Entrevista a Holy Fuck: "Las imperfecciones son parte de nuestro propósito"

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Holy Fuck (2026)

Más de un lustro de silencio discográfico no ha conseguido acallar el caos controlado y electro-estruendoso de Holy Fuck. Después de que su última publicación coincidiera con una pandemia global, los canadienses regresan al epicentro de la vanguardia sonora con un nuevo trabajo, Event Beat (Satellite Services, 2026), que reafirma su carácter referencial en la electrónica orgánica y su vigencia tras dos décadas de experimentación.

Grabado en la introspección rural de Nueva Escocia, el disco se erige como una declaración de principios y una renuncia deliberada a la mecanización del arte, en favor de prevalecer lo que según ellos define su filosofía: la diversión por encima de la perfección. Brian Borcherdt, líder del cuarteto de Toronto, y Graham Walsh (sintetizadores) nos habla del valor de la autenticidad analógica frente a la creciente homogeneización digital, del reencuentro en los escenarios y en el estudio de la banda y de cómo para sus miembros este nuevo LP ha supuesto una suerte de kilómetro cero sobre el que sentirse de nuevo unos debutantes.

Holy Fuck, además, harán parada en nuestro país a lo largo del próximo mes de mayo de 2026 con conciertos en Madrid (Sala El Sol, día 21), Valencia (Deleste Festival, día 22), Granada (Lemon Rock, día 23) y Cádiz (Estéreo Parque, día 24).

Entrevista a Holy Fuck

 

Aunque seis años no son una eternidad, y vosotros soléis trabajar con calma entre disco y disco, esta vez parece que ha pasado una vida entera desde que salió 'DELETER'. Quizás sea por lo mucho que ha cambiado el mundo entre aquel enero de 2020 y este marzo de 2026.

Sin duda han pasado muchas cosas, sí. Lo cierto es que con cada álbum volvemos a nuestros humildes comienzos, a nuestro "ethos", a intentar entender por qué y cómo hacemos música. Es como si pulsáramos un botón de reinicio y empezáramos de nuevo. Con suerte, esto nos permite rescatar algunas de las cosas buenas del lugar en el que nos quedamos en términos de crecimiento, al tiempo que también aportamos una perspectiva fresca al proceso. Es como si cada vez que publicamos un disco sacásemos al mundo una nueva versión de lo que Holy Fuck puede llegar a ser. En el caso de este disco, sí, tardamos más debido a la pandemia. Al no vivir en las mismas ciudades, ni siquiera en el mismo país, no podíamos juntarnos para hacer música con la facilidad que nos habría gustado, así que fue el parón más largo que ha tenido la banda hasta la fecha. Por eso, con este disco, de alguna manera, todos hemos sentido que estábamos empezando de cero.

"Con este disco, de alguna manera, todos hemos sentido que estábamos empezando de cero"

Aunque la actividad de Holy Fuck haya estado detenida, eso no significa que sus miembros hayan estado precisamente quietos. Graham ha estado involucrado en Noble Rot, y tú y Punchy con Cut Cult.

Realmente, siempre hemos estado ocupados fuera de la banda. Solemos bromear diciendo que parte del éxito de Holy Fuck se debe a que no nos lo tomamos demasiado en serio y a que siempre tenemos el atractivo mágico de ciertos proyectos paralelos para desquitarnos. Eso nos permite hablar menos desde el ego, dejándonos llevar por el conjunto y la colaboración, y divertirnos mientras lo hacemos. La diversión, el placer del descubrimiento... Todo eso forma parte de nuestra expresión y, con suerte, se traslada al oyente. Siempre podemos volver a casa, escribir canciones y tocar con otra gente para mostrar otras facetas de quiénes somos.

Además, durante estos años y gracias al cine y la televisión, está claro que el público tampoco se ha olvidado de Holy Fuck. ¿Cómo habéis vivido esta "segunda vida" de vuestros temas a raíz de que aparezcan en series como 'Invincible', 'Mr. Robot' o, más recientemente, en la película 'La Sustancia'?

Llevamos más de veinte años con Holy Fuck y haciendo música en general, y lo que venimos observando es que, a medida que pasan los años y seguimos sacando música, el público necesita recordatorios más frecuentes de que aquí seguimos, ¿me explico? Por supuesto, no es algo que solo nos afecte a nosotros, todo aquel que se dedique a hacer música está sufriendo esto también. Vivimos una etapa de sobreestimulación diaria en nuestras vidas y esta es una de las consecuencias de ello. Así que tener estos "guiños", estos momentos en los que el mundo exterior reconoce lo que hacemos, no solo nos trae nuevos fans, sino que también revitaliza a los antiguos. Ahora estamos de gira y sentimos que hay un foco sobre nosotros que hace un año no estaba. Estos puntos de exposición han ayudado, no lo negamos. Nuestros fans de siempre siguen ahí, y algunos han vuelto tras habernos olvidado un poco... Pero también hay fans nuevos, y algunos, incluso, son los hijos de aquellos primeros seguidores.

Hablemos del disco, 'Event Beat', recientemente publicado y autoproducido por vosotros mismos, pero esta vez en un estudio de Nueva Escocia, muy diáfano y rural. ¿Cuánto creéis que influyó ese espacio físico en el sonido?

El espacio ha contribuido mucho en el resultado, especialmente porque tuvimos tiempo para trabajar juntos como una familia, sin sentir la presión del reloj o de una fecha límite. Ahora preferimos ese tipo de estudios y de procesos de grabación. Dormimos allí, cocinamos juntos, preparamos el café por la mañana, salimos de aventura... Incluso nos unimos como un equipo cuando se iba la luz y había que arrancar el generador. Ya sabes, la experiencia de campamento al completo. Al cambiar de mentalidad nos dimos también cuenta de que hacer un álbum puede ser algo más que simplemente reproducir partes individuales de una canción. Es todo el proceso de escribir y reescribir, de soñar despiertos, de conversar como grupo.

Y de este proceso surgen temas tan geniales como 'Elevate', que debo decir que es mi favorito. Sobre esa dinámica basada en la repetición, ¿era algo que venía ya pensado de origen o se dio más tarde en la mezcla?

Nuestras canciones suelen tomar forma primero como expresiones largas y luego las pulimos. Creo que eso nos permite buscar la mejor dirección para las piezas y encontrar momentos bonitos que no ocurrirían todo estuviera planteado desde el principio. Nos llevamos a casa versiones tempranas de cada tema, que eran básicamente frutos de "jams" largas, y las escuchamos con auriculares o en el coche. Con 'Elevate', en particular, fue así. Graham tenía partes propias que ayudaron a dar forma al conjunto, pero cada uno aportó su flujo de ideas. Escuchar una versión en bruto durante unos meses antes de retomarla nos permitió quedarnos con lo mejor. El resultado final es una estructura canónica de canción, pero nos aseguramos de que conservara cierto espacio, que respirara sin prisas.

"Holy Fuck siempre ha sido un proyecto creativo y no hay tecnología que pueda arrebatarnos eso"

Respecto a la creación del álbum, os habéis mantenido fieles a vuestro estilo: sin portátiles, sin estructuras preprogramadas, apostando por la energía del directo y usando cacharros poco convencionales (juguetes, cubiteras, un sarangi indio, una grabadora de 4 pistas, incluso una orquesta escolar grabada con un móvil). En una industria donde todo empieza a sonar homogéneo, ¿sentís que trabajar así es una declaración de intenciones en sí misma?

Sí, aunque lo principal para nosotros no es que nuestra música lance al mundo un mensaje concreto, pero sí que demuestre lo bien que nos lo pasamos haciéndola. Al volver a escuchar los discos que hemos hecho, hemos recordado esa diversión, ese caos, esos momentos en la carretera. Son documentos de una interacción humana real. Si la tecnología ha llegado para ofrecernos un camino más rápido hacia la meta , que es tener un álbum terminado, ¿dónde queda el encanto del proceso? Me encantaría que existiera una IA que hiciera la declaración de la renta por mí, o que alguien inventara una app que arreglase fregaderos o me leyera contratos, pero en lo que respecta al arte, quiero seguir sintiéndome dueño del proceso. Holy Fuck siempre ha sido un proyecto creativo y no hay tecnología que pueda arrebatarnos eso. Las imperfecciones son parte de nuestro propósito.

Una filosofía que no se queda en el estudio, sino también en el directo, donde se ponen a prueba los cánones estilísticos de la banda. ¿Cómo ha sido lo de juntaros otra vez para actuar en vivo, después de tanto tiempo?

Para nosotros, tocar en directo es el mayor privilegio que podemos tener ahora mismo dedicándonos a esto y donde damos la mejor expresión de nuestra música. Estamos volviendo a ello ahora tras un pequeño parón, más que nada porque no habíamos tenido la oportunidad de presentar un disco nuevo. El anterior, como comentábamos, se vio truncado por la pandemia y luego tuvimos que volver al estudio antes de poder justificar una nueva gira. Ahora sentimos una energía y una motivación muy bonitas que no teníamos desde hacía años. Hemos vuelto a sentirnos jóvenes, dentro de unos límites [risas]. Si acaso, ahora nos esforzamos un poco más para que el repertorio fluya mejor que nunca. Ya tenemos seis discos que representar, así que queremos que cada noche sea un gran resumen de nuestra música hasta la fecha. Queremos que el público ahora nos vea en nuestra mejor versión.

"Cada uno de nuestros discos es una forma de contar una historia similar, pero dentro de un universo diferente"

Brian, este disco llega exactamente un año después del 20º aniversario de vuestro debut homónimo de 2005. Después de dos décadas y tantos caminos distintos, me encantaría saber qué reconocéis todavía de la banda original en el espíritu de Holy Fuck hoy en día.

Aquel primer disco sigue siendo muy especial para mí. Es una representación sin miedo de nuestros ideales, tenía un propósito y unos principios. Por aquel entonces, nuestra filosofía tenía prioridad sobre la composición, el oficio de hacer canciones o la sensibilidad pop. La banda se ha vuelto más melódica con los años, pero siempre vuelvo a aquel principio, en mi mente y en mi corazón, para reconectar cuál fue el propósito y el impulso que me llevaron a hacer esa música en primer lugar. En la trayectoria de Holy Fuck no hay narrativa lineal que fluya olvidándose de su origen, sino que cada disco posee una visión más o menos cubista que continuamente retrocede para mirar atrás. Cada uno de nuestros discos es una forma de contar una historia similar, pero dentro de un universo diferente.

Holy Fuck estarán actuando en 2026 en España, presentando su nuevo disco, Event Beat:

Conciertos de Holy Fuck en España - 2026

  • 21 de mayo - Madrid, Sala El Sol
  • 22 de mayo - Valencia, Deleste Festival
  • 23 de mayo - Granada, Lemon Rock, SON Estrella Galicia
  • 24 de mayo - Cádiz, Estéreo Parque

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