el haber trasladado allí el imaginario de este disco.

Otra cosa que es ya una constante, y continuando con la parte estética del disco, es contar con Javier Aramburu para el diseño de tus portadas.

Sí, es algo que le agradezco mucho, desde luego. Aunque no le ofrezco demasiados datos con respecto al disco de cara a facilitarle las ideas de sus diseños, debo reconocer. Me atrevería a decir que incluso ni siquiera llegó a escuchar del todo este trabajo antes de embarcarse en el diseño, pues todavía estaba muy en pañales el proyecto. Pero sí que le hablé mucho de lo que buscaba conseguir y de las diferentes influencias que el disco tendría. Y a partir de ahí, hizo su magia.

Que sigan acordándose de ti, después de tantos años, le deja a uno sin palabras

De alguna forma, su trabajo para portadas como las de tus discos es nuestro particular placebo para seguir contando con él en la música.

Yo por lo pronto estoy encantado de que siga haciendo portadas de discos, aunque es algo que dejó atrás hace un tiempo en favor de dedicarse más a fondo a la pintura. Hace ya muy pocas cosas en calidad de diseñador gráfico y creo que, salvo excepciones, Los Planetas y yo mismo somos los únicos afortunados que seguimos teniendo la oportunidad de hacer bandera de su arte a través de nuestros discos. Javier me conoce muy bien y desde hace mucho tiempo, así que siempre sabe con acierto lo que tengo en la cabeza y cómo plasmarlo en sus diseños.

Ya que nos ponemos nostálgicos, muchos de tus proyectos comienzan a entrar en esa época en la que soplan velas de cumpleaños... El primer disco de Le Mans hizo 30 años el pasado 2023 y en 2025 el primer EP de Single cumplirá 20.

No querría sonar rancio, pero la verdad es que no soy excesivamente nostálgico y esto de los aniversarios me suele dar bastante igual. Dicho esto, no dejo de valorar con especial aprecio que trabajos como los que citas no hayan caído en el olvido, que hubiera sido lo normal, y que incluso bandas posteriores nos incluyan entre sus referentes. Que sigan acordándose de ti, después de tantos años, le deja a uno sin palabras.

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